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jueves, 25 de abril de 2013

'Invisible' de Paul Auster


Título: Invisible (Invisible)
Autor: Paul Auster
Traducción: Benito Gómez Ibáñez
Editorial: Anagrama edición Círculo de Lectores (2009)
Año de publicación: 2009
Páginas: 277
Precio: 16,50 euros


No haber intervenido es con mucho la cosa más reprensible que he hecho nunca, el punto más bajo de mi andadura como ser humano. No sólo permitió que un asesino quedara impune, sino que tuvo el insidioso efecto de obligarme a afrontar mi propia debilidad moral, a reconocer que en ningún momento había sido la persona que yo creía ser, que era menos bueno, menor fuerte, menos valiente de lo que había imaginado ser.

Me declaro fan absoluta de Paul Auster, comencé a leer sus obras hace años con El país de las últimas cosas y quedé tan impactada por esa novela, que aún a día de hoy sigue siendo una de mis favoritas del autor, que continué sin descanso con las magníficas Leviatán, La música del azar, Mr Vértigo, El libro de las ilusiones o El palacio de la luna. Quizá fuera culpa mía por haberme entusiasmado tanto con un autor y haber leído en tan poco espacio de tiempo tantas obras suyas, o quizá es que sus primeras obras tenían una magia especial que le faltan a las últimas, pero de pronto, La noche del oráculo, Brooklyn Follies o Viajes por el Scriptorium me empezaron a parecer una repetición continua del mismo tema, los mismos personajes y situaciones, tanto que si me preguntarais por ellas no recordaría exactamente el argumento, mientras que de las primeras novelas que leí de él, aunque haya pasado más tiempo, guardo un recuerdo muy nítido y detallado. Hace poco me reconcilié con el autor con su Diario de Invierno que reseñé aquí, sin embargo, se trataba de un libro de memorias, muy a su manera, pero una biografía al fin y al cabo, que permitía adentrarse no solo en su vida sino en muchos personajes y momentos de su obra. Es por todo esto que me embarqué en la lectura de Invisible con reticencias, no tenía claro que una novela suya, y más siendo de las más recientes, de 2009, fuera a gustarme. Y no es solo que me haya gustado, sino que me ha entusiasmado, he vuelto a sentir esa magia de Auster y ya estoy pensando en repetir, espero que no vuelva a entrarme una nueva fiebre con el autor, pero lo cierto es que vuelve a situarse entre mis favoritos.

Universidad de Columbia

Invisible nos cuenta los recuerdos de Adam Walker cuando era un joven estudiante en la Universidad de Columbia cautivado por el extremista e iracundo profesor Rudolf Born y su esposa Margot. Junto a ellos vivirá momentos decisivos, especialmente al ser testigo de un asesinato brutal y sin sentido, y al no haber estado a la altura de las circunstancias y haber actuado de una manera poco ética. Años después, espía esa culpa que le ha perseguido toda su vida, escribiendo unas memorias que van más allá de ese asesinato y esos personajes iniciales. Nuevos personajes se irán uniendo a la trama y viajaremos de Nueva York a París en lo que no es sino la biografía de Adam Walker ligada a esos personajes y a ese intenso año, 1967, donde además de ser testigo de un asesinato vivirá dos relaciones con mujeres con las que no debería estar pero que, ambas, cada una a su manera le dejarán huella. 


West End Avenue, Manhattan, Nueva York

Este libro tiene muchos puntos positivos pero querría destacar dos que me han cautivado especialmente, de un lado, una historia muy bien construida con personajes muy reales y a la vez lo suficientemente especiales para que no se hagan anodinos, la trama atrapa desde el primer hasta el último momento, con una historia que no podemos dejar de leer. Auster logra que la vida de su protagonista nos atrape tanto que queremos seguir sabiendo de él, qué pasó después de ese año 1967 tan accidentado y lleno de acontecimientos, y si volvieron a reencontrarse esos personajes. De otro lado, la magnífica prosa de Auster que cambia de persona hasta en tres ocasiones mostrándonos una vez más que es un autentico mago de la escritura, ya que su protagonista nos cuenta su vida en primera, segunda y tercera persona sin que decaiga el ritmo en ningún momento. Además, encontramos un recurso ya habitual en Auster, pero que nos por ello deja de funcionar a la perfección, y es el de las historias dentro de las historias, como muñecas rusas. Personajes que nos van contando una historia dentro de la historia principal, y que dan su testimonio a través de sus palabras o cartas de lo que ha sucedido, rellenando de este modo los huecos de la historia. Y por último, no quiero dejarme un recurso que le añade aún más atractivo a la novela, y es que como la historia nos la cuenta Walker, cuenta lo que quiere, de hecho, uno de los personajes involucrados niega posteriormente uno de los acontecimientos lo que nos hace dudar si sucedió realmente o no, e incluso si el resto de lo que nos cuenta es real o solo producto de su imaginación.


Rue Mazarine, Paris

Los que ya conocéis la prosa de Auster podéis imaginaros perfectamente el tipo de libro que es y, aunque os hayáis desencantado como yo con el autor, os animo a leerla, porque esta historia es diferente, es fresca y parece que revive a nuestro viejo Paul Auster, el que nos ha encandilado siempre con sus historias. A los que aún no os habéis animado con el autor os animo de verdad a hacerlo, no os arrepentiréis, si el autor tiene un gran don es que es un excelente contador de historias, que atrapa con sus tramas y personajes y que posee un dominio tal del lenguaje que escribe de maravilla sin por eso ser pesado, sino al contrario muy ágil y asequible. No os perdáis la oportunidad de disfrutar con Auster.

lunes, 27 de agosto de 2012

'Azul casi transparente' de Ryu Murakami

Azulcasitransparente

Título: Azul casi transparente (Kagirinaku tomei ni chikai buru)
Autor: Ryu Murakami
Traducción: Jorge G. Berlanga
Editorial: Anagrama (junio 2010)
Año de publicación: 1976
Páginas: 144
Precio:  7,50 euros


Con este libro, que había leído antes de las vacaciones y del que tenía pendiente hablaros, ya sabía un poco lo que iba a encontrarme gracias a algunas reseñas que había leído previamente y que no lo ponían precisamente bien. En mi caso ni me ha gustado ni me ha disgustado, aunque quizá, el que un libro nos produzca indiferencia, sea lo peor que le pueda pasar a una novela. Me ha recordado mucho a El almuerzo desnudo de William Burroughs, aunque sin su genialidad, o a Menos de cero de Bret Easton Ellis, sin su originalidad y frescura. Se trata de una novela de realismo sucio y crudo, donde el autor nos muestra sin entrar a juzgar, como si de una cámara de vídeo que lo registra todo se tratara. De hecho, la novela posee un lenguaje muy cinematográfico, por lo que no es de extrañar que fuera llevada al cine en 1979.


Daido Moriyama

Seguimos a un grupo de chicos y chicas japoneses, todavía estudiantes y muy jóvenes, que viven junto a una base militar norteamericana. Se pasan el día consumiendo todo tipo de drogas y organizando orgías para los soldados americanos, mientras se empapan de la cultura occidental de la época (los años 70) escuchando discos de The Doors o de los Rolling Stones. Todo ello lo hacen como autómatas, sin encontrar ni placer ni desagrado en lo que hacen, simplemente lo hacen, pasa un día más, otro y otro, todos iguales, entre drogas y sexo. Ese aparente distanciamiento del autor no es total, ya que la historia nos la cuenta en primera persona uno de los chicos del grupo, Ryu (el mismo nombre del autor, que juega con ello a confundirnos en saber si se trata de experiencias propias o de una simple fantasía), él nos cuenta cómo transcurren esos días. 

Daido Moriyama

La novela es muy explícita, se cuenta con detalle cómo se chutan la heroína o relata con todo lujo de detalle escenas sexuales totalmente pornográficas. A pesar de ello, algo que llama la atención y que es un punto a favor de la novela, es que esas escenas escabrosas se alternan con pasajes de lo más poéticos, llenos de imágenes que muchas veces no tienen que ver con lo que se está contando, con lo que el efecto es aún más sorprendente. 
La lluvia producía diferentes sonidos en distintos lugares. Al ser absorbida entre la hierba, la gravilla o la tierra, sonaba como una orquesta de pequeños instrumentos musicales. Un soniquete como de piano de juguete, lo bastante pequeño para caber en la palma de la mano, resonaba en mis oídos, era la bajada de la heroína. 
Daido Moriyama

¿Y por qué no me ha entusiasmado? Quizá habría que ponerse en contexto, se trata de la primera novela de Ryu Murakami, quien escribió el libro cuando aún era un estudiante de 24 años. La novela se publicó en 1976, unamos la época a la sociedad tradicional y apocada japonesa para imaginarnos que un libro de estas características fue toda una revolución en su momento. Vendió en pocos meses millones de ejemplares y recibió críticas de lo más elogiosas así como otras que lo tachaban de pornográfico. A día de hoy, una novela de estas características causa ya poco escándalo. Quizá si lo hubiera leído de adolescente, quizá si no hubiera leído ya El almuerzo desnudo, Menos que cero o La naranja mecánica, con los que se la compara, quizá y solo quizá, entonces me habría llamado más la atención, conmovido, asombrado. La cuestión es que me parece más de lo mismo, y aunque las anteriores novelas que he nombrado me gustaron, no es tampoco un estilo de libros que me llame especialmente la atención. La ausencia total de trama, ya que no hay un hilo conductor, tan solo les vemos drogarse, hablar de cosas insustanciales entre ellos y practicar sexo, hace que nuestro interés sea relativo. El hecho de que los personajes sean tan desapasionados, se muestren tan apáticos y se comporten casi de un modo idéntico hace difícil que nos identifiquemos con ellos o que al menos simpaticemos con alguno de ellos. 

Daido Moriyama

¿Me arrepiento de haberla leído? No, porque quería conocer la prosa de Ryu Murakami que en sí no me ha desagradado, abundantes diálogos, frases cortas y secas, intercaladas con pasajes más poéticos y descriptivos. Además, es una novela muy breve de poco más de 100 páginas que es lee fácilmente en una tarde, con lo que no me ha robado mucho tiempo. ¿La recomendaría? Esta pregunta es más difícil de responder. Es una lectura que no deja apenas poso y que en mi caso me ha aportado más bien poco. Si os apetece leer libros de este tipo os recomendaría cien mil veces antes los anteriormente nombrados de Burroughs y Easton Ellis. Sin embargo, si sentís curiosidad, como me ha pasado a mí, tampoco supone una pérdida de tiempo muy grande por lo breve que es, y aburrir no aburre, ya que como digo, el lenguaje es muy sencillo, hay abundancia de diálogo y se lee en nada de tiempo. 

Daido Moriyama

Para ilustrar esta entrada he usado las imágenes del fotógrafo japonés Daido Moriyama, desasosegantes, llenas de interrogantes y de sensualidad. Fue miembro fundador del grupo Provoke en 1969 junto a otros fotógrafos, así como de la Photo Workshop School en Tokio. En sus fotografías suele utilizar desenfoques en las figuras, sobreexposiciones y fuertes contrastes que rompen con la perfección de la fotografía y la hacen aún más genuina. Sus inspiraciones se encuentran en Robert Frank, Shomei Tomatsu, Andy Warhol y William Klein. Entre los premios que ha obtenido se encuentran el premio anual de 1983 otorgado por la Sociedad Fotográfica de Japón y el Premio de Cultura de la Asociación Alemana de Fotografía de 2004.


Ryu Murakami

Ryu Murakami (no confundir con Haruki, el popular escritor japonés de novelas como Tokio Blues o 1Q84) es un escritor y director de cine nacido en Sasebo, Nagasaki, en 1952. Su primera novela fue Azul casi transparente, publicada en 1976, obra que se convirtió inmediatamente en bestseller. Él mismo vivió cerca de una base militar estadounidense en Sasebo, algo que aplica en su novela. Entre las películas que ha dirigido se encuentra Tokyo Decadence (1992). En español, además de esta, se encuentran las novelas Sopa de Miso y Los chicos de las taquillas. Con esta novela ha ganado el primer premio del concurso literario de la revista Gunzo y el prestigioso premio Akutagawa

lunes, 2 de julio de 2012

'La lluvia antes de caer' de Jonathan Coe

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Título: La lluvia antes de caer (The rain before it falls)
Autor: Jonathan Coe
Traducción: Javier Lacruz
Editorial: Anagrama (mayo 2009)
Año de publicación: 2007
Páginas: 256
Precio: 18 euros


...La vida sólo empieza a tener sentido cuando te das cuente de que a veces (muchas veces, casi siempre) dos ideas totalmente contradictorias pueden ser ciertas.

A veces de improvisaciones salen buenos resultados. Es lo que ha pasado con la lectura de La lluvia antes de caer de Jonathan Coe. En un tiempo record  Atram y La hierba roja propusieron en el Café Literario la lectura de esta obra. La había visto reseñada en muchos blogs y sentía curiosidad por ella, además, lo que suelen proponer estas dos blogueras es un acierto seguro, así que no me lo pensé nada y me apunté. Un poco más tarde se nos unió littleEmily y en este petit comité hemos hecho una lectura que a rasgos generales ha resultado muy positiva. Las sagas familiares suelen gustarme mucho, aunque por desgracia, gustan tanto a tanta gente que han proliferado demasiados libros de este subgénero, con lo que hay muchos de dudosa calidad y es difícil acertar con los que realmente valen la pena. En este caso, os lo digo, vale la pena. Jonathan Coe construye una historia familiar con varias generaciones de mujeres como hilo conductor, pero sin caer en sensiblerías o felices casualidades que nos lleven a un final feliz previsible desde la primera página, como sucede con la mayoría de obras de este tipo. La lluvia antes de caer cubre un amplio periodo histórico, situándonos en Inglaterra desde la II Guerra Mundial, con los niños siendo evacuados al campo huyendo de los bombardeos, hasta nuestros días.

Hill Fort en Shropshire, Inglaterra (Foto: Sabine Hutchinson)


La narradora de la historia es Rosamond, una mujer de 73 años que ha fallecido recientemente y que ha dejado unas cintas grabadas con su historia. Gill, su sobrina, será la encargada junto a sus hijas de escuchar esas cintas y conocer la otra cara de su familia, varios secretos bien ocultos y conseguir averiguar quién es la enigmática Imogen, a quien Gill solo vio una vez hace muchos años cuando Imogen era una niña pequeña ciega, y de la que no se ha vuelto a saber nada. Las cintas van dirigidas a Imogen, así que la voz de Rosamond describe 20 fotografías que  nos conducirán por la historia de esta familia: desde esas dos primas pequeñas que huyen una noche por el bosque en plena II Guerra Mundial, pasando por los encuentros y desencuentros de las mujeres de la familia, las decisiones equivocadas, y aquellas que, aunque en su momento parecieron erróneas, trajeron más cosas positivas de las que en un primer momento pudieran imaginar.

Milford on Sea en Hampshire, Inglaterra

Sin duda, lo que hace especial a esta novela es la forma en la que está contada. Tenemos dos planos, el presente, con Gill y sus dos hijas, quienes tratan de averiguar la identidad y el paradero de Imogen y que escuchan las cintas dejadas por Rosamond. Ese segundo plano, las cintas, que realmente llegamos a "escuchar" y no a "leer", con la voz de una Rosamond que sabemos que ha muerto ya, deshilvanando sus recuerdos desde la infancia, pasando por su juventud hasta sus últimos días, describiendo unas fotografías de tal modo que "podemos verlas" mientras leemos. Es una técnica narrativa muy original y a la vez muy dinámica, ya que muchos de nuestros sentidos se ven implicados, imaginamos que podemos ver las fotos, oír el sonido de la voz de Rosamond contándonos la historia, a la vez que vamos leyendo. En la novela hay momentos para todo, como suele suceder en una vida, para la alegría, los sueños, la esperanza, pero también para las decepciones, la tristeza, la desesperación y la crueldad.

Lago Chambon en Auvernia, Francia

Como comentaba antes, la historia es totalmente imprevisible, por eso no quiero contar mucho más del argumento, es mejor ir descubriéndolo poco a poco, porque hay muchas sorpresas, y el final no es nada previsible, aunque sí lógico. Los personajes están muy bien definidos y como sucede con las personas reales, no hay buenos ni malos, sino personas que a veces se comportan bien, otras veces mal y otras regular, que se equivocan o aciertan dependiendo de las circunstancias, y cuyas decisiones van modelando no solo su futuro sino también el de los demás. Aunque Rosamond es indiscutiblemente la protagonista de la historia y se hace querer desde el minuto cero, también ella toma algunas decisiones algo discutibles; Imogen, el personaje más enigmático de la novela será la clave de toda la historia; Gill el nexo entre pasado y presente; y claro, personajes menos amables, como Ivy, Beatrix y Thea, varias generaciones de mujeres que repetirán una y otra vez los errores cometidos por sus madres y que inevitablemente se hacen odiar en muchos momentos, aunque también llegaremos a sentir lástima por ellas.

Oxfordshire, Inglaterra


Se trata de una lectura muy ágil, ideal para estos días de verano en los que quizá lecturas más densas cuesten algo más, yo lo devoré en nada de tiempo. Es un libro con el que no se puede parar de leer, queremos conocer el secreto de Imogen, pero también nos recreamos con las detallistas descripciones de las fotografías, con la historia en sí que a veces nos cuenta cosas que no tienen relación directa con la trama principal, con esos paisajes ingleses, con esas relaciones humanas que muchas veces terminan por deteriorarse. No es una lectura con un gran fondo, más bien la calificaría de ligera, pero a pesar de ello, creo que por su ambientación, por algunos temas delicados que toca (además de las relaciones familiares, la eutanasia, el maltrato infantil o la homosexualidad), por sus personajes bien perfilados y porque huye de las tramas y los finales fáciles, tiene mucha más profundidad e interés que algunas sagas familiares más populares.

Saskatchewan, Canadá

Si sois asiduos al blog sabréis que mi literatura favorita es la extranjera y no es así porque sí. Me gusta viajar a través de los libros, conocer nuevos paisajes, personas y culturas, ojalá pudiera viajar a todos y cada uno de los rincones del mundo, ojalá pudiera viajar en el tiempo. Como eso no es posible, la lectura es una estupenda manera de conseguirlo. Es por eso que para mí ha sido un aliciente más la gran cantidad de lugares realmente hermosos que retrata esta novela, por un lado, el siempre increíble Londres o Birmingham, pero también otros paisajes más rurales de Inglaterra realmente maravillosos como Shropshire, Milford on Sea u Oxfordshire. Y aunque la acción principal se desarrolla en Inglaterra, también viaja a otros países como al precioso lago Chambon en Francia, a Irlanda, llegando incluso hasta Canadá.
Jonathan Coe


Jonathan Coe, nacido en Birmingham en1961, estudió en las universidades de Cambridge y Warwick, y ha sido colaborador de London Review of Books y The Times Literary Supplement. La lluvia antes de caer se aleja bastante de lo que venía siendo su producción literaria, más centrada en la sátira. Ha recibido numerosos premios por sus obras, como el Premio The Mail on Sunday/John Lewellyn Rhys y el Prix Meilleur Livre Étranger en Francia por ¡Menudo reparto!; el Writer's Guild Best Fiction y, en Francia, el Prix Médicis Étranger por La casa del sueño; o el Premio Arcebispo San Clemente, en Santiago de Compostela, por El Club de los Canallas.

Otras reseñas

lunes, 14 de mayo de 2012

'Tenemos que hablar de Kevin' de Lionel Shriver

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Título: Tenemos que hablar de Kevin (We need to talk about Kevin)
Autor: Lionel Shriver
Editorial: Anagrama (junio 2007)
Año de publicación: 2003
Páginas: 616
Precio: 25 euros

"Ahora bien, si no hay razón alguna para vivir sin hijos, ¿por qué habría de haberla para vivir con ellos? Responder a la angustia existencial que te plantea tu vida engendrando, simplemente, otra vida que la suceda significa, además de una cobardía, dejar para la generación que siga a la tuya la responsabilidad de encontrar la respuesta; hallarla en estas condiciones representa, pues, una tarea potencialmente infinita. Lo más probable es que la respuesta de tus hijos sea procrear a su vez, para endilgar a su descendencia el problema de no encontrarle sentido a la vida."

Tenemos que hablar de Kevin es una novela en la que encontramos un exterior sumamente apetecible, una historia que engancha desde la primera página, a pesar de que conocemos el final (más o menos, porque hay un par de sorpresas), y con ciertos toques de humor negro. Sin embargo, no es únicamente una novela entretenida, a lo largo de la lectura se van desvelando más y más capas, a cual más interesante, temas que no podrían estar más de actualidad: la necesidad o la obligatoriedad de tener hijos o no, la educación en las escuelas, el malcriar y consentir a los hijos hasta tal punto que estos se convierten en pequeños tiranos que esclavizan a sus padres, la violencia en las aulas... Temas que dan para horas de reflexión. 




Tenemos que hablar de Kevin está escrito a modo de novela epistolar, son las cartas que Eva escribe a su marido Franklin después de que el hijo adolescente de ambos, Kevin, perpetre una masacre en su instituto matando a varios alumnos y profesores del centro. Eva trata de poner en orden los hechos remontándose al momento en que su marido y ella comenzaron a plantearse si debían tener hijos o no, ante el temido fantasma de los 40 acechándoles, pero sin querer dejar atrás su vida feliz de pareja sin ataduras o su trabajo que adora en la empresa que ella misma ha creado de guías de viaje para mochileros, gracias a la que viaja constantemente por todo el mundo; pasando por la infancia y adolescencia de Kevin y el terrible desenlace días antes de que este cumpla 16 años. Se trata de un intento por tratar de comprender a su hijo y lo que ha hecho, pero también un modo de expiar sus propias culpas, sus incertidumbres sobre si ha sido una buena madre o no, y si el carácter de Kevin, su maldad, es algo innato o si lo ha ido adquiriendo por culpa de la educación que ha recibido.



Uno de los grandes valores de la novela es su ambigüedad, como conocemos los hechos a través de las cartas que escribe Eva, tan solo conocemos su punto de vista, es su verdad, es el modo en que ella ha vivido los acontecimientos. De hecho, no logramos saber si las cosas sucedieron tal y como lo cuenta ella, si Kevin fue tan diabólico y perverso desde un principio y ella lo supo siempre, o si, a la luz de lo ocurrido después, ella ha cambiado su percepción de las cosas, y las ve a través del prisma de lo que es ahora su hijo: un asesino. Tampoco podemos estar tan seguros de que las culpas que Eva se echa a sí misma sean ciertas, o si trata de hacerse responsable del comportamiento de su hijo. Tenemos que hablar de Kevin es una novela dura, no como lectura, ya que esta es absolutamente adictiva, sino por los temas que trata y cómo lo hace. Para aquellos a los que les guste lo políticamente correcto que ni se les ocurra acercarse a esta novela. La protagonista, Eva, habla sin pelos en la lengua y destapa muchos tabúes de los que es impensable hablar abiertamente, como la aversión hacia ser madre, hasta el punto de no sentir afecto por su propio hijo ni siquiera cuando este ya ha nacido; el deseo de abortar si su hijo pudiera nacer con malformaciones o algún tipo de retraso porque no podría quererle; el desprecio hacia los padres y la vida "perfecta" e idílica que exhiben muchas familias... Hay escenas muy duras a lo largo del libro, y lo que en principio es un bebé insoportable que no para de chillar a todas horas salvo cuando su padre llega a casa, lo que exaspera a Eva; pasa a ser un niño extorsionador que no quiere ir al baño, con lo que lleva pañales hasta los seis años, esclavizando a su madre al tener que cambiarle varias veces al día y tenerla así bajo su poder; que juega a dos bandas con sus padres, angelical con su padre y su verdadera cara con su madre; hasta llegar a la adolescencia, donde lo que hasta el momento no había tenido consecuencias fatales, comienza a ser preocupante.


Un punto clave de la novela es la extrema violencia en los colegios y en concreto, en EEUU, los asesinatos masivos en institutos a manos de adolescentes. Se habla de este modo de famosas masacres que han sucedido en la realidad, en especial la tristemente popular de Columbine, aunque también de otros asesinos adolescentes como Evan Ramsey, Barry Loukaitis, John Sirola, Luke Woodham o Brenda Spencer. Al mezclar de este modo ficción y realidad, el problema se vuelve más cercano. ¿Cómo evitar esas muertes? La autora apunta varios temas para reflexionar, entre ellos y en especial, la tenencia de armas amparada por la Segunda Enmienda de la Constitución norteamericana aprobada en 1791, que autoriza la libre posesión de armas a los ciudadanos estadounidenses. Pero también la pésima educación que reciben hoy los niños a manos de sus padres, totalmente malcriados y cuyas malas acciones quedan siempre sin castigo no vaya a ser que traumaticemos al niño; o el terrible papel que juegan los profesores, obligados por un lado a educar y a hacer el papel que los padres no hacen, y por otro estigmatizados por estos y despojados de cualquier tipo de autoridad en cuanto se meten con sus monstruitos. Como veis, las cosas no son tan diferentes entre España y EEUU.



"No eran tiempos fáciles para ser profesor de instituto, si es que lo fueron alguna vez. Atrapados entre unas autoridades educativas que exigían niveles de calidad cada vez más elevados y unos padres que les pedían las mejores calificaciones para sus hijos, examinados con lupa para detectar en ellos cualquier falta de sensibilidad racial o una actitud sexual inadecuada, desgarrados entre las repetidas exigencias de la generalización de exámenes estandarizados y las reivindicaciones estudiantiles de primar la expresión creativa, a los profesores se les culpaba de cualquier cosa que funcionara mal con los muchachos y a la vez se recurría a ellos como si fueran los únicos capaces de salvarlos. Ese doble papel de chivo expiatorio y salvador era a todas luces mesiánico, con la única diferencia de que, probablemente, Jesús estaba mejor pagado."

Los personajes son una de las grandes bazas de este libro, con Eva empatizamos enseguida, aunque no estemos de acuerdo con todo lo que dice. Estigmatizada por el crimen cometido por su hijo, perseguida y acosada por sus vecinos, le permitimos que suelte algunos exabruptos e ideas un tanto radicales, comprendemos que es fruto de la experiencia tan dura que está viviendo. Es una mujer independiente, que ama la vida y a su marido, condenada por un hijo por el que nunca ha sentido demasiado aprecio. Su marido Franklin nos gusta menos, mal criador, es el típico padre que ve en su hijo un dechado de virtudes, da igual lo que haga Kevin, todo es disculpado: desde provocar el accidente de otro niño, hasta gritar y hablar mal a su madre, Kevin nunca es castigado, nunca se le reprende, siempre hace las cosas bien y son los demás los que le tienen manía. Eva no tiene en ningún momento el apoyo de su marido, no son en absoluto un equipo, eso Kevin lo sabe y lo usa para su propio beneficio. Con el que no caben medias tintas es con Kevin, desde la primera página le odiamos, es imposible no hacerlo. No quiero contar más para no desvelar algunas sorpresas del libro, pero sus actos van in crescendo a lo largo de la historia, a la par que nuestro odio hacia él. 



Ha sido una lectura que he disfrutado mucho, entretenida pero reflexiva, con la que he estado dando vueltas a todos estos temas durante días. También hay una película (con cuyas imágenes he ilustrado esta entrada) que se ha estrenado recientemente, dirigida por Lynne Ramsay con la magnífica Tilda Swinton como Eva, y un Ezra Miller que clava el papel de Kevin adolescente. El film está bastante bien. Han sabido condensar un libro largo y complejo como este en la estructura de una película. La recomiendo sin duda, aunque es cierto que la esencia del libro, las reflexiones de Eva, la ambigüedad en si sus recuerdos son exactos o exagerados por lo que ha sucedido, la actitud de su marido, que en la película está menos presente con un John C. Reilly meramente testimonial, se pierden. Aún así, me parece una buena adaptación, aunque como casi siempre, me quedo con el libro.

Lionel Shriver
La autora, Lionel Shriver, nacida en 1957 en Gastonia (Carolina del Norte, Estados Unidos), es periodista además de escritora. En 2005 ganó el Premio Orange de ficción por su séptima novela, Tenemos que hablar de Kevin, que la ha catapultado a la fama.

jueves, 19 de abril de 2012

'Calle de las tiendas oscuras' de Patrick Modiano

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Título: Calle de las Tiendas Oscuras (Rue des Boutiques Obscures)
Autor: Patrick Modiano
Editorial: Anagrama (marzo 2009)
Año de publicación: 1978
Páginas: 240
Precio: 17 euros

Os "presenté" a Patrick Modiano el año pasado con el libro En el café de la juventud perdida, una lectura que me entusiasmó y que estuvo entre mis mejores de 2011. Os avisé que volvería pronto a él, y aquí está de nuevo, con otro título de lo más sugerente: Calle de las Tiendas Oscuras. Con esta lectura me reafirmo, Modiano se ha convertido en uno de mis favoritos, un imprescindible  a la hora de disfrutar de la lectura, saboreando, paladeando cada palabra, cada frase, cada significado literal y lo que hay oculto detrás.

La diagonale des marches (1953) - Robert Doisneau

Para esta entrada no he podido resistirme a ilustrarla con imágenes de mi fotógrafo favorito, Robert Doisneau, del que se cumplió el pasado 14 de abril el centenario de su nacimiento. Doisneau, al igual que Modiano, retrata un París nostálgico, en blanco y negro, a medio camino entre la idealización y la cruda realidad que los envuelve. En el caso de Modiano, esa realidad que rompe con el París soñado son los fantasmas de la ocupación nazi en Francia y el colaboracionismo del gobierno francés, ambos presentes a pesar de que la sociedad francesa trate de olvidarlo, o de hacer como que lo ha olvidado.

Amour et barbelés - Robert Doisneau


Calle de las tiendas oscuras es un apetitoso caramelo sobre la búsqueda de identidad, un viaje a lo más profundo del yo, un viaje que no tiene fin, ya que nunca terminaremos de conocerlos o más bien de no conocernos a nosotros mismos. Ese caramelo viene envuelto en forma de novela negra, pero es eso simplemente, un envoltorio, que nadie espere una novela negra al uso, ni siquiera una resolución. Los que no os llevéis bien con los finales abiertos, preparaos, porque en este caso es más bien un final inconcluso, interrumpido, pero ¿no es así la vida? ¿En qué momento podemos decir que se ha terminado esa búsqueda? Nuestro protagonista es Guy Roland, un nombre inventado para un hombre que un día perdió la memoria y tuvo que reinventarse desde cero. Ha estado trabajando para una agencia de detectives desde entonces y ahora que esta cierra, decide investigarse a sí mismo. Emprende de este modo un viaje por las calles de París, pero también interior, en busca de las huellas de su pasado, de una identidad que se le escurre continuamente entre los dedos, a través de pistas falsas, callejones sin salida, viejas fotos en blanco y negro y recuerdos fragmentados de los pocos que sobreviven a a aquella época: la Francia ocupada.


Passage Saint Anne (1967) - Robert Doisneau

Leer a Modiano es enfrentarse a un libro con la mente abierta, lejos de prejuicios. ¿Es una novela negra? No ¿Es una novela introspectiva? Tampoco. Pero a la vez sí que lo es. El autor mezcla géneros, introduce cartas, informes, fragmentos de guías de teléfonos, direcciones... nos hace partícipes de esta investigación. Con un estilo muy ágil, repleto de diálogos, con capítulos breves y muy breves (algunos de apenas un par de líneas), la lectura avanza más rápido que nosotros, se desliza. Es un libro fácil de leer pero quizá difícil de comprender, ya que el fondo de la cuestión no está en la superficie, sino en lo que se desvela entre líneas, por lo que es necesario detenerse y pensar ¿qué he leído?


Galerie Vivienne (1981) - Robert Doisneau

Patrick Modiano obtuvo el Premio Goncourt con esta novela cuando tenía 33 años. Se trata de su sexta novela y resulta asombroso que una obra de esta calidad, publicada en 1978 no haya sido editada en España hasta hace un par de años. Poco a poco parece que la editorial Anagrama va publicando la obra de un autor indispensable. Una novela oscura, inquietante, llena de personajes fugaces pero que permanecen con nosotros, como la bella y enigmática Gay Orlow, o el esquivo Freddie; con escenas realmente memorables, como el funeral ruso, el pianista solitario en una sala casi desierta, los recuerdos que no son propios aunque lo parezcan, las vidas posibles que podríamos haber vivido pero que son de otros.

Passerelle de la SNCF a Villeneuve Saint Georges (1945) - Robert Doisneau

"No soy nada. sólo una silueta clara, aquella noche, en la terraza de un café. Estaba esperando que dejara de llover, un chaparrón que empezó en el preciso momento en que Hutte se iba." (Calle de las Tiendas Oscuras)

lunes, 16 de enero de 2012

'Las Partículas Elementales' de Michel Houellebecq

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Título: Las Partículas Elementales (Les particules élémentaires)
Autor: Michel Houellebecq
Editorial: Anagrama (mayo 2011)
Año de publicación: 1998
Páginas: 328
Precio:  10 euros

"La desgracia sólo alcanza su punto más alto cuando hemos visto, lo bastante cerca, la posibilidad práctica de la felicidad."

No es sólo que esté un poco perezosa (que lo estoy, lo admito), es que hablar de los libros de Houellebecq no es nada fácil, por eso, aunque terminé Las partículas elementales hace ya un tiempo, no me he decidido a escribir sobre él hasta ahora. Me da la sensación de que cuanto más me esfuerzo por explicar por qué estoy tan fascinada con él, menos lo consigo. Me pasó con mi chico, le estuve hablando sin descanso de este libro mientras lo leía, se lo recomendé una y otra vez, y al final conseguí que lo leyera con el trato de que yo leería el libro que él estaba leyendo en ese momento (lo cual ha sido un trato excelente porque es El sueño del celta de Mario Vargas Llosa que me está entusiasmando). La cosa es que ahora que lo está leyendo, me dice que le está encantando, pero que es cierto, que no pude transmitirle lo que era el libro, que ha tenido que leerlo por sí mismo para comprenderlo. Y es que Houellebecq no es un autor fácil, y no porque su prosa sea complicada, sino porque cada frase suya es como un puñetazo directo al alma del que lee, nos habla, más bien susurra y a veces vocifera al oído, nos sacude e incluso nos da más de una bofetada, y a pesar de eso se lo consentimos, es más, seguimos leyendo deseando que siga vapuleándonos, que nos despierte del letargo en el que solemos vivir. No soy de las que piensa que ciertos libros tienen ciertos lectores, soy más categórica que eso, están los libros que entretienen y que pueden gustar a un lector o no, y luego está la literatura, la literatura con mayúsculas, aquellos libros que no son para soñar o evadirse, sino que contienen una pequeña porción de universo. Al cerrarlos parece que vemos algo más claro en medio del caos de esta vida, libros para pensar, en definitiva. Los libros de Houellebecq entran dentro de esta segunda categoría, son libros que todo el mundo debería leer.

Michel Houellebecq

Con esto no quiero asustar a nadie, de hecho, Las partículas elementales es un libro que se lee mucho mejor que el primer libro que leí de Houellebecq el año pasado, El mapa y el territorio. La historia, la superficie, nos habla de dos hermanos, Michel y Bruno, el uno encerrado en la ciencia, casi célibe, solitario y que no se siente unido a ningún otro ser humano; el otro, un devorador insaciable de sexo, racista, solitario también, y que inexplicablemente, a pesar de su carácter aborrecible, nos inspira ternura y lástima. Ambos llenos de carencias, de soledades, de inseguridades. Todo ello en un marco inmejorable: Francia en los años 60. Las comunas hippies, la libertad sexual, la píldora, la música rock, Jimi Hendrix, Mick Jagger, el musical Hair, la llegada del hombre a la luna, mayo del 68... Un retrato de una sociedad y una época en las que el mundo aún creía que podían cambiarse las cosas. Houellebecq nos demuestra que no, que el ser humano está abocado al fracaso, a repetir los mismos errores una y otra vez. Si hay algo que me gusta en especial de esta novela es que cada frase invita a ser leída dos veces, a parar a reflexionar en ella. Houellebecq puede parecer un cínico, un depravado o simplemente un pesimista sin remedio, sin embargo, creo que detrás de todo ese discurso derrotista se encuentra una persona de una gran sensibilidad, consciente de lo que se nos viene encima, de todo lo oscuro y perverso en lo que intentamos no pensar.

"Uno puede enfrentarse a los acontecimientos de la vida con humor durante años, a veces muchos años, y en algunos casos puede mantener una actitud humorística casi hasta el final; pero la vida siempre nos rompe el corazón. Por mucho valor, sangre fría y humor que uno acumule a lo largo de su vida, siempre acaba con el corazón destrozado. Y entonces uno deja de reírse. A fin de cuentas ya sólo quedan la soledad, el frío y el silencio. A fin de cuentas, sólo queda la muerte."

A pesar de ese tono fatalista, por el que comienzo a entender por qué se habla tanto de Sartre y de los existencialistas franceses a la hora de hablar de Houellebecq, la novela tiene momentos de un humor visceral que me ha recordado en algunos aspectos al Bukowski más lascivo. Bruno (y sus correrías sexuales) es el protagonista de esos momentos que nos llevan de la carcajada a la lástima, sin duda, y pese a no ser el protagonista de la novela, ha sido mi personaje favorito de la misma. Me da la sensación de que una vez más, no he sabido explicar bien qué ha significado para mí este libro, sólo puedo recomendaros que lo leáis, que os dejéis llevar por Houellebecq, confiad en él, dejaos arrastrar aunque os muestre al lado más oscuro del alma humana. Si en su momento dije que El mapa y el territorio era de los mejores libros que había leído en 2011, Las partículas elementales me ha parecido aún mejor, me ha conmovido desde muy dentro. Ahora sí, puedo decirlo ya, Michel Houellebecq es mi gran descubrimiento de los últimos años, del que voy a ir devorando todo lo que caiga en mis manos.

lunes, 28 de noviembre de 2011

'El mapa y el terrritorio' de Michel Houellebecq


Título: El mapa y el territorio (La carte et le territoire)
Autor: Michel Houellebecq
Editorial: Anagrama (septiembre, 2011)
Año de publicación: 2010
Páginas: 384
Precio: 21,90 euros

A falta de unos días para entrar en diciembre puedo decir ya que El mapa y el territorio de Michel Houellebecq es uno de los mejores libros que he leído este año: intenso, con giros inesperados y una maestría, que no se ve ya mucho en la literatura actual, para jugar con las palabras y con nosotros, los lectores, llevándonos de un lado a otro casi casi a ciegas, tanteando el terreno y dejándonos llevar por la historia que teje Houellebecq. 

 Yasushi Okano

El autor recrea una biografía imaginaria (al estilo de las de Borges) de un artista que nunca existió pero que en manos de Houellebecq cobra vida, hasta tal punto que en ocasiones olvidamos su carácter imaginario y por un momento nos encontramos pensando que nos encantaría poder ver las obras de arte que nos describe y que crea el protagonista. Jed Martin, pintor, fotógrafo, vive en un pequeño piso de París donde hasta el calentador se niega a funcionar correctamente. Jed ni siquiera se considera a sí mismo un artista en el termino exacto de la palabra, de pronto se le ocurre una idea y trabaja incansablemente en ella, transcurrido un tiempo, abandona esa serie y se sume en un vacío que vuelve a llenarse cuando le llega otra oleada de inspiración. Es el caso de las enigmáticas fotografías de mapas de carreteras francesas de Michelín o la serie de oficios, óleos sobre artesanos en desaparición o personajes relevantes de la sociedad como Steve Jobs y Bill Gates o el propio  Houellebecq que entra en escena como un personaje más. Porque  Houellebecq no hace nada nuevo en esta novela: biografías sobre personajes que no han existido o la introducción del autor como un personaje más, pero lo hace de tal manera que renueva esas técnicas y les da un nuevo significado. Houellebecq a través de su personaje se autoflagela y llega a límites inimaginables.

 Yasushi Okano

La novela nos presenta una vida, un suspiro en medio de la inmensidad del tiempo, un breve interludio en el que transcurre la vida de una persona. Al final no queda nada, ha sido un instante, una vida que apenas será recordada por una biografía y unas cuantas obras, y eso en el caso de un personaje que deje poso en la vida, el resto: su padre arquitecto adicto al trabajo, su amante la rusa Olga... quedarán seguramente en el olvido. Por mucho que nos relacionemos con los demás, estamos solos en este mundo. Houellebecq nos regala un tratado sobre arte, nos habla de la eutanasia, del deseo de morir y del deseo de vivir, del paso del tiempo, de la inevitabilidad de las cosas, de un ciclo que se renueva constantemente, de pérdidas, de errores, de constantes reencuentros consigo mismo. Aunque el estilo sea fluido, las ideas son continuas, es un libro en el que se podría estar pensando tiempo y tiempo. A pesar de que en general el ritmo es ágil, de vez en cuando la lectura se espesa con descripciones pormenorizadas como por ejemplo la de la vida y reproducción de las moscas, o conversaciones detalladas sobre arquitectura  o arte. Son breves momentos, de hecho, la novela nos depara una pequeña sorpresa en forma de novela dentro de la novela, una historia inesperada, en forma de novela negra, que hace que todo vaya tomando forma para llevarnos a un final donde todas las piezas encajan, oímos el clic en nuestro cerebro y todo lo leído hasta el momento cobra sentido.

 Michel Houellebeqc

El francés Michel Houellebeqc, de 55 años, se hizo con el prestigioso Premio Gongourt gracias a El mapa y el territorio. A pesar de ello, la obra ha estado envuelta en la polémica, ya que el autor reconoció que había tomado textos de la Wikipedia y los había insertado en su libro. Todo esto derivó en un debate sobre si era plagio o no que terminó con la novela colgada íntegramente en internet, ya que, al ser públicos los artículos de Wikipedia (licencia libre que dice que se pueden usar libremente pero sin lucro), su novela debía ser accesible a todo el mundo.

Yasushi Okano

Las imágenes que ilustran esta entrada son del fotógrafo japonés Yasushi Okano, a quien pertenece también la imagen que ilustra la portada del libro, sus fotografías llenas de poesía, enigmáticas, melancólicas, encajan a la perfección con la novela: "El triunfo de la vegetación es absoluto". Ha sido un inmenso placer compartir esta lectura con otros compañeros blogueros, si nos habéis seguido en twitter hemos estado comentando nuestras impresiones bajo el hastag #mapayterritorio. A continuación os dejo los enlaces de los blogs de mis compañeros en esta aventura, que iré actualizando a medida que se publiquen sus reseñas, para que podáis ver qué les ha parecido a ellos El mapa y el territorio.

- Leer sin prisa 
- Libro_génica
- Viaje alrededor de una mesa

miércoles, 9 de noviembre de 2011

'En el café de la juventud perdida' de Patrick Modiano


Título: En el café de la juventud perdida (Dans le café de la jeunesse perdue)
Autor: Patrick Modiano
Editorial: Anagrama (septiembre 2008)
Año de publicación: 2007
Páginas: 131
Precio: 14,50 euros

"Le Condé era para mí un refugio de la grisura de la vida. Habría una parte de mí mismo -la mejor- que algún día no me quedaría más remedio que dejar allí."

Gracias a que Karo de libro_génica ha hablado hace poco de él en su blog y a Lahierbaroja que reseñó este mismo libro en el suyo, he podido conocer a este autor francés que vais a ver más veces por el blog. ¡Seguro! Su estilo, la melancolía que destila, lo sugestivo y sensorial que es, cómo ha conseguido trasladarme al París de los años 60 haciéndome olvidar por momentos que no, que no estaba allí, me han convencido totalmente.  Patrick Modiano me gusta y mucho, sé que entre los que seguís el blog hay much@s adictos a la literatura francesa, y os va a encantar Modiano. En el café de la juventud perdida nos traslada al París de los años 60, a las calles de Montmartre, al bulevar Saint-Michel, a Montparnasse, a Pigalle... El café Le Condé - ("por las inmediaciones de la glorieta de L'Odeon, que siempre me imagino igual de lúgubre bajo la lluvia") - es el punto de encuentro donde se reunen poetas, estudiantes, marginados de la sociedad, gente que no encuentra su lugar y que aquí no es cuestionada ni juzgada, donde ni si quiera se les pregunta de dónde vienen. Es el caso de la enigmática Louki, un apodo bajo el que se esconde una joven que nadie conoce realmente. 

"De las dos entradas del café, siempre prefería la más estrecha, la que llamaban la puerta de la sombra. Escogía la misma mesa, al fondo del local, que era pequeño. Al principio, no hablaba con nadie; luego ya conocía a los parroquianos de Le Condé, la mayoría de los cuales tenía nuestra edad, entre los diecinueve y los veinticinco años, diría yo. En ocasiones se sentaba en las mesas de ellos, pero, las más de las veces, seguía siendo adicta a su sitio, al fondo del todo."

 
 Dennis Stock/Magnum, Paris St Germain des Prés (1958)

Varios hombres que la conocieron, en mayor o menor medida, serán los encargados de ir reconstruyendo las piezas del puzle de esta chica que no quiere ser reconstruida. Hija de una taquillera del Moulin-Rouge, Louki huye cada cierto tiempo de su pasado y de las personas con las que vive su presente en una continua huida hacia delante. Louki, que vagabundea con quince años por las oscuras calles de París y es detenida por vangancia de menor, la misma que se pierde entre los libros de una librería de viejo y rebusca entre obras de astronomía, la que busca sin saber qué busca ni si realmente busca algo. Todas esas Louki son reconstruidas por los demás, e incluso por ella misma. Perdida, encontrada y vuelta a perderse entre las calles de París. Una novelita que juega con la nostalgia, con los tiempos mejores que se fueron de la juventud para no volver, y que nos plantea un final inesperado, o quizá esperado también, pero trágico e intenso, un final digno de ser recordado. En el fondo, no sabremos nunca quién es realmente Louki ni falta que hace, porque como dice uno de los personajes de la novela: "Cuando de verdad queremos a una persona, hay que aceptar la parte de misterio que hay en ella".

Robert Doisneau, Parisienne (1969)

"Hay electricidad en el aire de París en los atardeceres de octubre, a la hora en que va cayendo la noche. Incluso cuando llueve. No me entra melancolía a esa hora, ni tengo la sensación de que el tiempo huye. Sino de que todo es posible."

http://salonkritik.net/08-09/modiano.jpg
Patrick Modiano

Patrick Modiano (Boulogne-Billancourt 1945) es un prestigioso escritor francés que ha recibido nada más y nada menos que el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa en 1972, el Premio Goncourt en 1978, el Premio Roger Nimier, el Premio Fenéon y el Premio de la Fundación Pierre de Mónaco por el conjunto de su obra. La historia de amor de sus padres podría formar parte de una de sus novelas. Su padre Albert Modiano, descendiente de una familia judía italiana emigrada a París, y su madre, la actriz belga Louisa Colpijn, se conocieron durante la ocupación alemana de Francia. De hecho, ese periodo histórico suele repetirse en sus primeras novelas, que exploran la ocupación nazi en Francia y el colaboracionismo. Como os digo, yo pienso repetir con él, ha sido un flechazo lectora-autor que creo, durará bastante tiempo. Una de esas veces en que sientes que ha sido algo más que una lectura placentera, más bien una conexión.

Hoy miércoles es fiesta en Madrid, es el día de la Almudena, así que aprovecharé entre otras cosas para ver la exposición del Hermitage en el Museo del Prado, del que ya tengo las entradas. Os aviso, porque a mí me ha pillado de sorpresa, que hay que coger hora previa para la visita. Se puede hacer tanto por teléfono, como online o presencialmente (aunque está todo bastante a tope y es mejor cogerlas con tiempo). Para los periodistas como yo, o cualquier otra persona que pueda entrar gratis a la exposición, ojo, porque también tenemos que reservar hora previamente, no es llegar y ya está. Hay una opción para coger las entradas gratis online y una vez allí se canjean en taquilla enseñando la acreditación, aunque es obligatorio comprar una normal cuando se coge la gratuita (yo he aprovechado para coger la de mi chico que tiene que pagar). Tenéis toda la información aquí, de todos modos, este viernes, os traeré mis impresiones de qué me ha parecido este viaje a Rusia que tantas ganas tengo de hacer (también al país de verdad, ¡ojalá!) y toda la información que pueda reunir.

lunes, 26 de septiembre de 2011

'Viaje de invierno' de Amélie Nothomb


Título: Viaje de invierno (Le Voyage d'hiver)
Autor: Amélie Nothomb
Editorial: Anagrama (marzo 2011)
Año de publicación: 2009
Páginas: 128
Precio: 13 euros 


Me declaro seguidora de la genial escritora belga Amélie Nothomb. Por aquí ya habréis visto algunos libros suyos que me han entusiasmado como Ni de Eva ni de Adán, Estupor y Temblores o Antichrista, pero no soy una incondicional. Por ejemplo, no me gustó nada Biografía del hambre, y ya os aviso que este Viaje de invierno, su última novela publicada, aunque me ha gustado, no ha despertado en mí el entusiasmo de otras novelas suyas. Tampoco han ayudado las circunstancias, ya que he leído el libro a trompicones, teniendo que dejar su lectura muchas veces por cosas del mundo real, con lo que volver a meterme en el mundo irracional y loco de Amélie me costaba el doble, así que quizá mi opinión sobre este libro no sea del todo objetiva y venga determinada por el momento y situación en que lo he leído. Aún así, los que ya conocéis a Amélie Nothomb sabéis que su estilo es muy fresco y directo, con frases cortas y un lenguaje muy coloquial y asequible, eso, unido a que sus novelas suelen ser muy breves, hacen que su lectura sea muy rápida y cómoda. Lo mismo sucede con este libro, que a pesar de las circunstancias, he devorado en poco tiempo.

Imagen: Domingo Alemán (http://www.domingoaleman.es/)

París. La torre Eiffel como emblema del amor y como la A más significativa de la ciudad de la luz. Un triángulo que no es amoroso. Un terrorista suicida por amor. Las piezas que Amélie crea pueden parecer a simple vista difíciles de encajar, pero encajan. Un hombre espera en un aeropuerto, quiere hacer estallar un avión en pleno vuelo contra la torre Eiffel. Lo hace movido por el amor hacia Astrolabio, una mujer que no puede corresponderle por culpa de la relación de mutua dependencia que vive con la escritora de la que se ocupa y a la que cuida: Aliénor, glotona, un tanto retrasada y con un comportamiento totalmente asocial que convierte esta relación en una dependencia total. Aliénor crea libros sorprendentes que no es capaz de escribir por ella misma, sino que necesita dictar a Astrolabio: amiga, cuidadora, casi una hermana. Amélie Nothomb retrata de este modo, con mucho humor y mucha mala intención hacia sí misma su extraña relación con su hermana y sus propias manías y defectos. Aunque el protagonista que nos cuenta la historia es en esta ocasión un hombre, Zoilo, el terrorista suicida, Amélie no puede evitar retratarse en esa escritora obesa y dependiente, alejada de la realidad y convertida en un estorbo para la felicidad de su hermana-cuidadora Astrolabio. Uno de los fallos de la novela ha sido ese querer hablar en boca de un hombre, si se ha leído anteriormente a Nothomb, es inevitable pensar todo el rato en ella, y el hecho de ceder la voz a ese protagonista masculino, queda algo forzado. Aunque Amélie nos quiera hacer creer que el que habla es Zoilo, la que habla es indudablemente Amélie.



La obra de Amélie Nothomb se divide entre sus novelas más autobiográficas y aquellas totalmente ficticias, como es este caso, aunque como digo, hay algunos toques de la vida de la autora. Como la gran mayoría de sus lectores, me decanto más por las autobiográficas, en las que la separación entre realidad y ficción es tan sutil que son imposibles de separar. En Viaje de invierno, aunque aparecen muchas referencias propias, la historia gira en torno a un amor imposible, y a las reflexiones en torno a la vida que tanto le gustan a la autora. De este modo, la novela, aunque entretiene no acaba de cuajar, le falta algo, un hilo conductor más sólido, un desenlace que nos fascine, una historia, en definitiva. Ya que más que una historia, Viaje de invierno parece más bien un conjunto de retazos, de momentos que viven los personajes y a los que asistimos. Eso si, los personajes de la novela son lo mejor de la misma, y consiguen arrancarnos más de una sonrisa, que no carcajada, con sus comportamientos un tanto desequilibrados. Como habréis podido ver más arriba, el título de la novela hace referencia al Viaje de invierno de Franz Schubert, un conjunto de preciosos lieder que el compositor creó a partir de poemas de Wilhelm Müller, y del que he seleccionado El tilo (Der Lindenbaum), una de las canciones más famosas del ciclo.


**Para terminar quería agradeceros esos algo más de 300 seguidores que ha alcanzado ya el blog. Sé que siempre se dice lo mismo, pero es cierto que cuando empecé con esto jamás imaginé que llegaría a esta cifra y que a alguien pudiera interesarle lo que escribo aquí. Como cuentan muchos blogueros, yo también tuve mi momento de querer echar el cierre cuando nadie entraba a comentar, hasta que un día, poco a poco, muchos de vosotros os fuisteis acercando hasta aquí, dejando vuestras opiniones y haciéndoos seguidores del blog. ¡Muchísimas gracias a todos!