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martes, 25 de septiembre de 2012

'22/11/63' de Stephen King

Stephen King

Título: 22/11/63 (
11/22/63)
Autor: Stephen King
Traducción: Gabriel Dols Gallardo / José Oscar Hernández Sendín
Editorial: Plaza & Janés (marzo 2012)
Año de publicación: 2011
Páginas: 864
Precio:  26,90 euros
Apestaba en las inmediaciones de las fábricas y en los transportes públicos donde todo el mundo fumaba como una chimenea, pero la mayoría de los lugares poseían un olor increíblemente dulce, increíblemente nuevo. La comida sabía bien; la leche te la dejaban directamente en tu puerta. Tras un período de abstinencia de mi ordenador, había adquirido la perspectiva suficiente para darme cuenta de lo adicto que me había vuelto a esa jodida máquina, malgastando horas leyendo estúpidos archivos adjuntos y visitando páginas web por la misma razón que impulsa a los alpinistas a escalar el Everest: porque estaban allí. Mi teléfono móvil nunca sonaba porque no tenía teléfono móvil, y qué alivio había resultado ser. Fuera de las grandes ciudades, la mayoría de la gente aún compartía la línea telefónica, ¿y echaban el cerrojo por la noche? Y una mierda lo echaban.

Está claro que Stephen King nunca será un clásico de la literatura, ni falta que le hace. Su objetivo es entretener, engancharnos y hacer que devoremos con pasión auténticos tochazos... Y eso lo consigue con creces con este libro. Casi 900 páginas de las que no he podido despegarme durante cinco días y que, a pesar de su extensión, me han dejado con ganas de más. King es menos King que nunca con esta novela, y aún así, me parece la mejor que ha escrito en los últimos años. Se aleja totalmente del terror y se adentra en la ciencia ficción, tomando la idea ya clásica de los viajes en el tiempo pero renovándola totalmente y llevándola a su terreno. Nuestro protagonista es Jake Epping, un profesor divorciado con una vida anodina que por circunstancias se encontrará con un pasadizo que le llevará al pasado, a 1958. Tras la sorpresa e incredulidad iniciales, Jake se embarcará en ese viaje al pasado tratando de cambiar cosas que no debieron suceder nunca, como el asesinato de una familia a manos del padre borracho o un accidente en el que una niña queda paralítica. Pero el objetivo real de ese viaje es llegar hasta el 22 de noviembre de 1963 del título, día en que Lee Harvey Oswald asesinó en Dallas al presidente de EEUU, John Fitzgerald Kennedy, averiguar si Oswald trabajó en solitario o si se trató de una conspiración, e impedir la muerte del presidente.

Autocine a mediados de los 50, Robert Frank (1955)

La trama es absolutamente trepidante y King consigue que esa premisa que parece la principal en la novela (el asesinato de Kennedy) incluso se nos olvide por momentos, y nos interesemos con igual o mayor fervor por otras subtramas que van apareciendo a lo largo de la historia, ya que la variedad de personajes y situaciones en las que se ve involucrado el protagonista son muchas. La novela tiene así otra vertiente además de la de novela de ciencia ficción, y es constituir un retrato muy bien documentado de la América de finales de los 50 y principios de los 60. Un mundo idealizado en el que no existen ordenadores ni móviles, donde la comida no contiene aditivos y sabe espectacularmente casera y buena, por no hablar del precio, todo es baratísimo, incluso la gasolina, la gente es mucho más abierta y simpática, los adolescentes se dirigen a los adultos llamándoles señor o señora y el mundo parece en general más amable y mejor. Sin embargo, el autor no cae tan solo en ese sentimentalismo y nostalgia del pasado, y refleja también las taras de esa sociedad como la contaminación medioambiental, el humo del tabaco por doquier (autobuses, colegios, centros de salud...), las deficiencias en los avances médicos, y especialmente el racismo abierto de la sociedad y el machismo que consiente la violencia doméstica como un mal menor que la mujer ha de aceptar. King, como suele hacer en sus novelas, aprovecha para verter críticas a la sociedad estadounidense actual, como la política de terror que existe frente a los ataques terroristas y que los distintos Gobiernos han ido utilizando para tener bajo control a los ciudadanos, el capitalismo salvaje, el abuso en los precios, la deshumanización de la sociedad, etc... 

Cartel publicitario de la época

Los personajes son una de las grandes bazas en las novelas de King y aquí no podía ser menos, todos ellos dibujados de tal manera que nos resultan de lo más reales y cercanos. Desde su amigo Al, cómplice en las excursiones al pasado; o Harry Dunning, víctima en su infancia de la violencia de su padre; y especialmente la bella Sadie de la que Jake se enamora perdidamente, así como todos y cada uno de los habitantes de la encantadora localidad de Jodie, un paréntesis de felicidad para el personaje en su misión y uno de los pasajes del libro que más me han gustado. La música (Chuck Berry, Elvis...), los bailes, la ropa, la comida y bebida, la vida en general en los años 50 está tan bien retratada que por un momento sentimos que nosotros también hemos hecho ese viaje en el tiempo con el protagonista. Además, la parte del asesinato de Kennedy está también bastante documentada y resulta interesante conocer a Oswald como personaje previo al asesinato, sus motivaciones y su vida. Para ello, King nombra en el epílogo varios libros que ha utilizado para documentarse, entre ellos el magnífico Oswald: un misterio americano de Norman Mailer, una novela que yo os recomiendo también si os interesa el tema, ya que es absolutamente fascinante. Mailer entrevistó a todos aquellos que tuvieron relación con Oswald llegando incluso a viajar a Minsk (Rusia) donde vivió Oswald, construyendo de este modo una de las mejores novelas biográficas que he leído nunca.

El presidente y su esposa Jackie poco antes de ser disparados por Oswald

Pero ¿se puede cambiar realmente el pasado? ¿Puede hacerse sin consecuencias? Cada regreso de Epping a 2011 y de nuevo al pasado es una especie de reinicio y nada de lo hecho parece haber tenido consecuencias ¿o si? Porque durante toda la novela  se tiene en cuenta el efecto mariposa: toda acción, por pequeña que sea, tiene sus consecuencias y puede alterar el futuro; además de que el pasado ofrece resistencia al cambio. Para saberlo tendréis que leerlo, os garantizo una lectura totalmente adictiva con un marco incomparable como son los años 50 en EEUU, con un final que no juega con el lector y que acaba siendo todo lo realista y lógico que puede ser teniendo en cuenta que se trata de una historia de ciencia ficción, y que nos arranca una sonrisa y nos hace pensar que Stephen King lo ha vuelto a hacer, nos ha enganchado en sus redes, nos ha llevado con esta historia por donde ha querido y lo mejor de todo, nos ha regalado un final que nos deja más que satisfechos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

'La cúpula' de Stephen King


Título: La cúpula (Under the Dome)
Autor: Stephen King
Editorial: Debolsillo (junio 2011)
Año de publicación: 2009
Páginas: 1136
Precio: 10,95 euros 


Me encanta Stephen King. He leído prácticamente todo lo que ha escrito y aún no he encontrado un libro suyo con el que no haya disfrutado. Sus novelas tienen la gran capacidad de hacernos olvidar lo que nos rodea, las 1136 páginas que tiene La cúpula se devoran sin darnos cuenta. Para daros la medida del enganche que he tenido con este libro, os diré que durante el fin de semana, a pesar de haber trasnochado, me levantaba a las 8-9 de la mañana para ponerme a leer. El libro es adictivo a más no poder, quedáis avisados. Al parecer, se va a rodar una miniserie para televisión basada en la novela, con el propio King y Steven Spielberg como productores. De momento no hay imágenes de la misma, así que os dejo el booktrailer que no tiene desperdicio.



Chester's Mill es una pequeña y tranquila ciudad en el estado de Maine, con su rutina diaria y sus ciudadanos inmersos en sus pequeñas vidas. Hasta que un día, una enorme cúpula invisible e indestructible deja aislada a la población del resto del mundo. Tras esta premisa de ciencia ficción, una extraña cúpula que aisla a todo un pueblo, King nos adentra en una historia en la que lo importante son los personajes y sus reacciones ante ese aislamiento involuntario. ¿Cómo reaccionaría una población entera si se viese aislada del resto del mundo? ¿Qué harían si no tuviesen que dar cuentas de su comportamiento al gobierno de su país? Lo importante en esta novela, como digo, no es tanto el elemento sobrenatural sino el comportamiento humano en condiciones extremas, en este sentido, nada da más miedo que el propio ser humano sin limitaciones de ningún tipo: asesinatos, corrupción, maltrato y abuso policial son solo algunas de las situaciones por las que tendrán que pasar los habitantes de Chester´s Mill. 


Esta novela coral nos devuelve al Stephen King de grandes novelas donde toda una población participa de la trama. Los personajes son lo más importante de la historia, ya que cada uno reaccionará y tomará partido por uno u otro bando: el de los que aprovecharán la presencia de la cúpula para tomar el poder del pueblo y los que tratarán de buscar una solución al problema. Eso si, que nadie se encariñe con ninguno de ellos, ya que Stephen King suele respetar poco a sus propias creaciones, y un personaje por muy protagonista que haya sido hasta el momento o por mucho cariño que nos haya hecho tomarle, puede morir en cualquier momento, incluso en el último instante. En algunos pasajes el libro me ha recordado a la magnífica película alemana El experimento, donde se realiza un experimento sociológico separando a un grupo de personas aleatoriamente como presos y carceleros e induciéndoles a tomarse en serio sus respectivos roles. Pronto, los carceleros adoptan conductas abusivas y llevan demasiado lejos el experimento. Algo así sucede bajo la cúpula, donde en pocos días, y bajo la presión del aislamiento, se suceden comportamientos que hasta el momento podrían haber parecido inimaginables. King aprovecha también la novela para plasmar algunas ideas sobre ecología y derroche energético (lo destructivo que puede llegar a ser el ser humano), o algunas críticas hacia la guerra de Irak. En conjunto, se trata de una novela que encantará a los incondicionales del autor, y que entretendrá a los que no lo son tanto.

lunes, 13 de junio de 2011

'Lágrimas en la lluvia' de Rosa Montero


Título: Lágrimas en la lluvia
Autor: Rosa Montero
Editorial: Seix Barral (marzo 2011)
Año de publicación: 2011
Páginas: 477
Precio: 20 euros 

En los últimos años no he sido muy aficionada a la literatura española, lo reconozco, y mucho menos a la actual. He leído gran parte de los clásicos de nuestra literatura, y con los años he ido picoteando a autores actuales con resultados desiguales, pero con un denominador común: no me emocionan. Cuando leo un libro quiero que me haga viajar, que me enseñe cosas nuevas, quizá por eso me guste tanto la literatura extranjera, para que me hablen de cosas que puedo ver todos los días no me hace falta abrir un libro. Por eso, aunque Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero no me haya parecido un libro excepcional, si que me ha sorprendido para bien. No esperaba para nada una historia de ciencia ficción tan bien construida ni la originalidad de muchas partes de la novela. María del blog De todo un poco me había recomendado esta novela, que tuve que dejar escapar una vez en la biblioteca, así que, la segunda vez que lo vi, no dudé en traérmelo a casa, especialmente teniendo en cuenta que se trata de una novedad muy reciente y que estas vuelan.


Lágrimas en la lluvia se sitúa en Madrid, pero en el Madrid de los Estados Unidos de la Tierra del año 2190. Nos encontramos en un mundo futurista donde se han logrado grandes avances como la teletransportación, la conquista y asentamiento en otros lugares del espacio, el contacto con seres extraterrestres, la creación de una vida mucho más cómoda totalmente robotizada, y de androides casi humanos. Sin embargo, esos avances se ven nublados por una gran cantidad de cosas negativas como el calentamiento del planeta que provoca inesperados fríos polares, la contaminación del aire respirable que ahora es de pago, la desaparición de muchas especies animales, las continuas guerras y enfrentamientos, y unas enormes desigualdades entre los ciudadanos que lo tienen todo y los que no tienen nada. Nuestra protagonista es Bruna Husky una androide o replicante que trabaja como detective y tiene que averiguar por qué un gran número de replicantes parecen estar volviéndose locos en una oleada de asesinatos y suicidios descontrolados. Detrás de todo ello parece que hay una conspiración que está llegando incluso al archivo central de documentación donde una mano invisible está modificando la historia de la humanidad y señalando a los androides como el origen de todos los males.


La historia es trepidante a más no poder, los capítulos son breves y están llenos de acción, así que no tenemos más remedio que seguir leyendo para no quedarnos con la tensión de qué será lo próximo que suceda. Lo mejor de todo, sin duda, la ambientación en un Madrid futurista pero reconocible con una "varias veces reelegida y casi eterna presidenta de la Región, Inmaculada Cruz" (lo que me he reído con esto); unos Nuevos Ministerios llenos de marginalidad, prostitución y puntos de venta de droga; un parque del Retiro convertido en pulmón artificial de la ciudad; o un Reina Sofía que deja su función de museo y vuelve a ser un hospital, por poner unos ejemplos. El libro cuida a más no poder los detalles, me han gustado especialmente los extraterrestres Maio y Bartolo, el primero con una extremada sensibilidad a pesar de su extraño aspecto exterior; y el segundo, denominado tragón porque no puede parar de roer todo lo que encuentra a su paso. En medio de la historia, la autora intercala extractos del archivo central con los que vamos aprendiendo un poco más de este mundo del futuro. También sabremos qué les pasó a los osos polares y el por qué de esa increíble portada (y también el por qué de la foto que he hecho).


Sin embargo, el libro, a pesar de toda su originalidad en detalles, falla en lo más importante, en la trama principal. Lo que comienza siendo un homenaje a la fantástica película Blade Runner de Ridley Scott tanto en el título de la novela como en llamar a los androides replicantes, acaba yéndosele de las manos a Rosa Montero, y son demasiados los parecidos. Los replicantes tienen una fecha de caducidad, al igual que en la película y no quieren morir; existen unos aparatos que pueden determinar al observar la retina del ojo si el replicante miente o no (aunque en el libro se dice que esto no funciona y en la peli eran para determinar si se es replicante o no); incluso aparece un personaje físicamente idéntico al de Daryl Hannah en la película. Otro "parecido" que he encontrado es lo mucho que me ha recordado la protagonista, Bruna, a otra célebre detective, a Lisbeth Salander de la saga Milleniun de Stieg Larsson, ambas son mujeres duras y antisociales que no quieren comprometerse con sus parejas para no sentir dolor, pero en el fondo están deseando que las amen. No soy muy apasionada de las novelas policíacas, y me parece que los temas que se abordan podrían haber sido más interesantes con otro tipo de trama principal. De hecho, en los tramos de la investigación de Bruna estaba continuamente deseando que saliesen más extractos del archivo o explicaciones sobre el nuevo mundo y los desastres que estaba provocando. Creo que al final el libro se queda en eso, mucho ruido y pocas nueces, un libro entretenido y lleno de acción en el que asoman tímidamente algunos temas controvertidos como el cambio climático, la contaminación, la deshumanización, el mal uso de las nuevas tecnologías y los medios de comunicación, pero en los que la autora no termina de ahondar. Aún así os recomiendo que leáis este libro, muy entretenido y con algunas reflexiones interesantes de hacia dónde está encaminándose nuestro mundo.

sábado, 10 de octubre de 2009

Moon de Duncan Jones, el regreso de la ciencia ficción


Me da la impresión de que Moon, la opera prima de Duncan Jones -sí, el hijo de David Bowie- va a ser la gran revelación de este año. Es un film imprescindible que recupera la esencia de las películas de ciencia ficción, esas que elevaron el género a la categoría de obra maestra con films de la talla de Blade Runner, 2001: una odisea del espacio o Alien. De hecho, el propio Duncan ha afirmado que la estética de la película, plagada de maquetas al estilo de los años 70 y los 80, era muy importante: "queríamos que se pareciera a Atmósfera Cero o la primera entrega de Alien, hasta el punto de que resultaba interesante que el público viera Moon como si fuera una joya perdida de finales de los 70". Y vaya si lo consigue, el gran fallo de la ciencia ficción actual es que abusa de los efectos digitales, con lo que ésto le resta de verosimilitud, recordemos las recientes entregas de Star Wars. ¿No estaba todo excesivamente nuevo y limpio? ¿No tenía todo un aura de perfecta irrealidad? Eso frente a la trilogía clásica donde las naves eran creíbles, pese a que en algunos aspectos haya quedado algo anticuada. En Moon la nave es lo que podríamos esperar de la tecnología humana, así como las máquinas de transporte, que me han recordado a los auténticos vehículos lunares que usan los astronautas. Pese a ello, las imágenes de exteriores de la luna y la tierra están perfectamente conseguidas y son de una belleza escalofriante. Esto es, se pueden usar efectos especiales, pero al servicio de la película, y no al revés. Otro punto que hay que destacar es la soberbia interpretación de Sam Rockwell, único actor del film, y que pese a ello mantiene la tensión y la agilidad de la cinta, que no se hace pesada en ningún momento. Rockwell consigue además captar los matices que pueda tener una misma persona, y así, aunque da vida a dos personajes que en principio son el mismo, hay momentos en que nos hace creer que no son iguales (no quiero destripar mucho del argumento, es lo fundamental del film). Finalmente tengo que hablar de la maravillosa música de
Clint Mansell, todo un descubrimiento para mi aunque haya trabajado para el cine en incontables ocasiones. Consigue desplazarnos con su música melancólica aunque a la vez futurista a la luna, y hacernos partícipes de la soledad del protagonista. No podemos olvidar tampoco el papel de la máquina en todo esto, Gerty, a quien en la versión original le pone voz Kevin Spacey. Una visión de las máquinas más amable que la diabólica Hal de 2001, aunque... nunca se sabe.