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lunes, 21 de noviembre de 2011

'Entre tonos de gris' de Ruta Sepetys


Título: Entre tonos de gris (Between Shades of Gray)
Autor: Ruta Spetys
Editorial: Maeva (2011)
Año de publicación: 2011
Páginas: 288
Precio: 16,90 euros 



"Me sacaron de casa en camisón. Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que todas las señales de lo que iba a ocurrir estaban ahí: las fotos de familia ardiendo en la chimenea, mi madre cosiendo por las noches la plata y sus mejores joyas en el forro de su abrigo, y papá que no volvió del trabajo."

Así comienza Entre tonos de gris, y es Lina, una chica de quince años, quien nos cuenta la historia. Nos encontramos en 1941 en Lituania, la vida de Lina hasta el momento ha sido de lo más apacible: en el seno de una familia acomodada, rodeada del cariño de sus padres y de su hermano pequeño Jonás, prepara su ingreso en una prestigiosa escuela de arte, para seguir los pasos de su pintor preferido, Munch. Sin embargo, la invasión soviética a su país, rompe su mundo: su padre, un profesor universitario, ha desaparecido, y ella, junto a su madre y su hermano, son detenidos y deportados. A partir de este momento comenzará un infernal viaje hacinados en trenes, hacia campos de trabajos forzados en Rusia, llegando a Siberia e incluso al durísimo Polo Norte. Son 440 días en los que Lina, su familia, y las personas que van conociendo en el camino, deberán tratar de sobrevivir al hambre, el frío y las enfermedades como mejor puedan. Y aunque se trata de una obra de ficción, el libro incluye un par de mapas en los que podemos ver la distancia tan grande que tuvieron que cubrir muchas familias, que sí que vivieron en realidad lo que nos cuenta la protagonista.
Mapa aproximado para que os hagáis una idea de la distancia que recorren los personajes

Normalmente cuando pensamos en la II Guerra Mundial, lo primero que nos viene a la mente es el terror nazi. Sin embargo, la Rusia soviética, con Stalin al frente, cometió auténticas matanzas y deportaciones masivas de los países que iba invadiendo, como en este caso, con Lituania. La autora consigue con una prosa muy fluida y sencilla, y a través de los ojos de una niña, transmitirnos todo el horror que estas personas tuvieron que vivir, despojadas de sus casas y de su vida, y tratados de la manera más inhumana posible, deportados a miles de kilómetros de su hogar, separando familias que no volverían a reencontrarse jamás, y provocando miles de muertes. A pesar de que la historia nos la cuenta una chica de quince años, no deja de ser por ello muy dura y no suaviza nada los horrores que tuvieron que pasar. Hay momentos realmente tristes, aunque también es cierto que la determinación de Lina y otros como ella por sobrevivir, y en especial por dejar testimonio de lo que sucedió y que no se olvide jamás, es admirable. También hay motivos de esperanza, a través de sus dibujos, Lina deja testimonio de todo lo que ve y además, consigue pasar al papel toda su frustración y expresar todo lo que no puede decir en voz alta.
Niños deportados de los Estados bálticos

La realidad es que durante mucho tiempo se han silenciado estos episodios de la historia de los Estados bálticos, invadidos por la Unión Soviética (Lituania, Letonia y Estonia). La autora nos cuenta en una nota final que los que sobrevivieron al exilio en Siberia y pudieron volver en la década de 1950, tras pasar en el exilio entre 10 y 15 años, encontraron que los soviéticos habían ocupado sus casas y que incluso habían adoptado sus nombres y apellidos para poder quedarse con sus pertenencias. Ellos, sin embargo, fueron tratados como criminales y se les obligó a vivir en áreas restringidas bajo la vigilancia de la KGB. Si hablaban de su experiencia iban a la cárcel o eran deportados de nuevo a Siberia. La autora señala que se calcula que Stalin asesinó a más de veinte millones de personas, y que los Estados bálticos perdieron más de un tercio de su población durante el exterminio soviético. En 1991 recuperaron su independencia, y tras leer la novela, se comprende un poco mejor por qué estos países ansiaban tanto su libertad. Durante la ocupación soviética se intentó que perdieran totalmente su identidad, tanto su idioma, cultura como tradiciones, fueron sustituidas por la imposición de la lengua y cultura rusas. No es de extrañar, por tanto, que hoy en día sea tan importante para ellos reafirmar su identidad.

Ruta Sepetys 
Ruta Sepetys, nacida en Michigan (Estados Unidos) es hija de un refugiado lituano que tuvo que escapar con sus padres a través de Alemania, para dar a parar a un campo de refugiados, mientras que muchos miembros de su familia fueron deportados y encarcelados. Entre tonos de gris es su primera novela, y trata de ser un homenaje a su padre y a las miles de víctimas de la región báltica. La autora se ha documentado en profundidad, de hecho, viajó un par de veces a Lituania donde recopiló información, se entrevistó con miembros de la familia de su padre, con supervivientes de las deportaciones y de los gulags, psicólogos, historiadores y funcionarios del Estado. Algunas de las situaciones que narra en la novela las ha sacado de las experiencias reales de las personas a las que entrevistó.

sábado, 29 de octubre de 2011

Problemas técnicos y planes


Estoy escribiendo esta entrada sin tener ni idea de si se publicará bien o no. Como habréis visto, estos días he estado teniendo bastantes problemas con Blogger, el principal, que las entradas no se actualizaban en la lista de blogs del reader ni en vuestros blogs, por lo que la entrada de 'Un rey sin diversión' de Jean Giono se ha quedado un poco en el limbo. Parece que ayer la prueba que hice (que aunque se llama segunda prueba es por lo menos la 1.500) funciona, así que voy a probar a publicar esto a ver qué pasa, y especialmente para explicaros a todos por qué está pasando lo que está pasando. Aún no sé muy bien qué voy a hacer, de hecho, totalmente desesperada, he importado ya mi blog a Wordpress, lo que no sé es si me cambiaré definitivamente, o si seguiré confiando en que Blogger funcione. Os agradecería cualquier comentario o ayuda a este respecto, tanto los que tenéis Wordpress como los que lo habéis probado, y cualquier opinión sobre qué creéis que es mejor, cambiar a Wordpress o quedarme en Blogger.

Sé que puede parecer estúpido (especialmente para la gente de fuera, los que no tienen blog), pero podréis imaginar lo mal que lo he pasado estos días. Llevo desde 2008 con este blog y perderlo... no sé, simplemente no puedo imaginarme ya la vida sin planificar entradas, sin escribirlas y disfrutarlas comentándolas con vosotros, compartiendo en definitiva todo lo que me gusta y me mueve. El blog se ha ido convirtiendo en algo muy importante para mí (mi hijo intelectual, como lo llama mi chico), en especial desde que hace dos años me quedé en paro (aunque es cierto que por suerte me han ido saliendo trabajillos esporádicos que lo han hecho todo un poco más fácil), el blog es lo más cercano que tengo ahora mismo a mi profesión, el periodismo, una profesión a la que amo muchísimo a pesar de todos los disgustos que me ha dado, escribir para mí es como respirar, lo necesito. Tampoco podría vivir sin vosotros, vuestros comentarios, ideas, recomendaciones... muchos os habéis convertido ya en amigos a pesar de que no nos hemos visto nunca en persona, a otros sí que he podido conoceros y disfrutaros en el mundo real, todos me aportáis algo muy valioso y no quiero perder esa pequeña gran familia que se ha formado en internet gracias al blog y a una pasión común: disfrutar de la vida y lo que nos ofrece y compartirlo. Después de esta parrafada (ya veis que estoy un poco sentimental), quería darle mi agradecimiento en especial a La pequeña Meg de Cazando estrellas que en el peor momento de crisis me dio todo su apoyo a pesar de que era jueves noche. ¡Muchísimas gracias! Con tus palabras de verdad que me devolviste un poco la calma.


Dejando ya el tema de Blogger, os comento un poco lo que estoy haciendo estos días. Ahora mismo estoy leyendo Criadas y señoras de Kathryn Stockett que, a pesar de que me está gustando bastante, se me está eternizando, y parte de la culpa de esto la tiene alcorze de El errante (¡muchas gracias!) quien me puso desde su blog los dientes largos con los cómics de The Walking Dead y me dijo dónde podía conseguirlos. Son un vicio total, de los 89 cómics que hay me he leído ya 37. También estamos hablando por ahí de hacer una lectura conjunta Karo de libro_génica, Aramys de Viaje alrededor de una mesa, LaHierbaroja, y Atram14 de Leer sin prisa. Los del reto10x10 estamos pensando también en libro para el siguiente aunque de momento no hay nada decidido. Os muestro también los últimos libros que me han llegado de editoriales, muchas gracias a todas ellas que se portan fenomenal mandándome lo que pido inmediatamente: (Sanshiro de Natsume Soseki -Impedimenta-; Diario secreto 1836-1837 de Alexander Pushkin -Funambulista-; Madre Noche de Rachel Pollack - Ajec-; Las crónicas de la señorita Hempel de Sarah Shun-lien Bynum -Libros del Asteroide-; Entre tonos de gris de Ruta Sepetys -Maeva-; Yo me he llevado tu queso de Deepak Malhotra -Urano-).


En cuanto a música, ¡sí! ya tengo mis entradas para ver a Yes el 4 de noviembre. Además, veremos a Red Hot Chili Peppers el 17 de diciembre y a Arctic Monkeys el 27 de enero. La temporada de exposiciones está mejor que nunca, tenía pensado hablaros esta semana de alguna de ellas pero no ha podido ser, espero que más adelante pueda volver al ritmo habitual de publicación de entradas. Os recomiendo especialmente la de Delacroix en Caixaforum, emocionante, preciosa, magnífica, cualquier calificativo se queda corto, es de las que emocionan hasta las lágrimas, yo voy a volver, una sola visita no es suficiente. Os animo también a que veáis la completísima La caballería roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1017 a 1945 en La Casa Encendida, que cada vez se supera más con sus muestras. Imprescindible. Otra que no podéis perderos es Otras mujeres. Fotógrafas en México 1872-1960 en Casa de América, una visión del México de los siglos XIX y XX a través de la cámara de una cincuentena de mujeres, entre ellas la pintora Frida Kahlo

Y en cuanto a vida personal, por fin acabamos del todo la mudanza ayer (aunque la nueva casa está hecha un zafarrancho de combate) y devolvimos  las llaves al casero. Estoy muy contenta con la nueva casa, es genial no tener a más caseros en el cogote reclamando mil pagos. Y aunque de momento nos quedamos con los muebles que ya estaban en el piso (muy feos pero que han venido genial para instalarnos sin tener que amueblar), con el tiempo, y poco a poco, iremos arreglándola y poniéndola bonita. Los libros, no os preocupéis, aunque amontonados, han llegado todos sanos y salvos (¡16 cajas de libros, madre mía! Y eso que tengo muchos aún en casa de mis padres) y espero que puedan tener en algún momento una bonita estantería para que estén anchos y cómodos. Vamos, que en ese sentido, estoy muy feliz, es una sensación rara pero genial la de vivir en una casa en propiedad.
Henri Cartier-Bresson

Y como veo que me he ido un poco por las ramas, termino ya, espero que paséis un feliz fin de semana o puente. Por mi parte, aprovecharé para sacarle todo el jugo que tiene Madrid y que es por lo que amo tanto a esta ciudad, en especial le tengo echado el ojo a la exposición de la Fundación Canal, Observados, una colección de fotografías, entre las que se encuentran algunos de mis fotógrafos favoritos como Walker Evans o especialmente mi adoradísimo Cartier-Bresson. Espero que todo se solucione en breve y poder contároslo ya sea aquí o en WordPress. Espero que entendáis que estos días esté menos participativa y que no conteste comentarios ni visite vuestros blogs, estoy al cien por cien enfocada en arreglar esto, pero en cuanto se solucione prometo contestaros y visitaros a todos. ¡Gracias por estar siempre ahí!