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viernes, 21 de octubre de 2011

'Salt & truth', fotografías de los Apalaches: la América profunda a través de la cámara de Shelby Lee Adams

Shelby Lee Adams "Salt & truth"

Hasta este domingo 23 de octubre puede verse aún en la Escuela de Fotografía Centro de Imagen (EFTI) la muestra Salt & truth, fotografías de Shelby Lee Adams tomadas a familias de los Apalaches. A quienes podáis acercaros os recomiendo que no os la perdáis, para los que no podáis, os traigo una pequeña visita virtual a esta interesante exposición.


No había estado nunca en la EFTI, y me ha sorprendido para bien. Se trata de un centro dedicado a la fotografía que, para esta muestra, utiliza tanto los pasillos como una pequeña sala abierta para mostrar las imágenes. El hecho de que la sala esté en una calle poco concurrida hizo que estuviéramos solos viéndola, algo que siempre es agradable, ya que te permite ver las imágenes con toda la calma posible.

 
Shelby Lee Adams es un fotógrafo estadounidense nacido en 1950 que lleva desde 1974 tomando imágenes a familias enteras de los Apalaches, en el este de Kentucky, una de las zonas más deprimidas de EEUU. Resulta difícil creer que algunas de estas imágenes tan cercanas a las de Walker Evans de los años 30, que ya os he mostrado aquí, se tomaran en los años 90 e incluso entrado el 2000


El grado de aislamiento, subdesarrollo y pobreza es patente en las imágenes. Sin embargo, también hay otra cara de la moneda, las familias numerosas, unidas a pesar de su pobreza. De hecho, Shelby Lee ha fotografiado hasta la tercera y cuarta generación de algunas familias.


El propio Shelby Lee apunta: “Los niños han crecido viendo mis fotografías colgadas en las casas de sus padres y de sus abuelos. Esperan que yo les fotografíe, ni siquiera se establece una conversación, es simplemente algo que hacemos, es lo que yo llamo una relación sin costuras. Tenemos que aprender y comprender que las gentes del medio rural son tan importantes como cualquier otra persona y que, de hecho, tienen muchas cosas que enseñarnos”.

 

"Formalmente, mi fotografía se hace con una cámara de gran formato sobre un trípode y un equipo de iluminación. Los sujetos a los que fotografío y yo hacemos Polaroids juntos y estudiamos y hablamos de esas imágenes. Estas conversaciones normalmente llevan a fotografías más dinámicas que no suelen deparar muchas sorpresas. No suelo disparar la cámara hasta que todos han visto las polaroids y acordado la imagen que quieren que salga".

El origen de esta serie de fotografías se encuentra en la adolescencia de Shelby Lee, cuando comenzó a viajar por el este de su estado natal de Kentucky con su tío médico. Fue entonces cuando comenzó a conocer realmente el territorio de los Apalaches, que se extienden además por Tennessee, Virginia, Maryland, Virginia Oeste y Carolina del Norte


El fotógrafo trata de erradicar los prejuicios sobre esta zona y habitantes a los que nosotros solemos referirnos como América profunda, y a los que los americanos llaman hillbilly, el paleto de las montañas Apalaches: pobre, sin cultura, con un montón de críos fruto de relaciones endogámicas entre personas de una misma familia, con las consecuentes enfermedades y retrasos mentales, y con problemas de alcoholismo derivados de los licores que él mismo destila de manera ilegal en alambiques caseros. El cine ha ayudado a extender esa imaginería, difícil de apartar de la mente mientras se ve la exposición. Es imposible no pensar en las cientos de películas con granjas aisladas, familias con un punto de locura o con retrasos mentales por la endogamia, fanatismo religioso, incultura y pobreza. El cine de terror estadounidense ha hecho mucho hincapié en ese estereotipo en el que, ateniéndonos a las imágenes, es imposible no pensar. Las únicas que hacen una concesión son las de los niños, en cuyos rostros aún no se ve esa deformidad que se ve en los adultos, en ellos aún hay esperanza e inocencia, ellos aún nos inspiran ternura.


Las fotografías de Shelby Lee Adams se exponen en algunos de los museos y centros de arte más importantes del mundo como el International Center of Photography de Nueva York, el Musee De L'Elysee Lausanne,  el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la National Gallery de Canada, el Museo Stedelijk de Amsterdam,  o el Victoria and Albert Museum de Londres.


Además, se ha plasmado su trabajo en el documental The True Meaning of Pictures; Shelby Lee Adams’Appalachia presentado en el Festival de Sundance 2003, que podéis ver más abajo (únicamente lo he encontrado en inglés sin subtítulos). Actualmente se está trabajando en un documental sobre esta serie de imágenes de Salt & truth. Si queréis ver la muestra tan sólo tenéis que acercaros al edificio EFTI (Fuenterrabía, 4-6-13 / Metro Menéndez Pelayo) hasta este domingo, de 9 a 20 horas, la entrada es gratuita. Espero que os animéis. ¡Feliz fin de semana!


jueves, 2 de junio de 2011

'La mano con lápiz. Dibujos del siglo XX' y 'Eugène Atget. El viejo París' en la Fundación Mapfre

Egon Schiele, Joven dormida (1909)

Eugène Atget

La Fundación Maphre (paseo de Recoletos, 23) me está sorprendiendo últimamente con unas exposiciones de gran calidad que están consiguiendo que esta sala sea uno de mis espacios expositivos de referencia. De hecho, en cuanto me entero de que inauguran algo nuevo me voy allí aún sin tener datos de las muestras que tienen, y de momento, no he fallado en ninguna. Así ha sido esta vez, me acerqué a ver con qué me sorprendían, y me he encontrado con dos magníficas exposiciones que os recomiendo no os perdáis, tenéis hasta el 27 de agosto para acercaros a verlas.

 Xavier Gosé, Personajes (1900)

La primera de ellas es la muestra La mano con lápiz. Dibujos del siglo XX pertenecientes a las colecciones de la Fundación Mapfre, una selección de más de 100 obras en lápiz, tinta, tempera o acuarela, que hacen un recorrido por una de las expresiones pictóricas más simples y a la vez más complejas: el dibujo. La muestra se divide en varios periodos coincidiendo con distintos movimientos artísticos del siglo XX.

 Paul Klee, Joven palmera (1929)

Comenzamos con 'la tradición' donde vemos dibujos académicos y de aprendizaje, con trabajos de Mariano Fortuny, Joaquín Sorolla, Francisco Pradilla y Ortiz o Ignacio Pinazo. Todas estas obras tienen en común el estudio del modelo, la influencia de los pintores renacentistas. Quizá en esta primera parte se vea más el dibujo como un medio para llegar a un cuadro que como un fin en si mismo.


 Joaquín Sorolla, Sin título

Pasamos a 'la modernidad' donde comenzamos a ver ya dibujos entendidos como obras de arte en si mismas, el dibujo ya no es un medio para lograr un cuadro como sucedía antes, el dibujo puede ser ya contemplado y considerado como una pieza acabada.

 Gustave Klimt, Mujer sentada con sombrero (1910)
Este periodo que comprende los primeros años del siglo XX, se caracteriza por la mutua influencia de artistas españoles y extranjeros y por la figura como protagonista indiscutible, especialmente el cuerpo femenino.

Pablo Ruiz Picasso, Maternité (1902-1903)

Encontramos obras de Salvador Dalí, Gustave Klimt, Henri Matisse, Pablo Picasso, Auguste Rodin, George Grosz, Joan Rebull, Joaquim Sunyer o Egon Schiele.


 Henri Matisse, Mujer con agenda (1944)

'El espíritu de la vanguardia' nos acerca a los pintores cubistas como André Lhote, Juan Gris, Alexander Archipenko, Rafael Barrada, Lyonel Feininger o Albert Gleizes.

 Juan Gris, El guitarrista (1925-1926)

No podemos olvidar a Picasso, quien en París reunió a un grupo de artistas a su alrededor que se vieron influidos por él, conocidos como La escuela de París.

 Picasso, Arlequín y Polichinela (1924)

Estas obras se caracterizan por su geometría, por la cercanía del dibujo y la pintura a la escultura y a la construcción, entendiendo el cuadro como un volumen. 

Albert Gleizes, Nueva York (1916)

Surrealismo:los sueños del inconsciente nos mete de lleno en la obra de Salvador Dalí y de sus seguidores, artistas españoles claramente influenciados por Dalí que incluso utilizan muchos motivos característicos del pintor.

Salvador Dalí, Soledad mental (1932)

Vemos también obras de Joan Miró, Luis Fernández u Oscar Domínguez, de quien me llamaron la atención sus decalcomanías, una técnica experimental cercana al monotipo.
 
Óscar Domínguez, León saltando (1936)

En los límites de la vanguardia con unas magníficas obras de Antoni Tapies o Eduardo Chillida, entre otros, cierra la muestra. 

Eduardo Chillida, Sin título (1960) 
Podemos ver también en esta última parte de la muestra dibujos de Celso Lagar, Luis Castellanos, Arturo Souto, Gregorio Prieto, Genaro Lahuerta, Joaquín Peinado o Ángel Ferrant, que cierran el recorrido de la exposición que ocupa las salas de la planta calle y de la planta baja.

  Avenue de l'Observatoire (1826)

En la primera planta del edificio podemos ver otra exposición con fotografías de Eugène Atget, que retrata El viejo París. Los fondos pertenecen al Musée Carnavalet de París, a la George Eastmann House de Rochester y a las colecciones de la Fundación Mapfre. Se han seleccionado más de 200 imágenes que retratan la ciudad de París y sus alrededores, todas tomadas entre 1898 y 1927.

 
Cantante callejera y organillero (1898)

Nacido en Libourne en 1857 y fallecido en París en 1927, Atget no recibió formación como fotógrafo, si no que se dedicó a ello como medio para sobrevivir tras pasar por otras profesiones como actor, redactor y dibujante para una revista satírica. Empezó en 1888 vendiendo sus fotos de París a ilustradores, luego pasaría a venderlas a artistas, artesanos, aficionados a la historia e instituciones como el Musée Carnavalet y la Bibliothèque Nationale.

Esquina de la Rue de Seine y de la Rue de l'Echaudé distrito 6º (1924)

La muestra se divide en doce espacios temáticos, que tratan de seguir el propio orden establecido por el fotógrafo: Pequeños oficios, tipos y comercio parisinos (1898-1922); Las calles de París (1898-1913); Ornamentos (1900-1921); Interiores (1901-1910); Los coches (1903-1910); Jardines (1898-1914); El Sena (1900-1923); Las calles de París (1921-1924); Extramuros (1899-1913) y Alrededores de París (1901-1921).

Taberna  "Au Tambour" , Quai de la Tourneille nº 63 distrito 5º (1908)

Además, los amantes del surrealismo podemos contemplar una pequeña joya, el álbum del magnífico fotógrafo Man Ray, donde recopiló algunas fotografías que compró a Atget. En la muestra, además del álbum, podemos ver 43 fotografías de las que seleccionó en su momento el propio Man Ray, quien era vecino de Atget y adquirió estas fotografías que se publicaron anónimamente en la revista de los surrealistas porque Atget no se identificaba con el movimiento y veía sus imágenes como meros "documentos para artistas". 

 
 Rue Hautefeuille, distrito 6º (1898)

Sin embargo, los surrealistas apreciaron su obra y quisieron conservarla y darle el valor que tenía, ya que consideraban que las fotografías de Atget eran narraciones insconcientes liberadas de presiones críticas y convencionalismos. La fotógrafa Berenice Abbott, ayudante en aquel momento de Man Ray se encargó de dar a conocer la obra de Atget mediante exposiciones y catálogos.

Ancien Collège de Chanac, Rue de Bièvre nº 12, distrito 5º (1900)

Viendo hoy en día las fotografías de Atget podemos entender esa fascinación que sintieron los surrealistas y artistas posteriores por su obra. La modernidad de las imágenes es innegable, tienen además algo que produce desasosiego, esas calles vacías (prefería fotografiar sin personas y a primeras horas del día para que las calles estuvieran desiertas), esas casas que parecen deshabitadas, esa neblina y aire de irrealidad que parece impregnarlo todo, esa sensación de vacío, nos producen una cierta intriga y a la vez fascinación.


Interior de la vivienda de un obrero, Rue de Romainville, distrito 19º (1910)

El viejo parís que retrató Atget ha desaparecido en muchos de los casos, el fotógrafo quiso inmortalizar aquellos lugares de la ciudad que estaban a punto de desaparecer o transformarse bajo el proyecto de remodelación de París acometido por el barón Haussmann en la década de 1850, y que crearía una ciudad moderna y con grandes avenidas. 

 El otoño, escultura de François Barols, Jardin des Tuileries, distrito 1º (1911)

Atget utilizaba una cámara de placas de 18x24 para tomar unas imágenes que él consideraba un mero medio para que los artistas realizasen sus obras, no arte en si. Hoy en día es indiscutible el gran valor artístico que tienen y su influencia en artistas y fotógrafos como Berenice Abbott, Walker Evans o Man Ray, considerando sus imágenes como el origen de la fotografía documental del siglo XX. 

Los muelles del Sena en invierno, Île de la Cité, hacia el Pont-Neuf, distritos 1º y 6º (1923)

Espero que os hayan gustado ambas muestras y que si tenéis oportunidad no dudéis en ir a visitarlas, os recuerdo que ambas podrán verse hasta el 27 de agosto en la Fundación Mapfre (paseo de Recoletos, 23) los lunes de 14 a 20 horas; de martes a sábado de 10 a 20 horas; y los domingos y festivos de 11 a 19 horas. ¡Que paséis un feliz y esperemos que soleado fin de semana!

lunes, 8 de noviembre de 2010

La Fundación Mapfre nos acerca a EE.UU. de la mano del fotógrafo John Gutmann

 El oráculo (1949). 'La posguerra'

Mañana martes 9 de noviembre es fiesta en Madrid, se celebra el día de la Almudena, así que contra viento, lluvia y frío, intentaré disfrutar de ésta noche y de mañana. Aunque de momento no tengo planes concretos, esos son los días que más me gustan, siempre acabas con una interesante exposición o con un rincón nuevo a tus espaldas. Para los que podáis acercaros ahora o más adelante, os propongo una exposición de fotografía. La Fundación Mapfre nos acerca a EE.UU. a través de una muestra dedicada al fotógrafo John Gutmann. La exposición es gratuita y puede verse hasta el 16 de enero en el Paseo de Recoletos 26 los lunes de 14 a 20 horas; martes a sábado de 10 a 20 horas; y domingos y festivos de 11 a 19 horas.

Autorretrato, mirando hacia North Beach y la bahía, San Francisco (1934). 'Visión desarraigada'

John Gutmann nació en 1905 en la localidad alemana de Breslau, lo que es hoy en día en la localidad polaca de Wroclaw. Era un pintor expresionista reconocido y profesor de Historia del Arte en Berlín, con la llegada de los nazis su ascendencia judía le obligó a trasladarse a San Francisco en 1934 con un contrato como corresponsal de prensa de la agencia de prensa alemana Presse-Photo.
La hora del almuerzo, San Francisco (1934) 'El encuentro con una nueva metrópoli'

Gutmann encuentra en EE.UU. un mundo que le fascina, una sociedad que no deja de avanzar y que se encuentra a años luz del totalitarismo nazi. Las fotos de Gutmann contienen influencias de otros grandes fotógrafos como Walker Evans o Helen Levitt, pero le distingue su buscada falta de refinamiento, y su camino en el filo entre lo periodístico y lo expresivo.

 Un estudiante del último curso del instituto Petaluma ganó 2.264$ con la cría de miles de pollos para el consumo de calidad suprema (1938) 'Figuras y paisajes americanos'
A Gutmann le fascina un país radicalmente diferente a lo que él había conocido hasta el momento, retrata vallas publicitarias, personajes marginales, la diversidad étnica, los autocines como símbolo del progreso y el capitalismo feroz que ya dominaba al país.
Cord en Harlem, Nueva York (1936) 'Automobilia

En 1936 se anima a realizar su primer viaje en autocar por el país, retratando personas y paisajes peculiares. Gutmann declaró "No me interesa tratar desesperadamente de hacer arte; me interesa relacionarlo con la maravillosa extravagancia que es la vida".

El juego, Nueva Orleans (1937). 'Espíritu carnavalesco'

Durante la Segunda Guerra Mundial se alista como fotógrafo y camarógrafo en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, viaja por China, Birmania y la India, para realizar películas de propaganda y reportajes fotográficos.

Presagio (1934) 'Señales de guerra'

A Gutmann le gustan las imágenes insólitas, por lo que por un lado inmortalizó los graffitis de la ciudad, así como imágenes insólitas que perturban al espectador.

Hombre con sombrero de paja pasando junto a un grafiti de mujer y payaso (1939) 'Pintadas y señales callejeras'

La muestra está dividida en varias secciones, dependiendo del tipo de fotografía de cada momento: Visión desarraigada y su choque con una sociedad nueva; El encuentro con una nueva metrópoli al trasladarse a San Francisco gracias a su contrato con Presse-Photo; Automobilia muestra la obsesión de los  norteamericanos por los automóviles; Figuras y paisaje americanos retratos de sus viajes en autocar por EE.UU.; Espíritu carnavalesco con personajes que arriesgan sus vidas, atletas o artistas de circo; Señales de guerra con imágenes tomadas durante la II Guerra Mundial; La Posguerra; Pintadas y señales callejeras; y La mirada siniestra.
Ese ojo interior (1949) 'La mirada siniestra'

En la misma Fundación Mapfre puede verse también la muestra "Made in USA. Arte americano de la Phillips Collection".

lunes, 19 de enero de 2009

El capitalismo de ayer y de hoy: Walker Evans




La fotografía es la mejor ventana a otros mundos. Me fascina
Nueva York aunque todavía no he tenido el placer de pisar esta ciudad escenario de mi libro de cabecera, El guardián entre el centeno de J.D. Salinger. El fotógrafo Walker Evans retrata Nueva York y otras partes de EEUU con una mirada objetiva que no pretende juzgar, sino mostrar para que seamos nosotros los que juzquemos. Evans muestra una sociedad capitalista entre los años 30 y 70, la secesión de los negros en EEUU, la pobreza del campesinado frente a la opulencia de la ciudad. Evans recuerda a los grandes novelistas norteamericanos como William Faulkner,que ya denunciaron en su momento lo que sufrimos hoy en día: el capitalismo salvaje, los muy pobres frente a los muy ricos, la pérdida de derechos laborales y civiles, y es que parece que el tiempo no pasa, por lo menos no para el ser humano, que cae una y otra vez en los mismos errores. La sala de la Fundación Mapfre de Madrid nos ha permitido adentrarnos en una retrospectiva de este fotógrafo, en la que destacan los rascacielos de Nueva York, los retratos de los granjeros -todos ellos en blanco y negro-, y su curiosa incursión en la fotografía a color con una Polaroid -nadie conseguiría unas fotografías de semejante calidad y sensibilidad con una Polaroid.