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jueves, 25 de abril de 2013

'Invisible' de Paul Auster


Título: Invisible (Invisible)
Autor: Paul Auster
Traducción: Benito Gómez Ibáñez
Editorial: Anagrama edición Círculo de Lectores (2009)
Año de publicación: 2009
Páginas: 277
Precio: 16,50 euros


No haber intervenido es con mucho la cosa más reprensible que he hecho nunca, el punto más bajo de mi andadura como ser humano. No sólo permitió que un asesino quedara impune, sino que tuvo el insidioso efecto de obligarme a afrontar mi propia debilidad moral, a reconocer que en ningún momento había sido la persona que yo creía ser, que era menos bueno, menor fuerte, menos valiente de lo que había imaginado ser.

Me declaro fan absoluta de Paul Auster, comencé a leer sus obras hace años con El país de las últimas cosas y quedé tan impactada por esa novela, que aún a día de hoy sigue siendo una de mis favoritas del autor, que continué sin descanso con las magníficas Leviatán, La música del azar, Mr Vértigo, El libro de las ilusiones o El palacio de la luna. Quizá fuera culpa mía por haberme entusiasmado tanto con un autor y haber leído en tan poco espacio de tiempo tantas obras suyas, o quizá es que sus primeras obras tenían una magia especial que le faltan a las últimas, pero de pronto, La noche del oráculo, Brooklyn Follies o Viajes por el Scriptorium me empezaron a parecer una repetición continua del mismo tema, los mismos personajes y situaciones, tanto que si me preguntarais por ellas no recordaría exactamente el argumento, mientras que de las primeras novelas que leí de él, aunque haya pasado más tiempo, guardo un recuerdo muy nítido y detallado. Hace poco me reconcilié con el autor con su Diario de Invierno que reseñé aquí, sin embargo, se trataba de un libro de memorias, muy a su manera, pero una biografía al fin y al cabo, que permitía adentrarse no solo en su vida sino en muchos personajes y momentos de su obra. Es por todo esto que me embarqué en la lectura de Invisible con reticencias, no tenía claro que una novela suya, y más siendo de las más recientes, de 2009, fuera a gustarme. Y no es solo que me haya gustado, sino que me ha entusiasmado, he vuelto a sentir esa magia de Auster y ya estoy pensando en repetir, espero que no vuelva a entrarme una nueva fiebre con el autor, pero lo cierto es que vuelve a situarse entre mis favoritos.

Universidad de Columbia

Invisible nos cuenta los recuerdos de Adam Walker cuando era un joven estudiante en la Universidad de Columbia cautivado por el extremista e iracundo profesor Rudolf Born y su esposa Margot. Junto a ellos vivirá momentos decisivos, especialmente al ser testigo de un asesinato brutal y sin sentido, y al no haber estado a la altura de las circunstancias y haber actuado de una manera poco ética. Años después, espía esa culpa que le ha perseguido toda su vida, escribiendo unas memorias que van más allá de ese asesinato y esos personajes iniciales. Nuevos personajes se irán uniendo a la trama y viajaremos de Nueva York a París en lo que no es sino la biografía de Adam Walker ligada a esos personajes y a ese intenso año, 1967, donde además de ser testigo de un asesinato vivirá dos relaciones con mujeres con las que no debería estar pero que, ambas, cada una a su manera le dejarán huella. 


West End Avenue, Manhattan, Nueva York

Este libro tiene muchos puntos positivos pero querría destacar dos que me han cautivado especialmente, de un lado, una historia muy bien construida con personajes muy reales y a la vez lo suficientemente especiales para que no se hagan anodinos, la trama atrapa desde el primer hasta el último momento, con una historia que no podemos dejar de leer. Auster logra que la vida de su protagonista nos atrape tanto que queremos seguir sabiendo de él, qué pasó después de ese año 1967 tan accidentado y lleno de acontecimientos, y si volvieron a reencontrarse esos personajes. De otro lado, la magnífica prosa de Auster que cambia de persona hasta en tres ocasiones mostrándonos una vez más que es un autentico mago de la escritura, ya que su protagonista nos cuenta su vida en primera, segunda y tercera persona sin que decaiga el ritmo en ningún momento. Además, encontramos un recurso ya habitual en Auster, pero que nos por ello deja de funcionar a la perfección, y es el de las historias dentro de las historias, como muñecas rusas. Personajes que nos van contando una historia dentro de la historia principal, y que dan su testimonio a través de sus palabras o cartas de lo que ha sucedido, rellenando de este modo los huecos de la historia. Y por último, no quiero dejarme un recurso que le añade aún más atractivo a la novela, y es que como la historia nos la cuenta Walker, cuenta lo que quiere, de hecho, uno de los personajes involucrados niega posteriormente uno de los acontecimientos lo que nos hace dudar si sucedió realmente o no, e incluso si el resto de lo que nos cuenta es real o solo producto de su imaginación.


Rue Mazarine, Paris

Los que ya conocéis la prosa de Auster podéis imaginaros perfectamente el tipo de libro que es y, aunque os hayáis desencantado como yo con el autor, os animo a leerla, porque esta historia es diferente, es fresca y parece que revive a nuestro viejo Paul Auster, el que nos ha encandilado siempre con sus historias. A los que aún no os habéis animado con el autor os animo de verdad a hacerlo, no os arrepentiréis, si el autor tiene un gran don es que es un excelente contador de historias, que atrapa con sus tramas y personajes y que posee un dominio tal del lenguaje que escribe de maravilla sin por eso ser pesado, sino al contrario muy ágil y asequible. No os perdáis la oportunidad de disfrutar con Auster.

lunes, 26 de marzo de 2012

'Diario de Invierno' de Paul Auster

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Título: Diario de Invierno ( Winter Journal)
Autor: Paul Auster
Editorial: Anagrama (febrero 2012)
Año publicación: 2012
Páginas: 243
Precio: 18,90 euros

Hay algunos libros difíciles de recomendar, aunque nos hayan gustado, es el caso de Diario de Invierno de Paul Auster. Lo de disfrutado de una manera moderada, pero tengo claro que no es un libro que pueda gustar a todo el mundo. Para empezar, creo que es necesario ser seguidor del escritor norteamericano, haber leído varios libros suyos y haberlos disfrutado. Y aún en ese caso, tampoco creo que guste a todos los seguidores de Auster. Diario de Invierno es una recopilación que el autor hace de momentos de su vida, saltando del pasado al presente, sin orden cronológico y a veces de una manera totalmente desordenada. No podemos decir que estemos ante una biografía al uso, Auster nos cuenta retazos de lo que ha sido su vida, momentos, dirigiéndose en segunda persona al lector, increpándole, llamándole para que de ese modo recuerde junto a él su propia vida. Y es que justo eso ha sido lo que más me ha gustado del libro, por ejemplo, mientras Auster nos enumera todas y cada una de las viviendas en las que ha habitado a lo largo de su vida, me encontraba a mí misma enumerando las mías; cuando recordaba las heridas que han dejado marcas en su cuerpo (cicatrices tanto físicas como emocionales), me encontraba parando la lectura y recorriendo las mías. Por un lado, sí, nos encontramos ante una biografía que sacia esa curiosidad que nos lleva a querer saber más de un autor que nos gusta, pero por otra, se acerca más a un libro sensorial y emocional, en el que el autor apela a las experiencias que al final son iguales en todo ser humano: la infancia, el paso a la adolescencia y juventud, el primer amor, la primera gran decepción, sus matrimonios, hijos, el paso a la edad adulta, el camino a la tercera edad, sueños conseguidos, otros rotos por el camino... Al final, con todas nuestras diferencias y nuestra tan defendida individualidad, los seres humanos somos terroríficamente parecidos, con lo que, leer Diario de invierno es leer un poco nuestro propio diario vital.

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Mi ejemplar firmado por Paul Auster

Por supuesto, también tenemos curiosidades sobre la vida de Auster, como los años que pasó viviendo en París de joven, cuando aún no era famoso, malviviendo en cuartos diminutos; o el accidente de coche que no acabó de milagro con su vida y la de su familia; las relaciones tormentosas entre los distintos miembros de su familia; los viajes que ha hecho; y esencialmente, su proceso creativo. Ya que inevitablemente un escritor vuelca mucho de su vida en sus libros, los lectores habituales de Auster encontrarán en el relato de su vida muchos personajes y situaciones de sus libros, algunos nos los especificará el propio autor (en qué momento comenzó a escribir determinada novela o de dónde sacó alguna idea para la misma), pero en otras ocasiones, seremos nosotros mismos los que tendremos que ir encontrando esas pistas sin ayuda, y esos sin duda son los mejores momentos del libro: ir encontrando referencias veladas o personajes ocultos en el relato de la historia de su vida.

Paul Auster junto a su mujer, también escritora, Siri Hustveldt y su hija Sophie

A pesar de que me ha gustado conocer más a Paul Auster persona, y que he disfrutado recordando gracias a él pasajes de mi propia vida, a pesar de que el tono nostálgico y el final del libro me han hecho sonreír como me sucede siempre que me encuentro literariamente con Auster, a este libro le pondría un aprobado por los pelos. Y es que, por una parte, cuesta entrar en esa dinámica que se ha marcado de continuos saltos temporales, de contar unas cosas y de repente pasar a otras que no tienen nada que ver, volver de nuevo varias veces a algo que nos ha contado ya, o no ahondar en ciertas cosas que cuenta de pasada. Se diría que Auster, como les sucede a muchos de sus personajes, nos va contando una historia conforme le va viniendo a la cabeza, desordenada, incongruente, tal y como es nuestra caprichosa memoria. Como técnica literaria no está mal, pero como digo, cuesta un poco seguirle el ritmo, al igual que ese apelarse a sí mismo, con esa segunda persona que resulta algo desconcertante y en ocasiones hasta cansina.

"Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro".

El hecho de que sea un libro limitado a un público tan concreto (aquellos que ya han leído sus novelas y que además disfrutan leyéndole) le resta a mi parecer también puntos. Está claro que no se trata ni de lejos de la mejor obra de Auster, es más bien un pequeño capricho para sus lectores incondicionales, para aquellos que queremos conocerle más a fondo, para aquellos que tenemos que leer todo lo que ha escrito. En ese caso, es un libro perfecto. No dejará gran huella, pero se disfruta, como digo, de una manera moderada. A los demás, a los que aún no os habéis adentrado en las maravillosas novelas de Auster, os envidio profundamente, porque aún recuerdo la impresión tan profunda que tuve al leer por primera vez El país de las últimas cosas, Leviatán o La música del azar, mis tres favoritos en ese orden. Libros que no se han apartado ni por un momento de mi memoria, con los que disfruté muchísimo cuando los leí, pero que sigo disfrutando cada vez que los recuerdo. Si aún no habéis leído a Auster, no sé qué estáis esperando, id a por él, disfrutadlo, conocedle, enamoraos de sus libros. Y si después de eso aún queréis más, aún os quedará este Diario de Invierno.