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viernes, 16 de marzo de 2012

Londres en imágenes: fotografías de E.O. Hoppé en la Sala Azca de la Fundación Mapfre

Estación de metro British Museum, Londres (1937)


Si hay unas salas que se han convertido en los últimos años en mis favoritas, por méritos propios, son las salas de la Fundación Mapfre, tanto la que tienen en Recoletos (donde podéis ver aún las muestras de Lewis Hine y Odilon Redon de las que os hablé aquí), como la de Azca. Gracias a ellas, he aprendido muchísimo de fotografía, he conocido a fondo la obra de fotógrafos clásicos que hasta entonces solo podía ver en libros o en la pantalla del ordenador, e incluso, ahora, cuando voy a una muestra puedo detectar a veces la influencia de un fotógrafo en la obra de otros. En esta ocasión quiero hablaros de la maravillosa muestra dedicada al fotógrafo Hoppé que puede verse hasta el 20 de mayo en la Sala Azca, una sala quizá no muy conocida, algo oculta en la planta baja del centro comercial Moda Shopping en Castellana (metro Santiago Bernabeu), pero que vale realmente la pena conocer.

Children's Christmas Party, Londres (1932)


La muestra Hoppé. El estudio y la calle hace un recorrido por la obra del fotógrafo Emil Otto Hoppé, nacido en Munich en 1878 y fallecido en Londres en 1972, donde vivió durante muchísimos años (desde 1902), algo que impregna toda su obra: tan británica, tan apegada a la ciudad y a sus habitantes, por los que se nota que el fotógrafo sentía un gran cariño, no exento de cierto humor ante la excentricidad del carácter inglés. 

Metro en Westminster, Londres (1937)


Se ganaba la vida retratando a lo más exclusivo de la sociedad: bailarinas, escritores, científicos, políticos... algo que no le alejó nunca de la realidad de las calles, ya que aparte de ese trabajo de estudio que le daba de comer, recorrió las calles de Londres retratando a sus gentes.

Oxford Street (1934)

Hoppé comenzó su carrera como fotógrafo en 1907 abriendo un estudio en el londinense barrio de Baron's Court, donde pronto ganó fama como retratista. Fue sin duda el fotógrafo más famoso del Londres  de los años 20, y ser retratado por él se convirtió en un símbolo de estatus social. 

Rudyard Kipling (1912)


Para que sus retratos reflejaran realmente a la persona retratada, se documentaba hablando con ellos mientras les fotografiaba, lo que hacía que estos se relajaran, y lo que explica por qué muchas de ellas tienen ese aire tan natural y no posado. Solía trabajar con poca profundidad de campo con un fondo neutro para resaltar aún más el carácter individual de sus retratados, entre ellos podemos ver a Ezra Pound, la futura reina madre siendo aún la duquesa de York, Albert Einstein, su gran amigo Bernard Shaw (aficionado a la fotografía, ambos compartieron muchos paseos en busca de imágenes), W.S. Maugham, Rudyard Kipling, Rabindranath Tagore, Fritz Lang, Mussolini, Conan Doyle, y muchos más.

George Bernard Shaw, (1923)

En 1922 publicó el libro The book os Fair Women (El libro de las bellas), que levantó un gran revuelo, ya que entre las mujeres más bellas no solo retrató a europeas, sino a mujeres de distintas razas y continentes, algo inconcebible en la época, en la que no se toleraba equiparar la belleza de una mujer blanca y europea con la de una mujer de otra raza, ya que se consideraba que estas no podían ser igual de hermosas. 

Lady Diana Cooper (1916)

No solo fue un adelantado al mostrar que una mujer puede ser bella independientemente de su raza, país de origen o nivel económico, sino que apoyó firmemente el movimiento sufragista de la época, ya que consideraba que la mujer tenía todo el derecho al voto, y que la belleza no estaba reñida con la lucha por los derechos de la mujer.

Anna May Wong (1926)


Otra de sus series, para mi gusto una de las más interesantes, es la de los tipos, una serie de fotografías que dieron lugar a dos libros: Taken from Life (Tomado de la vida) y London Types (Tipos londinenses). 

Master William Dennis Simmons de los 'Pearlies', Londres (1922)


En estos retratos, recortaba muchas veces la imagen para que tan solo quedara la cabeza o como mucho el busto, lo que añadía intensidad y fuerza a la imagen. Con estos retratos no buscaba al individuo como  sucedía en las imágenes de estudio, sino un "tipo", un representante de un grupo social específico.

Tipo neoyorquino (1921)

Sus series sobre la calle son también especialmente interesantes, Hoppé paseaba por Londres para retratar a la gente y sus calles, muchas veces con la cámara oculta para que la presencia de esta no restara naturalidad a las imágenes que capturaba. En ellas se pueden observar algunos de los elementos icónicos y representativos de la cultura inglesa como el metro, los bobbies, la hora del té, los internados o el amor por los animales y la naturaleza, en las que especialmente se puede observar ese cariño del  que os hablaba antes del fotógrafo por su ciudad.

Escuela Rodean, cantando en la capilla, Brighton, West Sussex (1935)


Sorprende la modernidad no solo de sus ideas, sino de sus planteamientos y fotografías, que serían luego adoptadas por fotógrafos posteriores. Me llamó especialmente la atención la imagen tomada al fundador del futurismo, el poeta y editor italiano Filippo Tomaso Marinetti, en cuyo retrato quiso incluir el movimiento vanguardista que capitaneaba, mediante la doble exposición, el rascado del negativo y otras técnicas que consiguieron una imagen de una gran fuerza expresiva, moderna y original.


Filippo Tomaso Marinetti (1911)

Esta exposición me ha entusiasmado, me ha costado muchísimo seleccionar las imágenes, si por mi fuera las hubiera puesto todas. Si queréis ver más, tan sólo tenéis que echar un vistazo a la web de la E.O. Hoppé Estate Collection, de donde provienen la mayoría de las obras. Me he dejado muchas cosas, como los interesantes viajes que hizo alrededor de todo el mundo y que plasmó en magistrales imágenes. Podéis ver la muestra en la Sala de exposiciones AZCA (Avda. General Perón, 40) hasta el 20 de mayo, los lunes de 14 a 21 horas; de martes a sábado de 10 a 21 horas; y los domingos y festivos de 12 a 20 horas. La entrada es gratuita. Yo de vosotros, no me la perdería, espero que os haya gustado. ¡Feliz fin de semana!

viernes, 24 de febrero de 2012

Fotografías de Lewis Hine y pinturas de Odilon Redon en la Fundación Mapfre. Firma de libros de Paul Auster

Niño de la calle (1910)

Comienza la temporada de exposiciones imprescindibles en Madrid, como la de Marc Chagall, de la que de momento sólo he visto la mitad que tienen en la Fundación Caja Madrid. En cuanto vea la otra parte del Museo Thyssen os comentaré aquí qué me ha parecido, aunque puedo adelantaros ya que es una auténtica maravilla y quien pueda no debería perdérsela. La muestra fotográfica de Lewis Hine que nos trae la Fundación Mapfre es otra imprescindible, especialmente para todos aquellos que amamos la fotografía. En mi caso, además, se trata de uno de esos fotógrafos-icono que tengo siempre en mente y que me entusiasma contemplar una y otra vez.

Patio de juegos en un pueblo industrial (1909)

Lewis Hine nació en Wisconsin en 1974 y murió en Nueva York en 1940, sus fotografías son ya todo un clásico, algunas de ellas os sonarán sin duda. Precursor de muchos otros que vinieron después (como por ejemplo Walker Evans), sus imágenes fueron un instrumento de denuncia y concienciación social sobre las penosas condiciones laborales y económicas en las que vivían muchos en la época, haciendo especial hincapié en la explotación infantil.

Niño recolector de algodón (1913)

La muestra está compuesta por unas 170 fotografías, en su mayoría vintage, procedentes de la George Eastman House. Podemos hacer un viaje a través de ellas desde sus primeras imágenes, tomadas de forma autodidacta con una sencilla cámara de fuelle, con la que retrató la llegada de inmigrantes a la isla de Ellis a principios del siglo XX. Allí se encontraba uno de los centros de recepción de inmigrantes, y en estas imágenes de pobreza, miedo y desesperación, podemos encontrar algo que será una constante en su fotografía: el respeto y la humanización de sus retratados, captando al individuo que hay detrás de cada situación que quería denunciar.

Familia italiana buscando equipaje perdido (1905)

En 1908 decidió dejar la enseñanza para dedicarse plenamente a la fotografía y denunciar las condiciones tan precarias en las que la gran depresión del 29 había sumido a muchos. De la llegada de los inmigrantes pasó a sus viviendas míseras e insalubres en las que se hacinaban familias enteras, así como las condiciones infrahumanas en las que tenían que trabajar para poder salir adelante.

Niño que perdió un brazo manejando una sierra en una fábrica de cajas (1909)

Comenzó a trabajar como fotógrafo oficial para la National Child Labor Committee, una organización creada para combatir el empleo infantil. Durante esos años se dedicó a documentar el trabajo infantil en campos, minas, fábricas, como recolectores de algodón, vendiendo periódicos... Reconozco que mis favoritas han sido las abundantes imágenes dedicadas a los niños, a pesar de su miseria, de las duras condiciones de trabajo y de vida que llevaban todos ellos tienen un destello de esperanza y optimismo en su mirada, una valentía y coraje que Hine supo retratar muy bien.

Niño de una casa de vecindad, Chicago 1910
Tras la I Guerra Mundial Hine viajó a Europa para dejar constancia de las duras condiciones de vida de los refugiados y las consecuencias de la guerra, lo que ayudó a la Cruz Roja a obtener las subvenciones necesarias para darles ayuda humanitaria. Allí los niños vuelven a ser el centro de muchas de sus imágenes, pequeños vagabundos que malviven en las calles de las ciudades.

Golfillo de París (1918)

De vuelta de su primera y única experiencia europea, regresa a Nueva York, donde volvió su mirada al mundo del trabajo, pero esta vez para retratar su cara más amable: el trabajo como un elemento que dignifica al ser humano, en una exaltación del trabajo y los trabajadores, en medio de una auténtica revolución industrial en la que la máquina no es nada sin el trabajo del hombre.

Mecánico en una bomba de vapor de una central eléctrica (1920)

Esta serie dedicada al trabajo culminaría con sus popularísimas imágenes sobre la construcción del Empire State de Nueva York, en las que, para tomar algunas de las espectaculares imágenes, no dudó en hacerse descolgar a 400 metros de altura.

Ícaro sobre el Empire State Building (1931)

En los últimos años de su vida, los cambios sociales y políticos hicieron que su trabajo quedase en cierto modo obsoleto, teniendo cada vez menos encargos, por lo que acabaría dependiendo de la beneficencia. Las ayudas sociales ya no dependían de la buena voluntad de las donaciones privadas, motivadas muchas veces por las fotografías que tomaba Hine, sino que ese papel comenzaron a llevarlo a cabo las agencias gubernamentales del New Deal. A pesar de que trató de seguir en activo como freelance, y de que en 1939 se realizó una gran retrospectiva de su obra en el Riverside Museum de Nueva York, en la que se le reivindicaba como fotógrafo visionario e innovador, en 1940 murió en la más absoluta pobreza.

Esperando a que abra el dispensario. Distrito de Hull House, Chicago (1910)

La muestra puede verse hasta el 29 de abril en la Fundación Mapfre (paseo de Recoletos, 23) los lunes de 14 a 20 horas; de martes a sábados de 10 a 20 horas; y los domingos y festivos de 11 a 19 horas. Además, hasta la misma fecha puede verse también en la misma Fundación la muestra Odilon Redon (1840-1916), una interesante retrospectiva sobre este pintor, menos masivamente conocido que sus contemporáneos los impresionistas, totalmente original y alejado de ellos. 

Araña sonriente (1881)

Precursor de los movimientos surrealistas, de la utilización del subconsciente y de lo onírico, muy influenciado por Goya o por los relatos oscuros de Edgar Allan Poe, es a su vez influencia clave para los simbolistas y los nabis. Podemos ver 170 obras procedentes del Musée d'Orsay, el Gemeentemuseum de La Haya, el Rijksmuseum de Ámsterdam, el Museo de Bellas Artes de Burdeos, el Staatliche Kunsthalle de Karlsruhe y de colecciones particulares. Podéis ver más de ambas exposiciones en este vídeo.





Y aunque os hablaré más extensamente de ello cuando haga la reseña (estoy segura de que no voy a tardar mucho, estoy deseando devorar el libro), no puedo dejar de haceros un adelanto de la firma de libros que tuvo lugar ayer en Fnac Castellana con... ¡PAUL AUSTER! Estoy emocionadísima, de hecho, lo primero que he hecho esta mañana al levantarme ha sido comprobar que seguía ahí la firma. Además de tener mi ejemplar de Diario de invierno, su última novela, firmada, pude disfrutar de toda la ambientación neoyorquina que organizaron en la tienda. Hay que decir que Fnac se portó fenomenal, además de una banda de jazz en directo, repartieron durante toda la tarde pastelería con un aire muy neoyorquino (muffins, cookies, tarta de manzana...), lo que se agradecía después de las más de dos horas de cola que nos tocó esperar, y que en mi caso por lo menos, valieron realmente la pena.

Photobucket
Paul Auster firmando mi libro

jueves, 5 de enero de 2012

'Gotthard Schuh. Una mirada artística en la fotografía documental' en la Sala Azca de la Fundación Mapfre



Como me ha sucedido con las lecturas, también ha habido algunas exposiciones que he visto durante 2011 y que han quedado sin asomarse por el blog. Además, estos días navideños estoy aprovechando para ver algunas muestras a las que no había podido acercarme aún. 

Parlez-moi d'amour, París (1932)

El plan es perfecto: mientras la gente se hacina en centros comerciales y tiendas comprando, pudimos ver el mismo día de Nochevieja por la mañana la magnífica exposición dedicada al fotógrafo Gotthard Schuh en la sala Azca de la Fundación Mapfre Vida totalmente solos. Por un lado, es una pena que una muestra así suscite tan poco interés, por otro, fue un auténtico lujazo poder verla sin un alma en la sala, como si la hubiesen abierto tan solo para nosotros.

Muchachos en la National Gallery, Londres (1937)

Los que pasáis habitualmente por aquí ya sabéis que me encanta la fotografía en blanco y negro, en concreto, la que va de los años 30 a los 50. Me transporta a ciudades como París o Nueva York que, aunque hoy siguen siendo excepcionales, tenían en aquel entonces una magia y un encanto que un puñado de fotógrafos supo inmortalizar y traer hasta nuestros días. Es el caso de Gotthard Schuh, primero pintor y luego fotógrafo, cuyas imágenes son evocadoras a más no poder.

Cancán en el Tabarin, París (1936)
La muestra ha sido llevada a cabo en colaboración con la Fotostiftung Schweiz de Winterthur, de donde provienen las imágenes. Podemos ver un total de 113 fotografías: 93 de Schuh tomadas entre 1929 y 1956; y 20 de otros fotógrafos contemporáneos o que tuvieron alguna relación con él, como Robert Frank, Werner Bischof, Jakob Tuggener y René Groebli. Mientras veía la muestra, se me fueron irremediablemente los ojos a la imagen que os muestro aquí abajo del fotógrafo Werner Bischof.

Werner Bischof, Monje sintoísta en el templo Meiji, Tokio (1951)
Volviendo a Schuh, nació en Berlín en 1897 y falleció en Zurich en 1969, y es considerado uno de los fotógrafos suizos más importantes del siglo XX. En 1930 decidió dejar de lado su carrera como pintor y meterse de lleno en la fotografía, convirtiéndose en un pionero en el fotoperiodismo.

Noche de invierno ante el Teatro Municipal, Zurich (1932-1935)
Lo más fascinante de la muestra es cómo el fotógrafo viajó incansablemente por todo el mundo captando lo que veía con su cámara y haciéndonos viajar con esas imágenes con él. Uno de sus libros de fotografías más famoso es Islas de los dioses, publicado en 1941, donde muestra las imágenes que tomó durante sus viajes por Singapur, Java, Sumatra y Bali.

Prigi, Bali (1939)

La muestra puede verse hasta el próximo 19 de febrero en la Sala de Exposiciones AZCA de la Fundación Mapfre (Avda. General Perón, 40 - Planta baja del Centro Comercial Moda Shopping) los lunes de 14 a 21 horas; de martes a sábado de 10 a 21 horas; y los domingos y festivos de 12 a 20 horas. La entrada es gratuita.

Minero, Winterslag Bélgica (1937)

Espero que os haya fascinado este fotógrafo tanto como a mí, y que quienes podáis os animéis a visitar la exposición. Para los que no tengáis la oportunidad de acercaros a Madrid, espero, como siempre, haberos podido acercar algo de la muestra y que la hayáis disfrutado. Y para todos, que los Reyes Magos se porten muy bien con vosotros y os traigan muchos regalos, yo ya les he pedido unos cuantos libros que espero no se olviden de traerme. ¡Feliz fin de semana!

Amantes en Parco della Rimembranza, Roma (1950)

jueves, 2 de junio de 2011

'La mano con lápiz. Dibujos del siglo XX' y 'Eugène Atget. El viejo París' en la Fundación Mapfre

Egon Schiele, Joven dormida (1909)

Eugène Atget

La Fundación Maphre (paseo de Recoletos, 23) me está sorprendiendo últimamente con unas exposiciones de gran calidad que están consiguiendo que esta sala sea uno de mis espacios expositivos de referencia. De hecho, en cuanto me entero de que inauguran algo nuevo me voy allí aún sin tener datos de las muestras que tienen, y de momento, no he fallado en ninguna. Así ha sido esta vez, me acerqué a ver con qué me sorprendían, y me he encontrado con dos magníficas exposiciones que os recomiendo no os perdáis, tenéis hasta el 27 de agosto para acercaros a verlas.

 Xavier Gosé, Personajes (1900)

La primera de ellas es la muestra La mano con lápiz. Dibujos del siglo XX pertenecientes a las colecciones de la Fundación Mapfre, una selección de más de 100 obras en lápiz, tinta, tempera o acuarela, que hacen un recorrido por una de las expresiones pictóricas más simples y a la vez más complejas: el dibujo. La muestra se divide en varios periodos coincidiendo con distintos movimientos artísticos del siglo XX.

 Paul Klee, Joven palmera (1929)

Comenzamos con 'la tradición' donde vemos dibujos académicos y de aprendizaje, con trabajos de Mariano Fortuny, Joaquín Sorolla, Francisco Pradilla y Ortiz o Ignacio Pinazo. Todas estas obras tienen en común el estudio del modelo, la influencia de los pintores renacentistas. Quizá en esta primera parte se vea más el dibujo como un medio para llegar a un cuadro que como un fin en si mismo.


 Joaquín Sorolla, Sin título

Pasamos a 'la modernidad' donde comenzamos a ver ya dibujos entendidos como obras de arte en si mismas, el dibujo ya no es un medio para lograr un cuadro como sucedía antes, el dibujo puede ser ya contemplado y considerado como una pieza acabada.

 Gustave Klimt, Mujer sentada con sombrero (1910)
Este periodo que comprende los primeros años del siglo XX, se caracteriza por la mutua influencia de artistas españoles y extranjeros y por la figura como protagonista indiscutible, especialmente el cuerpo femenino.

Pablo Ruiz Picasso, Maternité (1902-1903)

Encontramos obras de Salvador Dalí, Gustave Klimt, Henri Matisse, Pablo Picasso, Auguste Rodin, George Grosz, Joan Rebull, Joaquim Sunyer o Egon Schiele.


 Henri Matisse, Mujer con agenda (1944)

'El espíritu de la vanguardia' nos acerca a los pintores cubistas como André Lhote, Juan Gris, Alexander Archipenko, Rafael Barrada, Lyonel Feininger o Albert Gleizes.

 Juan Gris, El guitarrista (1925-1926)

No podemos olvidar a Picasso, quien en París reunió a un grupo de artistas a su alrededor que se vieron influidos por él, conocidos como La escuela de París.

 Picasso, Arlequín y Polichinela (1924)

Estas obras se caracterizan por su geometría, por la cercanía del dibujo y la pintura a la escultura y a la construcción, entendiendo el cuadro como un volumen. 

Albert Gleizes, Nueva York (1916)

Surrealismo:los sueños del inconsciente nos mete de lleno en la obra de Salvador Dalí y de sus seguidores, artistas españoles claramente influenciados por Dalí que incluso utilizan muchos motivos característicos del pintor.

Salvador Dalí, Soledad mental (1932)

Vemos también obras de Joan Miró, Luis Fernández u Oscar Domínguez, de quien me llamaron la atención sus decalcomanías, una técnica experimental cercana al monotipo.
 
Óscar Domínguez, León saltando (1936)

En los límites de la vanguardia con unas magníficas obras de Antoni Tapies o Eduardo Chillida, entre otros, cierra la muestra. 

Eduardo Chillida, Sin título (1960) 
Podemos ver también en esta última parte de la muestra dibujos de Celso Lagar, Luis Castellanos, Arturo Souto, Gregorio Prieto, Genaro Lahuerta, Joaquín Peinado o Ángel Ferrant, que cierran el recorrido de la exposición que ocupa las salas de la planta calle y de la planta baja.

  Avenue de l'Observatoire (1826)

En la primera planta del edificio podemos ver otra exposición con fotografías de Eugène Atget, que retrata El viejo París. Los fondos pertenecen al Musée Carnavalet de París, a la George Eastmann House de Rochester y a las colecciones de la Fundación Mapfre. Se han seleccionado más de 200 imágenes que retratan la ciudad de París y sus alrededores, todas tomadas entre 1898 y 1927.

 
Cantante callejera y organillero (1898)

Nacido en Libourne en 1857 y fallecido en París en 1927, Atget no recibió formación como fotógrafo, si no que se dedicó a ello como medio para sobrevivir tras pasar por otras profesiones como actor, redactor y dibujante para una revista satírica. Empezó en 1888 vendiendo sus fotos de París a ilustradores, luego pasaría a venderlas a artistas, artesanos, aficionados a la historia e instituciones como el Musée Carnavalet y la Bibliothèque Nationale.

Esquina de la Rue de Seine y de la Rue de l'Echaudé distrito 6º (1924)

La muestra se divide en doce espacios temáticos, que tratan de seguir el propio orden establecido por el fotógrafo: Pequeños oficios, tipos y comercio parisinos (1898-1922); Las calles de París (1898-1913); Ornamentos (1900-1921); Interiores (1901-1910); Los coches (1903-1910); Jardines (1898-1914); El Sena (1900-1923); Las calles de París (1921-1924); Extramuros (1899-1913) y Alrededores de París (1901-1921).

Taberna  "Au Tambour" , Quai de la Tourneille nº 63 distrito 5º (1908)

Además, los amantes del surrealismo podemos contemplar una pequeña joya, el álbum del magnífico fotógrafo Man Ray, donde recopiló algunas fotografías que compró a Atget. En la muestra, además del álbum, podemos ver 43 fotografías de las que seleccionó en su momento el propio Man Ray, quien era vecino de Atget y adquirió estas fotografías que se publicaron anónimamente en la revista de los surrealistas porque Atget no se identificaba con el movimiento y veía sus imágenes como meros "documentos para artistas". 

 
 Rue Hautefeuille, distrito 6º (1898)

Sin embargo, los surrealistas apreciaron su obra y quisieron conservarla y darle el valor que tenía, ya que consideraban que las fotografías de Atget eran narraciones insconcientes liberadas de presiones críticas y convencionalismos. La fotógrafa Berenice Abbott, ayudante en aquel momento de Man Ray se encargó de dar a conocer la obra de Atget mediante exposiciones y catálogos.

Ancien Collège de Chanac, Rue de Bièvre nº 12, distrito 5º (1900)

Viendo hoy en día las fotografías de Atget podemos entender esa fascinación que sintieron los surrealistas y artistas posteriores por su obra. La modernidad de las imágenes es innegable, tienen además algo que produce desasosiego, esas calles vacías (prefería fotografiar sin personas y a primeras horas del día para que las calles estuvieran desiertas), esas casas que parecen deshabitadas, esa neblina y aire de irrealidad que parece impregnarlo todo, esa sensación de vacío, nos producen una cierta intriga y a la vez fascinación.


Interior de la vivienda de un obrero, Rue de Romainville, distrito 19º (1910)

El viejo parís que retrató Atget ha desaparecido en muchos de los casos, el fotógrafo quiso inmortalizar aquellos lugares de la ciudad que estaban a punto de desaparecer o transformarse bajo el proyecto de remodelación de París acometido por el barón Haussmann en la década de 1850, y que crearía una ciudad moderna y con grandes avenidas. 

 El otoño, escultura de François Barols, Jardin des Tuileries, distrito 1º (1911)

Atget utilizaba una cámara de placas de 18x24 para tomar unas imágenes que él consideraba un mero medio para que los artistas realizasen sus obras, no arte en si. Hoy en día es indiscutible el gran valor artístico que tienen y su influencia en artistas y fotógrafos como Berenice Abbott, Walker Evans o Man Ray, considerando sus imágenes como el origen de la fotografía documental del siglo XX. 

Los muelles del Sena en invierno, Île de la Cité, hacia el Pont-Neuf, distritos 1º y 6º (1923)

Espero que os hayan gustado ambas muestras y que si tenéis oportunidad no dudéis en ir a visitarlas, os recuerdo que ambas podrán verse hasta el 27 de agosto en la Fundación Mapfre (paseo de Recoletos, 23) los lunes de 14 a 20 horas; de martes a sábado de 10 a 20 horas; y los domingos y festivos de 11 a 19 horas. ¡Que paséis un feliz y esperemos que soleado fin de semana!