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viernes, 11 de noviembre de 2011

El Hermitage en el Prado



Como os comentaba hace poco, aproveché que este miércoles era fiesta en Madrid (el día de la Almudena) para visitar la recién estrenada exposición El Hermitage en el Prado. Os recuerdo que hay que reservar hora para poder visitarla y que, aunque el aforo es limitado, la exposición está hasta los topes, por lo menos el día que fui yo. Os aconsejaría que fueseis a alguna hora poco convencional, a la hora de comer por ejemplo, yo fui a las 15.00 y aunque estaba lleno se podía ver bien, sin embargo, cuando salimos, una hora y cuarto después, había una cola impresionante para entrar. La muestra podrá verse en el Museo del Prado hasta el 25 de marzo de 2012 de martes a domingos y festivos de 9 a 20 horas y los lunes de 10 a 20 horas. La entrada general cuesta 12 euros que, os aseguro, vale la pena gastarse.

Hermitage

Pasando a la exposición propiamente dicha, ésta ocupa dos grandes salas y recoge más de 170 obras de la colección del Hermitage. Las obras son realmente impresionantes aunque, claro, se echa de menos poder visitar el palacio en sí, que como podéis ver debe ser una auténtica maravilla. El Hermitage se encuentra a orillas del río Neva, en San Petersburgo, y sus obras fueron iniciadas por Pedro I el Grande, el zar que fundó la ciudad. Posteriormente, se iría ampliando, en especial por Catalina II, que construyó el Pequeño Hermitage y el Viejo Hermitage para albergar las colecciones imperiales de arte, y su nieto Nicolás I, quien añadió el Nuevo Hermitage. 

  
Te avae no Maria (El mes de María), Paul Gauguin (1899)

Los fondos artísticos fueron nacionalizados tras la Revolución Rusa de 1917, y las colecciones fueron posteriormente ampliadas con obras de los siglos XIX y XX. La muestra se abre con tres grandes retratos de estos tres personajes, de los que me llamó especialmente la atención Catalina II quien admiraba tanto a Voltaire que compró a la muerte de este su biblioteca y la añadió al palacio. En la primera parte de la muestra podemos hacernos una idea de cómo debió ser este en su época de esplendor, al contemplar distintos cuadros que lo retratan, además de joyas y emblemas de los zares, o vestidos cortesanos o el uniforme de general de la Guardia de Corps del regimiento de Húsares. Las joyas, el lujo y el despilfarro de los zares es evidente viendo la cantidad de objetos de valor que atesoraban, algo lamentable teniendo en cuenta la gran pobreza en la que vivía el pueblo ruso, por lo que no es tan difícil comprender por qué se inició la Revolución y por qué los zares fueron el primer objetivo de la misma.

Peine con escena de batalla Oro, Finales del siglo V – principios del siglo IV a. C. Norte del mar Negro, cuenca del río Dniéper
  
Resulta impresionante la colección dedicada al oro de los nómadas de Eurasia, quienes poblaron durante el primer milenio antes de Cristo el territorio que va desde Hungría por el oeste, hasta China y Mongolia por el este. Estos enterraban a sus reyes y grandes guerreros en lujosos sepulcros que contenían armas y adornos de oro. Las piezas de esta colección pertenecen a la Colección Siberiana de Pedro I, se formó en el primer cuarto del siglo XVIII con piezas procedentes de los saqueos de los enterramientos y de los hallazgos de las primeras excavaciones. También podemos ver la colección de orfebrería griega del Hermitage, así como piezas arqueológicas de la India, Oriente y Europa.



San Sebastián, Tiziano (1576)

Para mi gusto, las pinturas son lo más relevante de la muestra, podemos encontrar verdaderas maravillas, y es una oportunidad única de poder contemplar obras maestras impresionantes. La lista es extensa, y como siempre, solo puedo mostraros una parte (en el vídeo podéis ver más obras y objetos de la muestra). Los zares fueron recopilando a lo largo de los años obras maestras de la pintura, el dibujo y la escultura. En la primera planta podemos ver las obras más clásicas, desde Tiziano, Caravaggio, Ribera, y Velázquez, Rembrandt... El Greco es uno de mis autores clásicos favoritos, en la exposición podemos contemplar el magnífico cuadro San Pedro y San Pablo.

San Pedro y San Pablo, El greco (1592)

De su colección de dibujos, vienen obras de Durero, Rubens, Watteau e Ingres y, entre las esculturas, pueden destacarse obras de Bernini o varias de Antonio Canova, de las que me quedo con la preciosa Magdalena penitente. 
La magdalena penitente, Antonio Canova (1808-1809)

La segunda planta, mi favorita porque en ella se encuentran algunos de los pintores que más me gustan, presenta la colección de arte de los siglos XIX y XX. Los fondos del Hermitage de estas épocas a principios del XX eran inexistentes, por lo que tras la Revolución Rusa y la nacionalización de las colecciones imperiales y privadas, muchas grandes obras pasaron a formar parte del Hermitage. Las obras impresionistas y de las vanguardias europeas llegaron en 1948, tras la disolución del Museo Estatal de Arte Occidental de Moscú, formado principalmente a partir de las colecciones de arte vanguardista de los coleccionistas moscovitas Serguéi Schukin e Iván Morózov.

 
Niño con un perro, Pablo Picasso (1905)

Tenemos en esta planta obras de artistas impresionistas y post-impresionistas como Monet, Cézanne, Renoir, Gauguin o Matisse. De Picasso podemos ver varios cuadros, entre ellos el precioso Niño con un perro (no olvidéis pasaros por la sala 60 del museo para ver la obra en préstamo La acróbata de la bola del Museo Pushkin, estará hasta el 8 de enero). Termino la visita con la que es una de mis obras favoritas, y es que el pintor vanguardista ruso Kandinsky es uno de mis favoritos, y su obra, Composición VI, en la que representa el Diluvio, una de las que más he disfrutado observando en esta muestra. Tanto es así que, ya que siempre que voy a una exposición o a un museo me compro un marcapáginas como recuerdo de la misma, en esta ocasión he seleccionado el que representa el cuadro del ruso.
Composición VI, Vasily Kandinsky (1913)

Espero que hayáis disfrutado de la muestra tanto como yo, y a los que podáis, os animo a que no os la perdáis y que visitéis esta exposición ¡Feliz fin de semana!

miércoles, 9 de noviembre de 2011

'En el café de la juventud perdida' de Patrick Modiano


Título: En el café de la juventud perdida (Dans le café de la jeunesse perdue)
Autor: Patrick Modiano
Editorial: Anagrama (septiembre 2008)
Año de publicación: 2007
Páginas: 131
Precio: 14,50 euros

"Le Condé era para mí un refugio de la grisura de la vida. Habría una parte de mí mismo -la mejor- que algún día no me quedaría más remedio que dejar allí."

Gracias a que Karo de libro_génica ha hablado hace poco de él en su blog y a Lahierbaroja que reseñó este mismo libro en el suyo, he podido conocer a este autor francés que vais a ver más veces por el blog. ¡Seguro! Su estilo, la melancolía que destila, lo sugestivo y sensorial que es, cómo ha conseguido trasladarme al París de los años 60 haciéndome olvidar por momentos que no, que no estaba allí, me han convencido totalmente.  Patrick Modiano me gusta y mucho, sé que entre los que seguís el blog hay much@s adictos a la literatura francesa, y os va a encantar Modiano. En el café de la juventud perdida nos traslada al París de los años 60, a las calles de Montmartre, al bulevar Saint-Michel, a Montparnasse, a Pigalle... El café Le Condé - ("por las inmediaciones de la glorieta de L'Odeon, que siempre me imagino igual de lúgubre bajo la lluvia") - es el punto de encuentro donde se reunen poetas, estudiantes, marginados de la sociedad, gente que no encuentra su lugar y que aquí no es cuestionada ni juzgada, donde ni si quiera se les pregunta de dónde vienen. Es el caso de la enigmática Louki, un apodo bajo el que se esconde una joven que nadie conoce realmente. 

"De las dos entradas del café, siempre prefería la más estrecha, la que llamaban la puerta de la sombra. Escogía la misma mesa, al fondo del local, que era pequeño. Al principio, no hablaba con nadie; luego ya conocía a los parroquianos de Le Condé, la mayoría de los cuales tenía nuestra edad, entre los diecinueve y los veinticinco años, diría yo. En ocasiones se sentaba en las mesas de ellos, pero, las más de las veces, seguía siendo adicta a su sitio, al fondo del todo."

 
 Dennis Stock/Magnum, Paris St Germain des Prés (1958)

Varios hombres que la conocieron, en mayor o menor medida, serán los encargados de ir reconstruyendo las piezas del puzle de esta chica que no quiere ser reconstruida. Hija de una taquillera del Moulin-Rouge, Louki huye cada cierto tiempo de su pasado y de las personas con las que vive su presente en una continua huida hacia delante. Louki, que vagabundea con quince años por las oscuras calles de París y es detenida por vangancia de menor, la misma que se pierde entre los libros de una librería de viejo y rebusca entre obras de astronomía, la que busca sin saber qué busca ni si realmente busca algo. Todas esas Louki son reconstruidas por los demás, e incluso por ella misma. Perdida, encontrada y vuelta a perderse entre las calles de París. Una novelita que juega con la nostalgia, con los tiempos mejores que se fueron de la juventud para no volver, y que nos plantea un final inesperado, o quizá esperado también, pero trágico e intenso, un final digno de ser recordado. En el fondo, no sabremos nunca quién es realmente Louki ni falta que hace, porque como dice uno de los personajes de la novela: "Cuando de verdad queremos a una persona, hay que aceptar la parte de misterio que hay en ella".

Robert Doisneau, Parisienne (1969)

"Hay electricidad en el aire de París en los atardeceres de octubre, a la hora en que va cayendo la noche. Incluso cuando llueve. No me entra melancolía a esa hora, ni tengo la sensación de que el tiempo huye. Sino de que todo es posible."

http://salonkritik.net/08-09/modiano.jpg
Patrick Modiano

Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt 1945) es un prestigioso escritor francés que ha recibido nada más y nada menos que el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1972, el Premio Goncourt en 1978, el Premio Roger Nimier, el Premio Fenéon y el Premio de la Fundación Pierre de Mónaco por el conjunto de su obra. La historia de amor de sus padres podría formar parte de una de sus novelas. Su padre Albert Modiano, descendiente de una familia judía italiana emigrada a París, y su madre, la actriz belga Louisa Colpijn, se conocieron durante la ocupación alemana de Francia. De hecho, ese periodo histórico suele repetirse en sus primeras novelas, que exploran la ocupación nazi en Francia y el colaboracionismo. Como os digo, yo pienso repetir con él, ha sido un flechazo lectora-autor que creo, durará bastante tiempo. Una de esas veces en que sientes que ha sido algo más que una lectura placentera, más bien una conexión.

Hoy miércoles es fiesta en Madrid, es el día de la Almudena, así que aprovecharé entre otras cosas para ver la exposición del Hermitage en el Museo del Prado, del que ya tengo las entradas. Os aviso, porque a mí me ha pillado de sorpresa, que hay que coger hora previa para la visita. Se puede hacer tanto por teléfono, como online o presencialmente (aunque está todo bastante a tope y es mejor cogerlas con tiempo). Para los periodistas como yo, o cualquier otra persona que pueda entrar gratis a la exposición, ojo, porque también tenemos que reservar hora previamente, no es llegar y ya está. Hay una opción para coger las entradas gratis online y una vez allí se canjean en taquilla enseñando la acreditación, aunque es obligatorio comprar una normal cuando se coge la gratuita (yo he aprovechado para coger la de mi chico que tiene que pagar). Tenéis toda la información aquí, de todos modos, este viernes, os traeré mis impresiones de qué me ha parecido este viaje a Rusia que tantas ganas tengo de hacer (también al país de verdad, ¡ojalá!) y toda la información que pueda reunir.