jueves, 11 de noviembre de 2010

"Una vez", "Entonces" y "Ahora" de Morris Gleitzman


Lo bueno de la trilogía de Morris Gleitzman, integrada por los libros Una vez, Entonces y Ahora, es que pueden leerse por separado, e incluso sin seguir el orden de publicación. Aún así, la editorial Kailas me envió los tres y tengo que decir que estoy encantada de haber podido leerlos uno detrás de otro, devorando páginas sin parar. Son libros breves de poco más de cien páginas cada uno y que se leen a toda velocidad, no sólo por su lenguaje ágil y sencillo, sino porque la historia te atrapa de tal modo, el escritor tiene una maestría tal para encadenar un capítulo con otro, que no puedes dejarlo aunque quieras.  


La historia empieza con Una vez, nos encontramos en Polonia en 1942, Félix es un niño judío de diez años al que sus padres han dejado en un orfanato haciéndole pasar por católico para salvarle de los nazis. Sin embargo Félix se escapa para buscar a sus padres a los que echa terriblemente de menos. Toda la inocencia del niño se desmorona cuando empieza a darse cuenta de que los nazis odian a los judíos y de todas las atrocidades que están cometiendo. En su búsqueda salvará la vida a una niña de seis años, Zelda, cuyos padres colaboracionistas con los nazis han sido asesinados por los partisanos. Juntos conocerán los guetos, el odio de la población hacia ellos, los trenes que llevan a los campos de la muerte, pero también a Barney, un hombre que les esconde a ellos y a otros niños judíos en un sótano poniendo su propia vida en peligro. 


La historia de Zelda y Félix continúa en Entonces, juntos han de esconderse de los nazis que han asesinado a todos los niños judíos huérfanos de una pequeña población rural. Allí conocerán a Genia, una mujer que odia a los judíos pero que odia aún más a los nazis y que no soporta ver cómo se maltrata a los niños, por lo que les tomará bajo su cuidado haciéndoles pasar por sus sobrinos. Sin embargo, no va a ser tan fácil pasar inadvertidos en medio de semejante clima de odio.


La novela que cierra la trilogía es Ahora, en ella no nos cuenta como hasta éste momento la historia Félix, sino su nieta, a la que sus padres han puesto el nombre de Zelda. Félix es ya anciano, ha tenido una larga y feliz vida. Ha trabajado como cirujano y ha salvado muchas vidas, convirtiéndose en una especie de héroe nacional en Australia, donde vive con su familia. Los padres de su nieta Zelda son médicos también y se han ido a África en misión humanitaria, por lo que ésta vive temporalmente con su abuelo al que adora. La relación entre ambos es simplemente maravillosa, Félix ama la vida y a su nieta, aunque no puede evitar pensar a veces en los horrores que tuvo que vivir durante la ocupación nazi,  de la que incluso le han quedado secuelas en forma de una gran debilidad en las piernas a causa de las penalidades que ha sufrido. Aunque los tres libros me han gustado mucho, el personaje de Félix anciano me ha enamorado totalmente, mucho más que de niño. Éste quizá sea el más emotivo de los tres, ya que aunque en los dos anteriores asistimos a la barbarie nazi, es en éste en el que vemos cómo si Félix hubiese sido asesinado, cientos de personas no habrían pasado por sus manos de experto cirujano y hubiesen muerto. Ésto nos da la medida de la gran cantidad de vidas que se perdieron en medio de la locura nazi. 

Editorial: Kailas
PVP: 14,90 euros
Una vez: 162 páginas
Entonces: 195 páginas
Ahora: 178 páginas

miércoles, 10 de noviembre de 2010

"Mujeres" de Charles Bukowski


 Bukowski se pasea por los Jardines de Ferraz

Charles Bukowski no tiene un punto medio, o le odias o le amas. Éste "escritor maldito," asociado erróneamente por muchos a la Generación Beat (encabezada por Kerouac y Burroughs), al mantener una actitud ante la vida parecida, desata filias y fobias a partes iguales. Gran parte de culpa de que suceda ésto la tiene su estilo directo y ácido, punzante y sin morderse la lengua. Bukowski habla de sexo sin tapujos, de alcohol y de su sentido pragmático y cínico de la vida, que llega al punto del egoísmo y el egocentrismo más extremos en la mayoría de los casos, sin que le importe lo más mínimo lo que puedan pensar de él.  En "Mujeres" (1979), a través de su alter ego Henry Chinaski, un escritor cincuentón con un creciente éxito, "viejo verde e indecente" (tal y como lo describen sus conquistas, todas ellas mucho más jóvenes que él), alcohólico y que tan sólo se dedica a acudir a distintos puntos de EE.UU. para recitar sus poemas, nos muestra sus relaciones con las mujeres. Chinaski tiene a todas las que quiere, se le ofrecen continuamente en los recitales de poesía, le escriben cartas, le telefonean y se presentan en su casa, y él aprovecha la situación, sumergiéndose en una vida de alcoholismo y sexo desenfrenado. Con éste libro Bukowski rompe y aviva a la vez su  mito de misógino y machista. Por un lado hay escenas de lo mas crudas, en las que su comportamiento con "sus" mujeres deja bastante que desear, y por otro, protagoniza momentos de una gran ternura y nos muestra al Bukowski más sensible, esclavo de unas relaciones en la mayor parte de las veces dependientes y negativas, abocadas al fracaso. 

"Había algo que no marchaba bien en mí: tenía una verdadera obsesión sexual. Me imaginaba estando en la cama con casa mujer que veía. Era una interesante manera de pasar el tiempo de espera en un aeropuerto. Mujeres: me gustaban los colores de sus ropas, su manera de andar, la crueldad de algunos rostros, de vez en cuando la belleza casi pura de una cara, total y encantadoramente femenina. Estaban por encima de nosotros, planeaban mejor y se organizaban mejor. Mientras los hombres veían el fútbol o bebían cerveza o jugaban a los bolos, ellas, las mujeres, pensaban en nosotros, concentrándose, estudiando, decidiendo, si aceptarnos, descartarnos., cambiarnos, matarnos o simplemente abandonarnos. Al final no importaba, hicieran lo que hicieran, acabábamos locos y solos."

En todo éste periplo de borracheras y noches de sexo se esconde un profundo deseo por encontrar el amor, aunque sea de manera efímera, algo que no es capaz de lograr. Como siempre, el estilo de Bukowski es directo y sencillo, muy cercano al lenguaje de la calle, y en el que abundan los diálogos. Aún así, se me ha hecho un poco dura la lectura. Tanta aventura sexual (con todo lujo de  detalles), tanta sucesión de mujeres, puede llegar a saturar. Llega un punto en que no sabes distinguir a unas de otras, un efecto que bien podría haber sido buscado intencionadamente por el autor, como le sucede al propio Chinaski, ya no podemos distinguirlas. Eso sí, como sucede siempre en sus novelas, el sentido del humor es esencial, es imposible no reírse con las situaciones que nos presenta. Si tuviera que recomendar  algún libro de Bukowski, especialmente para aquellos que no hayan leído ninguna de sus novelas, me quedaría con La senda del perdedor, mucho más divertida y menos monótona que ésta. De todos modos, a Bukowski hay que leerlo, aunque sólo sea para descubrir si somos del bando de los que le amamos o de los que le odian.

** Y con éste libro completo por fin el Reto 2010, y ya era hora, casi no llego, y todo por mi maldita manía de ponerme las cosas más difíciles, me reté a mí misma a no usar ni un sólo comodín, y aunque lo he conseguido, como digo ha sido por los pelos, el próximo año lo haré normal para no ir con agobios.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La Fundación Mapfre nos acerca a EE.UU. de la mano del fotógrafo John Gutmann

 El oráculo (1949). 'La posguerra'

Mañana martes 9 de noviembre es fiesta en Madrid, se celebra el día de la Almudena, así que contra viento, lluvia y frío, intentaré disfrutar de ésta noche y de mañana. Aunque de momento no tengo planes concretos, esos son los días que más me gustan, siempre acabas con una interesante exposición o con un rincón nuevo a tus espaldas. Para los que podáis acercaros ahora o más adelante, os propongo una exposición de fotografía. La Fundación Mapfre nos acerca a EE.UU. a través de una muestra dedicada al fotógrafo John Gutmann. La exposición es gratuita y puede verse hasta el 16 de enero en el Paseo de Recoletos 26 los lunes de 14 a 20 horas; martes a sábado de 10 a 20 horas; y domingos y festivos de 11 a 19 horas.

Autorretrato, mirando hacia North Beach y la bahía, San Francisco (1934). 'Visión desarraigada'

John Gutmann nació en 1905 en la localidad alemana de Breslau, lo que es hoy en día en la localidad polaca de Wroclaw. Era un pintor expresionista reconocido y profesor de Historia del Arte en Berlín, con la llegada de los nazis su ascendencia judía le obligó a trasladarse a San Francisco en 1934 con un contrato como corresponsal de prensa de la agencia de prensa alemana Presse-Photo.
La hora del almuerzo, San Francisco (1934) 'El encuentro con una nueva metrópoli'

Gutmann encuentra en EE.UU. un mundo que le fascina, una sociedad que no deja de avanzar y que se encuentra a años luz del totalitarismo nazi. Las fotos de Gutmann contienen influencias de otros grandes fotógrafos como Walker Evans o Helen Levitt, pero le distingue su buscada falta de refinamiento, y su camino en el filo entre lo periodístico y lo expresivo.

 Un estudiante del último curso del instituto Petaluma ganó 2.264$ con la cría de miles de pollos para el consumo de calidad suprema (1938) 'Figuras y paisajes americanos'
A Gutmann le fascina un país radicalmente diferente a lo que él había conocido hasta el momento, retrata vallas publicitarias, personajes marginales, la diversidad étnica, los autocines como símbolo del progreso y el capitalismo feroz que ya dominaba al país.
Cord en Harlem, Nueva York (1936) 'Automobilia

En 1936 se anima a realizar su primer viaje en autocar por el país, retratando personas y paisajes peculiares. Gutmann declaró "No me interesa tratar desesperadamente de hacer arte; me interesa relacionarlo con la maravillosa extravagancia que es la vida".

El juego, Nueva Orleans (1937). 'Espíritu carnavalesco'

Durante la Segunda Guerra Mundial se alista como fotógrafo y camarógrafo en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, viaja por China, Birmania y la India, para realizar películas de propaganda y reportajes fotográficos.

Presagio (1934) 'Señales de guerra'

A Gutmann le gustan las imágenes insólitas, por lo que por un lado inmortalizó los graffitis de la ciudad, así como imágenes insólitas que perturban al espectador.

Hombre con sombrero de paja pasando junto a un grafiti de mujer y payaso (1939) 'Pintadas y señales callejeras'

La muestra está dividida en varias secciones, dependiendo del tipo de fotografía de cada momento: Visión desarraigada y su choque con una sociedad nueva; El encuentro con una nueva metrópoli al trasladarse a San Francisco gracias a su contrato con Presse-Photo; Automobilia muestra la obsesión de los  norteamericanos por los automóviles; Figuras y paisaje americanos retratos de sus viajes en autocar por EE.UU.; Espíritu carnavalesco con personajes que arriesgan sus vidas, atletas o artistas de circo; Señales de guerra con imágenes tomadas durante la II Guerra Mundial; La Posguerra; Pintadas y señales callejeras; y La mirada siniestra.
Ese ojo interior (1949) 'La mirada siniestra'

En la misma Fundación Mapfre puede verse también la muestra "Made in USA. Arte americano de la Phillips Collection".

domingo, 7 de noviembre de 2010

"Sensitiva amorosa" de Ola Hansson


"Sensitiva amorosa" del sueco Ola Hansson me ha dejado una sensación agridulce, es una novela excepcionalmente escrita y muy innovadora para su época (fue publicada en 1887), pero su lectura desprende una tristeza tan grande, una sensación de hastío y una desesperanza ante la vida y el amor, que me han dejado un poco alicaída. En su momento supuso todo un escándalo en Suecia, aunque hoy en día ya no encontremos nada escandaloso en ella. Un lector del diario Aftonbladet escribió una airada carta anónima que fue publicada y que decía: 

¡"Una de las obras más nefandas, producto de una imaginación pervertida, sacada a la luz por editores que se benefician de la inmoralidad! Y ésta desagradable y grosera confesión es presentada como 'estética' por aquellos que se entregan a diversos vicios contra natura". 

¿Y a qué venía éste monumental cabreo? Pues a muy poca cosa para hoy en día, la verdad, en la novela se habla de las relaciones sexuales que mantienen hombres y mujeres, y de relaciones homosexuales, pero especialmente, y algo que debió ser lo que más alertó a la puritana sociedad de la época, se habla de mujeres que sienten una atracción sexual y no se las presenta sólo como almas puras e inocentes, sino como seres humanos que sienten y tienen sus propias ideas, ¡todo un escándalo! Sin embargo, volviendo a la novela en sí y dejando de un lado polémicas pasadas, el tema del sexo es lo de menos en ella. El autor plantea diversas situaciones en las que el amor acaba bruscamente: un gesto del ser amado hace que pasemos a odiarle, un parecido con su padre al que vemos grotesco o la comparación con otra mujer muchísimo más bella, hacen que el amor se derrumbe. También se plantean amores platónicos, como la chispa que surge entre dos personas sin siquiera hablarse, o ese instante en el que nos damos cuenta de que esa persona a la que hemos dejado marchar era el amor de nuestra vida, y nos hemos dado cuenta demasiado tarde. Como digo, todos los amores de éste libro acaban de forma trágica, unos porque se rompen, y otros porque no llegan a iniciarse. A pesar de ese regusto trágico que nos deja, es una novela impecable, bien escrita, con esa prosa tan maravillosa que sólo encontramos en las novelas del XIX, y con unos personajes creíbles, que sin duda recomiendo que leáis.

jueves, 4 de noviembre de 2010

"Heraldos de la Luz" de Víctor Conde


La editorial Hidra me ha hecho llegar amablemente la novela "Heraldos de la Luz" de Víctor Conde, junto con los dos bonitos marcapáginas que podéis ver en la imagen. Víctor Conde (Santa Cruz de Tenerife, 1973) ha sido el ganador del premio Minotauro 2010, con su novela "Crónicas del Multiverso", del que ya había quedado finalista en dos ocasiones anteriores. "Heraldos de la Luz" es una novela llena de fantasía, seres extraordinarios y muchas aventuras y acción, que revisiona el mito de los ángeles y demonios, dotándolo de una mirada muy personal y original. La novela no se anda por las ramas, ya desde la primera página nos mete de lleno en la acción, algo que me ha gustado mucho y que se echa de menos en otras novelas juveniles en las que se van mucho por las ramas antes de entrar en materia. Aunque los protagonistas sean jóvenes, el autor no ha caído en lo fácil, y huye de las escenas amorosas y pastelosas que tanto abundan en  éste tipo de libros. Lo importante es la acción, y mediante ella, Conde nos mantiene enganchados al libro en una sucesión continua de acontecimientos. Tanya, Erik y Mauro viven sus vidas cotidianas sin imaginar lo que se les viene encima: Tanya es una adolescente superdotada, hija de inmigrantes rusos, que ha adoptado la estética de lolita, una corriente que viene de Japón que consiste en vestirse como una muñequita y recuperar prendas  que recuerden la estética del siglo XIX; Erik es especialista en escenas de acción de cine y Mauro, que perteneciente a la tribu urbana de los scene (ropa y pensamientos oscuros), lleva detrás de sí la carga de una vida de malos tratos por parte de sus padres. Todo cambiará el día que Séfora y Nínive, dos seres celestiales se pongan en contacto con ellos y les hagan saber que la continua batalla entre el Cielo y el Infierno ha llegado a su punto culminante, y que ellos son los elegidos para liderar esa batalla. Poco a poco cada uno de ellos irá tomando conciencia de sus aptitudes y de su transformación en seres angélicos, y entrarán en combate con demonios y seres del inframundo. Se trata del primer libro de una trilogía que se lee en un pestañeo, especialmente por lo ágil de la trama. Los personajes son realmente peculiares y fuera de lo común, especialmente el ángel Séfora, fuera de todos los estereotipos, y sin duda mi personaje favorito del libro: un ángel que fuma como una carretera y que bebe cerveza, preferentemente negra. Además, me ha resultado interesante el hecho de que el autor introduzca el tema de las tribus urbanas, algo que desconocía totalmente, y que imagino que a los que tengáis unos añitos como yo os pasará lo mismo. A raíz del libro he investigado un poco más y he encontrado éstos divertidos vídeos de un programa que hizo la Sexta, eso sí, os aseguro que yo vivo cerca de plaza de España y aunque de vez en cuando ves a alguien un poco extravagante nunca he visto a tanta fauna rara junta. En mi época como mucho había heavys, rockers, siniestros (a los que ahora llaman góticos), pijos o grunges, y la ropa te la hacías un poco combinando unas cosas con otras y echándole mucha imaginación. Ahora los adolescentes llevan ropas de tiendas especializadas en éste tipo de modas, prendas que no son nada baratas y que pueden llegar a costar por lo que he estado viendo desde los 100 euros de un vestido o los 200 de un corsé.

Editorial: Hidra
Fecha: octubre 2010
PVP: 17 euros
346 páginas