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martes, 9 de octubre de 2012

'Caída y auge de Reginald Perrin' de David Nobbs

ReginaldPerrin

Título: Caída y auge de Reginald Perrin (The Fall and Rise of Reginald Perrin)
Autor: David Nobbs
Traducción: Julia Osuna Aguilar
Editorial: Impedimenta (septiembre 2012)
Año de publicación: 1975
Páginas: 358
Precio: 22,75 euros

Cuando Reginald Iolanthe Perrin se dispuso a salir para el trabajo aquella mañana de jueves, no entraba en sus planes llamar hipopótamo a su suegra. Nada más lejos de su pensamiento.

Si hay algo que defina al humor inglés es, sin duda, lo peculiar que es siempre, o se ama o se odia, o se entiende o uno se queda un poco pensando que estos británicos están completamente locos. Y en cierto modo es así, el humor inglés es un poco loco y surrealista, lleno de absurdos y juegos de palabras, de contrastes entre apariencia y realidad. Algo que choca fuertemente con el carácter británico tan impoluto y serio. Es en ese fuerte contraste, creo yo, donde se encuentra la gracia del humor inglés. Inteligente, muy sutil, irreverente y crítico, todos esos elementos los encontramos en Caída y auge de Reginald Perrin, que tiene mucho de novela de humor, aunque no se queda tan sólo en eso, es también el retrato de un hombre corriente, un hombre universal que podría vivir en cualquier lugar del mundo y con el que todos, sin excepción, en algún momento de nuestra vida nos podemos sentir identificados. 

Londres, 1967 (wasleso)

Reginald Perrin es un hombre gris, un oficinista que se encuentra perdido en su propia vida: todos los días igual, monótona, aburrida, predecible. De su casa de los suburbios, a su oficina en el centro de Londres. De una vida familiar predecible junto a su esposa, a un trabajo que no le aporta nada. Alrededor, jefes y compañeros de trabajo; sus hijos ya mayores pero aún dependientes, emocionalmente su hija mayor, casada con un hombre con el que intentan ser progres sin conseguir otra cosa que hacer el ridículo (andando todo el día desnudos por casa aunque a él no le gusta la idea, solo por hacerse el moderno, o sin corregir a sus hijos porque no quieren tratarles como a niños sino como a "pequeños adultos"); y económicamente su hijo, que aspira a ser actor mientras limpia los bolsillos a sus padres; la suegra, los cuñados, y demás familiares que tratan de sacar algún provecho. La propia inercia de su vida le empuja hacia adelante, un día más, poniendo buena cara, aunque no soporta a ninguno de ellos, ni siquiera se soporta a sí mismo. Incluso una intentona de aventura extramatrimonial le sale totalmente al revés de como esperaba Reginald. Cansado de su trabajo, de su familia e incluso de sí mismo, la única salida parece ser la de simular su propio suicidio y empezar una vida nueva lejos de todo.

Londres, 1966 (wasleso)

En algunos aspectos esta novela me ha recordado mucho al personaje de Wilt de Tom Sharpe (aunque quizá un poco menos desquiciado que este), una de las mejores sagas de humor literario inglés que he leído nunca. Ambos, hombres sin muchas ambiciones, con vidas mediocres con las que no están nada contentos, dirigidos por los deseos de los demás, antes que por los propios. Además de los momentos de humor que esto desencadena, nos encontramos el retrato de lo que podría ser la vida de muchas personas, empujadas por la inercia del día a día, se dejan arrastrar por la familia y el trabajo hasta acabar viviendo una vida que no les satisface, y siendo alguien a quien no reconocen como ellos mismos. Fue tal el éxito de la novela en Inglaterra, que pronto le siguieron otras dos más que continuaban las andanzas de Reginald Perrin: The return of Reginald Perrin y The Better World of Reginald Perrin. Al parecer, (yo no la recuerdo, debía ser muy pequeña entonces) esta novela y las que le siguieron, sirvieron como inspiración para una serie de televisión  que se emitió en los 70 en la BBC y que también pudo verse en España en los 80, y que tuvo mucho éxito en su momento.

Londres, 1972 (wasleso)

Se trata en definitiva de una novela ligera pero muy entretenida, con toques de humor dispersos a lo largo de toda la trama, lo que consigue que no se haga pesada, ya que no trata de ser gracioso todo el tiempo. Personalmente no soy mucho de novelas de humor, suelen aburrirme o, lo que es peor, causarme una vergüenza ajena terrible al ver cómo se fuerzan a veces las situaciones para conseguir que el lector se ría aunque sea con cosas ridículas. Esto no sucede con esta novela que nos cuenta una historia y accesoriamente nos hace reír, sin forzarlo, simplemente porque Reginald es así, un poco loco, harto de todo, políticamente correcto al principio, y descaradamente desinhibido y despreocupado al final. El autor, además, consigue darle a toda la historia un final de lo más acertado, ya que consigue encauzar toda la historia hacia una solución ingeniosa y divertida. Otro de los puntos fuertes de la novela son los múltiples personajes que van apareciendo a lo largo de la historia, cada uno con un pequeño gran papel. A pesar de que me he divertido con el libro y que en general me ha gustado bastante, sí que tengo que ponerle una pequeña pega, y es que mucho peso del humor de la novela se basa en los juegos de palabras, algo muy típico del humor inglés. Aunque la traductora se ha esforzado por trasladar esto al español, no lo consigue del todo, por lo que a veces esos juegos de palabras pierden el sentido y la gracia. Quitando esta pequeña pega, es un libro divertido, con el que pasar un buen rato y, ya de paso, repasar qué hay de Reginald Perrin en nuestras vidas, cuánta cantidad de gris e inercia acumulamos, quizá para ponerle remedio antes de tener que tomar medidas tan drásticas como las del protagonista.

David Nobbs

David Nobbs nació en Orpington, en el condado inglés de Kent, en marzo de 1935. Estudió Lenguas Clásicas en Cambridge y comenzó a escribir comedias y a trabajar en un pequeño periódico de Sheffield. Pronto empezó a colaborar como guionista para varios programas humorísticos de la BBC, como la adaptación que él mismo hizo de su personaje Reginald Perrin. Aunque en España es un autor prácticamente desconocido e inédito hasta ahora, ha publicado numerosos libros en su país y sigue escribiendo, su última novela se publicó en 2011 titulada It had to be you. 

martes, 4 de septiembre de 2012

'Cranford' de Elizabeth Gaskell

Cranford

Título: Cranford (Cranford)
Autor: Elizabeth Gaskell
Traducción: María Faidella
Editorial: Alba Editorial (noviembre 2000)
Año de publicación: 1851-1853
Páginas: 296
Precio:  17 euros

"Cranford, en primer lugar, está en poder de las Amazonas; los inquilinos de todas las casas que sobrepasan cierto alquiler son mujeres. Cuando un matrimonio viene a establecerse a la ciudad, de una manera u otra el marido desaparece, bien por el miedo cerval que le causa ser el único hombre en las veladas de Cranford, bien porque debe permanecer con su regimiento o en su buque, o los negocios que le ocupan le retienen toda la semana en la gran ciudad comercial vecina de Dumble, que dista sólo veinte millas por ferrocarril. En suma, que sea lo que sea lo que les ocurra a los caballeros, no viven en Cranford. ¿Y qué iban a hacer allí?"


Si hay una palabra que define totalmente esta novela es "entrañable". Entrar en el mundo que nos propone Elizabeth Gaskell, en el pequeño pueblecito de Cranford, conocer a sus habitantes, a esas solteronas un poco chismosas pero en el fondo de buen corazón, que se dedican a tomar el té y a comentar cualquier novedad, es muy fácil. Lo que se hace más difícil es dejar a esos personajes, ya que la lectura es muy amena y ágil. Eso, unido a que no son muchas páginas, hace que sin que nos demos cuenta lleguemos al final del mismo sin querer marcharnos de ese pueblecito inglés de ficción. Cranford está basado en el pueblo de la infancia de Gaskell, Knutsford, donde fue educada por su tía al fallecer su madre, y trata de aglutinar todo lo bueno, sencillo y querido que había en las pequeñas poblaciones inglesas previas a la Revolución Industrial. Con un gran sentido del humor, pero con mucho afecto también hacia sus personajes, a los que Gaskell trata con benevolencia incluso cuando se equivocan o actúan mal, la autora consigue que los lectores les cojamos también afecto. El hilo conductor de la historia es la joven Mary Smith y sus ocasionales visitas a la población, donde se hospeda en casa de dos hermanas solteronas, las Jenkyns: Deborah, la mayor, rígida y tradicional; y la entrañable Matty, cariñosa y llena de inseguridades. En sus estancias en Cranford, Mary (curiosamente el personaje del que menos sabemos) irá conociendo y trabando amistad con otros habitantes del pueblo como el capitán Brown o la señorita Pole.

Knutsford

En definitiva, se trata de una novela que con el tono de una confidencia íntima nos narra a lo largo de los capítulos pequeñas anécdotas y el día a día de los habitantes de Cranford: compromisos matrimoniales, muertes y nacimientos, o las estrecheces económicas a las que tienen que enfrentarse las mujeres de buena sociedad, supeditadas a que los miembros masculinos de su familia (ya sean padres, hermanos o maridos) las mantengan, y sin apenas posibilidades de salir adelante por si mismas de una manera que sea considerada decorosa. Si bien es cierto que la gran mayoría de los personajes son femeninos, aparecen también algunos masculinos que tendrán un peso importante en la historia. Supongo que muchos la catalogarán de "novela de mujeres" ya que sus protagonistas lo son, algo que me parece injusto, ya que sería igualmente simplista calificar de "novela de hombres" los miles de ellas que hay escritas y protagonizadas por el género masculino. Más bien podría decirse que se trata de un retrato de la sociedad y la vida de la época en un pequeño pueblo inglés, con las mujeres y sus problemas, ligados a la época, como eje central. Y, como digo, con un tono amable y muy tierno, que en ocasiones resulta quizá excesivamente idealizado, pero que no por ello deja de ser encantador. Es una de esas novelas que se inician con una sonrisa, despierta algunas carcajadas a lo largo de la lectura, y que terminamos con otra sonrisa de satisfacción. Es una historia positiva, en la que se dan valores como la amistad, el amor o la colaboración entre vecinos, aunque también los prejuicios o los malos entendidos. 


Cranford, la serie de la BBC

La novela está dividida en capítulos bastante breves en los que se narra un episodio concreto, por lo que cada uno de ellos puede abrirse y cerrarse de una manera más o menos independiente, aunque tienen una coherencia lineal. Esto se debe a que la novela fue publicada por entregas (algo muy habitual en la época) en la revista dirigida por Charles Dickens, Household Words, entre 1858 y 1853, año este último en que se publicó todo el material en un solo volumen, como la novela que conocemos hoy en día. De hecho, fue el propio Dickens quien animó a Gaskell a publicar en 1851 los dos primeros capítulos en su revista. Fue tal el éxito de estas historias, que la autora decidió continuar con sus personajes un poco más. Existe además una popular serie de televisión de la BBC, protagonizada entre otros por Judi Dench, que aún no he visto pero con la que quizá me anime ahora que ya he leído la novela, y que ha cosechado muy buenas críticas.


Elizabeth Gaskell

Elizabeth Gaskell nació en 1810 en Cheyne Walk (Chelsea) y murió en Holybourne (Hampshire) en 1865 a los 55 años. Es una importante autora inglesa de la época victoriana, muy popular por la biografía que escribió de su gran amiga Charlotte Brontë. Publicó su primera novela, Mary Barton, de manera anónima en 1848, una novela que la haría rápidamente famosa. Otra novela suya muy destacable es Norte y Sur (1854) que os recomiendo sin dudarlo, un retrato de la Inglaterra inmersa en plena Revolución Industrial, en la que se trata o se denuncia desde el trabajo infantil, pasando por la explotación laboral, la muerte de trabajadores por falta de medidas de seguridad laboral, el despotismo de los dueños de las fábricas o los primeros movimientos sindicales. Si de Cranford digo que es una obra entrañable y tierna, magnífica para leer y pasar un buen rato, en mi opinión, Norte y Sur es la gran obra maestra de Gaskell, una novela redonda e imprescindible que no podéis perderos.

lunes, 20 de agosto de 2012

'Unos ojos azules' de Thomas Hardy

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Título: 'Unos ojos azules' (A Pair of Blue Eyes)
Autor: Thomas Hardy
Traducción: Damián Alou
Editorial: DeBolsillo (febrero 2010)
Año de publicación: 1873
Páginas: 461
Precio:  9,95 euros


Pues sí, he vuelto, aunque poco a poco, acostumbrándome a que las vacaciones han acabado ya. Y aunque ha sido agradable este tiempo de desconexión de Internet, he de confesar que tenía ya algo de mono de blog, tanto de publicar en el mío, como de volver a leer los vuestros y cruzar comentarios con vosotros. Estos días de descanso he leído bastante, aunque más que la cantidad destacaría la calidad de los libros que he leído. Me ha dado por la literatura clásica decimonónica: Thomas Hardy, Elizabeth Gaskell y ahora mismo, Marcel Proust. Ya os iré hablando de ellos poco a poco así como de los libros que leí antes de marcharme a la playa y que aún tengo en el tintero. Para empezar, quería hablaros del que ha sido "el libro" de las vacaciones, ya que me ha ocupado prácticamente casi toda la semana que he pasado en la playa. Se trata de Unos ojos azules de Thomas Hardy, una novela decimonónica un tanto folletinesca que me ha producido sentimientos encontrados a lo largo de su lectura, pero que en un balance final os puedo decir que me ha parecido magnífica y os recomiendo que leáis.

Acantilados en Cornualles
Unos ojos azules es básicamente una historia de amor, un triángulo amoroso entre Elfride, una joven con unos esos inmensos ojos azules a los que hace referencia el título de la novela; el joven arquitecto Stephen Smith; y un veterano hombre de letras, Henry Knight. Elfride es muy joven e inexperta, vive casi aislada con su padre, el rector de Endelstow, una pequeña y remota localidad en Cornualles. Así que cuando conoce a Stephen, quien ha acudido a la localidad para restaurar la iglesia, no tarda en enamorarse de él. Este también es joven y está dando sus primeros pasos en su profesión, tratando de salir adelante y dejar atrás sus orígenes humildes, algo que se convertirá en un impedimento para lograr que el padre de Elfride vea con buenos ojos su relación. Por otro lado, Henry Knight, tutor y mecenas de Stephen, hombre maduro totalmente volcado en sus críticas literarias y en su trabajo, tiene unos principios demasiado rígidos y elevados para la vida, así que cuando se enamora por primera vez en su vida de esa joven Elfridre, la idealiza y considera virginal e inocente, sin saber que él es ya su tercer pretendiente.

Castillo Tintagel (Cornualles), lugar donde se sitúa el nacimiento del Rey Arturo

Como veis, es un folletín en toda regla, la historia de amor, enredos, celos, infidelidades, es el eje principal de la historia. Eso sí, con la magistral escritura de Thomas Hardy, quien pinta unos paisajes impresionantes, retratando la naturaleza salvaje y los acantilados de Cornualles, así como incidiendo en la psicología de cada uno de los personajes, creando caracteres totalmente únicos y muy diferenciados según sus distintas clases sociales. Y es que el otro gran tema de la novela son las diferencias entre clases sociales, tan marcadas en el siglo XIX, y que creaban prejuicios tan absurdos como el de juzgar a una persona por sus padres o el entorno en que había nacido, en vez del valor de haber progresado en la vida. La inmovilidad existente entre distintas clases y los prejuicios, así como el papel de la mujer en la época como mero adorno, algo bello que contemplar pero sin deseos propios, son algunos de los temas que se tratan. Y eso que en este caso, el personaje de Elfride es odioso de principio a fin de la novela: frívola, inconstante, mentirosa, hipócrita... es difícil encontrarle alguna virtud aparte de esos comentados ojos azules que, en el fondo, parecen ser lo único que hace que se enamoren de ella.

Playa en Cornualles

Como comentaba antes, a lo largo de la lectura he tenido algunos altibajos, especialmente porque esperaba más de esta novela. Anteriormente había leído ya de Thomas Hardy Lejos del mundanal ruido y Tess, la de los d'Urberville, ambas magníficas y que recomiendo leer antes que esta de la que hablo hoy, ya que ambas, aunque también tienen una trama amorosa, tratan otros temas, como la vida en el campo, la posición de las mujeres en el mundo, las duras condiciones de trabajo en la época, las desigualdades sociales... En ese sentido, Unos ojos azules se me ha quedado un poco corta en cuanto a temática, ya que básicamente se centra en el tema amoroso, podríamos decir que es una novela de amor pura y dura, aunque como decía antes se tratan algunos otros temas, pero muy superficialmente. Además, la gran cantidad de pasajes descriptivos y el hecho de que la protagonista sea tan odiosa de principio a fin de la novela, me hicieron la lectura algo dura en determinados momentos. Es en el tramo final del libro cuando he comenzado a disfrutar de verdad de él, los acontecimientos se precipitan, queremos saber qué va a suceder a continuación y, lo mejor de todo, los personajes alcanzan una hondura psicológica mucho mayor, evolucionan, se hacen de carne y hueso. Aunque eso sí, el final es típicamente propio de novela romántica, aunque no por ello deja de ser menos espectacular y redondo.

Thomas Hardy
Esta novela contiene muchos elementos biográficos de la vida del propio Thomas Hardy (1840-1928), especialmente en cuanto al personaje de Stephen se refiere, al que podríamos considerar su alter ego. Al igual que su personaje, Hardy era de origen humilde, su padre era un constructor y su madre cocinera y sirvienta. Con 16 años comenzó de aprendiz en Dorchester junto al arquitecto y restaurador James Hicks, y posteriormente trabajó en Londres como ayudante del arquitecto eclesiástico Arthur Blomfield. Después de varios años trabajando como arquitecto, fue enviado a Cornualles para planear la restauración de la iglesia, y allí conoció a la que sería su futura esposa, Emma Lavinia Gifford, cuñada del rector. Mucho de lo que sucedió entonces se plasmaría posteriormente en Unos ojos azules, novela que además le hizo dejar la arquitectura para dedicarse por completo a la literatura.

viernes, 20 de julio de 2012

'William Blake (1757-1827). Visiones en el arte británico' en Caixaforum



Si las puertas de la percepción se purificaran todo se le aparecería al hombre como es, infinito. 
(El matrimonio del cielo y el infierno, William Blake)

Esta es una de esas exposiciones que, en cuando supe que iban a inaugurar tenía ganas de ver. No sé si recordaréis esta entrada en la que hablaba del libro de poemas Canciones de Inocencia y de Experiencia del genial poeta inglés William Blake, un libro que me gustó muchísimo y con el que descubrí por primera vez la faceta también de pintor, dibujante y grabador del artista. Caixaforum nos da la oportunidad de admirar el trabajo de William Blake a través de un centenar de obras, tanto del propio Blake como de destacados artistas británicos que se vieron posteriormente influenciados por él.

Pintura al temple ilustrando el Libro de Job

La muestra ha sido organizada en colaboración con la Tate Britain y supone una oportunidad única para poder contemplar unas obras visionarias, originales y muy adelantadas a su tiempo, tanto, que en vida Blake no alcanzó la fama como pintor y apenas pudo vivir de ello, ya que el público no comprendía sus complejas creaciones llenas de simbolismo y de un universo y mitología propios, rechazando sus creaciones por "absurdas y de mal gusto". Entre muchas de las cosas originales que tenía el trabajo de William Blake se encontraba el hecho de que sus creaciones partían de su imaginación, y no de lo que observara en el exterior. Desde muy pequeño comenzó a tener visiones que le acompañarían durante toda su vida y que servirían de inspiración para sus obras. Por ejemplo, con nueve años aseguraba haber visto un árbol lleno de ángeles. Su particular universo se centra principalmente en la eterna lucha del bien y el mal.

La noche del júbilo de Enitharmon (anteriormente conocida como Hécate) (1795-1805) 

Aunque en su momento sus obras no gustaron al gran público, con el tiempo fue reconocida su creatividad, convirtiéndose en uno de los artistas británicos más completos e influyentes. Especialmente influyó en la obra de los Antiguos, los prerrafaelitas y los simbolistas (Watts, Rossetti, John Linnell o Gilchrist); también a los pintores neorrománticos ingleses (Cecil Collins, John Piper, Ceri Richards o Graham Sutherland). Al final de la muestra puede verse una selección de cuadros de algunos de estos artistas y comprobar así la huella que dejó Blake en generaciones posteriores.

Tirania, Oberón y Puck bailando con las hadas (1786)

No solo la forma de pintar fue nueva y rebelde, también su actitud ante la vida, ya que a través de sus grabados, pinturas y poemas, Blake criticó y denunció los grandes males de su época, sin dejar ni un solo estamento fuera: política, sociedad o religión. Blake mantuvo una postura revolucionaria contra todos los valores y poderes establecidos, y defendió la libertad individual. A través de su obra interpretó los grandes acontecimientos de su época: la Revolución francesa, las guerras napoleónicas y la guerra de la Independencia de EEUU. Además, aplicó nuevos procedimientos artísticos como la pintura al temple y técnicas personales como el grabado en color que convertía cada obra en una pieza única.
¿Puedo contemplar la desdicha ajena,
y no sentir pena igualmente?
¿Puedo contemplar la angustia de otro
y no buscarle alivio bondadoso?

¿Puedo ver una lágrima cayendo
y no sentir mi parte de desdicha?
¿Puede un padre ver a su hijo
llorar, y no llenarse de congoja?



(Fragmento de Sobre la desdicha ajena de Cantos de Inocencia)
Elohim crea a Adán (1795-1805)


Su temática es también muy personal, ya que Blake creó su propio sistema cosmológico para transportar al espectador a un reino mítico donde las fuerzas del bien y del mal conviven en un conflicto eterno. Muchos de sus cuadros requieren de una explicación para poder entender qué estamos viendo realmente, algo que se hace en la muestra, ya que las obras tienen sus respectivos carteles con explicaciones sobre el tema del cuadro. A pesar de ello, la propia belleza de las obras es muchas veces más que suficiente, y sobran las aclaraciones. 


Satán en su gloria original: "Perfecto eras hasta que se halló en ti maldad" (1805)

La muestra está dividida en varios ámbitos que van desde sus primeros grabados, sus Libros proféticos, los grandes grabados en color, escenas de la Biblia y la pintura al temple, dibujos para el Libro de Job y la Divina Comedia de Dante y los Libros iluminados, para terminar con la influencia que ejerció en  en los prerrafaelitas, los simbolistas y los neorrománticos ingleses. La obra de William Blake hay que verla como una globalidad, es por ello que sus poesías y sus ilustraciones van casi siempre de la mano, de manera indivisible. Por eso he incluido en esta entrada un par de poemas de su obra Cantos de Inocencia.

Joven del contento, ven hacia aquí
y contempla cómo la aurora se desvela
imagen de la verdad recién nacida.

La duda ha huido, y las nubes de la razón,
y oscuras disputas, y mañas arteras.
La locura es maravilla sin término,
intrincadas raíces enredan sus caminos.

¡Cuántos han caído allí!
Tropiezan toda la noche con los huesos de los muertos,
y sienten un no sé qué, mas se preocupan,
y desean guiar a otros cuando ellos son quienes deberían ser guiados.


(La voz del bardo antiguo de Cantos de Inocencia)
    William Blake en un retrato de Thomas Phillips (1807)

    La muestra (gratuita) puede verse hasta el 21 de octubre en Caixaforum (Paseo del Prado, 36) de lunes a domingo, de 10.00 a 20.00 horas. Si podéis, no dejéis de visitarla, ya que es una excelente manera de unir arte y literatura y conocer de cerca la obra de uno de los artistas ingleses más completos que han existido. ¡Feliz fin de semana!

    lunes, 2 de julio de 2012

    'La lluvia antes de caer' de Jonathan Coe

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    Título: La lluvia antes de caer (The rain before it falls)
    Autor: Jonathan Coe
    Traducción: Javier Lacruz
    Editorial: Anagrama (mayo 2009)
    Año de publicación: 2007
    Páginas: 256
    Precio: 18 euros


    ...La vida sólo empieza a tener sentido cuando te das cuente de que a veces (muchas veces, casi siempre) dos ideas totalmente contradictorias pueden ser ciertas.

    A veces de improvisaciones salen buenos resultados. Es lo que ha pasado con la lectura de La lluvia antes de caer de Jonathan Coe. En un tiempo record  Atram y La hierba roja propusieron en el Café Literario la lectura de esta obra. La había visto reseñada en muchos blogs y sentía curiosidad por ella, además, lo que suelen proponer estas dos blogueras es un acierto seguro, así que no me lo pensé nada y me apunté. Un poco más tarde se nos unió littleEmily y en este petit comité hemos hecho una lectura que a rasgos generales ha resultado muy positiva. Las sagas familiares suelen gustarme mucho, aunque por desgracia, gustan tanto a tanta gente que han proliferado demasiados libros de este subgénero, con lo que hay muchos de dudosa calidad y es difícil acertar con los que realmente valen la pena. En este caso, os lo digo, vale la pena. Jonathan Coe construye una historia familiar con varias generaciones de mujeres como hilo conductor, pero sin caer en sensiblerías o felices casualidades que nos lleven a un final feliz previsible desde la primera página, como sucede con la mayoría de obras de este tipo. La lluvia antes de caer cubre un amplio periodo histórico, situándonos en Inglaterra desde la II Guerra Mundial, con los niños siendo evacuados al campo huyendo de los bombardeos, hasta nuestros días.

    Hill Fort en Shropshire, Inglaterra (Foto: Sabine Hutchinson)


    La narradora de la historia es Rosamond, una mujer de 73 años que ha fallecido recientemente y que ha dejado unas cintas grabadas con su historia. Gill, su sobrina, será la encargada junto a sus hijas de escuchar esas cintas y conocer la otra cara de su familia, varios secretos bien ocultos y conseguir averiguar quién es la enigmática Imogen, a quien Gill solo vio una vez hace muchos años cuando Imogen era una niña pequeña ciega, y de la que no se ha vuelto a saber nada. Las cintas van dirigidas a Imogen, así que la voz de Rosamond describe 20 fotografías que  nos conducirán por la historia de esta familia: desde esas dos primas pequeñas que huyen una noche por el bosque en plena II Guerra Mundial, pasando por los encuentros y desencuentros de las mujeres de la familia, las decisiones equivocadas, y aquellas que, aunque en su momento parecieron erróneas, trajeron más cosas positivas de las que en un primer momento pudieran imaginar.

    Milford on Sea en Hampshire, Inglaterra

    Sin duda, lo que hace especial a esta novela es la forma en la que está contada. Tenemos dos planos, el presente, con Gill y sus dos hijas, quienes tratan de averiguar la identidad y el paradero de Imogen y que escuchan las cintas dejadas por Rosamond. Ese segundo plano, las cintas, que realmente llegamos a "escuchar" y no a "leer", con la voz de una Rosamond que sabemos que ha muerto ya, deshilvanando sus recuerdos desde la infancia, pasando por su juventud hasta sus últimos días, describiendo unas fotografías de tal modo que "podemos verlas" mientras leemos. Es una técnica narrativa muy original y a la vez muy dinámica, ya que muchos de nuestros sentidos se ven implicados, imaginamos que podemos ver las fotos, oír el sonido de la voz de Rosamond contándonos la historia, a la vez que vamos leyendo. En la novela hay momentos para todo, como suele suceder en una vida, para la alegría, los sueños, la esperanza, pero también para las decepciones, la tristeza, la desesperación y la crueldad.

    Lago Chambon en Auvernia, Francia

    Como comentaba antes, la historia es totalmente imprevisible, por eso no quiero contar mucho más del argumento, es mejor ir descubriéndolo poco a poco, porque hay muchas sorpresas, y el final no es nada previsible, aunque sí lógico. Los personajes están muy bien definidos y como sucede con las personas reales, no hay buenos ni malos, sino personas que a veces se comportan bien, otras veces mal y otras regular, que se equivocan o aciertan dependiendo de las circunstancias, y cuyas decisiones van modelando no solo su futuro sino también el de los demás. Aunque Rosamond es indiscutiblemente la protagonista de la historia y se hace querer desde el minuto cero, también ella toma algunas decisiones algo discutibles; Imogen, el personaje más enigmático de la novela será la clave de toda la historia; Gill el nexo entre pasado y presente; y claro, personajes menos amables, como Ivy, Beatrix y Thea, varias generaciones de mujeres que repetirán una y otra vez los errores cometidos por sus madres y que inevitablemente se hacen odiar en muchos momentos, aunque también llegaremos a sentir lástima por ellas.

    Oxfordshire, Inglaterra


    Se trata de una lectura muy ágil, ideal para estos días de verano en los que quizá lecturas más densas cuesten algo más, yo lo devoré en nada de tiempo. Es un libro con el que no se puede parar de leer, queremos conocer el secreto de Imogen, pero también nos recreamos con las detallistas descripciones de las fotografías, con la historia en sí que a veces nos cuenta cosas que no tienen relación directa con la trama principal, con esos paisajes ingleses, con esas relaciones humanas que muchas veces terminan por deteriorarse. No es una lectura con un gran fondo, más bien la calificaría de ligera, pero a pesar de ello, creo que por su ambientación, por algunos temas delicados que toca (además de las relaciones familiares, la eutanasia, el maltrato infantil o la homosexualidad), por sus personajes bien perfilados y porque huye de las tramas y los finales fáciles, tiene mucha más profundidad e interés que algunas sagas familiares más populares.

    Saskatchewan, Canadá

    Si sois asiduos al blog sabréis que mi literatura favorita es la extranjera y no es así porque sí. Me gusta viajar a través de los libros, conocer nuevos paisajes, personas y culturas, ojalá pudiera viajar a todos y cada uno de los rincones del mundo, ojalá pudiera viajar en el tiempo. Como eso no es posible, la lectura es una estupenda manera de conseguirlo. Es por eso que para mí ha sido un aliciente más la gran cantidad de lugares realmente hermosos que retrata esta novela, por un lado, el siempre increíble Londres o Birmingham, pero también otros paisajes más rurales de Inglaterra realmente maravillosos como Shropshire, Milford on Sea u Oxfordshire. Y aunque la acción principal se desarrolla en Inglaterra, también viaja a otros países como al precioso lago Chambon en Francia, a Irlanda, llegando incluso hasta Canadá.
    Jonathan Coe


    Jonathan Coe, nacido en Birmingham en1961, estudió en las universidades de Cambridge y Warwick, y ha sido colaborador de London Review of Books y The Times Literary Supplement. La lluvia antes de caer se aleja bastante de lo que venía siendo su producción literaria, más centrada en la sátira. Ha recibido numerosos premios por sus obras, como el Premio The Mail on Sunday/John Lewellyn Rhys y el Prix Meilleur Livre Étranger en Francia por ¡Menudo reparto!; el Writer's Guild Best Fiction y, en Francia, el Prix Médicis Étranger por La casa del sueño; o el Premio Arcebispo San Clemente, en Santiago de Compostela, por El Club de los Canallas.

    Otras reseñas

    lunes, 12 de marzo de 2012

    'Poemas 1934-1952' de Dylan Thomas

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    Título: Poemas 1934-1952
    Autor: Dylan Thomas
    Editorial: Visor Libros (1976)
    Año publicación: 1934-1952
    Páginas: 121
    Precio: 10 euros


    Como veis este año me estoy reconciliando totalmente con la poesía, género que abandoné un poco el año pasado, y he de decir que está siendo todo un placer. Aunque me encanta leer novelas, leer poesía tiene un "algo" que no tienen las novelas: acurrucarme en el sofá e ir leyendo los poemas, deteniéndome en ellos, pensándolos, saboreándolos, volviendo a ellos, a una frase o pensamiento que me ha gustado especialmente. Muchos comentáis siempre que no leéis poesía, que no es lo vuestro, creo que es cuestión de dedicarle tiempo. Desde luego, en el metro o el autobús, atestado de gente, con conversaciones a gritos, es imposible disfrutarla. Pero, si se tiene un momento de tranquilidad, es de las lecturas más satisfactorias que se pueden hacer. Buscad a vuestro poeta, si no os gusta la poesía es porque aún no habéis encontrado al poeta con el que conectáis. En mi caso, mi favorita es la anglosajona, tanto ingleses, irlandeses como americanos, especialmente porque con la traducción siempre se pierde mucho, y el inglés es el otro idioma junto al español en el que leo, así que suelo hacerme con ediciones bilingües para poder disfrutar de los poemas en su idioma original. Aquí os pondré una selección de los poemas que más me han gustado del libro en su traducción al español, por no hacer una entrada demasiado larga.

    La mano que firmó el papel

    La mano que firmó el papel derribó una ciudad;
    cinco dedos soberanos el aliento tasaron,
    doblaron el globo de muertos y seccionaron un país;
    estos cinco reyes la muerte a un rey causaron.

    La poderosa mano lleva a un hombre caído,
    el yeso agarrota sus articulaciones;
    una pluma de ganso puso fin a la muerte
    que había puesto fin a las conversaciones.

    La mano que firmó el tratado engendró fiebre,
    y creció el hambre, y vino la langosta;
    grande es la mano que domina al hombre
    tan sólo por haber garabateado un nombre.

    Los cinco reyes cuentan los muertos mas no calman
    la herida encontrada ni acarician la frente;
    una mano gobierna la piedad como otra el cielo;
    lágrimas por derramar, ninguna mano tiene.

    Hace poco vi la película En el límite del amor, protagonizada por mi adorado Cillian Murphy, Keira Knightley, Sienna Miller y Mathew Rhys. Una película que os recomiendo que no os perdáis, en la que se narra un pequeño episodio de la vida del poeta inglés Dylan Thomas, y que me animó a leer la antología que tenía desde hace tiempo en casa.



    Poemas 1934-1952 hace una selección de algunos de los poemas que Dylan Thomas escribió a lo largo de su breve vida. Nacido en Swansea (Gales) en 1914 y fallecido en Nueva York en 1953, se trata de uno de los poetas ingleses más destacados de la primera mitad del siglo XX. Marcado como tantos otros compatriotas por el estallido de la II Guerra Mundial (aunque él no llegó a alistarse nunca), sus poemas se alejan de lo inmediato, de todo lo que le rodea, y se centran en un tema central: la vida y la muerte, como dos entes inseparables y necesarios, la creación y la destrucción de todo lo vivo, el asombro diario ante la vida y todo lo hermoso que contiene.

    Y la muerte no tendrá señorío

    Y la muerte no tendrá señorío.
    Desnudos los muertos se habrán confundido
    con el hombre del viento y la luna poniente;
    cuando sus huesos estén roídos y seas polvo los limpios,
    tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;
    aunque se vuelvan locos serán cuerdos,
    aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,
    aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
    y la muerte no tendrá señorío.

    Y la muerte no tendrá señorío.
    Bajo las ondulaciones del mar
    los que yacen tendidos no morirán aterrados;
    retorciéndose en el potro cuando los nervios ceden,
    amarrados a una rueda, aún no se romperán;
    la fe en sus manos se partirá en dos,
    y los penetrarán los daños unicornes;
    rotos todos los cabos ya no crujirán más;
    y la muerte no tendrá señorío.

    Y la muerte no tendrá señorío.
    Aunque las gaviotas no griten más en su oído
    ni las olas estallen ruidosas en las costas;
    aunque no broten flores donde antes brotaron ni levanten
    ya más la cabeza al golpe de la lluvia;
    aunque estén locos y muertos como clavos,
    las cabezas de los cadáveres martillearan margaritas;
    estallarán al sol hasta que el sol estalle,
    y la muerte no tendrá señorío.


    Dylan Thomas junto a su mujer Caitlin
    Dylan Thomas fue un vividor, bohemio, alcohólico, amante de la vida, en definitiva, hasta sus últimas consecuencias. Ha sido denominado el último maldito, con todos los excesos que ello conlleva, no en vano murió con tan solo 39 años. Sus poemas contienen todo ese universo oscuro y decadente, están llenos de sonoridad (por lo que si podéis, os recomiendo que los leáis en inglés), de imágenes, a veces crípticas, pero siempre de una gran belleza. Os animo a que conozcáis a este poeta del que, como curiosidad, os diré que se cuenta que Bob Dylan tomó su nombre por la gran admiración que sentía por sus poemas.

    La fuerza que por el verde tallo impulsa la flor

    La fuerza que por el verde tallo impulsa la flor
    impulsa mis verdes años; la que agosta la raíz del árbol
    es la que me destruye.
    Y yo estoy mudo para decirle a la rosa doblada
    que dobla mi juventud la misma invernal fiebre.

    La fuerza que impulsa el agua entre las rocas
    impulsa mi roja sangre; la que seca las ruidosas corrientes
    vuelve cera la mía.
    Y yo estoy mudo para decirles con mi boca a mis venas
    que la misma boca bebe en la corriente del monte.

    La mano que arremolina el agua del estanque
    remueve la arena; la que amarra el soplido del viento
    detiene mi vela de sudario.
    Y yo estoy mudo para decirle al verdugo
    que su cuerpo vil está hecho de mi arcilla.

    Los labios del tiempo sorben del manantial;
    el amor gotea y se recoge, mas la sangre vertida
    calmará sus pesares.
    Y yo estoy mudo para decirle al viento de un tiempo
    que el tiempo ha marcado un cielo alrededor de los astros.

    Y yo estoy mudo para decirle a la tumba de la amada
    que en mi sábana avanza encorvado el mismo gusano.

    lunes, 13 de febrero de 2012

    'Agnes Grey' de Anne Brönte

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    Título: Agnes Grey
    Autor: Anne Brönte
    Editorial: DeBolsillo (abril 2010)
    Año publicación: 1847
    Páginas: 248
    Precio: 9,95 euros

    Aunque no se pueda decir que se trate de una novela cien por cien romántica, Agnes Grey, la primera novela publicada de la más pequeña de las hermanas Brönte, Anne, tiene muchos elementos que gustarán a quienes disfruten con la literatura romántica decimonónica, aunque como suele suceder con cualquiera de las novelas de estas tres hermanas, la historia va más allá de amoríos, bailes, presentaciones en sociedad y pedidas de mano. Muchos consideran las novelas de las hermanas Brönte o de Jane Austen "literatura para mujeres", algo sin duda injusto, o ¿acaso las novelas protagonizadas y escritas por hombres son "literatura para hombres"? Más allá de esto os prevengo ya que si aún no habéis leído nada de estas célebres hermanas inglesas, comencéis por la que para mi gusto es sin duda la mejor: Emily Brönte y su Cumbres Borrascosas, paséis después a Jane Eyre de Chalotte Brönte, y finalmente os animéis con Anne, quien me ha parecido, sin dejar de ser buena escritora, la más floja de las tres. Aunque es cierto que esta fue su primera novela, y que aún tengo que leer La inquilina de Widfell Hall su segunda y última obra para poder formarme una opinión definitiva.

    Casa-museo de las hermanas Brönte

    Agnes Grey es el alter ego de la propia Anne Brönte, hija de un vicario venido a menos, rodeada siempre del cariño y las atenciones de su familia, nunca ha tenido que hacer nada para ganarse la vida, sin embargo, decide colaborar en la economía familiar trabajando como institutriz para familias adineradas. Aunque se imagina que la tarea no va a ser nada fácil, la realidad es aún peor de lo que esperaba: nuevos ricos que la tratan con desprecio, más como una criada que como una educadora de sus hijos; nobles estirados y sobre todo, una ristra de niños mal educados y caprichosos que lograrán acabar con su paciencia. Niños crueles con tendencias muy violentas, niñas que a pesar de no tener edad para ello flirtean y manipulan a los hombres... Y a pesar de ello, padres que adoran a sus "monstruitos", que no ven sus defectos, si hay algo malo en ellos ha debido ser la institutriz quien se lo ha enseñado. Algo similar a lo que sucede en el sistema educativo actual, en el que los padres en vez de educar y reprender a sus hijos, llegan incluso a agredir a los profesores. No va a ser lo último que veamos en el libro de plena actualidad. La primera mitad del libro es una sucesión de los trabajos y familias por las que pasa la pobre Agnes y las divertidas (para nosotros, no para ella) anécdotas que vive mientras trata de educar a unos niños consentidos a más no poder. A partir de la segunda mitad del libro, Agnes comienza a tomar conciencia de que su independencia económica no pasa por renunciar a sí misma y al amor, y aquí es donde comienza digamos la parte romántica del libro. Porque, romántica, romántica, no es. Agnes es responsable, recta y recatada, con un sentido del deber y del saber estar que en ocasiones hacen que parezca una persona fría y demasiado crítica con sus alumnos. Ha habido momentos en que ha llegado a cansarme la enorme carga moralista y religiosa que tiene la protagonista, aunque hemos de tener en cuenta que es hija de su época, y que como tal actúa y piensa. La novela escarba en la situación de la mujer en la época, relegada a la vida familiar y como mucho a trabajos como el de institutriz, siempre en un segundo plano. Además, (es curioso, de nuevo algo de plena actualidad) asistimos a los abusos a los que es sometida por parte de sus jefes: reducción de vacaciones, sueldos ínfimos por jornadas maratonianas, ningún derecho pero todas las obligaciones, una relación laboral de semi esclavitud que a más de uno le sonará hoy en día. 

    Retrato de Anne Brönte realizado por su hermana Charlotte
    Anne Brönte nació en Thornton (Yorkshire) en 1820 y falleció en 1849 con tan solo 29 años de tuberculosis. Anne estudió para ser institutriz, la única salida laboral para las mujeres con cultura que querían trabajar en la época. Sus experiencias como institutriz, que empezaron cuando tenía 19 años, sirvieron como base para esta, su primera novela. Aunque termina siendo una novela romántica, habréis podido ver que las situaciones que critica: las pésimas condiciones laborales, el nulo apoyo de los padres a los educadores y cómo malcrían a los niños, e incluso la situación de la mujer, siguen más de actualidad que nunca, síntoma de que una novela ha conseguido ese difícil estatus de universal. Da igual que Anne la escribiera a mediados del siglo XIX, por desgracia, podemos reconocer muchas de las lacras que denuncia a nuestro alrededor.

    viernes, 29 de julio de 2011

    'Las hermanas Woolf' de Susan Sellers


    Título: Las hermanas Woolf (Vanessa & Virginia)
    Autor: Susan Sellers
    Editorial: Emecé (junio 2011)
    Año de publicación: 2008
    Páginas: 240
    Precio: 21,90 euros 

    Aunque aún no os hayáis animado a leer algo suyo, pocos habrá que no hayan oído hablar alguna vez de Virginia Woolf, escritora y feminista inglesa que nos ha dejado clásicos como Al faro, Orlando o La señora Dalloway (la única obra suya que he leído hasta el momento y que me gustó muchísimo). Sin embargo, quizá su hermana Vanessa Bell sea algo menos conocida, y no por falta de talento, ya que fue una excelente pintora, miembro también del círculo de Bloomsbury junto a su hermana y otros intelectuales británicos de principios del siglo XX. Las hermanas Woolf es una novela que trata de recrear la relación entre ambas hermanas, a veces inseparables y otras veces claramente enfrentadas por los celos tanto por sus respectivas carreras artísticas como por los hombres que amaron. La historia nos la cuenta Vanessa, dirigiéndose en presente a Virginia, algo que al principio me chocó, pero a lo que poco a poco me fui acostumbrando y que realmente consigue crear un ambiente más íntimo y realista.  

     Algunos miembros del Círculo de Bloomsbury: de izquierda a derecha Lady Ottoline Morrell, Maria Nys (posteriormente esposa de Aldous Huxley), Lytton Strachey, Duncan Grant y Vanessa Bell 

    Al ser Vanessa la que cuenta la historia, conocemos muchas facetas de su vida y la historia se centra esencialmente en ella y en cómo ve a su hermana Virginia: la tensa relación de ambas hermanas con sus padres, los abusos sexuales que se supone sufrieron de manos de sus hermanastros mayores, sus primeros pasos con la pintura y la escritura, las prematuras muertes de sus padres y de su hermana mayor... Pero también y muy especialmente, su experiencia frente a un lienzo. A los que os guste la pintura disfrutaréis doblemente de este libro, ya que se dedican algunos pasajes a describir cómo crea Vanessa sus cuadros, las pinceladas y colores que escoge. Personalmente no conocía el trabajo de Vanessa Bell, y me ha parecido una pintora realmente interesante con cuadros llenos de luz y color.  No en vano, introdujo el impresionismo en Inglaterra, realizó el diseño de las cubiertas de los libros de su hermana y es considerada una de las mejores retratistas y paisajistas británicas del siglo XX.  Son especialmente divertidos los pasajes en los que se muestra el rechazo de la sociedad inglesa de la época hacia las exposiciones de impresionistas franceses en Londres al considerarlos escandalosos.

     Retrato de Virginia Woolf realizado por su hermana Vanessa Bell

    Desde su infancia en Hyde Park Gate en Londres, hasta la creación del círculo de Bloomsbury donde además de Virginia y Vanessa se encontraban entre otros el esposo de Virginia, Leonard Sidney Woolf, los críticos de arte Roger Fry y Clive bell, el economista J.M. Keynes, la escritora Katerine Mansfield y los pintores Dora Carrington y Duncan Grant. Asistimos al matrimonio de Vanessa con Clive Bell, con quien tuvo dos hijos, y a sus tormentosas relaciones con sus amantes el crítico de arte Roger Fry y especialmente con el pintor Duncan Grant, con quien además compartía la pasión por la pintura, y con quien tuvo una hija que Clive crió como propia. Vanessa y Duncan vivieron juntos hasta la muerte de ella y juntos decoraron la preciosa granja de Charleston (East Sussex), donde se reunía el grupo de intelectuales y que hoy en día está abierta a las visitas del público. Os animo a que echéis un vistazo al enlace que os dejo porque la casa es una auténtica maravilla, por mi parte, espero poder visitarla algún día.

     La preciosa granja de Charleston

    Además, la novela introduce momentos históricos que vivieron como el estallido de la I Guerra Mundial, o incluso la Guerra Civil española, ya que Julian, hijo de Vanessa, participó en la contienda. Contando todo esto, parece que la novela no hable en absoluto de Virginia Woolf, y si que lo hace, sus primeros éxitos como escritora, su matrimonio con Leonard Woolf, sus continuas recaídas en depresiones y estados ciclotímicos debido al trastorno bipolar que sufría y finalmente su trágico suicidio a los 59 años. Lo que sucede es que la figura de Virginia era, por lo menos para mi, más conocida y descubrir a su hermana Vanessa ha sido lo que realmente me ha cautivado de la novela que, de hecho, asienta todo su peso en ella, ya que, como ya he comentado, es a través de sus ojos por los que vemos lo que va sucediendo. La novela va recorriendo un amplio periodo de tiempo, de hecho, una vida completa, la de Virginia Woolf, pero lo va haciendo a pequeñas pinceladas, por lo que su lectura no se hace pesada. Al contrario, llena de diálogos, capítulos breves y una escritura sencilla, es un libro que se lee sin dificultad, que nos atrapa dentro de esa relación entre dos hermanas que no podían vivir la una sin la otra pero que no podían dejar de rivalizar continuamente. Dos mujeres totalmente adelantadas a su tiempo, que quisieron vivir en libertad, saltarse los convencionalismos de la época y ser totalmente independientes. Algo que no siempre las hizo felices pero que nos ha dejado grandes obras literarias y cuadros de una gran belleza.