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martes, 23 de febrero de 2010

Shutter Island de Martin Scorsese, una gran película con un final demasiado previsible


Tengo que reconocer, pese a que sé que voy a decir algo que para muchos es una burrada, que el tándem formado por Scorsese y Di Caprio no me ha convencido nunca mucho. Salvo la increíble Infiltrados, el resto de sus incursiones en el cine me han dejado indiferente o me han aburrido soberanamente, y me refiero a películas como El aviador. Sin embargo, Shutter Island es de nuevo la gran excepción que confirma la regla. Se trata de un thriller intenso que nos mantiene en vilo durante gran parte del metraje, aunque al final del film el ritmo de la película decae, alargándose inecesariamente y enredándose hasta llegar a un final algo tópico. A pesar de ello, es una película notable, en la que destacan las actuaciones no sólo de Leonardo DiCaprio y el siempre magnífico Mark Ruffalo, sino las de Ben Kingsley y Max Von Sydow, siempre sobresalientes en todo lo que hacen, y una más que correcta Michelle Williams. La historia transcurre en una isla que alberga un sanatorio para delincuentes con problemas mentales -excelente la recreación del ambiente opresivo que simboliza la isla-, a donde han acudido dos agentes federales para resolver la desaparición de una de las pacientes.
Como comentaba antes, la historia engancha desde un principio, el ritmo es frenético y se combinan a la perfección la acción presente en la isla, con los recuerdos e imágenes impactantes de muerte y desolación de DiCaprio que liberó como soldado el campo de concentración de Dachau, con el mundo onírico que puebla gran parte de la película. Pese a todo, el final me decepcionó un poco, pues es excesivamente previsible. Quitando esto, recomiendo a todo el mundo a que vaya a ver esta película, ya sólo por las increíbles interpretaciones de sus actores y por el impresionante decorado de la misma (la isla), vale la pena.

lunes, 23 de febrero de 2009

Revolutionary Road



Revolutionary Road,
la última película de Sam Mendes es un film duro, durísimo, en el que salen a la luz las miserias de una pareja. De principio a fin produce una sensación de desasosiego y malestar que culmina en un final terrorífico, la verdad es que sales del cine hecho polvo. Sin embargo, es una película muy recomendable, especialmente para ir a verla en pareja y después irse a comentarla delante de un mojito -o al menos eso es lo que yo hice-, para sacar lo bueno y lo malo de nuestra propia historia. Si algo nos enseña esta película es el poder del diálogo y la comprensión entre una pareja, aunque también cómo, de la noche a la mañana, el amor puede convertirse en el más profundo de los odios. Kate Winslet y Leonardo Di Caprio demuestran una vez más que son dos grandísimos actores, y Sam Mendes hace brillar en cada escena a su mujer, Winslet. Los secundarios de lujo, Kathy Bates como siempre desbordante, en su papel de la típica maruja con dos caras, amable y servicial delante de la pareja, para criticarles salvajemente a sus espaldas. Destaca especialmente el trabajo de Michael Shannon, en su papel de esquizofrénico, el único que en su locura dice las verdades y que es el más cuerdo de la historia. Además, en muchos aspectos Revolutionary Road recuerda a todo lo bueno que tiene el teatro: personajes profundos y complejos, diálogos intensos... Basada en una novela, cuenta la historia de una pareja americana en plena crisis, con infidelidades y con pocas posibilidades de salir a flote. París ha sido siempre su sueño, una ciudad idealizada en la que todo puede cambiar, o al menos eso creen ellos cuando deciden mudarse a la ciudad de las luces.