lunes, 8 de febrero de 2010

La campesina de Alberto Moravia: cómo la guerra desata nuestros peores demonios

Reconozco que es el primer libro que leo de Alberto Moravia y que llegué a él a través de su adaptación al cine por parte del grandísimo Vittorio de Sica en Dos mujeres, una película que me impactó y que recomiendo fervientemente a quien aún no la haya visto. Tanto la novela La campesina como su adaptación cinematográfica cuentan la historia de una mujer (Sofía Loren galardonada con un Oscar por su espléndido papel) que huye de los bombardeos de Roma durante la II Guerra Mundial con su hija Rosetta. Ambas se van al campo, donde creció la protagonista, pensando que allí estarán a salvo, sin saber que la guerra ha llegado ya a todos los rincones de Italia, y que cuando el ser humano se ve inmerso en un conflicto, es el peor de los depredadores. Además del valor propio de una novela que nos relata cómo se vivió en Italia la contienda -relatado de forma magistral y verídica por Moravia que sufrió en la vida real algunas de las peripecias que cuenta en su novela-, La campesina es una reflexión sobre lo que la guerra puede hacerle a un individuo. Moravia se centra en cómo un ser humano normal y corriente, puede convertirse por culpa del conflicto en el que se ve inmerso en ladrón, mentiroso, violador o asesino, casi sin darse cuenta. Por desgracia este enfoque tan pesimista del ser humano se ha visto refrendado una y otra vez por la realidad. Moravia escoge además a Cesira, la protagonista, para contarnos en primera persona lo que sucede a su alrededor. Es una persona sin estudios y un poco simple, a la que lo único que le mueve es el dinero, sin embargo, a través de su mirada, unas veces inocente, otras interesada, asistimos a la transformación del ser humano cuando la guerra es su realidad cotidiana. Si antes recomendaba la película, es obvio decir, que la novela es una de esas pequeñas obras maestras que a veces nos encontramos entre las manos y cuya lectura es obligada.

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