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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Mis mejores lecturas de 2012

Henri Cartier-Bresson. Brasserie Lipp, París (1969)

Un año más que llega a su fin, y con él, el momento de balance del mismo. En lo personal este ha sido uno de mis mejores años, aunque se me está haciendo un poco largo esperando a una personita, Emma,  que me hará madre por primera vez a finales de Enero y seguro conseguirá que el próximo año sea aún mejor. Culturalmente, aunque la crisis se haya notado, lo poco que ha habido ha sido bueno y lo he disfrutado muchísimo: en cuanto a conciertos he podido ver, entre otros, a Black Keys, Maximo Park, Arctic Monkeys, Fanfarlo o Miles Kane. 

André Kertész. Fuente Medici, París (1948)

De exposiciones hace mucho que no os hablo en el blog donde me estoy centrando cada vez más en la literatura, más que nada por falta de tiempo y pereza, pero he visto algunas muestras muy interesantes que no puedo dejar de recomendar y que aún estáis a tiempo de ver. En el Centro de Arte Canal hasta el 5 de mayo puede verse Pompeya. Catástrofe bajo el Vesubio una muestra eminentemente divulgativa donde pueden verse piezas realmente interesantes extraídas de las ruinas de Pompeya. Para complementar esta exposición os recomiendo el libro Los últimos días de Pompeya del escritor romántico inglés del siglo XIX Edward Bulwer Lytton, quien noveló la tragedia. Muestras fotográficas hay unas cuantas muy interesantes: en la Fundación Canal podéis ver hasta el 5 de enero Mitografías. Mitos en la intimidad, donde se retrata a diez personajes que han marcado la historia de la humanidad, cada uno en su ámbito, como Marie Curie, Albert Einstein o Ernest Hemingway; aún podéis acercaros a ver la muestra fotográfica de Imogen Cunningham de la que os hablé aquí, es en la Fundación Mapfre Vida. Sala Azca y hasta el 20 de enero; y más fotografías en la Sala Canal de Isabel II hasta el 13 de enero con la muestra Los años de la Dolce Vita que podéis recordar aquí. En la sala que Mapfre tiene en Recoletos puede verse hasta el 6 de enero una colección excepcional de pinturas y esculturas de talentos de la altura de Brancusi, Picasso, Lempicka, Modigliani, Matisse, Bacon o Magritte, reunidos bajo el título Retratos. Obras Maestras. Centre Pompidou. Esta muestra junto a la que puede verse en el Museo Thyssen, Gauguin y el viaje a lo exótico, que puede verse hasta el 6 de enero quizá sean las más interesantes que puedan verse ahora mismo en Madrid. De todas ellas, si tuviera que elegir solo una, me decantaría sin dudarlo por la de Gauguin, una oportunidad única de ver obras de este genio de la pintura pertenecientes a museos y salas de todo el mundo.

    Chicas del coro leyendo (1930)

En cuanto a lecturas, un año más ha habido de todo, mejores y peores, aunque en general no me puedo quejar, han sido mayores los aciertos que las decepciones, aunque muchas veces gracias a volver a autores que descubrí el año pasado y que me habían entusiasmado como Houellebecq o Modiano del que no he podido evitar meter dos de sus novelas en esta lista y que se está convirtiendo en uno de mis autores favoritos. Mi gran descubrimiento este año ha sido el excepcional Don DeLillo, me ha gustado tanto que aún no me he atrevido a repetir con otra de sus novelas no vaya a ser que me decepcione. Como siempre, esta lista es totalmente subjetiva, recoge mi gusto personal, ya que son los libros que he leído en 2012 que más me han gustado a mí, seguro que vosotros tenéis los vuestros y me encantará que los compartáis conmigo.


En cuanto a poesía han sido pocos los autores a los que me he acercado en esta ocasión, aunque creo que muy bien escogidos. Mi gran descubrimiento del año ha sido la poesía de W.B. Yeats tras el viaje que hice en las Navidades de 2011 a Irlanda, un autor imprescindible que os animo a conocer. Otro autor al que me he acercado por primera vez es el británico Dylan Thomas muy interesante también y lleno de claroscuros. Unos viejos conocidos y a los que habéis visto ya varias veces por el blog son los escritores de la generación beat: Kerouac, Ginsberg, Welch, Snyder o Kyger, entre otros. Esta vez ha sido a través de su vertiente poética y su acercamiento a oriente gracias a la magnífica aunque breve antología No pasa nada. Los poetas beat y oriente.

Fred Stein. Niños leyendo el periódico, París (1936)

Con este breve resumen de lo que ha sido lo mejor del año para mí, repito de nuevo deseos para 2013, en especial salir ya de la maldita crisis y que no nos quiten ni la sanidad, ni la educación, ni la cultura gratuitas y para todos, ya que son derechos fundamentales a los que todos tenemos derecho y que no pueden recortarse ni privatizarse bajo ningún concepto. Os deseo un año lleno de más y mejor cultura, lleno de felicidad y optimismo y en el que consigáis todas nuestras metas y sueños. 

¡Feliz Año!

lunes, 27 de febrero de 2012

'No pasa nada. Los poetas Beat y Oriente', antología

Photobucket

Título: No pasa nada. Los poetas Beat y Oriente
Editorial: Los libros de la frontera (enero 2007)
Páginas: 264
Precio: 20 euros

No es la primera vez que os hablo de la Generación Beat, una de mis favoritas, especialmente por Jack Kerouac, al que adoro incondicionalmente. Esta antología poética no es quizá la más completa, ya que de algunos autores se incluyen tan solo uno o dos poemas y el esbozo biográfico que se hace de ellos es muy breve, pero sí que es una buena manera de recoger nombres nuevos e ir luego profundizando en los que más nos interesen. Por mi parte, tampoco voy a pormenorizar la biografía de cada uno de ellos, ya que en ese caso la entrada se eternizaría. Lo que pretendo es dar unas pequeñas pinceladas de cada poeta, y esencialmente mostraros los fragmentos de aquellos que más me han gustado, por si os interesa profundizar luego en alguno de ellos. En este libro se ha centrado el interés en la estrecha relación entre la Generación Beat y Oriente, y es que los Beat volvieron la mirada hacia Japón o la India (por algo fueron precursores del movimiento hippie que luego volvería de nuevo sus ojos a Oriente), a la espiritualidad, y a unos viajes tanto interiores como exteriores. Muchos de ellos viajaron e incluso vivieron en países orientales, todos ellos investigaron en temas que hoy en día parecen ya incluso agotados, pero que en aquel momento eran algo totalmente novedoso y revolucionario, como la meditación, el yoga, los mantras, el budismo...

Jack Kerouac y Allen Ginsberg

Abre el libro Jack Kerouac, más conocido como novelista (en concreto, su excepcional En el camino), y del que ya os hablé de su faceta poética con el libro Poemas dispersos. Su interés por la religión, la espiritualidad, y en concreto el zen, constantes en su obra tanto poética como narrativa, ayudaron a difundir estas disciplinas en Occidente cuando aún eran algo prácticamente desconocido.

Cómo meditar (Jack Kerouac)

-luces fuera-
junta las manos y cae hacia un éxtasis
instantáneo como en un chute de heroína o morfina,
la glándula de mi cerebro emanando
el buen fluido alegre (el Sagrado Fluido) mientras
me concentro hasta controlar todo mi cuerpo
y quedar casi muerto - Curándome
de todas mis enfermedades - borrándolo todo - ni
siquiera queda el jirón de un "Espero que tú" o de un
chiflado bocadillo de cómic, sólo la mente
en blanco, serena, vacía. Cuando un pensamiento
se aproxime dando saltitos para
ofrecerte una imagen mófate de él,
ridiculízalo, falsifícalo y
se desvanecerá, y nunca regresará -y
date cuenta por primera vez con regocijo de que
"pensar es lo mismo que no pensar-
de modo que no tengo que pensar
nunca
más".

Por su parte, Allen Ginsberg es sin duda el poeta más representativo y popular de la Generación Beat, y el enlace directo con el movimiento hippie. Su interés por la espiritualidad y la religión se plasma en su poemas, y también en su propia vida, ya que por ejemplo, practicó el budismo. El poeta conjuga esa espiritualidad con un agudo sentido del humor que está presente en toda su obra

En mi cocina de Nueva York (Allen Ginsberg)

Doblo mis rodillas, cambio el peso,
la calavera autorretrato del Picasso azul
está pegada a la puerta de la nevera
Éste es el único sitio del apartamento
suficientemente grande para hacer tai chi
Estiro el pie derecho y lo alzo, me pregunto
si tenía que haber apartado ese cubo
de basura
 (fragmento)

Diane di Prima, Anne Waldman y Lenore Kandel

En literatura, como en muchos otros campos, parece que todo haya sido cosa de hombres, sin embargo, los Beat también cuentan entre sus filas con algunas mujeres importantes, como por ejemplo Diane di Prima; Anne Waldman, cofundadora junto a Allen Ginsberg de la Jack Kerouac Disembodied School of Poetics; o Lenore Kandel, muy interesada en el budismo e inmortalizada por Kerouac en su novela Big Sur como Romana Swartz.



Canción budista de Año Nuevo (Diane di Prima)


al amanecer me enfrenté a Shiva, la luz fría
revelando los mundos "nacidos de la mente", así de
sencillo,
y lo vi propagándose, desbordándose,
o, por decirlo de modo más simple, como un espejo
reflejando otro espejo.
entonces rompí los espejos, a ti ya no se te veía
ni había razones para buscarte, y miré fijamente esta
nueva oscuridad
y los mundos nacidos de la mente se disiparon y la
misma mente desapareció
¿una locura o un nuevo comienzo?
 (fragmento)


Joanne Kyger y Gary Snyder


También contamos con la pareja de poetas formada por Joanne Kyger y Gary Snyder, quienes se casaron en Japón, donde vivieron l4 años, y viajaron por la India. Joanne estudió en EEUU con el maestro del budismo tibetano Chogyam Trungpa, mientras que Gary se interesó especialmente por la vida de los indios del norte de América y por la cultura japonesa, aprendiendo a meditar y traduciendo sutras budistas. Gary Snyder ganó, entre otros galardones, el premio Pulitzer de poesía en 1974.


Regresando a la vida de Naropa (Joanne Kyger)

Es espantoso. Ha estado
pasando durante algún tiempo.
Sentado inmóvil durante un año, tan quieto
como un trueno. Sin hablar.
Sin pensar. ¿qué pasa?
El maestro de Naropa no responde.

Pero al final se levanta y se sube a lo alto
del tejado del templo adornado. Naropa le sigue.
La primera palabra que pronuncia: "¡SALTA"!
Naropa salta al suelo.
Y roto, se queda ahí sufriendo terriblemente.
Gran Discípulo.
Su maestro le sana instantáneamente
diciendo:
"¡Te lo merecías, vasija de barro!
Por pensar que hay un Yo dentro de ese cuerpo
todo nacimiento y toda muerte y las etapas que hay
entre ambos
deben fundirse con la Radiante Luz
del Vacío".
Y regresa a su meditación silenciosa.




Compartimos nuestros votos con todos los seres (Gary Snyder)

Comiendo un bocadillo
mientras trabajamos en los bosques,
una cervatilla mordisquea la cola del macho en la
nieve,
se miran mutuamente,
mastican juntos,
un bombardero procedente de Beale
sobre las nubes
hace temblar el cielo,
ella alza la cabeza, escucha,
aguarda hasta que el ruido se disipa,
lo mismo hago yo.

Albert Saijo, Philip Whalen, Bob Kaufman Michael McClure y Lew Welch  

Y cómo no, la naturaleza, el ecologismo, refugiarse en lo salvaje como método de llegar al yo interior, fue una constante en muchos de ellos, así como las religiones en aquel entonces exóticas, como el budismo, la filosofía zen, etcétera. Fue el caso de Albert Saijo poeta y ecologista declarado; Philip Whalen quien llegó a ser abad zen de un monasterio en California; Bob Kaufman que fue durante dos décadas marino mercante y asistió a su padre judío en la sinagoga, a su madre católica en la iglesia, a su abuela en sus prácticas de vudú y estudio budismo y zen; Michael McClure, también dramaturgo novelista y ensayista; o el triste caso de Lew Welch quien cogió un revolver, escribió una nota de despedida y se adentró en un bosque, sin que se encontrase nunca su suerpo. 



Él se prepara para abandonar su choza (Lew Welch)

"¿Por qué tiene que se tan difícil renunciar
a busa¡car algo que sabes que no puedes poseer?"
"¿Quién dijo que iba a ser fácil"?
( fragmento)


Kenneth Rexroth, Lawrence Ferlinghetti y Harold Nose


El antimilitarismo fue otra de las señas de identidad de esta Generación, encontramos este tipo de poemas en Harold Norse, Lawrence Ferlinghetti, fundador de la librería y la editorial City Lights Books donde se publicaron los primeros libros Beat; o Kenneth Rexroth, pacifista y anarquista, autodidacta (sólo fue al colegio durante cinco años), además de poeta, pintaba cuadros abstractos, trabajaba en el teatro vanguardista y empezó a estudiar por su cuenta varios idiomas. 

Kali Yuga (Harold Nose)

los poemas no pueden desviar las balas ni
pueden cortar en dos
el sufrimiento
o hacerme olvidar por un instante
que moriré

es absurdo no estoy preocupado
por la muerte sino por el vacío que todavía
no he llenado con poemas o
comprensión 
(fragmento)

Como veis, esta antología es perfecta para una primera aproximación a la vertiente poética de la Generación, para tomar nombres y profundizar después en ellos, no solo en sus obras, sino como podéis observar en sus intensas vidas, tan interesantes como su propia obra.

viernes, 25 de noviembre de 2011

'Poemas dispersos' de Jack Kerouac


Título: Poemas dispersos (Scattered Poems)
Autor: Jack Kerouac
Editorial: Visor de Poesía (1980)
Año de publicación: 1971
Páginas: 80
Precio: 10 euros


Jack Kerouac es esencialmente conocido por su faceta de novelista, en especial, por la increíble En el camino que si no habéis leído aún os animo a que lo hagáis cuanto antes, es un libro estupendo. Kerouac es uno de los miembros de la Generación Beat, de la que ya os he hablado aquí anteriormente, es de hecho, mi beat favorito, y me apetecía probar con su faceta de poeta. Poemas dispersos reune poemas publicados por el escritor en diferentes años y publicaciones, desde 1945 hasta 1970, así como de manuscritos inéditos. En sus poemas encontramos muchos elementos que aparecen en sus novelas: la carretera y el viaje tanto exterior como interior, la filosofía zen...

Morir es éxtasis.
No soy un maestro, ni un
Sabio, ni un Roshi, ni un
escritor o profesor, ni siquiera
un vagabundo del dharma risueño, soy
hijo de mi madre y mi madre
es el universo 
(fragmento de Lucien Medianoche)

El libro incluye el texto Los orígenes del gozo en poesía del propio Kerouac, en el que nos desvela su visión de la poesía que hacían tanto él como sus compañeros de generación Allen Ginsberg o Gregory Corso  como "una especie de nueva-vieja poesía lunática zen, escrita tal y como entra en la cabeza según va viniendo; poesía que regresa a su origen, al niño bardo, auténticamente ORAL como dijo Ferling, en vez de grises palabrerías académicas". Sin embargo, en su momento, la crítica no lo vio así, la Generación beat fue duramente criticada, ya que se consideraba que la poesía no podía tratar temas o personajes ordinarios del día a día (ellos hablaban de sexo, de los clubs de jazz, de drogas) ni utilizar el lenguaje coloquial que usaban con modismos y expresiones de la calle.

Y cuando me mostraste el puente de Brooklyn
por la mañana,
¡oh Dios!
Y la gente resbalando sobre el hielo de la calle,
dos veces,
dos personas diferentes
cruzan, yendo a trabajar,
tan dispuestas y confiadas, 
abrazando su piadoso 
Daily News mañanero
resbalan en el hielo y caen
ambas dentro de cinco minutos
y yo lloro, lloro
(fragmento de Himno)

La propia prosa de Kerouac está llena de poesía, de símbolos, con lo que no es de extrañar que en ambas haya una voz de fondo común. También dedica algunos poemas a compañeros suyos de generación como Allen Ginsberg, o a poetas como Baudelaire, o personajes como Harpo Marx. La ironía y el humor también están presentes en sus poemas, llenos de ácidos comentarios sarcásticos. Pero si hay algo que define su poesía es el lenguaje coloquial, los versos sencillos y una gran capacidad para observar lo que le rodea y plasmarlo en sus textos.

Y las luces de la sonora Washington St.
Tilín, mortecinas, pipar de opio y gongs de guerra,
Tong, el arroz y el juego de naipes -y
Tibet el tibet el tin tin tin tin
la comida china se hace en la cocina
Jazz 
(fragmento de Los patos aplastados)

Me han parecido también especialmente interesantes sus poemas tomados del ciclo San Francisco Blues. El blues formó parte esencial de la Generación beat, se tocaba en locales oscuros, casi clandestinos, en los peores barrios de las ciudades, era la llamada "música de negros" y por ello criticada por la sociedad más racista y conservadora de la época. El jazz y el blues aparecen constantemente como fondo de las obras de los beat.

chicas hacen
sombras sobre la
acera más breve
que la sombra
de la muerte
en esta ciudad-

(fragmento de San Francisco Blues)

Algo que no conocía de Kerouac son sus 'haikus occidentales', tal y como él los llama. Los haikus son pequeños poemas japoneses que con pocas palabras y en tres breves versos, contienen grandes ideas o imágenes sobre la vida. Kerouac adapta esto al inglés y a la vida occidental, y la verdad es que no le sale nada mal.

La luna tuvo
un bigote de gato
Durante un segundo.
Jack Kerouac

Jean-Louis Kerouac nació en Lowell (Massachusetts) en 1922 y falleció en St. Petersburg (Florida) en 1969. Entre sus novelas más importantes, además de la popular En el camino, escribió Los vagabundos del Dharma, Big Sur o Los subterráneos. Sus escritos reflejan su ansia por liberarse de los convencionalismos sociales de su época y buscar un sentido más profundo a la existencia, para ello, además de recurrir a las drogas y al alcohol, se sumergió e investigó la religión y la espiritualidad de oriente, en especial la zen. Su búsqueda de un sentido de la vida le llevó a viajar por toda Norteamérica, viajes que plasmaría en sus novelas. Quizá para un primer acercamiento a Kerouac lo mejor sea leer su obra cumbre En el camino, o la no menos extraordinaria Los vagabundos del Dharma, sin embargo, si os gusta tanto como a mí Kerouac y la Generación beat, o si, simplemente, queréis probar algo diferente, os recomiendo que leáis este breve pero intenso poemario.

miércoles, 20 de julio de 2011

'Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques' de William S. Burroughs y Jack Kerouac

 
Título: Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques (And the Hippos Were Boiled in Their Tanks)
Autor: William S. Burroughs y Jack Kerouac
Editorial: Anagrama (abril 2010)
Año de publicación: 2008
Páginas: 192
Precio: 16,50 euros 


Qué bien sienta después de un fracaso lector toparte con un libro que te recuerda por qué amas tanto la lectura, del que estarías todo el día hablando y se lo recomendarías a todo el mundo. No ha sido difícil acertar, me entusiasma la Generación Beat, pioneros en poner el mundo adulto y formal patas arriba, precursores del movimiento hippie, un puñado de amigos a cuál mejor escritor. De momento mi favorito sigue siendo Jack Kerouac y En el camino, aunque también recomendaría Los vagabundos del dharma; a Burroughs lo conocí a través de su obra maestra, El almuerzo desnudo, que me dejó impactada. Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques es uno de esos libros cuya propia historia es tan o más interesante que el libro en si. Escrita mano a mano entre Kerouac y Burroughs entre 1944 y 1945, narra el día a día de un grupo de amigos a través de una sucesión de capítulos alternos escritos por dos personajes, Will Dennison (Burroughs) y Mike Ryko (Kerouac). Nos encontramos en el verano de 1944 en Nueva York, queda un año para que finalice la II Guerra Mundial, y Will y Ryko recorren la ciudad con sus amigos de una sala de jazz a otra, cóctel en mano, copa tras copa, apurando la ciudad, viviendo su música, su arte o su cine. Las alusiones a películas, músicos, escritores o pintores son constantes, y consiguen meternos de lleno en la época. Para irnos ambientando os dejo una canción del increíble Benny Woodman, The world is waiting for the sunrise, que se nombra en la novela.


Junto a Mike y Will se desarrolla un pequeño drama que acabará por estallar de una manera insospechada. Phillip Tourian, un adolescente, y Ramsay Allen, un treintañero enamorado locamente de él desde hace años viven en un continuo tira y afloja que acabará con un asesinato. En realidad todos los personajes de la novela son personas y hechos reales. Ramsay Allen era David Kammerer, y Phillip Tourian, era Lucien Carr, quien el 14 de agosto de 1944 apuñaló a Kammerer y arrojó su cuerpo inconsciente al río Hudson donde murió ahogado. Después, les contó a sus amigos Burroughs y Kerouac lo sucedido, convirtiéndoles en cómplices involuntarios del asesinato. Ambos escritores reconstruyen en esta novela los días previos a los hechos y la confesión que Carr les hizo por separado, cuando aún no había alcanzado la fama ninguno de ellos ni habían escrito sus posteriores obras maestras. Lucien Carr, tratando de huir de ese oscuro pasado, impidió que se publicase su novela hasta el momento de su muerte en 2005. La novela nos mete de lleno en las vidas de estos genios, por aquel entonces aún  muy jóvenes, y sus locuras y extravagancias. Lo que empieza siendo un periplo por el Nueva York de los años 40 de la mano de los que serían años después los creadores de la Generación Beat, termina en un drama auspiciado por una sociedad rancia y de doble moral que condena la homosexualidad y el no ajustarse a las normas morales.


Espero que os haya gustado el libro, porque tras leer Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques he recordado lo mucho que me gusta la Generación Beat, y en un ataque de locura me he hecho con todos estos libros, así que aviso, va a haber beats para rato. ¿Qué os parecen? ¿Habéis leído alguno?

  • Tras no parar de hablarle del libro, mi chico se ha comprado Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques para leerlo él, ya que el libro que tenía yo era de la biblioteca. Así que ya lo tengo en casa para releerlo cuando me apetezca. 
  • Los subterráneos de Jack Kerouac: mi beat favorito, San Francisco a golpe de jazz, alcohol y drogas. Una historia de amor en los años 50 entre un escritor blanco y una chica negra. 
  • Yonqui de William S. Burroughs: el descenso a los infiernos de la droga como forma de vida, un libro prohibido y marginal en su momento, que tan solo se atrevió a publicar una pequeña editorial. 
  • Aullido de Allen Ginsberg: genio e inspirador de la Generación Beat, un largo poema que pasea por lo más oscuro del ser humano. Un libro que estuvo prohibido durante un año, y cuyo editor fue a juicio acusado de promover la obscenidad al publicarlo (hechos que podéis ver en la increíble película Howl de Rob Epstein). "Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura".

miércoles, 10 de noviembre de 2010

"Mujeres" de Charles Bukowski


 Bukowski se pasea por los Jardines de Ferraz

Charles Bukowski no tiene un punto medio, o le odias o le amas. Éste "escritor maldito," asociado erróneamente por muchos a la Generación Beat (encabezada por Kerouac y Burroughs), al mantener una actitud ante la vida parecida, desata filias y fobias a partes iguales. Gran parte de culpa de que suceda ésto la tiene su estilo directo y ácido, punzante y sin morderse la lengua. Bukowski habla de sexo sin tapujos, de alcohol y de su sentido pragmático y cínico de la vida, que llega al punto del egoísmo y el egocentrismo más extremos en la mayoría de los casos, sin que le importe lo más mínimo lo que puedan pensar de él.  En "Mujeres" (1979), a través de su alter ego Henry Chinaski, un escritor cincuentón con un creciente éxito, "viejo verde e indecente" (tal y como lo describen sus conquistas, todas ellas mucho más jóvenes que él), alcohólico y que tan sólo se dedica a acudir a distintos puntos de EE.UU. para recitar sus poemas, nos muestra sus relaciones con las mujeres. Chinaski tiene a todas las que quiere, se le ofrecen continuamente en los recitales de poesía, le escriben cartas, le telefonean y se presentan en su casa, y él aprovecha la situación, sumergiéndose en una vida de alcoholismo y sexo desenfrenado. Con éste libro Bukowski rompe y aviva a la vez su  mito de misógino y machista. Por un lado hay escenas de lo mas crudas, en las que su comportamiento con "sus" mujeres deja bastante que desear, y por otro, protagoniza momentos de una gran ternura y nos muestra al Bukowski más sensible, esclavo de unas relaciones en la mayor parte de las veces dependientes y negativas, abocadas al fracaso. 

"Había algo que no marchaba bien en mí: tenía una verdadera obsesión sexual. Me imaginaba estando en la cama con casa mujer que veía. Era una interesante manera de pasar el tiempo de espera en un aeropuerto. Mujeres: me gustaban los colores de sus ropas, su manera de andar, la crueldad de algunos rostros, de vez en cuando la belleza casi pura de una cara, total y encantadoramente femenina. Estaban por encima de nosotros, planeaban mejor y se organizaban mejor. Mientras los hombres veían el fútbol o bebían cerveza o jugaban a los bolos, ellas, las mujeres, pensaban en nosotros, concentrándose, estudiando, decidiendo, si aceptarnos, descartarnos., cambiarnos, matarnos o simplemente abandonarnos. Al final no importaba, hicieran lo que hicieran, acabábamos locos y solos."

En todo éste periplo de borracheras y noches de sexo se esconde un profundo deseo por encontrar el amor, aunque sea de manera efímera, algo que no es capaz de lograr. Como siempre, el estilo de Bukowski es directo y sencillo, muy cercano al lenguaje de la calle, y en el que abundan los diálogos. Aún así, se me ha hecho un poco dura la lectura. Tanta aventura sexual (con todo lujo de  detalles), tanta sucesión de mujeres, puede llegar a saturar. Llega un punto en que no sabes distinguir a unas de otras, un efecto que bien podría haber sido buscado intencionadamente por el autor, como le sucede al propio Chinaski, ya no podemos distinguirlas. Eso sí, como sucede siempre en sus novelas, el sentido del humor es esencial, es imposible no reírse con las situaciones que nos presenta. Si tuviera que recomendar  algún libro de Bukowski, especialmente para aquellos que no hayan leído ninguna de sus novelas, me quedaría con La senda del perdedor, mucho más divertida y menos monótona que ésta. De todos modos, a Bukowski hay que leerlo, aunque sólo sea para descubrir si somos del bando de los que le amamos o de los que le odian.

** Y con éste libro completo por fin el Reto 2010, y ya era hora, casi no llego, y todo por mi maldita manía de ponerme las cosas más difíciles, me reté a mí misma a no usar ni un sólo comodín, y aunque lo he conseguido, como digo ha sido por los pelos, el próximo año lo haré normal para no ir con agobios.