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miércoles, 3 de agosto de 2011

'Nadie lo ha visto' de Mari Jungstedt


Título: Nadie lo ha visto (Den Du Inte Ser)
Autor: Mari Jungstedt
Editorial: Maeva (septiembre 2010)
Año de publicación: 2003
Páginas: 288
Precio: 9 euros 

No soy una aficionada a la novela negra, de hecho, de la nueva ola de escritores nórdicos de este género sólo había probado hasta el momento la trilogía Millenium de Stieg Larsson con resultados desiguales: Los hombres que no amaban a la mujeres me gustó muchísimo, La chica que soñaba con una caja de cerillas y un bidón de gasolina me enganchó mucho aunque me gustó algo menos y La reina en el palacio de las corrientes de aire definitivamente me aburrió. Pero cuando mi madre me prestó este libro asegurándome que era entretenido y que se leía solo decidí probar. Y tenía razón. Lo más seguro es que no lea más libros de esta saga que se completa hasta el momento con los libros Nadie lo ha oído y Nadie lo conoce. Seguro que dentro de un tiempo ni recuerde de qué iba la novela. Pero lo que sí que os puedo asegurar es que cumple su objetivo: es muy entretenido, engancha muchísimo, y por lo menos en mi caso, me ha mantenido en vilo con un final que no esperaba y un asesino con el que no contaba.

 Decir que Visby, la ciudad de la isla de Gotland donde se desarrolla la acción, es bonita es quedarse corto

La novela nos traslada a la maravillosa y tranquila isla de Gotland, un idílico lugar de vacaciones al que suelen acudir los suecos huyendo del bullicio de Estocolmo. Un lugar en el que no pasa nada, tan aburrido que hasta la delegación de televisión cerró por falta de noticias de interés. Hasta que un día desaparece en la niebla Helena, una treintañera que ha ido a la isla a pasar las vacaciones de verano con su pareja. Al poco aparecerá su cadáver mutilado, y no solo eso, sino que las muertes violentas seguirán sucediéndose, siempre en mujeres jóvenes sin ningún punto en común aparente. El comisario de policía Anders Knutas será el encargado del caso y tendrá que trabajar a contrarreloj para evitar que este misterioso asesino en serie siga matando. Además tendrá que vérselas con la prensa, y en especial, con el periodista Johan Berg, quien se ha trasladado a la isla para seguir de cerca las últimas novedades del caso.

  Pero es que Estocolmo no se queda atrás, una ciudad preciosa

Como digo, es una novela que se lee muy rápido, entretenida y en la que, a diferencia de otras novelas, no está tan claro desde el principio quién puede ser el asesino, por lo que no podemos dejar de leer esperando encontrar alguna pista que nos lleve hasta él. La autora, Mari Jungstedt construye además unos personajes con los que empatizamos rápidamente, nos presenta a las víctimas antes de ser asesinadas, por lo que ponemos rostro a cada una de ellas, con lo que sus muertes nos parecen más terribles aún al conocerlas. El inspector Anders Knutas también nos cae bien desde el principio, pero mi favorito ha sido el periodista Johan Berg. Se nota que la autora es periodista y que ha trabajado como reportera en radio y televisión, porque nos cuenta con precisión cómo es el trabajo de un periodista bajo la presión de una noticia de este calibre. Johan Berg nos irá ayudando a conocer más detalles de la investigación y por el camino, se enamorará de una de las isleñas, creando otra línea argumental, ya que esta mujer está casada y tiene hijos, con lo que su relación será totalmente clandestina. Otro de los puntos fuertes de la novela es poder descubrir los paisajes tan maravillosos que nos describe la autora, no solo de la idílica isla de Gotland sino de la misma Estocolmo, que me ha parecido maravillosa, y que se ha unido a la larga lista de lugares que quiero visitar. Además, conoceremos algunas de las costumbres de los suecos, gastronomía o festividades, aunque sea de manera un tanto superficial, pero suficiente como para que la ambientación de la novela sea interesante. Como digo, no es una gran novela, pero es entretenida, mantiene el suspense hasta el final, y estoy segura de que os hará pasar un buen rato en estos días de calor.

jueves, 22 de octubre de 2009

La reina en el palacio de las corrientes de aire, termina la trilogía de Stieg Larsson

Por fin he terminado La reina en el palacio de las corrientes de aire, última novela de la saga Millenium de Stieg Larsson, y digo por fin porque la verdad es que me ha aburrido sobremanera, he tenido incluso que saltarme varias páginas para poder terminarlo, cosa que hago sólo en muy contadas ocasiones y con las novelas en las que veo que las lea o no, va a dar lo mismo. Larsson ha sido todo un boom editorial, vayas donde vayas, no dejas de ver a gente enfrascada con sus libros, un fenómeno que yo no había visto nunca. Hay que reconocer que el primer libro de la saga, Los hombres que no amaban a las mujeres era realmente interesante, ágil, con intriga, personajes bien trabajados, algo diferente en definitiva, que enganchaba desde la primera página. La segunda novela, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina también me gustó, aunque perdió algo de frescura, ya sabíamos a lo que nos enfrentábamos, aunque que el autor aumentara el nivel de acción y de intriga hizo que también me enganchara. Esta tercera y última entrega me ha decepcionado terriblemente, principalmente porque no ofrece nada, toda la lectura se vuelve hueca y vacía de contenido. El autor vuelve una y otra vez sobre acontecimientos de los que ya hemos leído y que es innecesario que explique porque, si hemos llegado hasta aquí, será porque hemos leído las anteriores novelas. Me sentía como si leyera uno de esos libros infantiles en los que no paran de repetir continuamente lo mismo y de recordar quién es quién y qué hizo quién. La trama y la intriga brillan por su ausencia, además, el final es tan previsible que desde las primeras páginas ya sabemos cómo va a acabar todo. Quizá sea que tres novelas a unas 900 páginas cada una de ellas con los mismos personajes, acaba cansando a cualquiera. Este viernes estrenan la película basada en el segundo libro, he leído también que con sobrantes de los rodajes van a emitir una serie de televisión. Creo que para mí es ya demasiado Millenium.

martes, 2 de junio de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres se hace cine


Mientras los millones de fans de la saga Millenium esperamos ansiosos la publicación de La reina en el palacio de las corrientes de aire, prevista para el 18 de junio -ya queda menos ¡bien!-, de momento nos toca contentarnos con la película de la primera de las novelas: Los hombres que no amaban a las mujeres. El fenómeno sigue adelante, y ya no sólo es un éxito literario sin precedentes- aún no conozco a nadie que lo haya leído y no se haya enganchado a muerte con él-, sino que parece que la película va por el mismo camino. Simple curiosidad o fanatismo, son variados los motivos por los que el público se acerca al cine a ver este film. Y si tuviera que decir brevemente si me ha gustado o no, diría sí me ha gustado, pero con un pero, o quizá con muchos peros. Para empezar, es cierto que muy pocas películas superan la prueba cuando se trata de una adaptación de un libro, y aunque en este caso se ha conseguido una película dinámica y entretenida, por desgracia se queda en eso. Para los lectores de la novela faltan factores claves de la misma: los personajes tan perfectamente creados que llegan a tomar entidad propia, las tramas secundarias que en ocasiones pasan a ser principales, las críticas abiertas a la sociedad sueca, la corrupción empresarial, el periodismo de investigación, los demonios del nazismo... todos esos temas quedan en el tintero o apenas esbozados. Además, hay personas que se pierden por completo o que pierden parte de sus atributos. Por otra parte, quien no haya leído la novela puede perderse en ocasiones en la trama, precisamente por esas elipses en el argumento que hacen que algunas cosas sean incomprensibles. Lo mejor: la actuación de Noomi Rapace que ha sabido dotar de vida al personaje de Lisbeth Salander, verdadera alma de la saga.

sábado, 7 de marzo de 2009

La chica que soñaba con una caja de cerillas y un bidón de gasolina



Tras leer Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson, pensé que se me quitaría ese ansia devoradora de páginas si leía su siguiente obra, La chica que soñaba con una caja de cerillas y un bidón de gasolina. Aunque me habían advertido que era muchísimo mejor que el primero, pensé en ese dicho de que segundas partes nunca fueron buenas. Pues bien, en este caso no es así. Esta segunda novela de Larsson es muchísimo más adictiva que la anterior y continúa sin ningún tipo de recato con su denuncia de las miserias ocultas de Suecia, que al fin y al cabo, son las de toda la humanidad. En este caso trata el tema de la trata de blancas en los países occidentales, y cómo gobierno y sociedad hacen la vista gorda. Pero es que además, Lisbeth Salander es la protagonista absoluta del mismo, aquí podemos conocer más del pasado de este personaje, que aunque marginal, por lo que he podido comprobar, nos ha conmovido a todos, y es el favorito de todos los lectores de la saga Millenium. Casi ni he descansado devorando las algo más de 700 páginas, para, al llegar al final, desesperarme, y no porque el final no sea bueno, es más que eso, es brutalmente bueno, y totalmente fuera de convencionalismos. La cuestión es que el final es sumamente abierto y angustioso, es un sí o no, que no queda resuelto, por lo que la espera del siguiente volumen,
La reina en el palacio de las corrientes de aire, que no se publica en España hasta junio, va a ser aún más desesperante. Entre medio, tenemos la adaptación al cine de la primera novela de Larsson, veremos, por lo que he visto, parece que se han centrado en hacer una película con mucha acción y que plasma poco la hondura psicológica de los personajes. Podéis ver el trailer de la película en el blog Sin efectos especiales.

sábado, 7 de febrero de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres



Mucho se ha hablado en muy poco tiempo de Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson. No me gustan mucho los best sellers, y mucho menos la novela negra, pero ante tantos elogios no pude evitar pedirle a un amigo que me prestara el libro. Tenía que comprobar por mí misma a qué venía tanta expectación. Las primeras páginas me aburrieron bastante -un juicio, tramas de fraude empresarial-, bah, lo que me imaginaba, pensé, otro rollo de libro tocho al que se engancha la gente que no suele leer nunca... Pues menos mal que no lo dejé y le di otra oportunidad, pasadas esas diez primeras páginas el libro coge una velocidad de vértigo y ya no puedes parar de leer ni de pensar qué habrá pasado con Harriet Vanger. No vamos a negar que ésta no es una obra cumbre de la literatura, tampoco nos deja un poso ni unas reflexiones muy profundas, pero entretiene muchísimo, y a veces eso no tiene precio. Larsson crea unos personajes fascinantes de los que no quieres separarte, especialmente la investigadora y hacker Lisbeth Salander es un personaje con una gran personalidad y que al final se hace con el protagonismo del libro. Además sabe mantener la espectación y la intriga hasta el último momento, con un final apoteósico. Sí, tengo que reconocerlo, he sucumbido ante el universo Millenium, y ya estoy deseando leerme el segundo: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (los títulos no tienen desperdicio tampoco). La historia que cuenta Los hombres que no amaban a las mujeres es así de sencilla: Harriet Vanger pertenece a una gran familia de ricos empresarios, durante la reunión anual de la familia en la isla de su porpiedad, ella desaparece misteriosamente. La isla quedó aislada durante todo el día por un accidente, por lo que nadie pudo salir o entrar a ella, así que el asesino debe estar entre alguno de los miembros de la familia Vanger. Pues sí, es cierto, recuerda muchísimo a Agatha Christie y sus Diez negritos. No vamos a negar que lo que hace el autor no es algo nuevo, lo que es nuevo es la forma de hacerlo, los personajes fuera de los estereotipos de novela negra y una acertadísima y afilada crítica a los malos tratos a las mujeres. Ésta es una novela que hay que leer quitándose todo tipo de prejuicios, quien la empiece no podrá parar hasta desentrañar el misterio.