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miércoles, 21 de septiembre de 2011

'Tú, mío' de Erri de Luca



Título: Tú, mío (Tu, mio) 
Autor: Erri de Luca
Editorial: La Medianoche de Muchnik Editores (febrero 2000)
Año de publicación:1998
Páginas: 123


Ya os he comentado alguna vez uno de los métodos que utilizo cuando voy a la biblioteca para seleccionar libros: cojo uno al azar que no conozco de nada atraída por su título o su portada, y me lo llevo a casa. No siempre he acertado, pero gracias a este método he descubierto a autores no muy conocidos que luego me han entusiasmado. Este método es el que utilicé con Tú, Mío del napolitano Erri de Luca y ha sido un acierto total. La novelita de poco más de cien páginas nos sitúa en una preciosa isla italiana situada en el mar Tirreno, cerca de Nápoles. En ningún momento se especifica de qué isla se trata, pero por datos que dan y tras haber buscado, creo que puede tratarse de la isla de Procida, un enclave realmente precioso. El protagonista es un niño napolitano que pasa sus vacaciones de verano en la isla, sale a pescar con el joven pescador Nicola, y se arrima a la pandilla de su primo mayor Daniele. Nos encontramos en los años 50, la II Guerra Mundial es algo muy lejano para los jóvenes como el protagonista, pero muy cercano para otros que la vivieron en primera persona, como el propio Nicola, que tuvo que ir obligado a luchar con las tropas italianas junto a sus aliados los alemanes, o incluso los propios padres del adolescente, que evitan avergonzados las preguntas de su hijo sobre la guerra, el colaboracionismo de Italia con los nazis y qué partido tomaron ellos mismos. "Ya es mucho proteger el presente de las equivocaciones, no hacer un mal que tener que reparar. [...] en momentos difíciles no hacer nada malo es convertirse en cómplices del mal", le dice al muchacho su padre. Ese verano conocerá a Caia, quien oculta un secreto que el chico acabará desvelando, el origen judío de la chica y la muerte de su padre a manos de los nazis, un secreto que les unirá en una relación extraña y especial, con el espectro de su padre planeando entre ellos.

 La isla de Procida

La novela nos invita a conocer una maravillosa isla italiana, de una manera tan sensorial, que casi podemos sentir el mar y la arena. Los paisajes marítimos, el trabajo de los pescadores, todo ello nos traslada a un lugar plácido, vacacional, donde los días se alargan interminablemente y nos recuerdan esos veranos de la infancia que nunca parecían tener fin. En medio de esa aparente calma y alegría, propia de las vacaciones, está muy presente el recuerdo de la guerra, con Italia todavía reconstruyéndose y con la ocupación del país por parte de los norteamericanos. Caia es un continuo recordatorio de la barbarie nazi, pero también lo son los cientos de turistas alemanes que beben, ríen y disfrutan de la isla sin dedicar un pensamiento a su pasado más reciente, entonando incluso canciones nazis como si estas no significasen nada. La novela, pese a lo breve que es, toca muchos temas. De un lado, se trata de una novela de aprendizaje, un verano del paso de la niñez a la madurez del protagonista, de toma de decisiones y de un primer amor. Por otro, retrata la posguerra en Italia y, como suele suceder con muchos conflictos, la necesidad de la población de olvidar y no transmitir a sus hijos lo que sucedió, a pesar de que sería una valiosa enseñanza para que esto no volviera a suceder. Por último, ahora que el verano ha llegado a su fin, es una buena manera de recordar las vacaciones. La playa con esta preciosa isla nos traslada a los largos días de calor sofocante, y las noches más largas aún, sin horarios, sin obligaciones.
Erri de Luca es un escritor napolitano nacido en 1950, con una vida intensa a sus espaldas. Trabajó como camionero, de mozo de almacén, de albañil o de fresador, y participó activamente en los movimientos obreros de izquierdas de los años 60-70 de su país. Publicó su primera novela en 1989 y años más tarde pudo dedicarse en exclusiva a la escritura y a colaborar en diversos periódicos italianos. A pesar de ello, continuó con una vida muy activa: durante la guerra de la ex Yugoslavia fue conductor de convoyes de ayuda humanitaria; ha sido autodidacta en el aprendizaje de varios idiomas, entre ellos el hebreo antiguo; y se dedica también a la escalada. Por desgracia, no sé si va a ser fácil que conozcáis a este autor. El libro que os recomiendo fue publicado en su momento por La Medianoche de Muchnik Editores, una editorial que en 2002 pasó a llamarse El Aleph Editores, quienes no sé si seguirán manteniendo en su catálogo esta obra.

miércoles, 18 de mayo de 2011

'Carolina se enamora' de Federico Moccia


Título: Carolina se enamora (Amore 14)
Autora: Federico Moccia
Editorial: Planeta (2011)
Año de publicación: 2008
Páginas: 538
Precio: 18,50 euros 

Aunque este libro es especial para mi porque fue mi regalo de San Valentín de este año y el título era de lo más apropiado para la ocasión, me ha decepcionado un poco. Me gusta Federico Moccia, hasta ahora todo lo que he leído de él me ha entretenido, unos más y otros menos, pero en general son libros fáciles de leer, divertidos y con el amor como argumento principal. Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti, Perdona si te llamo amor, Perdona pero quiero casarme contigo o El paseo han pasado ya por mis manos y los he devorado avidamente. Con Carolina se enamora no me ha sucedido lo mismo, para ser un libro de Moccia destinado a un público adolescente, bestseller y destinado al entretenimiento, me costó bastante leerlo. Había pasajes que se me hacían realmente interminables, especialmente al no conectar con la protagonista y su incesante parloteo. Escrito en primera persona, es la propia Carolina, una chica de 14 años que vive en Roma quien nos cuenta su día a día, la vida de una adolescente más, sus amigos, sus clases, su relación con sus padres y hermanos, con sus dos mejores amigas Alis y Clod, y cómo no, los chicos. Carolina solo quiere una cosa, encontrar el amor de su vida, enamorarse, pero parece que los chicos que se fijan en ella nunca son los que le interesan. Un día conoce a Massi en una tienda mientras ella escucha un disco de James Blunt que él le regala inesperadamente, juntos pasan la tarde y al separarse él le dará su teléfono sin apuntarse el de ella, con tan mala suerte que a Carolina le roban el móvil, por lo que no podrá volver a ponerse en contacto con él. 


A partir de ahí, Carolina no dejará de pensar en Massi y en la manera de volver a verle. A partir de ese momento la historia se pierde en un montón de anécdotas sin conexión entre si, que nos hacen dudar de hacia dónde quiere llevarnos el autor. Carolina habla y habla de si misma y de su vida, de sus padres, de sus abuelos y hermanos, que también tienen algunos capítulos para contar cómo es ella. Estos son de los menos logrados del libro, ya que Moccia les hace hablar a todos con la misma voz, y por ejemplo, la abuela anciana parece que es una quinceañera. Con los adolescentes no tiene ningún problema, sabe dibujar perfectamente personajes creíbles y variados, mostrarnos sus inquietudes y su día a día. Es fácil acordarse de cuando una misma era adolescente y esas cosas eran el único mundo que importaba, en ese sentido Moccia cumple. Pero no nos muestra una gran historia de amor, momentos llenos de romanticismo e inolvidables, no son parejas que queramos ver triunfar. Carolina y Massi no enganchan, por mucho que esperemos que vuelvan a encontrarse, son tantas y tantas las páginas en las que Moccia se pierde en otras historias y detalles, que Massi acaba desdibujándose. Por no hablar del final, realista, pero un poco cruel. Me han faltado los grandes momentos románticos de otras novelas, las locuras que los chicos hacen por las chicas de las que están enamorados, tan irreales que precisamente por eso me gustan: escribir sobre un puente Tu y yo a tres metros sobre el cielo, organizar un viaje sorpresa a Nueva York... Sin duda, recomendaría cualquier otro libro para adentrarse en el mundo de Federico Moccia antes que este, aunque si ya os habéis enganchado al autor, probad con esta historia. Carolina es simpática, se hace querer, y aunque es un poco alocada y hace tonterías ¿quién no las ha hecho alguna vez de adolescente? Os dejo a continuación el trailer de la película en italiano, porque si, como suele suceder con los libros de Moccia, ya hay adaptación al cine.


lunes, 21 de marzo de 2011

'Un dulce par de senos' de Giuseppina Torregrossa


Título: Un dulce par de senos (Il conto delle minne)
Autora: Giuseppina Torregrossa
Editorial: Maeva (2011)
Año de publicación: 2009
Páginas: 304
Precio: 19 euros

La italiana Giuseppina Torregrossa ha conseguido con su novela Un dulce par de senos encarar un tema tan delicado como el cáncer de pecho sin dramatismos, todo lo contrario, su novela desprende optimismo y buen humor, y aunque el tema del cáncer está ahí, no es en absoluto un tema obsesivamente predominante en la novela. A través de las vidas de varias mujeres sicilianas de una misma familia, se va tejiendo un relato íntimo y cálido, con la cocina como vínculo entre ellas. El calor de la cocina, los olores de los alimentos, sus formas, y las relaciones entre estas mujeres nos resultarán muy familiares, porque ya sea en Italia, o en cualquier otra parte del mundo, esos vínculos que se crean entre abuelas, madres e hijas, se repiten una y otra vez. La novela se abre de una manera de lo más original, con la receta detallada de las Minne de santa Ágata (los dulces en forma de pecho de la portada, hechos de ricota, frutas confitadas y chocolate negro, entre otros ingredientes, y que tienen una pinta estupenda), a la que en España conocemos como santa Águeda, una receta que pasa de generación en generación en la familia de la protagonista, llamada también Agata por la santa y por su abuela, y que cada 5 de febrero preparan para tener contenta a la santa y que les proteja los pechos de posibles enfermedades. Santa Ágata o Águeda fue una virgen y mártir a la que el senador Quintiliano ordenó que le cortaran los pechos tras ser rechazado por esta, milagrosamente los pechos de la mártir se curaron aunque finalmente fue quemada viva. Desde entonces, muchas mujeres se encomiendan a la santa como protectora de los pechos, y en general se la considera protectora de las mujeres.

Vista de Palermo (Sicilia, Italia)

Conocemos a los bisabuelos de Agata, a sus abuelos, padres y tíos, y la propia historia de la protagonista desde que es niña. Cada pequeña historia nos es relatada en breves capítulos concisos pero muy vivos, la autora sabe realmente trasladarnos a esos escenarios y crear unos personajes muy reales.  Conocemos a estas mujeres desde pequeñas, cómo se enamoran y cómo sufren, muchas de ellas a manos de maridos crueles y maltratadores, esposos infieles u hombres casados. Me ha gustado especialmente su forma de escribir, muy personal y vivaz. Además, la autora inserta la historia de esta familia siciliana de Palermo en los acontecimientos históricos, y nos relata desde el terror de la época de Mussolini, pasando por la entrada de las tropas estadounidenses en Italia tras la II Guerra Mundial, hasta acontecimientos más recientes de la historia italiana. Un tema que, como no podía ser de otra manera, está presente durante todo el relato es la mafia siciliana, la Cosa Nostra, que especula y amenaza, asesina y está en cada rincón de Palermo, una ciudad que la autora retrata con mucho cariño, nos llegan los ruidos de sus calles, el sol, el mar, los colores de las frutas y verduras de los mercados en la calle, los olores de sus pasteles y alimentos.

Empezando por arriba y de izquierda a derecha: arancine, brociolone, cannolo, caponata, mafaldina, anelletti al forno, ghiotta, focacce, panelle y torroncini.

Porque si hay algo que flota en el ambiente durante toda la lectura son esos olores, colores y sabores de la cocina típica siliciana, no sólo las minne de santa Ágata, sino arancine, caponata, focacce, involtini, panelle o torroncini. Es imposible que no se nos haga la boca agua. La idea de mantener muchos términos y frases en el italiano original, incluso en los títulos de los diferentes capítulos es otro acierto, ya que nos acerca aún más al pueblo siciliano. De todo ello hay traducción tanto con notas a pie de página como en un pequeño glosario al final del libro.



La autora, Giuseppina Torregrossa, nacida en Palermo en 1956),es ginecóloga y ha centrado su trayectoria profesional en la prevención y tratamiento del cáncer de mama. Ella misma sufrió la enfermedad que encaró con optimismo y buen humor, de hecho, si buscáis fotografías suyas en Internet no veréis ni una sola en la que no esté sonriendo. Comenzó a escribir tarde, su primera novela L'assaggiatrice  se publicó en 2007, le siguió en 2008 un monólogo teatral, Adele, con el que ganó el premio Mujeres y Teatro.

viernes, 24 de diciembre de 2010

"El paseo" de Federico Moccia

 Té y pastas para disfrutar de una bonita lectura, mis primeras cookies me han quedado un poco regular, prometo mejorar
Parece que lo hago queriendo, pero os aseguro que no es así: muchos de los libros que reseño últimamente son buenísimos regalos para estas Navidades. Con El paseo del italiano Federico Moccia acertaréis seguro, es un libro que le gustará a cualquiera, incluso a la gente no muy lectora, ya que tiene tan sólo 57 páginas, a letra muy grande, y la historia se lee en poco rato, de una sentada. Pero lo mejor de todo es el tema, un tema que nos toca a todos, la pérdida de un ser querido, y todas esas cosas que nos hubiese gustado compartir o hablar con él. Moccia os sonará por ser el autor de varias novelas románticas juveniles como Tres metros sobre el cielo o Perdona si te llamo amor. En este caso cambia de registro, en una breve novelita dirigida al público adulto. El protagonista-autor se encuentra una mañana en una playa desierta en Anzio (al sur de Roma), un lugar muy bonito y lleno de recuerdos para él, ya que pasó sus vacaciones de infancia y adolescencia allí: su primer amor, donde aprendió a navegar, la pandilla de amigos... 
La maravillosa playa de Anzio

Allí se reencuentra con su padre muerto, en un encuentro mágico donde se diluyen las fronteras del tiempo. Juntos pasean, salen a la mar en un pequeño barco  y pasan un precioso tiempo juntos. La historia es simplemente preciosa, de las de soltar unas lagrimitas, y no precisamente porque sea triste. Al contrario, Moccia describe el encuentro como una oportunidad, como un hermoso regalo. La verdad es que, porque sabemos que el padre está muerto, si no, apenas se hacen referencias al hecho, o por lo menos no de una manera trágica o deprimente. Otro elemento que me ha enamorado ha sido la constante presencia del mar (un elemento que echo de menos todos los días), Moccia hace unas descripciones realmente hermosas de las olas, la arena y la tranquilidad que se respira en la playa. Moccia suele introducir en sus novelas juveniles algunas reflexiones personales sobre la vida o las personas, aunque muy breves y supeditadas a la acción de la historia. En este caso, las reflexiones se convierten en protagonistas. Se trata de una novela muy breve pero intensa, una preciosa historia de padres e hijos, de barreras generacionales que llega un momento en la vida, que saltan por los aires, para dejar nada más que a dos personas que se quieren.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Las pequeñas virtudes de Natalia Ginzburg


Ya habréis visto que últimamente estoy menos lectora que nunca, eso es porque estoy haciendo estos días un curso de animación con Flash, y entre el tiempo que me quita y lo cansada que acabo el día, la mayoría de las veces acabo durmiéndome con el libro en las manos. Las pequeñas virtudes de Natalia Ginzburg (una recomendación que tomé de
Los libros de Teresa) ha sido por tanto, un libro perfecto para éstos días, porque es muy breve, y porque se divide en pequeños ensayos perfectos para leer en el metro (ojo, sólo si podéis concentraros de verdad en sitios con ruido, porque es de esos libros que dan bastante que pensar). Lo de ensayos que no asuste a nadie, porque si bien hay algunos que son reflexiones de la autora sobre la vida, el amor, el oficio de escribir o la educación; y otros sobre sus propias vivencias como el exilio durante la guerra; está todo escrito de manera novelada, así que podríamos decir incluso que se trata de un libro de relatos. Su lectura es muy amena, porque trata temas de lo más variados, y porque incluso cuando habla de sus propias experiencias, lo hace dándole a todo un enfoque universal con el que podemos sentirnos identificados.

Natalia y Leone Ginzburg

Natalia Ginzburg nació en Palermo en 1916, pero vivió muchos años en Turín donde conoció e hizo amistad con el también escritor Cesare Pavese (al que le dedica uno de los ensayos), del que ya hablé aquí a propósito de El bello verano. Proveniente de una familia acomodada y judía, con un fuerte ideario antifascista (tanto su padre como sus hermanos fueron detenidos y procesados por éstas ideas), se casó con Leone Ginzburg, un profesor de origen ruso de ideas también antifascistas que había estado en la cárcel por ellas. En 1940 el matrimonio junto a sus hijos tienen que exiliarse a un pueblo de los Abruzzos, al ser desterrado Leone por los fascistas, sin embargo, será detenido finalmente y torturado hasta la muerte en una cárcel de Roma. Natalia recoge éstos momentos tan duros, y nos habla de su vida en los Abruzzos o del hambre y la miseria que pasan durante la ocupación fascista. Pero también hay ensayos alegres, como cuando nos habla del tiempo que vivió en Londres donde es imposible no reírse de las extravagancias de los ingleses y de la incomprensión de ésta italiana que hecha de menos el sol y la buena comida. Me ha gustado especialmente uno de los ensayos en el que habla del amor a su esposo, pero en vez de hacerlo de una manera convencional, lo hace contraponiendo los caracteres tan diferentes de su marido y ella. Tan sólo le pondría una pega, y es que a veces la escritora se pone demasiado moralizante, especialmente cuando habla de la educación de los hijos, de lo que se espera de nosotros en la vida o de lo que está bien o mal. Quizá ésto sea algo más bien personal, pues no suelen gustarme los discursos moralizantes. Aún así, en conjunto es una obra y una escritora que merece la pena conocer, y una experiencia, la de su vida recogida en éstos breves ensayos, que merece ser leída.

** En la foto del libro podéis ver mi último capricho, una tetera que esconde debajo una taza y una bandeja (que recoge un diseño del Victoria & Albert Museum de Londres, ambos de la maravillosa tienda Living in London.

miércoles, 30 de junio de 2010

'El bello verano' de Cesare Pavese

El bello verano es mi primera incursión en la obra del italiano Cesare Pavese, novelista, poeta, traductor, crítico y editor. Se trata de una novela muy breve, escrita en 1940, en la que Pavese concentró muchas de sus obsesiones, principalmente el paso del tiempo, y la transición de la niñez a la madurez, vista la edad adulta como una pérdida. La historia nos sitúa en Turín, la ciudad natal de escritor, fría, gris e industrial, en el paso de estación del verano al invierno. Ginia tiene 16 años, trabaja en un taller de costura y vive con su hermano al que apenas ve, pues éste trabaja de noche. Todavía es una niña que pasa el verano en compañía de sus amigas, paseando por las calles de Turín o bailando en los salones de moda. Hasta que un día conoce a Amelia, una joven más mayor que ella, que trabaja como modelo posando desnuda para pintores de poca monta. Amelia ha contraído la sífilis en uno de sus muchos escarceos sexuales, y se apunta que lo más probable es que la culpable haya sido una de sus relaciones lésbicas. A través de Amelia, Ginia conoce todo un mundo nuevo a sus ojos, lejos del entorno inocente al que estaba acostumbrada. Un mundo mucho más sórdido y marcado por la bohemia de un puñado de pintores pobres. Conoce así también a Guido, un soldado que ejerce de pintor en sus ratos libres, del que se enamora. Pavese consigue trasladarnos sin ningún problema tanto al mundo bohemio de los pintores, como al ambiente opresivo y pausado de la ciudad, donde parece que nunca ocurre nada. Además de ser un libro magníficamente escrito, se lee casi sin darnos cuenta. Se da la coincidencia de que Pavese recibió por este libro el prestigioso premio "Strega" en 1950, meses después el escritor se suicidaba en la habitación de un hotel de Turín tras un desengaño amoroso.

viernes, 2 de octubre de 2009

La soledad de los números primos de Paolo Giordano

Desde hace un tiempo no paro de ver La soledad de los números primos de Paolo Giordano por todas partes: en las librerías, en las listas de los libros más vendidos... Tanto éxito me parece excesivo. Esta primera novela del jovencísimo autor italiano de 27 años ha recibido el Premio Campiello Opera Prima y el Premio Strega. Sin embargo, su punto más débil son los continuos altibajos de la trama, hay momentos de gran intensidad, pero en otras ocasiones, parece que pierde el rumbo y el hilo de lo que está contando. Su punto fuerte es que es una novelita que engancha y muy entretenida, ideal para esos momentos en que se quiere leer sólo para desconectar -a mí me ha venido fenomenal para descansar de Bomarzo de Manuel Mujica Láinez, que aunque es una grandísima novela, es demasiado extensa y compleja como para no necesitar un descanso. La historia se sale del típico chico conoce chica, de hecho, no puede decirse que sea estrictamente una historia de amor, o si. Mattia y Alice se conocen, y saben que son almas gemelas, pero inevitablemente se ven separados una y otra vez. Que Alice sea anoréxica y que Mattia se automutile por un gran complejo de culpa por haber abandonado a su hermana gemela con retraso, no ayuda mucho a que sus vidas sean ideales. Se ha incidido mucho en que el autor, licenciado en Física teórica, utiliza los números primos como metáfora de la especial relación de los protagonistas, sin embargo, que nadie se asuste, realmente es algo anecdótico. Lo realmente importante son los sentimientos de los dos jóvenes que se sienten solos y apartados de un mundo del que no se sienten parte. Sinceramente, aunque me ha entretenido la lectura, no he conseguido identificarme con los personajes, algo que considero fundamental en cada lectura. Tanto mensaje negativo, tanto ver el mundo como un entorno hostil no va nada conmigo. Además, los personajes no luchan por lo que quieren, dejan pasar las oportunidades de la vida y se escudan en un dejar fluir, en que las cosas vayan sucediendo sin más. Teniendo en cuenta que mi máxima es que si quieres algo debes luchar a muerte por ello, es obvio que el mensaje desesperanzador y fatalista de la novela no me ha convencido mucho.