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viernes, 1 de junio de 2012

Sed de hielo



¡Pero qué calor hace! Aunque no voy a quejarme, llevo pidiendo que llegue el verano y el calor desde hace un montón de meses. Sin embargo, no sé por qué, este año no puedo dejar de pensar en tierras nórdicas, totalmente cubiertas por la nieve. Ayuda el hecho de que esta semana haya salido a la venta Valtari el último álbum de la banda islandesa Sigur Rós, más ambiental que nunca, solo hay que cerrar los ojos y dejarse arrastrar por su música única y personal que nos transporta muy lejos. Os dejo una de las canciones de su nuevo álbum, la titulada Varúð (Precaución en islandés), cuyo vídeo, aunque no es el oficial, sino hecho por un fan, es una auténtica preciosidad y casa perfectamente con la música cósmica, mágica y evocadora del grupo. Las imágenes del mismo pertenecen al documental Océans de Jacques Perrin y Jacques Cluzaud. Habrá que ir escuchando el álbum entero ya que Sigur Rós estarán en Madrid el próximo mes de septiembre en el festival Dcode, por mi parte, intentaré no perdérmelo, será la primera vez que les vea en directo y estoy segura de que será toda una experiencia.

Reikiavik, Islandia (imagen: Visit Iceland)

Pero es que además de la música también estoy muy nórdica en cuanto a lecturas, esta semana terminaba El concierto de los peces del islandés Premio Nobel de Literatura de 1955 Halldór Laxness, ambientada en la capital de Islandia, Reikiavik. Ha sido un descubrimiento sorprendente, un libro con el que he aprendido mucho de una cultura que me era bastante desconocida. Ya os hablaré con más calma de él la semana que viene, aunque no va a ser una reseña fácil de escribir.

Gravel Lake en Yukón, Canadá (Imagen: Canada Maps)

Y para no variar, el libro que estoy leyendo ahora también se desarrolla en tierras frías y salvajes. Cuando quiero ir a un acierto seguro con las lecturas, siempre vuelvo a mis autores favoritos: Jack London nunca me decepciona, estoy enamorada de Colmillo blanco, un libro increíble, en el que la naturaleza salvaje es la protagonista y que se sitúa en varias zonas de Canadá y el Yukón, cerca de Alaska.

Fiordos en Noruega (Imagen: Bergen Fjords)

Todo esto me está haciendo pensar en las vacaciones de verano y que sería increíble visitar algún país frío. Como el presupuesto no da ni para Islandia ni para Canadá, no dejo de pensar en otros destinos que me llaman poderosamente: Suecia, Noruega o Suiza

Vista de Estocolmo, Suecia (Imagen: Visit Stockholm)

Todavía queda mucho para plantearse nada, aún estamos en junio, y mis viajes por desgracia siempre tienen que ser de último momento y sin nada de planificación previa. Sin embargo, soñar en gratis, y yo ya estoy con la mente puesta en esos maravillosos paisajes que ojalá puedan hacerse realidad. Así que estoy visitando webs de turismo y viendo imágenes que quería compartir con vosotros. ¿Habéis estado en algún país nórdico? ¿Por cuál os decidiríais a viajar? Contadme vuestras experiencias, tengo sed de hielo.

Zurich, Suiza (Imagen: wikipedia)

lunes, 27 de junio de 2011

Kasabian dominan la segunda jornada del Dcode


A pesar de que el festival Dcode se ha celebrado tanto el viernes como el sábado en el complejo deportivo Cantarranas, situado detrás de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, yo me decanté solo por la cita del sábado, principalmente por Kasabian que actuaban como cabeza de cartel, y que si seguís el blog sabréis ya que es uno de mis grupos actuales favoritos. Las actuaciones comenzaron sobre las cinco de la tarde (con Polock, Manel o Mucho), en tres escenarios diferentes, dos de ellos grandes, uno al lado del otro, y un tercero más pequeño y alejado (el Espacio 2.0 Eastpack-Mondo Sonoro con The bright, Havalina o Javiera Mena, al que no me acerqué porque no me interesaban los grupos que actuaban en él). Yo no me acerqué al recinto hasta las siete de la tarde huyendo de la ola de calor insoportable que estamos viviendo en Madrid y con la que estamos llegando hasta los 40 grados. Dio igual, porque el sol estuvo pegando con fuerza hasta que anocheció. A pesar de ello, la primera edición del festival reunió a 11.000 personas el viernes y a 13.000 el sábado, lleno pero sin aglomeraciones, por lo que esperemos que haya Dcode para rato. Dejando de lado algunos pequeños fallos de la organización que se han venido criticando (como los precios excesivos o la limitada oferta de comida) yo apuntaría uno como el más importante: el calor. No se puede celebrar un festival a finales de junio y al aire libre sin tener eso previsto, lo único que pudieron hacer fue mojar con mangueras a los valientes que estuvieron toda la tarde a pie de escenario. De hecho, al batería de Blood Red Shoes se le veía sudar la gota gorda, y he leído que estuvo al borde de la insolación. Sin embargo, los que íbamos a lo que íbamos (a ver a Kasabian, para qué nos vamos a engañar), las zonas de sombra y de descanso fueron perfectas. Puffs y alfombras sintéticas para descansar alejados de los dos escenarios principales (y descansar así también los oídos de aquellos grupos que nos gustaban menos) y asientos a la sombra en una zona justo frente a los dos escenarios para poder disfrutar tranquilamente de las actuaciones. 



La primera actuación que pude ver fue la de Jamaica, un grupo que tenía interés por conocer y que no me defraudó. Por desgracia, no he encontrado ningún vídeo de su actuación en el festival, pero podéis ver este otro para haceros una idea. Estos franceses ofrecieron una buena hora de rock sin estridencias y melodías pegadizas. Sin llegar a emocionar sonaron de lo más correcto, así que habrá que seguirles la pista a partir de ahora. 


Dieron el relevo a unos Blood Red Shoes que salieron con ganas de comerse el escenario, aunque como digo, el intenso calor no acompañaba. Con tan solo una batería y guitarra (y bajos grabados, eso si) se trata de un grupo potente que, sin embargo, no acabó de convencerme en directo, los prefiero sin duda en estudio donde con más medios consiguen mejores resultados. La fórmula de solo dos en el escenario (tratando de emular a White Stripes) ensuciaba el sonido y conseguía más ruido que otra cosa. A pesar de ello, reconozco que se esforzaron al máximo e hicieron disfrutar al público. 



Les siguieron The Vaccines, un grupo al que me sería muy difícil calificar, un grupo muy nuevo que, como sucede a veces, alcanzan un rápido éxito con poco que ofrecer. Refritos de otras canciones, radiofórmula pura y dura, y la cara más amable del postpunk para entretener al público. Por mi parte, olvidables al cien por cien. 


Lo de The Hives ya es una cuestión de gusto personal (aunque en el fondo cuando hablamos de música casi todo lo es). Estos suecos han  sido los más vitoreados del festival por la crítica musical, por su gamberrismo, capacidad de mover a la gente y sus canciones pegadizas y contundentes. A mi no me convencen, la verdad, de hecho, fue el momento que aproveché para irme a la zona de descanso alejada de estos dos escenarios. Y he de decir que desde más lejos la cosa se oía bastante mejor. Como amante del movimiento hippie y la música de los 60-70 os podréis imaginar que todo lo que huela a punk (con la grandísima excepción de los geniales The Clash) me ahuyenta.




Con The Ting Tings se fue abriendo el apetito por Kasabian, música bailable más rock, una fórmula que nunca falla. Pese a que no son mi estilo, he de reconocer que llevan un espectáculo impresionante.



Y por fin, los que para mi fueron reyes indiscutibles de la noche, después de un montón de actuaciones desiguales, saltaron al escenario Kasabian. Como no podía ser de otra manera, nos ofrecieron el adelanto de su nuevo disco Velociraptor! que saldrá a la venta en septiembre, el single Switchbalde Smile, además de muchos de sus éxitos, haciendo incidencia en el primer y último disco, y en las canciones más electrónicas, con lo que podemos hacernos una idea de por dónde irán los tiros del nuevo álbum. No faltaron Shoot the runner, Fast Fuse, Fire o Underdog. Con Fast Fuse tuvieron además la acertadísima idea de enganchar con Misirlou de Pulp Fiction, acertadísimo porque siempre he pensado que la canción de Kaabian pegaría perfectamente en cualquier película de Tarantino. La única pega que le puedo poner a la actuación de  Kasabian es que fuera tan breve, pero es lo que tienen los festivales. Tras ellos salieron Cryistal Castles que han tenido buenas críticas, pero yo entonces ya estaba de camino a casa pensando en la genial actuación que acababa de ver y las ganas que tengo de más conciertos.

viernes, 24 de junio de 2011

PHOTOESPAÑA 2011: 'Intercambio de miradas' en la Real Sociedad Fotográfica

Hayakawa Koo, Máscaras
En una estrecha calle del barrio de Lavapiés, casi oculta, se encuentra la Real Sociedad Fotográfica (calle Tres Peces, 2), un pequeño centro donde podemos ver hasta el 24 de julio Intercambio de miradas, una muestra fotográfica dentro de PHOTOESPAÑA 2011. Se trata de una muestra colectiva en la que podemos conocer el trabajo de fotógrafos japoneses emergidos de PlaceM, un proyecto experimental de fotografía fundado por Ohno Nobuhiko, Seto Masato, Nakai Hiruyasu y Moriyama Daido hace casi 30 años, un centro en el que jóvenes fotógrafos muestran sus trabajos a los veteranos y donde se realizan talleres, exposiciones, etc. En la Real Sociedad Fotográfica podemos ver la obra de 15 fotógrafos, una fotografía enmarcada a gran tamaño de cada uno de ellos, y debajo, colocado en un atril, el porfolio de cada autor, con lo que se puede ver una selección amplia de cada uno de ellos. La muestra forma parte de un proyecto global que se repetirá en Tokio en septiembre, allí podrá verse la obra de 20 fotógrafos, socios de la Real Sociedad Fotográfica, seleccionados por los responsables de PlaceM. Comencemos el recorrido. Hayakawa Koo nos muestra los rostros de la gente anónima de Tokio, rostros aburridos, cansados, tristes, alegres, inexpresivos... El torrente de gente que inunda constantemente las calles de la capital japonesa, de la que el fotógrafo afirma que "es como si la persona fuera otra cosa, su rostro parece como una máscara".

 
 Masato Seto, Binran

Muy curiosas las imágenes de Masato Seto, me recordaron al barrio rojo de Amsterdam. Las chicas aparecen en la mayoría de las fotos aburridas, esperando dentro de sus peceras de cristal. El autor explicaba que tomó estas fotos en las afueras de Taipei (Taiwan) "una especie de tiendas muy coloridas, eran como barcos de cristal en la noche, al acercarme pude comprobar de lo que se trataba realmente".

 
Takahashi Kazutaka, Alma silvestre

Takahashi Kazutaka nos muestra unos bosques sombríos, envueltos en sombras, en unas imágenes en blanco y negro llenas de misterio. "Mientras caminaba por el bosque me encontré un oso. Salió de entre los matorrales de bambú, calmadamente se dirigió hacia mi. De pronto me miró. Después de un rato, echó a correr usando toda su fuerza muscular. Había dejado rastros de su presencia a los alrededores. No he vuelto a ver un oso desde entonces. De todos modos, puedo sentir los indicios de que están ahí cuando voy al bosque".

 
Sato Keiji, Estrellas de Shinjuko

Sato Keiji retrata el distrito de Shinjuko en Tokio, un centro de ocio y encuentro donde podemos ver muchos rostros distintos.  "En Shinjuto se reune mucha gente día y noche. Especialmente de noche, mucha gente va al barrio de Kabukicho (este es uno de  los barrios rojos de Tokio) desde la estación de Shinjuko. Son como la corriente de la vía láctea. Cuando la noche viste a Shinjuko de negro, es cuando más brillan las mujeres. Jóvenes estrellas, pequeñas y brillantes, entonces yo utilizo un objetivo de 35mm". Estas prostitutas, llamadas 'hostes' trabajan en bares acompañando a hombres después del trabajo, cantan en el karaoke, y hablan con ellos de cine o béisbol.

 
 Ikeda Daisuke, Superficies

Especialmente sugerentes son las enigmáticas imágenes de Ikeda Daisuke, quien afirma que siempre le han obsesionado las superficies: "Siempre me ha maravillado lo que acecha bajo la superficie. No importa cuántas fotos tome, nunca podré captar o que está bajo la superficie. Aunque no pueda para de tomar fotos".

 
Fuji Yoshimatsu, Área del océano

Las fotografías de Fuji Yoshimatsu nos llevan al mar como recuerdo de infancia y de momentos felices, en unas imágenes que traslucen una inmensa nostalgia. "Crecí cerca del océano. A pesar de que el mar donde solía jugar me reclama, hago fotos de todos los mares para recordar mi infancia".

Imao Shinobu, La imagen de después

Imao Shinobu retrata a su novia en distintas posturas y momentos los día. "Fotografía íntima. Mejor que hacer un buen retrato de mi novia, es hacer cientos de fotos y crear un mosaico de ella, donde se muestran todos los aspectos de su personalidad".

 Komatsu Toru, Naturaleza muerta

Lo mejor de esta muestra es la variedad de autores e imágenes que podemos ver. Komatsu Toru realiza unas naturalezas muertas urbanas, fuera del estudio, donde "se pone en duda la armónica convivencia de la naturaleza con la ciudad".

 Nomura Jiro, Carretera de montaña

Fantasmagóricas son las imágenes de Nomura Jiro y su Carretera de montaña, carreteras desiertas, curvas en las que podríamos encontrar cualquier cosa al otro lado. "Recorriendo los caminos de montaña en moto, a veces encuentro unas curvas muy cerradas, tras estas, puede que se encuentre la muerte o un paisaje maravilloso".

 Sugino Mari, Crisálida

Sugino Mari nos muestra a personas en tránsito, en pleno cambio, de viaje, en momentos de transformación. "Hay momentos de nuestras vidas donde aparecen cambios, como las crisálidas, dejamos nuestros viejo traje y mudamos a otros más nuevos, en el momento que hacemos este cambio, se puede ver que todavía no nos hemos adaptado al cambio".

 Hamaura Shu, 2006-2008

Hamaura Shu fue pintor de sumie (tinta negra aplicada con un pincel) antes de dedicarse a la fotografía, algo que se nota en sus imágenes, donde busca crear un efecto semejante al de la pintura con tinta, creando imágenes evocadoras y llenas de misterio.

 Sato Mitsuru, El Tokio de ayer 2007-2010

Sato Mitsuru fotografía a chicas en el metro de Tokio, tomando instantes de ellas. "Aunque no las conozco, se puede ver en las fotos la verdadera personalidad de cada una de ellas".

Horiuchi Yoko, Tiempo corriente

"Estas fotos son pequeños dramas. Tomando como escenario la ciudad y como actores a los viandantes el azar hace que personas diferentes confluyan en un mismo escenario para contar una pequeña historia". Horiuchi Yoko crea pequeños escenarios en los que los viandantes son actores y protagonistas de sus imágenes que parecen composiciones creadas en exclusiva para esa fotografía.

Yochida Koji, Caras

Yochida Koji toma unos curiosos retratos montado en una autobús, desde allí fotografía a la gente que espera en las paradas, creando de este modo una historia a partir de cada uno de ellos. "Desde el autobús, con un 85mm retrato a los pasajeros que esperan el autobús, escribiendo así, el principio de muchos relatos".
Minezaki Nohito, Sleeve of the season

Minezaki Nohito realiza una serie de fotos en el área de Saitama, junto a Tokio, una zona que está desapareciendo progresivamente para dar paso a la ciudad. "Debido al imparable crecimiento de la ciudad, todos estos campos y árboles pronto serán parte de la ciudad y ya  no quedará nada de ellos".

La muestra es gratuita y puede verse de lunes a viernes, de 18.30 a 21.30 horas, y los sábados de 11.00 a 14.00 horas. A los que podáis os invito a que la visitéis, y aprovechando el buen tiempo, os quedéis luego en alguna de las muchas terrazas de Lavapiés. Por mi parte, mañana por fin podré ver a Kasabian en el tan esperado festival Dcode (también a The Hives, Blood Red Shoes...), esperemos que la ola de calor con la que amenaza el fin de semana no sea para tanto, el lunes os cuento. ¡Feliz fin de semana!

lunes, 9 de mayo de 2011

Suede demuestra que sigue siendo una gran banda en el festival SOS 4.8 de Murcia


¡Qué poco dura lo bueno! De vuelta ya del festival SOS 4.8 de Murcia, me da la impresión de que ha pasado todo en un minuto. Las críticas que han aparecido en prensa dejan en bastante mal lugar a Suede, para ensalzar a !!! ya que ambos grupos tocaron casi a la vez. No estoy de acuerdo. Suede sonó impecablemente bien, Brett Anderson mostró toda su potencia de voz y ofrecieron un repertorio que no se dejó casi ninguno de sus grandes éxitos: The Drowners, Beatiful Ones, So young, Trash, Metal Mickey, The wild ones, Filmstar, Can't get enough... Si bien es cierto que en algunos temas más comerciales parecía que simplemente querían cumplir, como con Beatiful ones, que atacaron a un ritmo endemoniadamente rápido, Suede se movió como pez en el agua especialmente en las canciones más lentas como con la preciosa Everything will flow. Brett no paró ni un momento, bailando, saltando o acercándose al público, encadenó una canción tras otra y demostró que hay Suede para rato.



Sin embargo, el grupo que realmente me sorprendió fue Editors. Era la tercera vez que les veía en directo, y he sido testigo de la asombrosa transformación de la banda. En el primer concierto que vi de ellos en el Palacio de Vistalegre de Madrid, por culpa de problemas técnicos, el sonido fue absolutamente desastroso, y Tom Smith, el cantante, apenas supo interactuar con el público. En el segundo, como teloneros de Muse en el Calderón, se resarcieron con un impecable sonido y una actuación magnífica, aunque de nuevo sin feeling con el público. En Murcia, sonaron más que bien y Tom Smith nos dejo ver su otra cara, la del músico que disfruta y hace disfrutar al público, mandando besos, moviéndose por todo el escenario y esmerándose porque todo el mundo lo pasara bien. Sin duda, la mejor actuación para mi gusto del festival.



La nota negativa va para White Lies a quienes veía por primera vez. Aunque atacaron sus grandes éxitos con ganas, el sonido fue terrible. El bajo se oía por encima del resto de instrumentos, retumbando y totalmente mal ecualizado. He leído después que al parecer las intensas lluvias del sábado en Madrid impidieron que los tres grupos británicos pudiesen aterrizar en la capital, así que tuvieron que hacerlo en Valencia desde donde les trasladaron a Murcia. Por ello, no pudieron probar el sonido. En el medio de comunicación donde leí esto, decían que les había ocurrido a Suede y a Editors. No fue así, ya que ambos grupos pudieron probar antes los instrumentos, de hecho, Suede empezó un poco tarde porque hubo una prueba de sonido bastante exhaustiva y ambos sonaron perfectos. Me temo que White Lies, el primero de los tres en saltar al escenario fue quien sufrió la situación. Tendré que volver a verles en directo para poder formarme una opinión de ellos.



En cuanto a la organización del festival, al que iba por primera vez, tengo algunas pegas que ponerle, principalmente la aglomeración de gente, ya que estaba totalmente abarrotado, especialmente durante la actuación de Suede, si hubiésemos tenido que evacuar el lugar creo que podría haber habido algún problema. Las zonas verdes y de descanso eran prácticamente inexistentes, por lo que nos tuvimos que conformar con el asfalto y escasos puntos de sombra. El transporte y las indicaciones hacia el lugar donde se celebraba el festival eran inexistentes, tan solo había autobuses para aquellos que hubiesen comprado el paquete de entrada y alojamiento. Para el resto, la línea de autobús regular, totalmente a tope de gente, sin señalizar y con poca frecuencia. Lo normal y habitual en estos casos es que la organización del festival ponga transporte gratuito al recinto. Por último, me pareció de bastante mal gusto que la actuación de Patti Smith se hiciera en un pabellón cerrado. Para poder acceder había que hacer una cola adicional para recoger entradas, y claro, al menos una hora antes del concierto ya estaban agotadas. Si todos pagamos por igual el precio de la entrada al festival, no entiendo por qué unos privilegiados pudieron ver a Patti Smith y otros no. Lo normal hubiera sido que actuase en los escenarios al aire libre como todos, y no metida en un recinto al que solo pudieron acceder unos pocos como si se tratara de un privilegio.


Criticas aparte, ha sido una expeciencia única, he podido ver por fin en directo a Suede, uno de mis grupos favoritos, y he disfrutado al cien por cien de la música, como siempre. Ahora, queda esperar al próximo festival, en el mes de junio, el dcode en Madrid, donde actuarán, entre otros, Kasabian.