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miércoles, 6 de febrero de 2013

'Casa de verano con piscina' de Herman Koch

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Título: Casa de Verano con Piscina (Zomerhuis met Zwembad)
Autor: Herman Koch
Traducción: María Rosich
Editorial: Salamandra (abril 2012)
Año de publicación: 2011
Páginas: 352
Precio: 18 euros
Los pacientes confunden tiempo con atención. Creen que les presto más atención que otros médicos de cabecera, pero lo único que hago es dedicarles más tiempo. En un minuto ya he visto lo que necesito saber; los diecinueve restantes, los lleno con atención. Con la ilusión de atención, debería decir. [...] En realidad no escucho. Al menos, intento no escuchar. 
Hace unos meses os hablaba aquí de la famosa novela de Herman Koch La cena, como veis he tardado muy poquito en repetir con el autor, en este caso con su última novela Casa de verano con piscina. De nuevo, el autor  me ha enganchado con su prosa sencilla, plagada de diálogos, un humor negro muy ácido y políticamente incorrecto, y un estilo muy cinematográfico que hace que "veamos" lo que sucede. He de decir que esta novela me ha gustado mucho más que la anterior, en primer lugar porque el defecto que le encontré a La cena, un final previsible, no sucede en este caso, de hecho, me ha sorprendido, y mucho. El autor juega con los lectores con mil giros inesperados que van cambiando de manera vertiginosa las cosas hasta desembocar en un final que me ha dejado con la boca abierta. Además, me ha resultado tan adictiva que hasta que no he terminado el libro no he podido soltarlo. Quizá Koch no sea de los mejores autores que podamos encontrar hoy en día, pero hay que reconocerle que sabe contar historias y captar totalmente el interés del lector.

Ferdinando Scianna. España, Mallorca (2000)

En esta ocasión, el protagonista de la novela es Marc Schlosser, un médico de cabecera en Ámsterdam cínico, amoral y nada ético, al que no le interesan nada sus pacientes, más bien siente cierta repugnancia y desprecio por ellos. Con mucha visión de negocio, se ha hecho famoso por dedicar a cada paciente más tiempo de lo que dedican usualmente otros médicos de cabecera, pero, lo que sus pacientes creen que significa una mejor atención médica, no es sino un tiempo que Marc dedica a sus propios pensamientos dejando la mente en blanco mientras sus pacientes le cuentan sus problemas de salud, y vistazos discretos al reloj de pared que le indica cuándo puede despachar a ese pesado. Su vida da un giro cuando uno de sus pacientes, el famoso actor Ralph Meier, obeso, maleducado, vulgar, nudista, machista y con un desagradable gusto por las jovencitas, invita a Marc, a su mujer y a sus dos hijas, una de ellas adolescente, a pasar el verano en una casa que ha alquilado junto a una playa mediterránea y donde estarán también la mujer de Ralph y sus dos hijos más o menos de la edad de las hijas de Marc. También pasarán allí el verano un veterano director de cine entrado en años y su jovencísima novia, a la que le saca casi 40 años. Como en su anterior novela, un acontecimiento terrible desencadenará toda una serie de acontecimientos, de reacciones que tendrán a su vez consecuencias de lo más inesperadas.

Martin Parr. Portugal, Madeira (1999)

Una de las bazas principales de la novela es la personalidad de Marc, y entiendo que puede gustar u horrorizar al lector. En mi caso, me he reído mucho con sus pensamientos desagradables hacia los demás, cómo sus cínicos ojos analizan y critican a todos y a todo de una manera muy políticamente incorrecta. Aunque entiendo que si no se toma con el necesario sentido del humor puede desagradar bastante, ya que no deja títere con cabeza, para él todos los demás son simplemente escoria y encuentra defectos en todo el mundo menos en su familia. Sus opiniones por ejemplo sobre la homosexualidad o la sexualidad en general son bastante extremas, pero si se toma al personaje por lo que es, un ser amoral y con muy poco tacto, y se sabe ver el lado humorístico del mismo, mejor que mejor. También tiene críticas para los nudistas, los artistas (con unos divertidos ataques hacia las obras de teatro alternativas y snobs) o sus propios pacientesSin embargo, ante nuestros ojos puede redimirle su amor incondicional por sus hijas. 

Evito como la peste las playas nudistas, los campings naturistas y demás lugares de reunión de exhibicionistas. Cualquiera que haya visto gente desnuda jugando al vóley en una playa sabe que la cosa no tiene nada de erótica, por no decir lo contrario. A menudo, en las fosas comunes la gente también está apelotonada desnuda. Yo lo que pido es que mantengan un mínimo de dignidad humana. A los nudistas eso no les importa. Con la excusa de que desnudarse es algo natural, te restriegan por la cara el espectáculo de pollas balanceándose, tetas desparramadas, vulvas colgantes y rajas del culo húmedas. Y luego te señalan con un dedo acusador, proclamando que si consideras que es mejor que todo eso quede oculto es que eres un estrecho de miras.

Chris Steele-Perkins, Brixton Lido (1995)

Ralph, por otro lado, es repugnante desde el principio. Como le vemos a través de los ojos de Marc, sus defectos quedan más patentes aún, cómo devora con la mirada a la mujer de Marc como si se tratara de un plato jugoso, cómo va todo el verano totalmente desnudo por la casa de verano delante de todos (incluidas las hijas del protagonista) sin importarle que su obesidad o sus genitales resulten repulsivos al resto, o sus continuas salidas de tono, con las que, es verdad, también me he divertido bastante. A pesar de que estos dos personajes principales inviten a la risa de vez en cuando, no se trata en absoluto de una novela humorística, aunque a mí me haya hecho gracia porque lo políticamente incorrecto me lo hace. De hecho, es una novela con un acontecimiento dramático que marca otros acontecimientos dramáticos posteriores y que se plantea temas como la ética profesional, el papel de los médicos y el corporativismo profesional o las deficiencias del sistema sanitario holandés; los límites de la sexualidad, la pederastia, la infidelidad y lo complejo de las relaciones humanas; las dificultades en la comunicación entre padres e hijos; y esencialmente, el ansia de venganza y la posibilidad de tomarse uno mismo la justicia por su mano.

Peter Marlow. Monte Carlo (1992)

No cuento más porque la gracia de los libros de Koch reside en que nos sorprendan con lo inesperado, algo que consigue con creces con esta novela. Nada ni nadie es lo que parece, y lo que es mejor de todo, el autor consigue manipularnos de tal manera que llegamos a comprender y a apoyar comportamientos nada éticos e incluso delictivos, dándole luego la vuelta a todo y señalándonos de tal modo que nos replanteemos esas ideas iniciales porque ni los buenos son tan buenos ni los malos tan malos, y las apariencias pueden engañar y mucho. En definitiva, una novela muy entretenida, escrita con un estilo ágil y muy ameno, con capítulos que nos dejan deseando pasar al siguiente para saber qué sucederá a continuación, y un fondo que nos plantea distintas cuestiones morales y cómo actuaríamos nosotros en un caso así. Como comentaba antes, me parece que el autor ha madurado bastante desde La cena y ha conseguido una novela mucho más trabajada, con más personajes de una complejidad mayor, una historia muy bien construida que nos enfrenta a varios dilemas morales y que encima, nos entretiene. No puede pedirse más.


Lise Sarfati. Alyssa, Texas, Austin (2008)


Para ilustrar la entrada he utilizado imágenes de unos cuantos fotógrafos de la Agencia Magnum que han retratado distintas piscinas, cada uno desde una óptica muy personal, y que por un motivo o por otro me han llamado especialmente la atención. Además, os dejo un enlace que me ha parecido muy interesante, una entrevista que El Cultural hizo al autor, Herman Koch, donde este habla de su novela, y que podéis leer aquí.

martes, 13 de noviembre de 2012

'La cena' de Herman Koch

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Título: La cena (Het Diner)
Autor: Herman Koch
Traducción: Marta Arguilé Bernal
Editorial: Salamandra (enero 2012)
Año de publicación: 2009
Páginas: 288
Precio:  8,50 euros


Llevaba tiempo queriendo leer este libro y la verdad es que me ha sorprendido, porque no era lo que esperaba, porque tanto los personajes como lo que sucede en ella parecen una cosa y luego son otra. Aún así, aunque me ha gustado, la he devorado y la he comentado hasta la saciedad, ha habido dos detalles que han hecho que no fuera tan redonda como esperaba. El primero, un final algo predecible que se ve venir de lejos (aunque mi chico que la leyó primero me dijo que no se lo esperaba en absoluto y que tuvo incluso que volver atrás porque no se lo creía, así que igual es cosa mía) y en segundo lugar, el extremismo de cierto personaje principal que termina justificando las malas acciones de otro de los personajes. A pesar de esos dos "peros" y de alguno más que os comentaré más adelante, se trata de una novela muy recomendable, de las que se leen casi de una sentada, con un estilo ágil y muy fluido, muy cinematográfico en ocasiones (no es difícil imaginar su adaptación al cine o al teatro), plagado de diálogos y de giros que nos mantienen ávidos de saber más y más.


La cena nos sitúa en un lujosísimo restaurante de Ámsterdam, de esos en los que los enormes platos muestran más blanco que comida, y por los que te sacan un ojo de la cara. Allí se reunen dos parejas muy diferentes entre sí que tienen que abordar una peliaguda situación: sus hijos adolescentes Michel y Rick han hecho algo terrible, muy difícil de justificar, y es el momento de decidir qué hacer con ellos. Por un lado, el instinto de protección de los padres, de otro, el deber y la moral ¿Qué hacer? ¿Encubrir a un hijo aún a expensas de que ese mal comportamiento no sea castigado de ningún modo? ¿O permitir que la justicia haga su función y acaben en la cárcel? Hasta aquí, tan solo la superficie de lo que plantea la novela, ya que uno de los grandes puntos fuertes de ella es que invita a un extenso debate. Desde la responsabilidad de los padres hacia los hijos, las relaciones mal entendidas de "colegueo" que establecen muchos progenitores, la falta de disciplina, castigo o autoridad, el tratar a los niños como iguales e incluso el temor a decirles algo que pueda molestarles. Todo un catálogo de cómo son algunas relaciones padres-hijos hoy en día y que llevan a extremos como la violencia escolar, ejercida tanto por los hijos como por los padres que agreden a unos profesores a los que se les ha despojado de toda autoridad, o la incapacidad de algunos jóvenes para tener límites, saber lo que está bien o mal y actuar en consecuencia.


Antes de leer el libro pensaba que se encontraba en la línea de Un dios salvaje de Roman Polanski de la que hablé aquí, pero, una vez leído he visto que no tiene absolutamente nada que ver, ya que aquí el tono no es en absoluto humorístico y el tema se trata de una manera muy diferente. Además de las muchas reflexiones que el libro propone sobre la educación, la novela nos va presentando a esos padres a través de los ojos de uno de ellos, así que la realidad resultará un tanto distorsionada en función de lo que este piensa de los demás. Iremos de este modo descubriendo poco a poco quienes son, quién se esconde realmente detrás de esos matrimonios de clase media-alta que parecen haber perdido los valores esenciales para la convivencia. Por otro lado, la estructura de la novela, gracias al escenario en que se desarrolla (un restaurante de lujo) es de lo más original, dividiendo los capítulos en función de los distintos platos que van tomando (aperitivo, entrantes, segundo, postres, digestivo y propina), presentándonos cada uno de los platos que van pidiendo los protagonistas, y haciendo así una sutil crítica a esa clase pudiente que va a restaurantes carísimos en los que hay que reservar con meses de antelación y de los que se sale con más hambre de la que se tenía antes de entrar.


El libro es muy entretenido, como digo, tiene un estilo muy visual y ágil, con lo que su lectura es muy amena, algo a lo que ayuda el hecho de que la información se nos da con cuentagotas, con lo que queremos seguir leyendo para saber qué fue eso tan terrible que hicieron los chicos y cómo van a actuar finalmente sus padres. También ayuda el hecho de que se den varios giros que hacen que cambiemos nuestra percepción sobre los personajes, ya que, al final, ni los malos son tan malos, ni los buenos tan buenos, e incluso hay malos que son aún peores de lo que pudiéramos imaginar. El libro invita a la reflexión sobre una sociedad que ya no sabe o no quiere ocuparse de la educación de los hijos, que se recrea en el gasto y el despilfarro por sí mismo, en regodearse en su posición social-dinero-cultura-estatus. Sin embargo, creo que podría haberse sacado más partido al tema, el autor se saca de la manga unos cuantos recursos muy efectistas, que llaman la atención, que propician ese giro en la percepción que teníamos de los personajes, pero que diluyen la verdadera cuestión: ¿en qué se está fallando en la educación de los jóvenes? No puedo contar mucho más sin destripar el argumento, sin duda, lo más jugoso del libro, ir descubriendo poco a poco la trama por nosotros mismos. Sin embargo, sí puedo apuntar que quizá con unos padres y una situación más normales, hubiese sido un libro más redondo. A pesar de que no se trate de una obra maestra y que mi valoración de la novela sea menor que las expectativas que tenía sobre ella antes de leerla, es un libro que vale la pena leer y recomendar, que da que pensar, que entretiene y que sabe jugar con el lector, bazas las tres más que suficientes para que haya sido una lectura satisfactoria.

Herman Koch

El escritor holandés Herman Koch (1953) escribe además columnas periodísticas y trabaja como actor en televisión. Publicó por primera vez en 1985 con la colección de relatos De voorbijganger. Fue su novela La cena la que le hizo saltar a la fama, tomando curiosamente como punto de partida unos hechos reales que sucedieron en Barcelona. La novela fue escogida Libro del Año 2009 y fue galardonado con el Premio del Público,  pasando a ser un superventas al superar los 340.000 ejemplares vendidos. Acaba de publicar una nueva novela, Casa de verano con piscina, que de momento ha recibido buenas críticas tanto de público como de crítica.

** He aprovechado el hecho de haber estado en Holanda hace unos años para ilustrar esta entrada con fotografías propias que hice de los canales de Ámsterdam. Un país y una ciudad que si no conocéis os animo a que lo hagáis ya que tienen muchísimo para ver y son una preciosidad.