miércoles, 14 de enero de 2009

'La ola' o cómo sucumbir al totalitarismo en una semana



El cine alemán de los últimos años está imparable: Good Bye Lenin, La vida de los otros, El hundimiento, El experimento... Todos ellos títulos que invitan a la más profunda de las reflexiones sin que caigamos en el sopor pseudointelectualoide de otros títulos. El cine alemán si tiene una cualidad maravillosa es la de tratar temas durísimos y fundamentales entreteniendo a la vez al espectador.
La ola es una película que todo el mundo debería ver, especialmente todos aquellos que se creen inmunes al poder de un líder. La película narra cómo un simple proyecto en un instituto - analizar los gobiernos totalitarios y si algo como el nazismo sería posible en la Alemania actual- se descontrola, convirtiendo a alumnos muy dispares -pijos, góticos, punks...- en perfectos herederos de los nazis. Lo peor de todo es que no se trata de ninguna fantasía, la película está basada en hechos reales. Un profesor en EEUU llevó a cabo este experimento que tuvo que abortar a los cinco días al írsele totalmente de las manos. Supongo que mucha gente pensará que esto no puede pasarle a él, que tan sólo los adolescentes con sus mentes maleables pueden ser víctimas de un control tan absoluto. Eso quiere decir que hemos olvidado ya con qué facilidad llegó Hitler al poder, por no hablar de otras muchas dictaduras, y no eran precisamente niños sus seguidores. El auténtico terror que provoca esta película al salir del cine es que uno mismo se ve con su camisa blanca, haciendo el saludo de la ola y rechazando a los que no entran en el grupo. Quien piense que esta forma de control no es posible, se engaña a sí mismo, y lo único que hace es crear un caldo de cultivo para futuros totalitarismos.

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