lunes, 8 de noviembre de 2010

La Fundación Mapfre nos acerca a EE.UU. de la mano del fotógrafo John Gutmann

 El oráculo (1949). 'La posguerra'

Mañana martes 9 de noviembre es fiesta en Madrid, se celebra el día de la Almudena, así que contra viento, lluvia y frío, intentaré disfrutar de ésta noche y de mañana. Aunque de momento no tengo planes concretos, esos son los días que más me gustan, siempre acabas con una interesante exposición o con un rincón nuevo a tus espaldas. Para los que podáis acercaros ahora o más adelante, os propongo una exposición de fotografía. La Fundación Mapfre nos acerca a EE.UU. a través de una muestra dedicada al fotógrafo John Gutmann. La exposición es gratuita y puede verse hasta el 16 de enero en el Paseo de Recoletos 26 los lunes de 14 a 20 horas; martes a sábado de 10 a 20 horas; y domingos y festivos de 11 a 19 horas.

Autorretrato, mirando hacia North Beach y la bahía, San Francisco (1934). 'Visión desarraigada'

John Gutmann nació en 1905 en la localidad alemana de Breslau, lo que es hoy en día en la localidad polaca de Wroclaw. Era un pintor expresionista reconocido y profesor de Historia del Arte en Berlín, con la llegada de los nazis su ascendencia judía le obligó a trasladarse a San Francisco en 1934 con un contrato como corresponsal de prensa de la agencia de prensa alemana Presse-Photo.
La hora del almuerzo, San Francisco (1934) 'El encuentro con una nueva metrópoli'

Gutmann encuentra en EE.UU. un mundo que le fascina, una sociedad que no deja de avanzar y que se encuentra a años luz del totalitarismo nazi. Las fotos de Gutmann contienen influencias de otros grandes fotógrafos como Walker Evans o Helen Levitt, pero le distingue su buscada falta de refinamiento, y su camino en el filo entre lo periodístico y lo expresivo.

 Un estudiante del último curso del instituto Petaluma ganó 2.264$ con la cría de miles de pollos para el consumo de calidad suprema (1938) 'Figuras y paisajes americanos'
A Gutmann le fascina un país radicalmente diferente a lo que él había conocido hasta el momento, retrata vallas publicitarias, personajes marginales, la diversidad étnica, los autocines como símbolo del progreso y el capitalismo feroz que ya dominaba al país.
Cord en Harlem, Nueva York (1936) 'Automobilia

En 1936 se anima a realizar su primer viaje en autocar por el país, retratando personas y paisajes peculiares. Gutmann declaró "No me interesa tratar desesperadamente de hacer arte; me interesa relacionarlo con la maravillosa extravagancia que es la vida".

El juego, Nueva Orleans (1937). 'Espíritu carnavalesco'

Durante la Segunda Guerra Mundial se alista como fotógrafo y camarógrafo en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, viaja por China, Birmania y la India, para realizar películas de propaganda y reportajes fotográficos.

Presagio (1934) 'Señales de guerra'

A Gutmann le gustan las imágenes insólitas, por lo que por un lado inmortalizó los graffitis de la ciudad, así como imágenes insólitas que perturban al espectador.

Hombre con sombrero de paja pasando junto a un grafiti de mujer y payaso (1939) 'Pintadas y señales callejeras'

La muestra está dividida en varias secciones, dependiendo del tipo de fotografía de cada momento: Visión desarraigada y su choque con una sociedad nueva; El encuentro con una nueva metrópoli al trasladarse a San Francisco gracias a su contrato con Presse-Photo; Automobilia muestra la obsesión de los  norteamericanos por los automóviles; Figuras y paisaje americanos retratos de sus viajes en autocar por EE.UU.; Espíritu carnavalesco con personajes que arriesgan sus vidas, atletas o artistas de circo; Señales de guerra con imágenes tomadas durante la II Guerra Mundial; La Posguerra; Pintadas y señales callejeras; y La mirada siniestra.
Ese ojo interior (1949) 'La mirada siniestra'

En la misma Fundación Mapfre puede verse también la muestra "Made in USA. Arte americano de la Phillips Collection".

domingo, 7 de noviembre de 2010

"Sensitiva amorosa" de Ola Hansson


"Sensitiva amorosa" del sueco Ola Hansson me ha dejado una sensación agridulce, es una novela excepcionalmente escrita y muy innovadora para su época (fue publicada en 1887), pero su lectura desprende una tristeza tan grande, una sensación de hastío y una desesperanza ante la vida y el amor, que me han dejado un poco alicaída. En su momento supuso todo un escándalo en Suecia, aunque hoy en día ya no encontremos nada escandaloso en ella. Un lector del diario Aftonbladet escribió una airada carta anónima que fue publicada y que decía: 

¡"Una de las obras más nefandas, producto de una imaginación pervertida, sacada a la luz por editores que se benefician de la inmoralidad! Y ésta desagradable y grosera confesión es presentada como 'estética' por aquellos que se entregan a diversos vicios contra natura". 

¿Y a qué venía éste monumental cabreo? Pues a muy poca cosa para hoy en día, la verdad, en la novela se habla de las relaciones sexuales que mantienen hombres y mujeres, y de relaciones homosexuales, pero especialmente, y algo que debió ser lo que más alertó a la puritana sociedad de la época, se habla de mujeres que sienten una atracción sexual y no se las presenta sólo como almas puras e inocentes, sino como seres humanos que sienten y tienen sus propias ideas, ¡todo un escándalo! Sin embargo, volviendo a la novela en sí y dejando de un lado polémicas pasadas, el tema del sexo es lo de menos en ella. El autor plantea diversas situaciones en las que el amor acaba bruscamente: un gesto del ser amado hace que pasemos a odiarle, un parecido con su padre al que vemos grotesco o la comparación con otra mujer muchísimo más bella, hacen que el amor se derrumbe. También se plantean amores platónicos, como la chispa que surge entre dos personas sin siquiera hablarse, o ese instante en el que nos damos cuenta de que esa persona a la que hemos dejado marchar era el amor de nuestra vida, y nos hemos dado cuenta demasiado tarde. Como digo, todos los amores de éste libro acaban de forma trágica, unos porque se rompen, y otros porque no llegan a iniciarse. A pesar de ese regusto trágico que nos deja, es una novela impecable, bien escrita, con esa prosa tan maravillosa que sólo encontramos en las novelas del XIX, y con unos personajes creíbles, que sin duda recomiendo que leáis.

jueves, 4 de noviembre de 2010

"Heraldos de la Luz" de Víctor Conde


La editorial Hidra me ha hecho llegar amablemente la novela "Heraldos de la Luz" de Víctor Conde, junto con los dos bonitos marcapáginas que podéis ver en la imagen. Víctor Conde (Santa Cruz de Tenerife, 1973) ha sido el ganador del premio Minotauro 2010, con su novela "Crónicas del Multiverso", del que ya había quedado finalista en dos ocasiones anteriores. "Heraldos de la Luz" es una novela llena de fantasía, seres extraordinarios y muchas aventuras y acción, que revisiona el mito de los ángeles y demonios, dotándolo de una mirada muy personal y original. La novela no se anda por las ramas, ya desde la primera página nos mete de lleno en la acción, algo que me ha gustado mucho y que se echa de menos en otras novelas juveniles en las que se van mucho por las ramas antes de entrar en materia. Aunque los protagonistas sean jóvenes, el autor no ha caído en lo fácil, y huye de las escenas amorosas y pastelosas que tanto abundan en  éste tipo de libros. Lo importante es la acción, y mediante ella, Conde nos mantiene enganchados al libro en una sucesión continua de acontecimientos. Tanya, Erik y Mauro viven sus vidas cotidianas sin imaginar lo que se les viene encima: Tanya es una adolescente superdotada, hija de inmigrantes rusos, que ha adoptado la estética de lolita, una corriente que viene de Japón que consiste en vestirse como una muñequita y recuperar prendas  que recuerden la estética del siglo XIX; Erik es especialista en escenas de acción de cine y Mauro, que perteneciente a la tribu urbana de los scene (ropa y pensamientos oscuros), lleva detrás de sí la carga de una vida de malos tratos por parte de sus padres. Todo cambiará el día que Séfora y Nínive, dos seres celestiales se pongan en contacto con ellos y les hagan saber que la continua batalla entre el Cielo y el Infierno ha llegado a su punto culminante, y que ellos son los elegidos para liderar esa batalla. Poco a poco cada uno de ellos irá tomando conciencia de sus aptitudes y de su transformación en seres angélicos, y entrarán en combate con demonios y seres del inframundo. Se trata del primer libro de una trilogía que se lee en un pestañeo, especialmente por lo ágil de la trama. Los personajes son realmente peculiares y fuera de lo común, especialmente el ángel Séfora, fuera de todos los estereotipos, y sin duda mi personaje favorito del libro: un ángel que fuma como una carretera y que bebe cerveza, preferentemente negra. Además, me ha resultado interesante el hecho de que el autor introduzca el tema de las tribus urbanas, algo que desconocía totalmente, y que imagino que a los que tengáis unos añitos como yo os pasará lo mismo. A raíz del libro he investigado un poco más y he encontrado éstos divertidos vídeos de un programa que hizo la Sexta, eso sí, os aseguro que yo vivo cerca de plaza de España y aunque de vez en cuando ves a alguien un poco extravagante nunca he visto a tanta fauna rara junta. En mi época como mucho había heavys, rockers, siniestros (a los que ahora llaman góticos), pijos o grunges, y la ropa te la hacías un poco combinando unas cosas con otras y echándole mucha imaginación. Ahora los adolescentes llevan ropas de tiendas especializadas en éste tipo de modas, prendas que no son nada baratas y que pueden llegar a costar por lo que he estado viendo desde los 100 euros de un vestido o los 200 de un corsé.

Editorial: Hidra
Fecha: octubre 2010
PVP: 17 euros
346 páginas

miércoles, 3 de noviembre de 2010

"A message for you" de Guy Bourdin en la Sala Canal de Isabel II



Si hace poco os contaba que la exposición de Mario Testino no me había gustado mucho, traigo hoy otra para que veáis que no era porque no me guste la fotografía de moda


"A message for you" del francés Guy Bourdin me ha parecido una auténtica maravilla, una combinación perfecta entre moda, creatividad, originalidad y esa capacidad de transmitir un "algo" cuando vemos sus fotografías.


Bourdin no busca la belleza por la belleza, de hecho su modelo fetiche Nicolle Meyer es sexy, interesante, explosiva, pero no la belleza típica y tópica. El fotógrafo va más allá y explora en el subconsciente, trata de remover algo en nuestro interior.


Siguen siendo atrevidas aún hoy en día, pero si nos situamos en la época en que fueron tomadas, podemos darnos cuenta verdaderamente de lo arriesgado de su propuesta.


 La exposición muestra 75 imágenes a color realizadas por el fotógrafo a finales de los 70 y que aparecieron en diversas campañas (Vogue, Charles Jourdan, Pentax, Versace...).

 Sus imágenes están llenas de erotismo, sexualidad y un gran fetichismo, pero también de mujeres como objeto de deseo, en fotografías poco convencionales 


 Han sido muchos los que han seguido el camino de Bourdin posteriormente, por poner un ejemplo, Juergen Teller del que hablé aquí hace poco con motivo de una exposición. 


El parisino Guy Bourdin (1928-1991) era también pintor, algo que podemos apreciar en sus fotografías. Autodidacta tanto con la pintura como con la fotografía, se vio influido por Edward Weston, Man Ray y Magritte, tomando como suyos el surrealimos y la libertad de expresión llevada a su máxima expresión.


Para Bourdin no era la ropa sino la imagen la que seducía y fascinaba al comprador potencial.


La muestra puede verse en la Sala Canal de Isabel II (Santa Engracia, 125) hasta el 9 de enero de 2011, de martes a sábado de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.30; y los domingos y festivos de 11.00 a 14.00. Merece la pena además de por su contenido por el continente que la alberga, un curioso edificio, antiguo depósito elevado de agua de principios del siglo XX, cuya reconversión en 1986 a sala de exposiciones, obtuvo el premio Europa Nostra. La estructura del edificio en forma de tubo, el ir subiendo o bajando las diferentes alturas del mismo, sus zonas de penumbra y oscuridad, los ganchos y cadenas que cuelgan de las vigas, merecen una visita.



martes, 2 de noviembre de 2010

Resultado concurso Kokoro: Y Kokoro se lo lleva...



Aunque de una manera un poco rudimentaria y con la ayuda de la mano inocente de mi chico, ya tenemos ganador@ para el concurso de Kokoro de Natsume Soseki, y Kokoro se lo lleva...:


¡Enhorabuena a la ganadora! Ahora sólo tienes que ponerte en contacto conmigo a través de mi dirección de email, para que pueda enviarte el libro. Muchas gracias a todos los que habéis participado.


También quiero agradeceros el haber alcanzado y superado la barrera de los 100 seguidores, muchas gracias a todos por estar ahí, y sobre todo por seguir volviendo una y otra vez y comentando los post. Ya sabéis que sin vosotros éste blog no sería posible.