sábado, 7 de marzo de 2009

La chica que soñaba con una caja de cerillas y un bidón de gasolina



Tras leer Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson, pensé que se me quitaría ese ansia devoradora de páginas si leía su siguiente obra, La chica que soñaba con una caja de cerillas y un bidón de gasolina. Aunque me habían advertido que era muchísimo mejor que el primero, pensé en ese dicho de que segundas partes nunca fueron buenas. Pues bien, en este caso no es así. Esta segunda novela de Larsson es muchísimo más adictiva que la anterior y continúa sin ningún tipo de recato con su denuncia de las miserias ocultas de Suecia, que al fin y al cabo, son las de toda la humanidad. En este caso trata el tema de la trata de blancas en los países occidentales, y cómo gobierno y sociedad hacen la vista gorda. Pero es que además, Lisbeth Salander es la protagonista absoluta del mismo, aquí podemos conocer más del pasado de este personaje, que aunque marginal, por lo que he podido comprobar, nos ha conmovido a todos, y es el favorito de todos los lectores de la saga Millenium. Casi ni he descansado devorando las algo más de 700 páginas, para, al llegar al final, desesperarme, y no porque el final no sea bueno, es más que eso, es brutalmente bueno, y totalmente fuera de convencionalismos. La cuestión es que el final es sumamente abierto y angustioso, es un sí o no, que no queda resuelto, por lo que la espera del siguiente volumen,
La reina en el palacio de las corrientes de aire, que no se publica en España hasta junio, va a ser aún más desesperante. Entre medio, tenemos la adaptación al cine de la primera novela de Larsson, veremos, por lo que he visto, parece que se han centrado en hacer una película con mucha acción y que plasma poco la hondura psicológica de los personajes. Podéis ver el trailer de la película en el blog Sin efectos especiales.

La sombra en el Museo Thyssen y Fundación Caja Madrid



El Museo Thyssen de Madrid rinde homenaje a La sombra en su nueva muestra temática, un tema recurrente a lo largo de la historia del arte, que ha marcado un antes y un después en las tendencias pictóricas. El recorrido comienza con la bellísima fábula de Plinio el Viejo que sitúa el origen de la pintura en Corinto, donde una joven, hija del alfarero Butades de Sición, traza el contorno de su amante sobre una pared, ayudada por la luz de una vela. A continuación se recorre la obra de artistas y movimientos que van del Renacimiento hasta finales del siglo XIX, con pintores de la talla de Van Eyck, Rembrandt, Georges de La Tour, Goya, Pissarro, Monet y Rusiñol. Una segunda parte de esta exposición puede verse en la Fundación Caja Madrid que se centra en el tratamiento de las luces y las sombras en el siglo XX, haciendo especial hincapié en el surrealismo y expresionismo alemán, con autores como Edward Hopper, Picasso, Magritte y Dalí. También, trata el uso de la sombra en la fotografía de Man Ray o en el cine de Murnau, Orson Welles o Peter Greenaway.


jueves, 5 de marzo de 2009

El curioso caso de Benjamin Button


Mucho se ha hablado ya de El curioso caso de Benjamin Button, he de reconocer que David Fincher es uno de los directores actuales que más me gustan: El club de la lucha, Zodiac o Seven, son películas de las que nunca me canso. Quizá tenía puestas demasiadas expectativas en el film: me gusta el director, me encantan los protagonistas, Brad Pitt y Cate Blanchett, y Fitzgerald es una apuesta segura (se basa en uno de sus relatos). Y aunque me gustó mucho, tengo que decir que esperaba más. La historia es bonita, especialmente la historia de amor entre los protagonistas, el ritmo es trepidante y las tres horas no se hacen para nada largas... Pero pensaba que retrataría más los momentos históricos en los que vive el protagonista, no se le puede poner una cinta en la cabeza a Brad Pitt y montarle en una moto, y decir que eso retrata la época hippie. Independientemente de esto, salí hecha polvo, pensaba que iba a ver una bonita historia de amor que me subiría el ánimo, y todo lo contrario, me deprimió muchísimo. Reconozco que estaba ya bastante sensibilizada, el 4 de marzo fue mi cumpleaños (31), y se me va haciendo duro ir diciéndole adiós a la juventud, además, mi obsesión y pánico por la muerte, no ayuda mucho. Lo he comentado con otras personas que no lo han visto así, pero para mí la película es una sucesión de muertes, la muerte está presente continuamente, y el final no es nada esperanzador. A pesar de ello, repito, me gustó mucho, aunque me alegro de que Slumdog Millionaire se llevase todos los Oscar importantes, lo merecía más.
A continuación dejo algunas de las frases de la peli que más me han gustado.

Nunca es demasiado tarde o pronto para ser quien queremos ser
No hay límite de tiempo, puedes empezar cuando quieras
La vida no se mide en minutos, se mide en momentos
Estaba pensando que nada es para siempre, y lo triste que resulta
Puedes estar furioso como un perro rabioso por como salieron las cosas. Puedes insultar, puedes maldecir al destino pero cuando se acerca el final debes resignarte

miércoles, 4 de marzo de 2009

Fuzztones en la Sala Sol


Los Fuzztones tocaron anoche en la Sala Sol un poco a medio gas, y no porque el público no estuviera entregadísimo, que lo estaba -hubo pogos y todo-, sino más bien porque ya no tienen mucho poder de convocatoria y la sala estaba medio vacía. Aún así cumplieron con las expectativas del público: canciones de siempre y los nuevos temas de la banda hicieron bailar a una audiencia que rozaba los 40. Personalmente no me gusta nada el garage rock, lo mío son otros estilos musicales, sin embargo, reconozco que hubo momentos divertidos, en los que era imposible no balancearse un poco.

martes, 3 de marzo de 2009

Rodin, Barceló y arte contemporáneo en CaixaForum

CaixaForum propone estos días tres propuestas interesantes, que permiten compensar un poco la visita a la muy dura muestra de Francis Bacon, en el cercano Museo del Prado, con una mirada bastante más amable del arte hacia la realidad. Para empezar, tenemos las siempre sorprendentes esculturas de Rodin, que están recorriendo la geografía española. Tuve ocasión de verlas hace poco en Sevilla, y a pesar de ello me he acercado en dos ocasiones a CaixaForum para poder contemplarlas. No me cansa nunca observarlas, con sus líneas imperfectas dentro de la perfección, y esos contrastes entre lo grandilocuente y lo sencillo.
Ya dentro del edificio podemos ver otras dos muestras interesantes. Por un lado tenemos El mar de Barceló, que puede visitarse hasta el 17 de marzo. En ella se explica el proceso creativo de Barceló para elaborar la cúpula de la sala XX del Palacio de Naciones de la ONU en Ginebra. Hay que reconocer que es una cúpula muy hermosa, pero también hay que reflexionar sobre el hecho de que se destinase una partida de 500.000 euros de los Fondos de Ayuda al Desarrollo. ¿No hubiera estado mucho mejor empleado ese dinero en alimentar miles de bocas en el mundo? ¿Es que Barceló necesita realmente ese dinero más que cualquier niño del mundo? ¿Es que el objetivo de esos fondos no era paliar la pobreza en el mundo? Como siempre, parece que nos vamos a quedar sin respuestas.
Por último, podemos ver hasta hoy Zonas de riesgo. Según Caixaforum se trata de "una exposición que recoge la sensibilización del arte por nuestro presente social, económico, político y cultural. Está compuesta por obras de la Colección de Arte Contemporáneo Fundación ”la Caixa”, de artistas de diferentes generaciones y países, que exploran y formulan su visión de la sociedad demostrando una gran capacidad para procesar estéticamente la compleja realidad en que vivimos". Lo que yo vi fue un puñado de disparates que por lo menos nos hacen esbozar una sonrisa: patinetes cubiertos con grasa de cerdo, un traje de novia colgando del techo, un tendedero lleno de juguetes... La única obra que me gustó de verdad fue Calle Preciados de Craigie Horsfield, donde rinde homenaje a la pintura barroca española con una fotografía que parece más un cuadro tenebrista.