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lunes, 5 de marzo de 2012

'En lugar seguro' de Wallace Stegner

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Título: En lugar seguro (Crossing to Safety)
Autor: Wallace Stegner
Editorial: Libros del Asteroide (2008)
Año publicación: 1987
Páginas: 392
Precio: 21,95 euros


Nuestras discusiones más acaloradas eran siempre sobre cómo podríamos contribuir. No nos preocupaban las recompensas. Éramos jóvenes y serios[...] Más allá de un mínimo básico, el dinero no era un objetivo que respetásemos. Algunos sospechábamos que el dinero ni siquiera era muy bueno para las personas [...] Pero todos teníamos la esperanza de, en la medida en que nuestras capacidades nos lo permitieran, definir e ilustrar la vida digna de vivirse. [...] Dejar una huella en el mundo. En vez de eso, el mundo ha dejado huellas en nosotros. Nos hemos hecho mayores. La vida nos ha escarmentado tanto que ahora esperamos quietos a la muerte. (El lugar seguro)

Hay libros llenos de acción, en los que se suceden los acontecimientos, los giros, las sorpresas. Hay asesinatos, grandes dramas, situaciones intensas. Si es eso lo que buscáis, no os acerquéis a En lugar seguro de Wallace Stegner. Este pertenece a esa otra clase de libros, reflejo de la vida misma, un transcurrir sereno, con sus altibajos, pero sin grandes sobresaltos. Si tuviera que destacar la mayor virtud de esta novela sería la de ser lo más fiel a la vida de una persona que he leído nunca. En lugar seguro es la vida de dos parejas de amigos, los Lang por un lado (Charity y Sid) y los Morgan (Sally y Larry) por otro, y su larga amistad desde sus comienzos: ellos como profesores de Literatura en la Universidad de Wisconsin en plena Gran Depresión, y ellas embarazadas de su segundo y primer hijo respectivamente, hasta la actualidad, 34 años más tarde. La historia nos la cuenta Larry, quien va recordando los años pasados junto a sus amigos, los malos momentos, los buenos, las ilusiones y esperanzas, los primeros logros... Las dos parejas se reencuentran en la casa de veranero de los Lang en Vermont, un paraje idílico, lejos de la civilización, en un fin de semana que será el último que pasen los cuatro juntos.

Uno de los maravillosos bosques de Vermont donde podría encontrarse la casa de veraneo de los Lang

La novela transcurre a un ritmo sosegado y algo nostálgico, ya que es el propio Larry quien nos cuenta desde la edad madura sus recuerdos de juventud, con mucha añoranza y cariño hacia esos tiempos pasados. Esos momentos que no se sabían disfrutar al cien por cien, y que solo se disfrutan de verdad cuando ya han pasado. Esas grandes decepciones que con los años se relativizan y se ve que no eran para tanto, esos grandes momentos de alegría, incluso las desgracias con el tiempo llegan a atemperarse. Se nota mucho que se trata de la última novela que escribió Stegner cuando era ya anciano (con 84 años) por esa sabiduría que da  la edad, y que narra muchas vivencias personales. Él también fue profesor de Literatura en la Universidad de Wisconsin, y su gran amor por la naturaleza se ve reflejado en preciosos pasajes descriptivos de los inmensos bosques del estado de Vermont. Ese tono nostálgico, aunque no triste, sino más bien de cariño. incluso un tanto paternalista hacia uno mismo por no haber sabido disfrutar en su momento de la juventud y de los buenos momentos, siempre preocupados por algo, por el trabajo, por la falta de trabajo, por la llegada de hijos, por la casa, por la familia, por los amigos... Con el tiempo todas esas angustias se ven como lo que son, el día a día, la cotidianeidad de una vida humana, aunque cuando se viven sea imposible verlas de ese modo. Otra cosa que me ha gustado especialmente es la manera de escribir de Stegner, sus descripciones de la naturaleza son tan vivas que realmente nos mete entre los bosques de Vermont, nos hace sentir y respirar junto a sus personjes en el ambiente académico de Madison y viajamos con ellos a una Florencia mágica (con una escena realmente llena de magia, temprano por la mañana, contemplada por Larry y Sally desde el balcón de su cuarto), mucho más para ellos, americanos cultos y soñadores que ven en este viaje un retorno al germen de toda la cultura occidental. Parece que cuando leemos literatura norteamericana todo es Nueva York o California, y en ese sentido, me ha gustado mucho poder conocer otros dos estados nuevos: Vermont y Wisconsin, especialmente el primero con sus inmensos espacios naturales.

Universidad de Wisconsin

El libro es ante todo un relato vital, cómo uno trata de salir adelante, de luchar por sus sueños, aunque lo más habitual es que estos se vayan rompiendo o transformando por el camino. Un ensalzamiento de la amistad, en este caso, de largo recorrido. Y esencialmente, se trata de un relato que si bien nos sitúa en varios contextos históricos interesantes, como la Gran Depresión, la Guerra Civil española, la llegada al poder de Hitler y Stalin, la II Guerra Mundial... se tratan solo de eso, de contextos, ya que lo importante son los cuatro personajes, cada uno con su personalidad y anhelos, y cada pareja con su propia personalidad de dos. Además, al tratarse de dos profesores universitarios y de sus cultísimas esposas, la novela está salpicada de poemas y referencias a escritores y poetas, conversaciones intelectuales que tienen entre sí los protagonistas, viajes, arte... He disfrutado mucho de sus conversaciones y teorías sobre la vida y la cultura, de sus veladas escuchando música y cantando, de sus picnics... Me he sentido como una más. Para mí ha sido una autentica delicia disfrutar de la maravillosa manera de narrar de Stegner, conocer a Charity, Sally, Sid y Larry, a los que he sentido como a amigos muy cercanos, y de los que me ha costado mucho despedirme al terminar el libro.

Wallace Stegner


Wallace Earle Stegner nació en 1903 en Lake Mills (Iowa) y falleció en 1993, además de novelista, fue historiador, biógrafo y ensayista y se le considera "el decano de los escritores del Oeste". Hijo de inmigrantes escandinavos, vivió en distintos puntos del Oeste americano antes de asentarse en Salt Lake City. Fue profesor de Literatura en distintas universidades, entre ellas la de Wisconsin (al igual que los protagonistas del libro) hasta instalarse definitivamente en Stanford, donde pondría en marcha una de las escuelas de escritura más importantes del país en la que estudiarían autores tan célebres como Raymond Carver o Ken Kesey. Fue un gran defensor de la naturaleza y el medio ambiente y participó en varias campañas por la defensa de la naturaleza y con organizaciones como la red de parques de EEUU o la Wilderness Society, algo que en esta novela se nota intensamente en sus descripciones sensoriales de los bosques de Vermont. Recibió entre otros galardones la Commonwealth Club Gold Medal, el Premio Pulitzer por Ángulo de Reposo y el National Book Award por El pájaro espectador. Stegner murió a  los 90 años a causa de las lesiones que sufrió tras un accidente de coche en Santa Fé (Nuevo México), ciudad en la que se encontraba para dar una conferencia.

lunes, 7 de marzo de 2011

¿Qué hacen The National, White Lies, Edith Wharton y Wallace Stegner en una misma entrada?


Lo que estoy disfrutando con mi nuevo disco de The National (regalito cumpleañero) High Violet. Ya les llevaba siguiendo la pista a este grupo un tiempo, a pesar de ser estadounidenses, ya que soy absolutamente británica para mis gustos musicales, después de ver el furor que estaban causando, y no es para menos. La banda se formó en 1999 en Ohio, aunque no sacarían su primer álbum llamado como ellos hasta 2001, dos años después llegaría Sad Songs for Dirty Lovers, en 2005 Alligator, en 2007 Boxer y por último este High Violet en 2010. Llevan un rollo de lo más tranquilo y melancólico, pero lo mejor es escucharles para hacerse una idea de cómo son.


Mi otro regalo musical es To lose my life... de White Lies, una banda que llevaba escuchando obsesivamente en Spotify desde hace un tiempo y que por fin tengo en formato físico. De ellos ya os hablé hace poco con motivo de la gira que les trae a España, y a la que por desgracia no voy a poder ir, ya que entre que pensaba si iba o no, se han agotado las entradas. White Lies es una banda londinense que se formó en 2007, de momento tienen solo este disco, publicado en 2009 y Ritual que ha salido este mismo año. Para qué lo voy a negar, más sonido oscuro y revival de una de mis bandas favoritas, Joy Division, padres absolutos de un sin fin de grupos. Cuando no escucho a mis grupos favoritos de los 60-70, mi otra vena musical son este tipo de bandas de rock alternativo, o los propios grupos primigenios, no solo Joy Division, sino también Sisters of Mercy, Bauhaus o, como no, The Cure (preferentemente los primeros discos).


Pero, el rey de la casa y de mis regalos de este año es esta impresionante minicadena retro con la que puedo escuchar cds, casettes, USB, tarjetas SD y vinilos. Se trata de un Lauson CL123 con un precioso exterior en madera que imita a las antiguas radios y que consigue un sorprendente sonido cálido y envolvente muy similar al de los aparatos antiguos. Para una amante de los soportes físicos, de lo analógico frente a lo digital, y de los grupos del pasado, imaginaréis que es un aparato increíble. Las aportaciones literarias son solo dos, pero son dos libros que me apetecen muchísimo desde hace tiempo:



- En lugar seguro de Wallace Stegner: un libro del que había visto muy buenas críticas en otros blogs (es el libro que escogí al ir a cambiar el que me habían regalado porque ya lo tenía). La novela se sitúa durante la Gran Depresión, cuando dos parejas de jóvenes se conocen y comienzan una larga amistad. Tengo muchísimas ganas de ponerme con él.


- La edad de la inocencia de Edith Wharton: todo un acierto, me apetecía muchísimo leer este libro, y la edición, aunque de bolsillo, es simplemente preciosa. Convencionalismos en la alta sociedad del Nueva York del siglo XIX. La película, protagonizada por Michelle Pfeiffer y Daniel Day-Lewis la vi hace mucho tiempo, así que tengo la suerte de poder enfrentarme a la novela casi sin recordar nada de la historia.

Y hasta aquí los regalos culturetas, el resto de cosas no las enseño de momento, aunque algunas de ellas quizá acaben apareciendo por aquí en las fotos que haga de los libros que vaya leyendo. Y  por supuesto, no se me olvida ¡muchas gracias por vuestras felicitaciones! Me hizo muchísima ilusión que pasaseis por aquí a felicitarme el cumpleaños.