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viernes, 16 de marzo de 2012

Londres en imágenes: fotografías de E.O. Hoppé en la Sala Azca de la Fundación Mapfre

Estación de metro British Museum, Londres (1937)


Si hay unas salas que se han convertido en los últimos años en mis favoritas, por méritos propios, son las salas de la Fundación Mapfre, tanto la que tienen en Recoletos (donde podéis ver aún las muestras de Lewis Hine y Odilon Redon de las que os hablé aquí), como la de Azca. Gracias a ellas, he aprendido muchísimo de fotografía, he conocido a fondo la obra de fotógrafos clásicos que hasta entonces solo podía ver en libros o en la pantalla del ordenador, e incluso, ahora, cuando voy a una muestra puedo detectar a veces la influencia de un fotógrafo en la obra de otros. En esta ocasión quiero hablaros de la maravillosa muestra dedicada al fotógrafo Hoppé que puede verse hasta el 20 de mayo en la Sala Azca, una sala quizá no muy conocida, algo oculta en la planta baja del centro comercial Moda Shopping en Castellana (metro Santiago Bernabeu), pero que vale realmente la pena conocer.

Children's Christmas Party, Londres (1932)


La muestra Hoppé. El estudio y la calle hace un recorrido por la obra del fotógrafo Emil Otto Hoppé, nacido en Munich en 1878 y fallecido en Londres en 1972, donde vivió durante muchísimos años (desde 1902), algo que impregna toda su obra: tan británica, tan apegada a la ciudad y a sus habitantes, por los que se nota que el fotógrafo sentía un gran cariño, no exento de cierto humor ante la excentricidad del carácter inglés. 

Metro en Westminster, Londres (1937)


Se ganaba la vida retratando a lo más exclusivo de la sociedad: bailarinas, escritores, científicos, políticos... algo que no le alejó nunca de la realidad de las calles, ya que aparte de ese trabajo de estudio que le daba de comer, recorrió las calles de Londres retratando a sus gentes.

Oxford Street (1934)

Hoppé comenzó su carrera como fotógrafo en 1907 abriendo un estudio en el londinense barrio de Baron's Court, donde pronto ganó fama como retratista. Fue sin duda el fotógrafo más famoso del Londres  de los años 20, y ser retratado por él se convirtió en un símbolo de estatus social. 

Rudyard Kipling (1912)


Para que sus retratos reflejaran realmente a la persona retratada, se documentaba hablando con ellos mientras les fotografiaba, lo que hacía que estos se relajaran, y lo que explica por qué muchas de ellas tienen ese aire tan natural y no posado. Solía trabajar con poca profundidad de campo con un fondo neutro para resaltar aún más el carácter individual de sus retratados, entre ellos podemos ver a Ezra Pound, la futura reina madre siendo aún la duquesa de York, Albert Einstein, su gran amigo Bernard Shaw (aficionado a la fotografía, ambos compartieron muchos paseos en busca de imágenes), W.S. Maugham, Rudyard Kipling, Rabindranath Tagore, Fritz Lang, Mussolini, Conan Doyle, y muchos más.

George Bernard Shaw, (1923)

En 1922 publicó el libro The book os Fair Women (El libro de las bellas), que levantó un gran revuelo, ya que entre las mujeres más bellas no solo retrató a europeas, sino a mujeres de distintas razas y continentes, algo inconcebible en la época, en la que no se toleraba equiparar la belleza de una mujer blanca y europea con la de una mujer de otra raza, ya que se consideraba que estas no podían ser igual de hermosas. 

Lady Diana Cooper (1916)

No solo fue un adelantado al mostrar que una mujer puede ser bella independientemente de su raza, país de origen o nivel económico, sino que apoyó firmemente el movimiento sufragista de la época, ya que consideraba que la mujer tenía todo el derecho al voto, y que la belleza no estaba reñida con la lucha por los derechos de la mujer.

Anna May Wong (1926)


Otra de sus series, para mi gusto una de las más interesantes, es la de los tipos, una serie de fotografías que dieron lugar a dos libros: Taken from Life (Tomado de la vida) y London Types (Tipos londinenses). 

Master William Dennis Simmons de los 'Pearlies', Londres (1922)


En estos retratos, recortaba muchas veces la imagen para que tan solo quedara la cabeza o como mucho el busto, lo que añadía intensidad y fuerza a la imagen. Con estos retratos no buscaba al individuo como  sucedía en las imágenes de estudio, sino un "tipo", un representante de un grupo social específico.

Tipo neoyorquino (1921)

Sus series sobre la calle son también especialmente interesantes, Hoppé paseaba por Londres para retratar a la gente y sus calles, muchas veces con la cámara oculta para que la presencia de esta no restara naturalidad a las imágenes que capturaba. En ellas se pueden observar algunos de los elementos icónicos y representativos de la cultura inglesa como el metro, los bobbies, la hora del té, los internados o el amor por los animales y la naturaleza, en las que especialmente se puede observar ese cariño del  que os hablaba antes del fotógrafo por su ciudad.

Escuela Rodean, cantando en la capilla, Brighton, West Sussex (1935)


Sorprende la modernidad no solo de sus ideas, sino de sus planteamientos y fotografías, que serían luego adoptadas por fotógrafos posteriores. Me llamó especialmente la atención la imagen tomada al fundador del futurismo, el poeta y editor italiano Filippo Tomaso Marinetti, en cuyo retrato quiso incluir el movimiento vanguardista que capitaneaba, mediante la doble exposición, el rascado del negativo y otras técnicas que consiguieron una imagen de una gran fuerza expresiva, moderna y original.


Filippo Tomaso Marinetti (1911)

Esta exposición me ha entusiasmado, me ha costado muchísimo seleccionar las imágenes, si por mi fuera las hubiera puesto todas. Si queréis ver más, tan sólo tenéis que echar un vistazo a la web de la E.O. Hoppé Estate Collection, de donde provienen la mayoría de las obras. Me he dejado muchas cosas, como los interesantes viajes que hizo alrededor de todo el mundo y que plasmó en magistrales imágenes. Podéis ver la muestra en la Sala de exposiciones AZCA (Avda. General Perón, 40) hasta el 20 de mayo, los lunes de 14 a 21 horas; de martes a sábado de 10 a 21 horas; y los domingos y festivos de 12 a 20 horas. La entrada es gratuita. Yo de vosotros, no me la perdería, espero que os haya gustado. ¡Feliz fin de semana!

lunes, 9 de enero de 2012

'El jardín olvidado' de Kate Morton

Photobucket

Título: El jardín olvidado (The Forgotten Garden)
Autor: Kate Morton
Editorial: Suma de Letras (mayo 2010)
Año de publicación: 2008
Páginas: 544
Precio: 21 euros

Tenía en el punto de mira esta novela ligera y entretenida y aproveché la lectura conjunta organizada por María en su blog De todo un poco para devorarla durante estos días navideños en los que, entre compromisos, unas cosas y otras, es imposible concentrarse durante mucho tiempo seguido en una lectura. Aún así, como digo, la he devorado en pocos días, incapaz de dejarla ni un momento de lado. El jardín olvidado, utilizando varios escenarios (Australia, Londres y la costa de Cornualles) y varias épocas, desde principios del siglo XX hasta nuestros días, nos introduce en una saga familiar, en la que varias generaciones conviven con un misterio que finalmente será resuelto. Todo comienza cuando una niña pequeña, que parece haber perdido totalmente la memoria, aparece sola y con la única compañía de una maleta blanca, en el puerto de Maryborough, en Australia, después de viajar sola en un gran barco desde Londres. El misterio de quién es esa niña, por qué la abandonaron en un barco con destino a Australia y por qué nadie la buscó jamás, persigue a varias generaciones de mujeres de una familia, llevándolas en su investigación hasta el Londres de principios de siglo.

Costa de Cornualles

La novela es muy ligera, se lee en un suspiro y nos mantiene en vilo, deseando seguir leyendo un capítulo tras otro para ir desvelando el misterio. A través de tres mujeres: Eliza, Nell y Cassandra, sus historias e investigaciones, iremos desentrañando una historia que bebe de varias fuentes: desde las historias de Dickens sobre niños huérfanos y explotación infantil, pasando por las novelas románticas decimonónicas o los cuentos populares infantiles, ya que en la novela se introducen cuentos de hadas creados por la autora que tienen una relación muy estrecha con el argumento de la historia del que no quiero contaros absolutamente nada más para que lo vayáis descubriendo vosotros mismos si os decidís a leerlo.
John Singer Sargent, Las hermanas Wyndham

Si bien los cuentos de hadas son uno de los ejes principales de la historia, también ocupa un papel muy importante la pintura y el coleccionismo, por ejemplo, aunque brevemente, se nombra el cuadro que os muestro de John Singer Sargent, Las hermanas Wyndham, y otro pintor, esta vez imaginado, será crucial en la trama. La novela avanza sola entre las manos tanto por su lenguaje sencillo, abundancia de diálogos y capítulos cortos, como por la variedad, ya que se van alternando capítulos en los que la protagonista es Nell, Eliza o Cassandra, a lo largo de distintas épocas y lugares. Una historia ligera para pasar el rato, de las que no dejan poso pero que se disfrutan y son adictivas, con un final y una trama, eso sí, más que predecibles desde el primer momento, aunque no por ello nos mantiene menos enganchados a la historia. Kate Morton pasará sin pena ni gloria como escritora, lo suyo son los best sellers de consumo rápido y olvido más rápido aún, a pesar de ello, El jardín olvidado es sin duda una novela que os entretendrá y que no podréis soltar hasta haber leído hasta la última página.

Reseñas lectura conjunta El Jardín Olvidado:

- El universo de los libros

- Arte para contar

- Libros que hay que leer

- De todo un poco 

-Cris y sus mariposas

- De tinta en vena

-Mis lecturas y más cositas 

-Cuéntate la vida 

- La Caverna Literaria

martes, 31 de agosto de 2010

Dulces Mentiras de Roopa Farooki


Antes que nada, y aunque sé que no tiene nada que ver con el tema, he de deciros que hace apenas unos segundos me ha llegado ¡por fin! a casa el nuevo disco de Kula Shaker, Pilgrim's Progress. Lo estoy escuchando mientras escribo esta entrada y estoy totalmente alucinada ¡me encanta!. Bueno, quizá sí que tenga algo que ver con el libro del que voy a hablar, la novela se sitúa a medio camino entre Bengala y Londres, y Kula Shaker son londinenses y han tenido grandes influencias de la India. A lo que vamos, Dulces mentiras de la escritora paquistaní Roopa Farooki es uno de esos libros que se devoran casi sin darte cuenta, y de los que cuando tienes que parar para hacer cualquier otra cosa, no puedes dejar de pensar en él y lo que pasará a continuación. Su lectura fácil, la tensión continua en la que nos tiene la escritora y la historia de una familia hindú que emigra Inglaterra son los ingredientes que hacen de éste libro una lectura irresistible. Todo comienza en los años 50 en Bengala, cuando un tendero mentiroso y lleno de ambición decide hacer pasar a su hija de 13 años, Henna, por una jovencita de 17 culta y estudiosa, cuando ésta es una niña caprichosa y analfabeta que acepta el engaño para no tener que ir más a la escuela, para casarla con Rashid, un joven rico de Calcuta que estudia en Inglaterra. Al descubrirse todo durante la noche de bodas, Rashid tiene que dejar de lado su sueño de vivir en Londres, y aunque consigue acabar sus estudios universitarios, debe ocuparse de ésta pequeña esposa caprichosa. Con los años, tienen una niña, Shona, que al crecer, se fugará con un joven paquistaní, Parvez, a Londres. Allí pasarán mil y una penalidades, pero su amor les ayuda a salir adelante y criar a dos niños: Omar y Sharif. Mientras, Rashid ha conseguido trabajo en Inglaterra, su mujer Henna sigue viviendo en Bangladesh, y él ha adoptado el nombre de Ricky y ha conocido a otra mujer que ha vuelto a hacerle creer en el amor, una mujer inglesa llamada Verity. Todas esas mentiras cruzadas, la gran cantidad de secretos que oculta cada uno de los personajes, hará que se vayan distanciando entre sí y que las cosas se compliquen hasta límites insospechados.