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lunes, 23 de enero de 2012

'El sueño del celta' de Mario Vargas Llosa

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Título: El sueño del celta
Autor: Mario Vargas Llosa
Editorial: Alfaguara (2010)
Año de publicación: 2010
Páginas: 464
Precio:  22 euros

Desde que ha comenzado el año parece que voy de acierto en acierto lector, crucemos los dedos y esperemos que la racha siga igual. El sueño del celta de Mario Vargas Llosa ha sido uno de esos grandes aciertos, un libro magistralmente escrito, como suele suceder con los libros del Nobel peruano, entretenido y con el que a la vez se aprenden muchas cosas sin apenas esfuerzo. Mezclando la novela histórica, la biografía novelada, e incluso los libros de aventuras y viajes, Vargas Llosa devuelve a la actualidad la figura del irlandés Roger Casement, un personaje lleno de contradicciones, que ha pasado del desprestigio total a ser un héroe nacional en su país, pero ante todo, un personaje muy humano.
Roger Casement

Roger Casement nació en 1864 en Sandycove, cerca de Dublín, en el seno de una familia protestante y probritánica. Casement, como muchos irlandeses de la época, está ciego ante la invasión británica a su país, de hecho, trabajó como diplomático para el Gobierno británico y llegó a alcanzar grandes honores, como el de ser nombrado sir, por el país que terminaría por asesinarle. Su trabajo como cónsul le llevó a viajar por todo el mundo y conocer la realidad del colonialismo, en especial en las explotaciones de caucho del Congo y del Amazonas, donde los indígenas eran explotados y masacrados para que occidente tuviera el preciado caucho que luego se utilizaría por ejemplo en la fabricación de ruedas. En un principio Casement piensa, como muchos de su generación, que el colonialismo es necesario, un "favor" que los occidentales hacen a esos "salvajes" llevándoles educación, sanidad y una vida mejor. Poco a poco, a medida que va conociendo las barbaries que se cometen, se da cuenta de su error. El colonialismo solo beneficia a los colonizadores y aplasta a los colonizados. Es en ese momento cuando comienza a tener conciencia de que su propio país, Irlanda, es una colonia de la Inglaterra invasora. Y es en ese momento, cuando decide luchar por la independencia de su país, por la recuperación de su idioma, el gaélico, sus costumbres y tradiciones, prohibidas por el invasor. Esa  lucha por la libertad de Irlanda le llevará ante los tribunales británicos y finalmente a la horca, donde moriría a los 52 años de edad. No contentos con ello, los británicos orquestaron una política de desprestigio contra él, utilizando su condición de homosexual para desprestigiarle en una época en la que dicha tendencia sexual era algo condenable, especialmente en un país radicalmente católico como Irlanda.

Tumba de Roger Casement en Glasnevin
La historia de Casement es absolutamente fascinante, de hecho, al terminar el libro nos queda la sensación de que el autor podría haber escrito dos o tres libros más sobre el irlandés, dada la intensa vida que vivió este, y que, además, estaríamos encantados de leerlos. La novela se divide en tres partes, una dedicada al Congo, otra a la Amazonía y una tercera a Irlanda, todo ello con continuos saltos temporales al presente del protagonista, encerrado en la prisión de Pentonville, en Londres, días antes de su ejecución. A su alrededor, podremos conocer a personajes históricos como Leopoldo II, rey belga al que regalaron por su cumpleaños el Congo, y que trata el lugar y a sus gentes como si fueran de su propiedad, con terribles torturas; el famoso explorador Stanley, quien no siente ninguna piedad por los africanos; o el escritor Joseph Conrad, con quien Casement compartiría la experiencia del Congo y que el primero plasmaría en su genial novela El corazón de las tinieblas. Si la parte del Congo es dura, la dedicada al Amazonas, en la peruana zona del Putumayo, lo es aún más. Los indígenas son cruelmente torturados y mutilados, muchas veces tan sólo para la propia diversión de los jefes de las explotaciones caucheras, quienes, al no tener que rendir cuentas a nadie por lo que hacen, dejan aflorar sus instintos más sádicos. Casement escribió sendos informes sobre el Congo y el Amazonas, sobre las barbaridades que se cometían allí, que le valdrían el reconocimiento internacional por su labor en favor de causas humanitarias. Por último, la parte dedicada a Irlanda nos relata todo el movimiento revolucionario por la independencia del país, que se saldó con el sonoro fracaso del Alzamiento de Pascua. Por la novela desfilan numerosos personajes históricos y muchísimos escritores e intelectuales con los que se relacionó Casement, es el caso del escocés Arthur Conan Doyle, los irlandeses William Butler Yeats y George Bernard Shaw, el periodista Edmund D. Morel, o la historiadora Alice Stopford Green, entre muchos otros. Se trata de una novela en la que se aprende casi sin darnos cuenta, donde desde el primer momento simpatizamos con Casement a pesar de que nos llevemos las manos a la cabeza ante su ingenuidad, y su carácter soñador, los cuales le hicieron no ser todo lo práctico que debiera y acabar ajusticiado. Un libro para disfrutar y aprender, para que, especialmente los occidentales, nos planteemos en qué ha consistido la colonización y el daño que ha hecho a tantas personas, para viajar, para conocer a un personaje histórico que no era tan visible, en definitiva, un libro con el que disfrutar de la primera a la última página.

lunes, 2 de enero de 2012

'Sayonara Mio' de Tabuji Ichikawa


Título: Sayonara, Mio (Ima, ai ni yukimasu)
Autor: Takuji Ichikawa
Editorial: Alfaguara (2011)
Año de publicación: 2003
Páginas: 256
Precio: 16 euros

Cuando Mio murió, pensé que quien haya hecho nuestro planeta debió de hacer otro al mismo tiempo en algún lugar del universo. Sería el planeta al que van las personas cuando mueren. Ese planeta se llama Archivo.

Mi primera reseña del año pertenece, como va a venir pasando durante un tiempo, a una lectura del año pasado, son unas cuantas las que se me han quedado en el tintero, pero que poco a poco irán apareciendo por aquí. Este es uno de esos libros que con tan solo ver la portada y leer estas primeras líneas iniciales, apetece leer. En un principio pensé que iría en la misma dirección que otras novelas de éxito japonesas como Cosas por las que llorar cien veces de Kou Nakamura o Un grito de amor desde el centro del mundo de Kyoichi Katayama, pero no. A pesar de que Sayonara, Mio narra una historia triste no lo hace con ese tono amargo y trágico que usan las dos novelas que he nombrado. La gran virtud de esta novela es que trata la muerte y los sentimientos que esta provoca en los que se quedan de una manera muy tierna y serena. El autor, el tokiota Takuji Ichikawa, ha sabido aunar la sencillez de la escritura que suele definir a los autores japoneses, grandes dosis de ternura y algo de fantasía, para construir una pequeña fábula urbana y actual, cuya moraleja es ni más ni menos, que las cosas más pequeñas son las más importantes, que cada pequeño gesto diario, cada caricia, beso o simplemente mirada de los que amamos son lo más precioso que tenemos. Quizá algún día perdamos todo eso, pero hasta entonces, hay que regodearse y disfrutar de ello como si fuera la última vez que podamos hacerlo. Takuji Ichikawa ensalza lo esencial de la vida y crea con ello una novela de sentimientos, personajes y amor, tanto el de una pareja como el de padres e hijos.

En todas esas expresiones sencillas como "Buenos días", "Buenas noches", "Qué rico está esto", "¿Has dormido bien?", es donde reside el amor.
Me dije que eso era lo que significaba ser una pareja.
Pero en aquellos momentos no lo comprendí.

Takkun y su hijo de seis años Yuji tratan de salir adelante como pueden tras la muerte de Mio, esposa y madre respectivamente. Aunque no hay grandes exteriorizaciones del dolor que les causa la pérdida, pues ya ha pasado un tiempo desde esta, Takkun es incapaz de cumplir la promesa que le hizo a su mujer de cuidar de su pequeño y seguir adelante. Ambos van siempre con la ropa llena de manchas, la casa es un desastre y Yuji tiene que ocuparme muchas veces de más cosas de las que debiera. A todo esto hay que sumarle la gran cantidad de fobias que tiene Takkun, un treintañero bastante despistado y dejado, por ejemplo, no puede entrar en el cine, ni puede recorrer grandes distancias porque los trenes, aviones y autobuses le dan pánico. Cada vez que se enfrenta a una situación difícil, su corazón parece a punto de estallar. Un día, durante el primer día de la estación de lluvias, se produce el milagro mientras ambos pasean entre las ruinas de una fábrica de sake en medio de un bosque. Allí, de la nada, aparece una mujer que es exactamente igual que Mio, aunque no tiene ningún recuerdo. Mio había prometido a Takkun que regresaría el primer día de la estación de lluvias para comprobar que todo les va bien, algo a lo que este se aferra, a pesar de que no haya cumplido su promesa.

Takuji Ichikawa

Una novela como veis a medio camino entre la fantasía y la realidad, de hecho, el único elemento fantástico es la repentina aparición de Mio, que debería estar muerta. Todo lo demás es relativamente normal a partir de ese hecho insólito, la novela se centra en las relaciones entre los tres personajes y en el tema recurrente de la necesidad de seguir adelante cuando perdemos a un ser querido, aunque en principio parezca imposible. Como digo, la novela no se recrea en temas tristes o en transmitir al lector un sentimiento desesperado, al contrario, con un tono incluso un tanto ingenuo y dulce, asistimos a la pérdida de Takkun y Yuji y su intento por salir adelante con o sin Mio.

Cartel de la película estrenada en 2004 y basada en la novela

Algo en lo que suelen fallar la mayoría de las novelas, incluso aquellas escritas por grandes autores, es a la hora de hacer hablar a los personajes infantiles. Normalmente se tiende a hacerles hablar y actuar como adultos o como a "un niño muy maduro para su edad", algo que me parece un gran fallo. Sin embargo, en ese sentido Sayonara, Mio ha sido toda una sorpresa, el pequeño Yuji es un niño como lo son los de la realidad, de hecho habla como un niño, repite las cosas mil veces, pregunta mucho, se equivoca y se comporta como un niño pequeño. De hecho, al haber conseguido retratar a un niño real, el autor ha conseguido que empaticemos en seguida con este personaje, es un verdadero encanto. Como suele suceder con la narrativa japonesa contemporánea las alusiones a la cultura occidental son continuas, por lo que si no estáis habituados a leer literatura japonesa, no os preocupéis, porque esta novela se sigue a la perfección, tan solo los nombres de los personajes y algunos pequeños detalles nos sitúan en Japón, por lo demás es una historia que podría suceder en cualquier parte del mundo. La cultura occidental impregna toda la novela y se hacen continuas alusiones a películas como Momo o La historia interminable, a la serie de televisión Expediente X, o a personajes como Woody Allen, Charlie Brown o Snoopy.

Portada de la edición anglosajona

Como Takkun decide escribir una novela sobre su mujer, vamos conociendo poco a poco su historia, cómo coincidieron desde muy pequeños en clase y cómo se enamoraron y fueron construyendo sus vida juntos. El libro es una delicia, se lee muy rápido, contiene muchos diálogos, es dinámico y muy corto. Sin embargo, hay un pequeña pega que quiero ponerle, y es el final. Todo parecía encaminado hacia un final muy determinado, y en el último momento hay un giro que no me ha gustado nada, aunque claro, eso ya son gustos y percepciones muy personales, pero es que la nueva explicación de por qué está allí Mio, tratando de ser más racional dentro de la irracionalidad de todo, no me ha acabado de convencer. A pesar de ello, es una lectura ligera que os recomiendo para pasar un rato agradable, no es una novela que vayamos a guardar para siempre en la memoria pero es bonita y está bien escrita, trata con mucha delicadeza un tema duro como es la muerte de un ser querido, sin grandes dramas y es perfecto para comenzar a leer a autores japoneses contemporáneos.

lunes, 12 de septiembre de 2011

'El año de Saeko' de Kyoichi Katayama


Título: El año de Saeko (Funadomari made)
Autor: Kyoichi Katayama
Editorial: Alfaguara (marzo 2011)
Año de publicación: 2006
Páginas: 248
Precio: 17 euros 

Si habéis leído Un grito de amor desde el centro del mundo, no lo toméis como medida para saber si El año de Saeko, la nueva novela de Kyoichi Katayama, os gustará o no. Son radicalmente diferentes, no tienen absolutamente nada que ver. Y eso a mi me ha gustado. Que un autor no repita una fórmula que le dio tanto éxito, convirtiéndose inmediatamente en un bestseller, tanto en Japón como en el resto del mundo, es una decisión valiente y arriesgada, que no todos los autores se atreven a tomar. Kyoichi Katayama lo ha hecho. El año de Saeko es una novela extraña, muy difícil de reseñar, llena de poesía y de una calma pausada de la que sólo los autores japoneses saben dotar a sus novelas sin aburrirnos. La trama se desliza lentamente, sin grandes acontecimientos hasta la mitad del libro, en el que una revelación insólita hace que cambie el significado de todo lo que hemos leído hasta el momento. Es por eso que tampoco puedo desvelar mucho del argumento. 

 
 Kyoichi Katayama

La novela nos cuenta el día a día de Shun'ichi, un programador informático al que le gusta fotografiar gatos, y su mujer Saeko, quien se encarga de reponer tres máquinas expendedoras de tabaco y café que hay junto a su casa. Se conocieron siendo vecinos, al enamorarse Shun'ichi del llanto de Saeko, a la que oía llorar todas las noches. Ahora Saeko está embarazada y sus vidas discurren con una cotidianeidad y calma totales, no se relacionan mucho con otras personas, y dedican su tiempo libre a estar juntos, pasear, cenar en casa, hablar... Sin embargo, hay algo oculto en esa calma aparente, algo que puede desestabilizar a la pareja y a todo su mundo, algo que cambiará a los personajes y a su manera de enfrentarse a lo que les rodea. El año de Saeko es una novela de una belleza tremenda, pero no la belleza de otros autores que miran al exterior, a la belleza de los paisajes y creaciones humanas de Japón, sino la belleza que nace del interior del ser humano, capaz de sobreponerse a lo peor, y de conseguir a través del amor superar cualquier obstáculo. Las reflexiones de Suni'chi, de una gran profundidad, sobre la vida, el ser humano, la espiritualidad, la locura, la vida y la muerte, son lo mejor del libro.

"Aquella serena estabilidad, que se sustentaba en la confianza mutua y en el amor, iluminaba sus días con una suave luz neblinosa, pero, al mismo tiempo, conllevaba el hastío de unos seres que están viviendo la vida que sigue al fin de algo.".

"¿Qué es un matrimonio? ¿Y qué son los hijos para una pareja? Un hombre y una mujer se encuentran y engendran un hijo. Este hijo, que es una parte de los padres, el fruto de su unión, ve la luz en este mundo como un ser que vivirá de forma separada. El amor desinteresado que comparten ambos progenitores por su hijo va reforzando su unión. Este retrato de la pareja y de la familia es falso e inútil. Nada funciona según los ideales, según los plane.s Ni siquiera las palabras "fortuna" o "destino" tienen otro sentido que conectar con la luz y la sombra del hombre. Uno acepta las circunstancias que le han sido asignadas por el karma o por el destino, y va tirando, tal como puede, allá donde se encuentra. ¿No tendríamos que pensar que es en esta reiteración donde se halla entretejida, entre apretados pliegues, una pequeña y humilde felicidad?"

El final del libro ambiguo y abierto a más no poder, nos lleva a dos posibles interpretaciones totalmente contrapuestas, un nuevo comienzo o el final de todo, a gusto del lector. Como conocéis mi naturaleza dada al fatalismo, me decanto por el fin de todo, y el final más triste que podáis imaginar.

*** ¿Qué os parece la nueva imagen del blog? Como ya avisé, he dado un cambio radical. Quería alejarme un poco de las plantillas estandarizadas y crear una cabecera reconocible y solo mía, que no pueda confundirse con otro blog. Para el diseño me he decantado por los tonos claros y el minimalismo y, aunque ya son pequeños detalles, aún me quedan algunas cosas que cambiar. Para la cabecera he escogido unas flores de sakura (flor del cerezo japonés) porque son mis favoritas y como claro homenaje a la cultura y literatura que tanto me fascina de Japón. Si tenéis cualquier sugerencia o idea me encantará que las compartáis conmigo.