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viernes, 30 de diciembre de 2011

Mis mejores lecturas de 2011

 Seymour Joseph Guy, Joven leyendo (1877)
Mis lecturas de 2011 han sido en general bastante satisfactorias, he conocido a autores nuevos que me han fascinado, como es el caso de Michel Houellebecq que me tiene totalmente cautivada o en otra línea, Irène Némirovsky, con una prosa espectacular. Han caído algunos clásicos y novedades, y he "viajado" a través de los libros a lugares donde nunca había estado antes, literariamente hablando. También ha habido decepciones y libros que he dejado sin terminar. A raíz de la preparación de esta entrada me he hecho unas cuantas reflexiones personales de cosas que voy a intentar cambiar el año que viene. Como vengo viendo en otros blogs, me he dado cuenta de que mi blog también me está influyendo demasiado en las lecturas que hago, libros más cortos para no detener el ritmo de publicación, compromisos y libros que me envían editoriales que se me van acumulando... Pero lo que ha sido catastrófico para mí ha sido darme cuenta de que durante este año solo he leído un libro de poesía, el de Kerouac. Sé que muchos no sois lectores de poesía, pero es que a mí me encanta la poesía, siempre ha sido uno de mis géneros favoritos, y veo que por culpa del tema reseñas y demás, está perdiendo terreno frente a la novela. Lo mismo pasa con el teatro (¡no he leído nada de teatro este año!) o la no ficción. Las novelas son geniales, sí, pero hay otros géneros que siempre me ha gustado leer y que veo que han perdido a lo largo de este año un peso importantísimo. De todos modos, es algo a lo que estoy poniendo ya remedio.

André Kertesz: Greenwich Village, Nueva York, mujer leyendo en la ventana de incendios
Así que, primera reflexión, nada de retos. Este año no me apuntaré a retos nuevos salvo a aquellos que ya por tradición estoy apuntada como el Reto de Meribélgica. En cuanto a las lecturas conjuntas, de momento me voy a quedar tan solo con el recién creado Café literario por su frexibilidad, leemos lo que queremos cuando queremos y a nuestro ritmo, sin presiones, podéis apuntaros libremente. Por último, ser más ordenada con mis lecturas, elegir mejor los títulos, con cabeza, no sentirme presionada por el blog. A ver si lo consigo que sé de más de uno y de dos que han terminado por echar el cierre a sus blogs por este tipo de presiones y no quiero que me pase esto.

Marilyn Monroe
Este año he decidido dar un giro a mis lecturas y decantarme por los clásicos, la literatura oriental y los autores menos conocidos. Pensaréis que eso ya lo hacía, pero ahora más, espero que no dejen de interesaros las cosas de las que hable, pero es que de verdad necesito darle otro rumbo a mis lecturas. Por supuesto, seguirá habiendo alguna que otra lectura comercial y actual, tengo algunos libros acumulados de este tipo, pero por ejemplo, si tengo que tirarme un mes sin reseñas de libros porque estoy con un tocho clásico, lo haré. Espero que siga gustándoos el blog a pesar de mis nuevas intenciones.


Ver Viajes Literarios 2011 en un mapa más grande

Algo que me ha dado que pensar ha sido hacer este mapa de mis viajes literarios durante 2011. La idea la he tomado del blog Leer sin prisa, me pareció una idea tan buena y original que con su permiso, he decidido hacer también mi mapa. En él reflejo los países por los que he viajado con la imaginación gracias a los libros que he leído este año. Una de las cosas que más me gusta de leer es poder ir a otros países y otras épocas e impregnarme de su cultura, espero poder deciros algún día que he visitado en persona todos esos lugares, pero de momento, la lectura es un sucedáneo de lo más apetecible. Pensaba que no serían muy variados los destinos que he visitado con los libros, pero sí que lo han sido. Este año ha predominado Francia frente al resto, he pasado mucho tiempo en París gracias a libros increíbles y a autores franceses o no que han querido situar allí sus novelas. Otro destino recurrente ha sido Estados Unidos, en especial Nueva York, aunque con cierta fuerza también California. Más arriba, he llegado hasta la siempre fascinante Alaska. En América del Sur me he detenido tan solo en Perú y en Brasil, este año que viene me pongo como deberes viajar más al continente americano. Aunque la literatura española es hoy en día la que menos me interesa, me he detenido en Madrid, Barcelona y Valencia. En el resto de Europa, he estado algo en Inglaterra, Alemania, Austria, Bélgica, Italia, Suecia, Lituania y Turquía. En Rusia me he detenido brevemente, llegando incluso a Siberia y al Circulo Polar Ártico. Ya en el continente asiático, como sabéis, mi favorito, ha habido viajes a Bangladesh, Birmania, China, y en especial, cómo no, a mi adoradísimo Japón. En Oceanía, he visitado Australia y Nueva Zelanda, a los que pienso volver, esta vez con autores autóctonos. Esta vez África se ha quedado fuera igual que gran parte del mundo árabe o la India, un país que me encanta en literatura pero que este año no he tocado. Espero que en 2012 sean aún más los destinos a los que llegue gracias a los libros.



Charles Dickens
No quiero dar por terminada esta entrada de repaso a este año que dejamos, sin recordaros que en este 2012 que comenzamos se va a celebrar un importantísimo aniversario: el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens el 7 de febrero. En Inglaterra se van a llevar a cabo numerosas actividades, y por mi parte, contribuiré leyendo algún libro del novelista inglés, en mente tengo Historia de dos ciudades, aunque acepto sugerencias. Otro al que recordaremos durante este año es al genial Bram Stoker, creador de Drácula, el 20 de abril se cumple el centenario de su muerte. Como ya he leído un par de veces su obra cumbre, investigaré a ver si encuentro algo más suyo.

Al igual que el año pasado, repito deseos para 2012, que sea un año lleno de más y mejor cultura, en el que consigamos por fin salir de la crisis y lograr todas nuestras metas.

¡Feliz Año!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

'El baile' de Irène Némirovsky

 
Título: El baile (Le Bal)
Autor:  Irène Némirovsky
Editorial: Salamandra (2006)
Año de publicación: 1930
Páginas: 96
Precio: 10,50 euros

Me encantan los libros breves, pero intensos, que pueden leerse de una sentada en una tarde ociosa como hice con El baile de Irène Némirovsky. Me gustan este tipo de libros que no consiguen despegarse de las manos, una vez comenzado ya no se puede, ni se quiere dejar de leer. Me apasionan este tipo de obras que quedan en la memoria, que a pesar de haberlas terminado hace unos días, seguimos rumiándolas. Este tipo de libros me recuerdan por qué me gusta tanto leer, por qué un libro, una mantita y una taza de té siguen siendo el mejor de los planes. Irène escribió esta breve obra con 27 años, en una especie de desahogo por su propia infancia solitaria, con un padre banquero siempre en el trabajo y una madre desinteresada por su hija, siendo educada por una niñera francesa. El baile es un retrato de personajes certero y agudísimo, nos recuerda la crueldad tan inmensa que albergan niños y adolescentes, y cómo el relevo generacional siempre ha de llegar a través de un acto violento, ya sea meramente con las palabras o, como en este caso, a través de una acción espontánea pero decidida.

 Irène junto a sus dos hijas

La novela nos sitúa en París, en una lujosa vivienda habitada por los Kampf, una familia de nuevos ricos que ha conseguido muchísimo dinero gracias a la bolsa. Sin embargo, no pueden ocultar su origen humilde: su forma de hablar, su ansiedad por entrar en los círculos de la alta sociedad, su ostentación, la misma decoración de la casa, los delatan como los nuevos ricos que son. Para poder entrar a formar parte de la élite de la sociedad parisina, deciden dar un baile para 200 personas en el que no escatimaran en oros, lentejuelas, ostras, foie gras y todo lo que ellos consideran que es de postín. Sin embargo, en la sombra se encuentra su hija Antoinette. Ignorada por sus padres, la jovencita de 14 años quiere asistir a ese baile, bailar, flirtear con hombres, pasar en definitiva de niña a mujer. Su madre se lo prohibe tajantemente: "Que sepas, niña, que apenas he empezado a vivir yo ¿me oyes?, yo, y que no tengo intención de preocuparme tan pronto por una hija casadera..." La reacción espontánea y fruto de un arrebato de cólera de Antoinette será la venganza, una venganza que va más allá de lo que podría haber imaginado, una venganza que hace que el muro y la máscara que existía entre su madre, dominante y egoísta, y ella caiga, y la vea como es realmente, una mujer que comienza a tener sus primeras canas y arrugas, sus inseguridades, y que llora como una niña con una rabieta cuando no tiene lo que quiere. Antoinette tiene un secreto deseo por enfrentarse a su madre y vencerla, por pasar a la edad adulta y dar el cambio generacional. ¿Quién  no recuerda haberse sentido como ella alguna vez cuando no nos dejaban hacer lo que queríamos?

"Sucios egoístas; soy yo la que quiere vivir, yo, yo; yo soy joven... Me están robando, me roban mi parte de felicidad en la tierra... ¡Oh! ¡Entrar en ese baile milagrosamente, y ser la más bella, la más deslumbrante, con los hombres a mis pies!"

Eso no quita que nuestros sentimientos hacia el personaje sean contradictorios, por un lado podemos entender a la niña que quiere crecer, por otro, no deja de asombrarnos y horrorizarnos su crueldad e insensibilidad hacia su madre.

Irène y Michel con sus dos hijas, Denis e Élisabeth

Irène Némirovsky es una excelente escritora con una prosa certera y adictiva a la vez. Por desgracia, su vida no fue todo lo feliz y tranquila que debiera haber sido. Tras huir con su familia de Rusia en 1918, escapando de la revolución rusa, se instalaron en Francia, donde Irène se casaría con Michel Epstein con quien tendría dos hijas, Denise y Élisabeth. A pesar de ser una escritora reconocida y con prestigio en los círculos literarios y de la sociedad francesa, el gobierno francés rechazó su petición de nacionalización por su condición de judía. A pesar de que toda su familia se convirtió al catolicismo, fueron víctima de las leyes antisemitas del gobierno de Vichy, con lo que Michel tuvo que dejar su trabajo y a Irène le prohibieron volver a publicar, además, como todos los demás judíos tuvieron que llevar la estrella amarilla identificativa. En 1942 Irène fue arrestada e internada en el campo de Phitiviers de donde sería deportada a Auschwitz donde murió de tifus apenas un mes después de su arresto A pesar de que su marido lo intentó todo para lograr su liberación, fue inútil, y él mismo fue arrestado y deportado a Auschwitz donde fue asesinado en la cámara de gas tres meses después de la muerte de su mujer. Sus hijas, sin embargo, lograron sobrevivir escondidas por amigos de la familia. Ellas guardaron durante todo ese tiempo los manuscritos inéditos de su madre, entre ellos Suite Francesa, inacabada al haber sido deportada antes de poder terminarla. Esta se publicó en 2004 recibiendo el Premio Renaudot a título póstumo. Una historia terriblemente triste que nos da la medida de la cantidad de vidas valiosas que se perdieron en esa época por la locura y la barbarie humana. Os invito a que conozcáis la obra de Irène Nemirovsky, una autora a día de hoy fundamental, que he tardado demasiado en conocer, pero de la que pienso leer pronto todo lo que caiga en mis manos.