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domingo, 1 de agosto de 2010
¡Me voy de vacaciones!
¡Por fin me voy de vacaciones! Parecía que no iban a llegar nunca, pero ya están aquí, a la vuelta de la esquina. Mañana me voy diez días a Lisboa, una ciudad realmente mágica, en la que, a pesar de haber estado ya unas tres veces, me quedan muchas cosas por ver. La idea es descansar, visitar mucho y disfrutar de todo, para volver con las pilas cargadas. Todavía estoy haciendo la maleta y aún no tengo decidido qué libros llevarme, aunque con tanto ajetreo no sé si tendré mucho tiempo para la lectura. Os dejo un vídeo del grupo británico Kasabian, Fast Fuse, una de esas canciones que me gustan tanto llenas de ritmo y muy animadas. Además, tiene un toque muy tarantiniano que me encanta, quizá Tarantino se anime e incluya en su próxima película esta canción tan increíble. ¡Nos vemos a la vuelta!
domingo, 27 de septiembre de 2009
Un Tarantino muy poco inspirado en Malditos bastardos
Tarantino es Tarantino, o se le odia, o se le ama, no suele haber términos medios. Por eso me ha sorprendido mucho que tantos acérrimos defensores del director -entre los que me encuentro- nos hayamos tirado de los pelos ante Malditos bastardos, mientras que mucha gente a la que sus anteriores films no les habían apasionado tanto, alaban ésta última película como una genialidad. Baste darse una vuelta por internet para ver las enconadas discusiones sobre el film. No voy a decir que sea todo negativo en él, de hecho, si no fuera de Tarantino hasta tendría su punto, pero es que a Tarantino a estas alturas hay que exigirle bastante más. En este film se limita a servirnos unas soporíferas dos horas y media de diálogos interminables, secuencias que no encajan entre sí, historias absurdas y sobre todo, una película de un humor bastante chabacano, que, salvando obviamente las diferencias, me ha recordado a films de humor tan deplorable como Top Secret, por poner un ejemplo. Recientemente ya conté que había leído la novela Sin destino, en la que se cuenta con toda la crudeza de la realidad, la experiencia de un adolescente en un campo de concentración nazi -algo que vivió realmente su autor-. después de esto, banalizar el tema de la II Guerra Mundial me parece un error bastante tonto. Tarantino pone a Hitler y compañía como una panda de imbéciles, y según su mundo paralelo, acabar con ellos podría haber sido lo más fácil del mundo, vamos, que murieron un montón de personas porque sí. De otro lado tenemos los puntos positivos que básicamente se centran en las actuaciones de los actores, principalmente el tan alabado Christoph Waltz y un divertidísimo Brad Pitt que demuestra una vez más que se mueve como pez en el agua en la comedia. Sí, hay momentos divertidos, pero muy pocos. Sí, hay casquería y tiros a mogollón, pero poco. Los elementos reconocibles del cine de Tarantino están ahí pero disueltos en las dos horas y media interminables de duración del film y en diálogos que en otras películas eran ágiles y divertidos -quién no se acuerda del diálogo de las hamburguesas en Pulp Ficcion, o en la increíble escena del corte de la oreja en Reservoir dogs donde las palabras sobraban, y qué decir de cualquiera de los ingeniosos diálogos de las chicas de Death Proof. Sí, tengo que decirlo, Tarantino me ha decepcionado en esta ocasión, creo que se regodea demasiado en sí mismo y que ha perdido la frescura de sus anteriores trabajos donde no quería ser tan pretencioso, tan sólo divertirse y divertir al público. Una pena. Lo único que espero es que vuelva a lo que sabe hacer y se deje de experimentos.
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