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martes, 19 de junio de 2012

'Colmillo Blanco' de Jack London

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Título: Colmillo Blanco (White Fang)
Autor: Jack London
Editorial: Grupo Anaya Colección El País Aventuras (2000)
Año de publicación: 1906
Páginas: 260
Precio: 1 euro


Un oscuro bosque de abetos se extendía a ambos lados de la helada corriente de agua. El viento había desnudado los árboles de su blanca capa de escarcha y parecían apoyarse los unos en los otros, negros y amenazadores, bajo la luz incierta del atardecer. Un profundo silencio reinaba sobre la tierra.

Creo poder afirmar que todos tenemos autores "comodín", esos a los que recurrimos siempre que queremos una apuesta segura, cuando nos apetece un libro que nos guste trate de lo que trate. Algo así me sucede con Jack London, un autor con el que siempre disfruto de sus libros de una manera muy intensa. Si quiero ir sobre seguro, Jack London es siempre mi apuesta. Tenía pendiente desde hacía tiempo Colmillo Blanco, quizá una de sus obras más populares, un auténtico clásico, uno de esos libros que "hay que leer". Y es que Colmillo Blanco, como muchas de las obras de London, además de contar una historia en la superficie, tiene una especie de río subterráneo que discurre en un segundo nivel y que trata temas tan diversos como la capacidad de adaptación al entorno, la ambivalencia entre la naturaleza salvaje y la civilizada del ser humano pero también de algunos animales, el instinto de supervivencia, el crecimiento exterior e interior o la crueldad del ser humano. Todo ello en un entorno natural inigualable como son las tierras de Yukón, el cauce del río Mackenzie y las montañas Rocosas  en Canadá.

Cordillera de Brooks en el Yukón

Colmillo Blanco podría ser la antítesis de otra de sus novelas más famosas, y mi favorita del autor: La llamada de lo salvaje. Si en esta última, su protagonista Buck, un perro criado en un hogar confortable con todas las comodidades, va sufriendo una transformación al ser trasladado a Alaska, hasta encontrar dentro de él su naturaleza más salvaje y primitiva, en el caso de Colmillo Blanco es al contrario. Un lobo nacido en libertad va poco a poco, por su contacto con el ser humano, viviendo el proceso de domesticación, teniendo que debatirse entre sus ansias de libertad o la dependencia del ser humano que por otro lado le reporta beneficios como el calor de una hoguera, alimento asegurado y lo más importante de todo, el amor de un dueño. No será un camino fácil, ya que la lucha por la supervivencia nunca lo es. Además de los propios peligros de una naturaleza hostil y salvaje, tendrá que enfrentarse a otros lobos y perros y al peor enemigo de todos, al ser humano, cruel y despiadado, lo que irá moldeando su carácter. Lo que vive el lobo en esta novela es extrapolable al ser humano: el largo recorrido del estado salvaje a la civilización, en el que hemos tenido que dejar por el camino algo de nuestra individualidad para poder convivir en sociedad, bajo unas normas y las leyes y órdenes de otros.


Río Mackenzie, en Canadá

Si hay algo que disfruto especialmente con las obras de Jack London es su amor por la naturaleza y los espacios abiertos y por esa extraña comprensión que parece tener de los animales. Los que hayáis tenido perros sabréis a lo que me refiero, y es que London no humaniza en ningún momento a su protagonista, Colmillo Blanco es un lobo y como tal actúa y "piensa". Sus reflexiones son fruto del instinto, de la experiencia, son realmente lo que cabríamos esperar que pensara un lobo si pudiéramos meternos en su cabeza. Y es que no es fácil escribir una novela con un animal como protagonista, muchas veces, el mayor y peor de los defectos que tienen estas historias es tratar de acercar el pensamiento del animal y sus actos a ser humano, supongo que para que el lector se sienta más identificado. Algo que personalmente considero un error. Ahí es donde London demuestra por qué es un clásico y por qué ocupa el puesto que ocupa en la historia de la literatura, sus animales son animales, ni más ni menos. Otra de las grandes bazas de London son las descripciones de paisajes y la creación de personajes con una gran fuerza, hasta los que aparecen en pocas páginas dejan una huella.


Montañas Rocosas

La pena es que la obra de Jack London ha sido muchas veces maltratada, así, si por ejemplo habéis visto la película que se hizo en los 90 protagonizada por Ethan Hawke, ya os aviso que no tiene nada que ver con la historia original mucho más dura y realista, y de la que no se respeta ni siquiera mínimamente el argumento. Tampoco es un libro para niños como sostienen otros, Colmillo Blanco tiene escenas bastante duras y reflexiones que no creo que un niño pueda llegar a captar. Si aún no os habéis animado con este autor, os gusta la naturaleza y además queréis una obra con una doble lectura que haga reflexionar, dadle una oportunidad tanto a Colmillo Blanco como a La llamada de lo salvaje, y no os defraudarán.


Jack London

Jack London (San Francisco 1876-1916) fue autodidacta y tuvo que desempeñar muchos y variados oficios a lo largo de su vida en distintos barcos, en un molino, en una central eléctrica del ferrocarril, en una enlatadora... También fue vagabundo y acabó por ello en la cárcel. Finalmente, viajó a Alaska como muchos coetáneos suyos arrastrado por la fiebre del oro, una experiencia muy dura de la que volvió enfermo de escorbuto. Todas estas vivencias las fue plasmando en sus novelas y quizá sea por eso por lo que resultan tan creíbles y realistas, ya que su propia intensa vida sirvió como material para sus obras.

viernes, 1 de junio de 2012

Sed de hielo



¡Pero qué calor hace! Aunque no voy a quejarme, llevo pidiendo que llegue el verano y el calor desde hace un montón de meses. Sin embargo, no sé por qué, este año no puedo dejar de pensar en tierras nórdicas, totalmente cubiertas por la nieve. Ayuda el hecho de que esta semana haya salido a la venta Valtari el último álbum de la banda islandesa Sigur Rós, más ambiental que nunca, solo hay que cerrar los ojos y dejarse arrastrar por su música única y personal que nos transporta muy lejos. Os dejo una de las canciones de su nuevo álbum, la titulada Varúð (Precaución en islandés), cuyo vídeo, aunque no es el oficial, sino hecho por un fan, es una auténtica preciosidad y casa perfectamente con la música cósmica, mágica y evocadora del grupo. Las imágenes del mismo pertenecen al documental Océans de Jacques Perrin y Jacques Cluzaud. Habrá que ir escuchando el álbum entero ya que Sigur Rós estarán en Madrid el próximo mes de septiembre en el festival Dcode, por mi parte, intentaré no perdérmelo, será la primera vez que les vea en directo y estoy segura de que será toda una experiencia.

Reikiavik, Islandia (imagen: Visit Iceland)

Pero es que además de la música también estoy muy nórdica en cuanto a lecturas, esta semana terminaba El concierto de los peces del islandés Premio Nobel de Literatura de 1955 Halldór Laxness, ambientada en la capital de Islandia, Reikiavik. Ha sido un descubrimiento sorprendente, un libro con el que he aprendido mucho de una cultura que me era bastante desconocida. Ya os hablaré con más calma de él la semana que viene, aunque no va a ser una reseña fácil de escribir.

Gravel Lake en Yukón, Canadá (Imagen: Canada Maps)

Y para no variar, el libro que estoy leyendo ahora también se desarrolla en tierras frías y salvajes. Cuando quiero ir a un acierto seguro con las lecturas, siempre vuelvo a mis autores favoritos: Jack London nunca me decepciona, estoy enamorada de Colmillo blanco, un libro increíble, en el que la naturaleza salvaje es la protagonista y que se sitúa en varias zonas de Canadá y el Yukón, cerca de Alaska.

Fiordos en Noruega (Imagen: Bergen Fjords)

Todo esto me está haciendo pensar en las vacaciones de verano y que sería increíble visitar algún país frío. Como el presupuesto no da ni para Islandia ni para Canadá, no dejo de pensar en otros destinos que me llaman poderosamente: Suecia, Noruega o Suiza

Vista de Estocolmo, Suecia (Imagen: Visit Stockholm)

Todavía queda mucho para plantearse nada, aún estamos en junio, y mis viajes por desgracia siempre tienen que ser de último momento y sin nada de planificación previa. Sin embargo, soñar en gratis, y yo ya estoy con la mente puesta en esos maravillosos paisajes que ojalá puedan hacerse realidad. Así que estoy visitando webs de turismo y viendo imágenes que quería compartir con vosotros. ¿Habéis estado en algún país nórdico? ¿Por cuál os decidiríais a viajar? Contadme vuestras experiencias, tengo sed de hielo.

Zurich, Suiza (Imagen: wikipedia)