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lunes, 26 de diciembre de 2011

'Santuario' de Edith Wharton


Título: Santuario (Sanctuary)
Autor: Edith Wharton
Editorial: Impedimenta (diciembre 2007)
Año de publicación: 1903
Páginas: 176
Precio: 17,50 euros

Resulta poco frecuente que la juventud se permita una felicidad perfecta. Da la impresión de que deben realizarse demasiadas operaciones de selección y rechazo como para poder ponerse al alcance del subyugante despertar de la vida.

Aunque tengo en casa desde hace tiempo La edad de la inocencia, al final ha sido Santuario la novela con la que me he estrenado con Edith Wharton, una autora que llevaba tiempo queriendo probar y que no me ha decepcionado nada. Como siempre, he de decir, que la edición de Impedimenta es impecable, nada más verlo en la biblioteca se me pegó a las manos. Volviendo a la novela en sí, esta se divide en dos partes, una primera en la que nos narra la historia de Kate, una joven feliz y despreocupada, que ha sido siempre educada entre algodones para que no conozca los "males del mundo". Kate va a casarse con Denis Peyton, guapo y de buena familia. Todo parece perfecto, hasta que Kate descubre por azar un oscuro secreto en Denis, una forma de ser y de actuar que no cuadra con la imagen idílica que Kate tiene de él, y que le hace replantearse su amor por él. Con esa actitud, descubre la hipocresía de la sociedad en la que vive, que apoya siempre al más fuerte en detrimento del más débil, que prefiere mirar hacia otro lado. En la segunda parte, Kate, siendo ya la señora de Denis Peyton, tiene que luchar de nuevo contra ese lado oscuro que ella adivina ha pasado del padre a su hijo Dick, al que idolatra con una pasión que raya la obsesión, erigiéndose en guardiana de su moralidad.

Edith Wharton

La novela es bastante breve y nos lleva directamente a los momentos de conflicto, no se anda por las ramas y nos presenta los momentos en que Kate se enfrenta a ese lado oscuro que parece vivir en los hombres de su familia. Los valores éticos, la moral o la inmoralidad, el fin justifica los medios, son los ejes en torno a los que se desarrolla esta novela. ¿Es aprovechar la desgracia ajena, coger la oportunidad al vuelo para mejorar socialmente, válido? ¿Lo es aunque lo único que se deje en el camino sea la honestidad y la buena conciencia? Wharton no enjuicia a sus personajes, los muestra tal cual, cómo hablan, cómo actúan. De hecho, la propia Kate, que se erige a sí misma como guardiana de la moralidad de su marido y su hijo, tiene momentos en que muestra que ella también puede ser cobarde, egoísta y contradictoria con lo que predica. Se trata de un personaje con muchos matices, en cierto modo comprendemos a la joven Kate, hija de su época, una mujer educada para casarse, viviendo siempre entre comodidades y sin preocuparse por la vida real y cruda, que se enfrenta por primera vez a todo aquello que le han ocultado. Sin embargo, en la Kate adulta no deja de haber cierta hipocresía, en ese mirar hacia otro lado, en esa constante vigilancia de su hijo de madre posesiva y celosa, que no admite que otra mujer pueda pasar a ser el eje que hasta el momento era ella de su hijo.

Alfred Stieglitz, Two towers-New York (1903)

Es esta una de esas novelas en las que en pocas páginas se tratan muchos temas trascendentales y se abren muchos interrogantes ¿cómo hubiera actuado yo? ¿Son los buenos tan buenos, los malos realmente lo son? El dinero, el poder, la presión de la sociedad que nos empuja muchas veces a hacer cosas que no queremos solo porque nos sentimos obligados a hacerlas, siguen tan vigentes hoy en día, que la novela puede situarse a principios del siglo XX o ahora mismo, el fondo de la cuestión es el mismo ¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para lograr nuestro pedazo de felicidad? Por otro lado, los temas propios de la época, la mujer siempre en un segundo plano, tras el marido primero, tras el hijo después, viendo que sus opiniones solo pueden tener valor en el hogar e intrigando, nunca abiertamente como un miembro más de la sociedad, aunque su inteligencia sea igual o mayor que la de los hombres que dirigen todo. El estilo me ha recordado muchísimo al de Henry James, del que la escritora fue amiga y discípula. Santuario, publicada por primera vez en 1903, es una rarísima novela de la primera época de Edith Wharton, inédita hasta esta edición en español, que os recomiendo no dejéis pasar.

*** Espero que hayáis pasado todos unas felices fiestas y que os hayan dejado muchos regalos. Yo vuelvo de casa de mis padres con la maleta y la tripa más llenas. Ahora toca preparar la Nochevieja y los regalos de los Reyes. ¿Lo he dicho ya? ¡Me encanta la Navidad!

miércoles, 20 de abril de 2011

'Picnic en Hanging Rock' de Joan Lindsay


Título: Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock)
Autor: Joan Lindsay
Editorial: Impedimenta (noviembre 2010)
Año de publicación: 1967
Páginas: 320
21,95 euros

Ha sido bastante curioso el camino que he recorrido hasta leer este libro. Me gustan mucho las historias sobrenaturales (sin entrar a valorar si las creo o no), por lo que, hace años, visitando varias webs de temas sobre fenómenos extraños me topé con la intrigante historia de Hanging Rock que muchos dan por cierta. Hace poco, vi este libro reseñado en el blog de Lahierbaroja, y descubrí que esta historia que en esas webs daban por cierta, no es ni más ni menos que una excelente novela, una joya de la literatura australiana, con la que su autora jugó al despiste, al insinuar que los hechos relatados podían ser reales o no. La curiosidad me pudo, y gracias a la editorial Impedimenta, que me envió amablemente un ejemplar, he podido leer esta novela que mezcla elementos sobrenaturales con una cotidianidad tal que pudieron confundir a los lectores en su momento. Me ha recordado en muchos aspectos a Otra vuelta de tuerca de Henry James, donde también se juega a la ambigüedad, y lo sobrenatural y lo cotidiano conviven y se entremezclan de tal modo que no tenemos claro si lo que ha sucedido han sido realmente fenómenos extraños o de los más cotidianos y todo ha sido fruto de nuestra imaginación. Además, ambas novelas están teñidas de una atmósfera victoriana y muy anglosajona, la lectura de las dos es pausada, los acontecimientos se van sucediendo poco a poco, y ambos autores dejan finalmente en nuestras manos la tarea de recomponer el puzzle que nos presentan. Picnic en Hanging Rock se sitúa en el día de San Valentín de 1900, un grupo de alumnas del colegio elitista de señoritas Appleyard celebra un picnic en un inquietante paraje, Hanging Rock, unas formaciones rocosas que existen realmente en Australia.


Todo se tuerce cuando tres alumnas y una profesora desaparecen de manera misteriosa y sin dejar rastro, la única chica que logra regresar no recuerda nada, y al cabo de los días aparece otra de las alumnas sin daños físicos aparentes, que tampoco consigue recordar qué es lo que ha sucedido, cómo ha podido sobrevivir durante tantos días a la intemperie, ni qué ha sido de sus compañeras. A partir de este incidente, las vidas de varias personas se verán afectadas de uno u otro modo por los acontecimientos, y por la presencia implacable de las rocas de Hanging Rock. Lo mejor sin duda de la novela es la construcción de personajes y de una atmósfera que se vuelve angustiante, especialmente porque no tenemos claro qué tememos, si realmente hay un misterio en todo ello. Leyendo la novela queda bien claro que los hechos que se relatan en ella son totalmente ficticios, y aún así, no podemos dejar de preguntarnos en varios momentos de la lectura qué habrá sido de esas alumnas y la profesora.


Joan Lindsay (1896-1984), es una autora australiana que estudió inicialmente pintura en la National Gallery Schoool de Melbourne. Alcanzó el éxito mundial con su novela Picnic en Hanging Rock, considerada una de las novelas clásicas de la literatura australiana. Parte de su éxito se debió a que la autora jugó intencionadamente con la ambigüedad de si lo que se relataba en la novela era cierto o no. La novela fue adaptada al cine en 1975 por Peter Weir, director entre otras de El show de Truman o El club de los poetas muertos, con lo que volvió a poner de actualidad el misterio de Hanging Rock.

jueves, 22 de julio de 2010

El retrato de una dama de Henry James

El retrato de una dama de Henry James es uno de esos libros que aparecen siempre en todas las listas en las que se recopilan "las mejores novelas" de todos los tiempos. Después de haberla leído, puedo decir que no me extraña que esté considerada una de las mejores novelas jamás escritas, James consigue trasladarnos sin ningún problema al siglo XIX y nos presenta unos personajes que se vuelven tan reales como si fuesen de carne y hueso. Isabel Archer es una joven norteamericana que se traslada a Inglaterra donde viven sus tíos adinerados, allí, además de trabar un profundo afecto a sus tíos, se hace inseparable de su primo Ralph Touchett, quien sufre una enfermedad crónica que le impide trabajar. Su tía quiere que Isabel conozca Europa y que se relacione con la alta sociedad, unos planes que finalmente no saldrán como la anciana mujer esperaba. Isabel tendrá que decidir entre tres pretendientes que quieren casarse con ella: Caspar Goodwood, un honrado empresario que la sigue desde Norteamérica; lord Warburton, un miembro de la aristocracia inglesa; y Gilbert Osmond, un norteamericano que vive desde hace años en Italia dedicado a la pintura, y que tiene una encantadora hija, Pansy, a la que han estado educando en un convento. Lo mejor de la novela sin duda son las descripciones, con Isabel viajamos por Londres, Paris, Florencia o Roma, como si realmente estuviéramos contemplando éstas ciudades con ella. Los personajes son tan reales que al cerrar el libro nos apena dejarles, además de los que ya he comentado destaca el personaje de Henrietta Stackpole, la amiga periodista de Isabel, que tiene que enfrentarse a los prejuicios machistas por su profesión y ansias de libertad, o la señora Merle, una mujer intrigante que tendrá mucho que ver con el futuro de Isabel. Si bien la acción de la novela es más bien lenta, ocurren pocas cosas y éstas transcurren a un ritmo pausado, las chispeantes conversaciones son las que dan agilidad a la lectura, son especialmente divertidas aquellas en las que los ingleses critican a los norteamericanos, y viceversa, mostrando la cantidad de prejuicios que tienen tanto unos como otros. Es interesante además ver la diferencia tan grande que existía en la época entre una Norteamérica más moderna, en la que las mujeres trabajaban, no existía aristocracia y había una moral más relajada, y el antiguo continente, que todavía respiraba un ambiente rancio y anticuado en sus costumbres.

Henry James nació en Nueva York en 1843, y murió en Londres en 1916, pasó la mayor parte de su vida en Europa, por lo que finalmente decidió nacionalizarse británico, algo que sus compatriotas de la época no vieron con buenos ojos. Además de El retrato de una dama, destacan entre sus obras Daisy Miller, Las bostonianas o las genial Otra vuelta de tuerca, una obra maestra de las novelas de terror, en la que se revisa de una manera muy novedosa el tema de los fantasmas, incluyendo el factor psicológico que tan popular se ha hecho después.



Existe una adaptación cinematográfica de la novela, llevada a la pantalla en 1996 por Jane Campion y protagonizada por Nicole Kidman y John Malkovich que vi en su momento y no me interesó mucho, de hecho, una vez leída la novela he podido comprobar que la película no tiene mucho que ver con el libro y que se pierde lo esencial del mismo. Por eso, si podéis elegir, os recomiendo que os quedéis con el libro.

martes, 27 de abril de 2010

Daisy Miller de Henry James

Como ahora mismo no tengo muchas ganas de ponerme con un novelón y tenía pendiente conocer a Henry James, autor de Retrato de una dama, he decidido ir abriendo boca con una novelita breve pero muy intensa: Daisy Miller. En apenas unas cien páginas conocemos a la joven Daisy Miller, una norteamericana de viaje por Europa con su madre y hermano pequeño, desenfadada y natural que desafía las estrictas normas sociales del viejo continente. La belleza y el encanto de Daisy no son suficientes para que el joven Winterbourne, enamorado de ella, rompa con los convencionalismos y prejuicios que les rodean. Así, se producen una serie de encuentros y desencuentros entre los jóvenes, que culminan en la mágica y eterna Roma, y en un desenlace trágico e inesperado. Daisy coquetea con los jóvenes, y como ella misma dice: "Si esto es incorrecto, entonces es que yo también soy incorrecta". Daisy es coqueta, frívola e incluso un poco tonta, pero Henry James consigue aún así que la adoremos y admiremos en ella el espíritu combativo de una mujer, que en pleno siglo XIX se atreve a ir contra una sociedad absurda y asfixiante.