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martes, 6 de noviembre de 2012

'Las baladas del ajo' de Mo Yan

Lasbaladasdelajo

Título: Las baladas del ajo (T'ien-t ang suan t'ai chich ko)
Autor: Mo Yan
Traducción: Carlos Ossés
Editorial: Kailas (2008)
Año de publicación: 1989
Páginas: 489
Precio: 21,90 euros

[...]"¡cualquier partido político o gobierno que  se olvide del bienestar de su pueblo está pidiendo a gritos ser derrocado por éste!"

A raíz de la concesión del Premio Nobel de Literatura 2012 al escritor chino Mo Yan el pasado mes de octubre, organizamos en el Café Literario una lectura conjunta de su obra Las baladas del ajo. En mi caso se trata del segundo acercamiento a este autor, del que ya leí hace un par de años su conocidísima Sorgo Rojo (gracias a la preciosa película del director Zhang Yimou) de la que podéis leer aquí la reseña. Si Sorgo Rojo me pareció una obra maestra que justificaba más que de sobra la concesión de tan prestigioso premio, con Las baladas del ajo quedo plenamente convencida de que Mo Yan es uno de los grandes escritores vivos que existen actualmente. Muchos de los obstáculos de Sorgo Rojo desaparecen en esta obra, mucho más breve, sencilla, cercana y de un ritmo ágil, que han hecho que se convierta inmediatamente en mi favorita del autor. Las baladas del ajo, pese a su aparente sencillez, no deja de ser un libro complejo, en el que se tratan multitud de temas, el lenguaje es muy rico y hay un gran manejo de las técnicas narrativas utilizadas, como por ejemplo, los saltos temporales del presente al pasado, muy logrados para que queramos seguir leyendo ya que sabemos en el presente lo que sucedió por lo que se nos cuenta, pero solo asomándonos al pasado, vemos realmente lo que pasó. 


Las baladas del ajo nos sitúa en el corazón de China, en una de esas aldeas de campesinos que tratan de salir adelante gracias a sus cultivos. Nos encontramos a finales de los años 80 y el Gobierno comunista tiene la "genial" idea de pedir a los granjeros que se dediquen a plantar únicamente ajo. No hace falta tener unos conocimientos profundos de economía para darse cuenta de que una idea semejante lo único a lo que conduce es al colapso de los mercados, el Gobierno no puede comprar todo el ajo cultivado por los campesinos, así que estos ven cómo se pudren sus cosechas y sus posibilidades de poder alimentar a sus familias. Cuando los campesinos, desesperados por el hambre, se alzan contra el Gobierno, este, en vez de reconocer su error, reprime y castiga duramente a estos campesinos que, un poco por ignorancia (que aprovecha el Gobierno en su beneficio) y otro poco porque no les queda más remedio que obedecer, han dedicado todas sus tierras de cultivo al ajo y ahora se han quedado sin nada.


Hasta ahí la trama política, pero es que además, Las baladas del ajo contiene una preciosa segunda línea argumental, con los campesinos como protagonistas. Por un lado, Gao Yang, un cultivador de ajo, padre de dos niños que se ve envuelto en las revueltas. Y principalmente, la trágica historia de amor de Gao Ma y Jinju, enamorados pero a los que la familia de ella impiden estar juntos. Sin duda, esta historia, conmovedora pero realista, ha sido lo que más me ha gustado de la novela. Los personajes no se idealizan en ningún momento, la relación de los amantes no es romántica sino muy apegada a la realidad, Gao Ma apesta a ajo y suelta eructos al comer, ambos son campesinos, algo que Mo Yan no olvida en ningún momento ni nos deja que nos olvidemos de ello. Su vida es dura, ellos mismos no han conocido nunca otra cosa, pero en medio de esa vida, de los problemas diarios, puede nacer algo bello.


La novela es muy dura en el sentido de que no escatima en escenas violentas (por ejemplo, la represión del Gobierno hacia esos campesinos rebeldes) o en plasmar la realidad tal y como es sin dulcificarla (la suciedad, la peste continua a ajo, los piojos en la prisión...). Sin embargo, como ya sucediera con Sorgo Rojo, a pasajes de gran violencia le siguen otros llenos de poesía y belleza. El campo es brutal, sí, pero también tiene una belleza primigenia que hay que saber ver a través de esa suciedad. Tengo que destacar también algunos pasajes que remiten al "realismo mágico" como las apariciones de muertos, un bebé hablando desde el útero de su madre, imágenes oníricas que rozan el surrealismo o la mezcla de realidad y sueños. A esa poesía narrativa se suma el hilo conductor de la novela, esas baladas del ajo a las que alude el título y que encabezan el principio de cada capítulo, cantadas por el rapsoda ciego Zhang Kou que nos va adelantando los acontecimientos.


El choque entre tradición y modernidad, entre campo y ciudad, es acusadísimo. El Gobierno comunista quiere imponer unas maneras de pensar y actuar (para ellos modernizadoras del país) que chocan frontalmente con las tradiciones y con la realidad del campo. Así, por poner un ejemplo, se obliga a incinerar a los muertos pagando unas tasas altísimas que los campesinos no pueden permitirse, pero es que además, la costumbre entre ellos es el enterramiento. En una sociedad tan apegada a la familia, contravenir el último deseo de un familiar que va a morir es algo impensable por grande que sea el castigo del Gobierno. Además, también podemos ver cómo en las culturas orientales el individuo se encuentra en un segundo plano frente al colectivo (ya sea la familia, el pueblo...) algo vital para la supervivencia, y algo que el Gobierno comunista aprovechó en su beneficio. Resulta realmente injusto ver cómo los funcionarios ricos se aprovechan de su poder para someter a los campesinos pobres, quienes no tienen ninguna oportunidad frente a ese sistema abusivo. Pero es más chocante aún ver cómo algunas críticas que valen para el comunismo, plasmadas en este libro, son muy válidas para el momento que vivimos actualmente y para nuestras sociedades capitalistas: malos gobernantes que lo único que piensan es en enriquecerse a costa de los ciudadanos cada vez más pobres, la ineptitud y el absurdo de las administraciones (que provocan escenas realmente kafkianas en las que un cultivador debe ir dando cantidades cada vez más grandes de ajo a los funcionarios para poder llegar al mercado donde finalmente no podrá vender lo poco que le queda), la brutal represión de las fuerzas de seguridad a quienes solo piden lo que es justo...



Sin dudarlo me atrevo a decir ya que esta va a ser una de las mejores lecturas que haga este año. A mí me ha sorprendido, como digo, Sorgo Rojo me gustó, pero es que Las baladas del ajo me ha entusiasmado. Tiene todo lo bueno que debería tener una novela: técnicas narrativas originales y muy bien utilizadas, una prosa que mezcla realismo crudo y pasajes de gran belleza, una historia que combina lo político y lo humano y un ritmo que consigue atraparnos para saber qué les sucederá a esos personajes por los que es difícil no apiadarse. Eso sí, aviso que la novela es muy dura y que Mo Yan no parece sentir esa piedad hacia sus personajes algo que, por otro lado, acentúa el realismo crudo y sin edulcorantes de la novela. Aún así, como suele suceder siempre con una lectura, que al final no deja de ser un acto que pasa por la subjetividad de cada uno, no ha gustado a todos los participantes en la lectura conjunta, os iré dejando los enlaces a sus reseñas a medida que las vayan publicando: 




** Para ilustrar esta entrada he utilizado las maravillosas imágenes de China del fotógrafo Feng Jiang que nos muestran un país lleno de bellos paisajes.

jueves, 12 de enero de 2012

La magia de la fotografía: Eve Arnold continúa viva a través de sus imágenes


El pasado miércoles fallecía en Londres, a los 99 años, la fotógrafa estadounidense Eve Arnold, famosa por sus retratos de Marilyn Monroe y por ser la primera mujer que entró a formar parte de la prestigiosa agencia Magnum. 


Sus imágenes son sencillamente maravillosas, pero este homenaje quiero dedicárselo también por razones personales, ya que tiene un valor especial para mí: una reproducción de la primera fotografía de esta entrada cuelga enmarcada en mi pasillo, la tengo ya desde hace años, se vino conmigo desde mi anterior piso y ahora continúa teniendo su lugar de honor junto a otras tres fotografías de mis también adoradísimos Henri Cartier-Bresson, Alfred Eisenstaedt y Philippe Halsman. 


Fue, de hecho, Cartier-Bresson quien decidió proponer a Eve Arnold para que entrara a formar parte de la agencia Magnum en 1951, tras ver algunos de sus trabajos y quedar fascinado por ellos.


"Había sido pobre y quise documentar la pobreza; había perdido a un hijo, y estuve obsesionada con los nacimientos; estaba interesada en política y esperé saber cómo afectaba nuestras vidas; soy una mujer y quise saber sobre las mujeres", la propia Eve Arnold resumía así los principales ejes de su trabajo en una entrevista concedida a la agencia AP.


Eve Arnold nació en Filaelfia en 1912, estudió fotografía y cine en la New School for Social Research de Nueva York. Sus fotografías han aparecido en publicaciones del prestigio de Life, Paris Match, Stern, Sunday Times o Vogue. 


De hecho, estuvo trabajando hasta el último momento, ya que todavía colaboraba con diarios de renombre como The Sunday Times.


 

Apenas hace un año recibió en Cannes un galardón en reconocimiento a su carrera profesional. Además, a lo largo de su carrera recibió numerosos reconocimientos, entre los que destaca la Orden del Imperio Británico.



Sus imágenes de denuncia de la pobreza y el racismo son quizá las más emblemáticas. Fue una fotógrafa comprometida que destacó por sus retratos espontáneos, por su objetivo desfilaron algunas de las caras más destacadas del siglo XX como la reina Isabel II, Jacqueline Kennedy o Malcolm X.


Sin embargo, las imágenes que la harían realmente popular fueron las que tomó a mi adoradísima Marilyn Monroe, de la que supo retratar sus mil y una caras, sus contradicciones.


También retrató a otros rostros populares del celuloide como Marlene Dietrich, Joan Crawford, Clarck Gable, Paul Newman o Elizabeth Taylor.

 

Realizó numerosos monográficos a lo largo de su vida, pero quizá el más popular de todos fue el que realizó durante el rodaje de la película Vidas Rebeldes de John Huston en 1960, en las que Marilyn Monroe es la protagonista indiscutible.

 

Marilyn es retratada en estas imágenes posando, jugando con la cámara, pero también de manera espontánea sin saber que la estaban retratando, descansando, alegre, enfadada, triste... Un auténtico manual para ver a fondo las mil caras de la actriz.


Uno de sus últimos y más reconocidos monográficos fue el que realizó sobre China, con imágenes llenas de magia y realmente hermosas como la última que os muestro. Una vida intensa, llena de viajes y de fotografías indispensables que tenemos la suerte de poder seguir admirando. Es la magia de la fotografía. Espero que hayáis disfrutado de unas imágenes que no me canso de contemplar y que hablan por sí solas sin necesidad de decir nada más.

miércoles, 6 de julio de 2011

'La princesa de Jade' de Coia Valls


Título: La princesa de Jade
Autor: Coia Valls
Editorial: Suma de Letras (enero 2011)
Año de publicación: 2011
Páginas: 400
Precio: 19 euros 

El pasado mes de abril María del blog De todo un poco (podéis leer su reseña aquí) y yo fuimos juntas a la presentación de la novela La princesa de Jade de Coia Valls en la Casa de Asia de Madrid. Por unas cosas y otras no he podido leerla hasta ahora y eso que ganas no me faltaban. Las presentaciones de libros pueden ser algo bastante aburrido, pero la de Coia Valls fue de lo más entretenida, no solo se habló de la novela y la propia autora leyó fragmentos de ella, si no que trajeron unas bonitas piedras llamadas suiseki (que aparecen en la trama), unos trozos de roca modelados por la naturaleza que sugieren paisajes y que algunas personas llegan a coleccionar. De hecho, hace un tiempo pude ir a ver en el Jardín Botánico una exposición de ikebana (arreglos florales) y suiseki. No solo se trata de unas piedras bonitas, si no que parte de su encanto reside en el juego de averiguar qué ve cada persona en ellas y la interpretación que les da.

Suiseki

Volviendo al libro en si, se trata de una novela histórica que se lee bastante rápido, por un lado, porque los capítulos no son muy largos, pero especialmente, porque la historia nos atrapa y los finales de cada capítulo nos dejan con ganas de saber más y más. La princesa de Jade se sitúa en el año 551 d.c. en Constantinopla, donde la emperatriz Teodora pide en su lecho de muerte a su marido Justiniano una última voluntad: que se organice una expedición a China para traer a Occidente el secreto de la seda. Los chinos guardan muy bien su secreto y los occidentales creen que la seda crece como una especie de pelusa en los árboles y que unos "seres" se encargan de recolectarla. Así comenzará un largo viaje tanto físico, con sus peligros y preciosos paisajes, como interior, ya que cada uno de los personajes crecerá a lo largo de la ruta. Los elegidos para esta difícil empresa son dos monjes nestorianos, Rashnaw y Tistrya, el primero quiere que se acepte su culto y que dejen de estar perseguidos por el emperador, y el segundo espera poder encontrar a su padre desaparecido hace muchos años; y Xenos, un tejedor de Corinto y su hijo Úrian; acompañados de un grupo de soldados que les escoltarán. Todos ellos serán, sin saberlo, los precursores de la ruta de la seda.


La ruta que siguen los personajes

A lo largo del viaje conocerán nuevos paisajes como la increíble Capadocia, leyendas e historias de otras culturas, joyas como el jade, y personajes como Najaah, una nómada que escapa de la esclavitud, o la princesa cautiva Yù. Lo mejor de la novela es su capacidad de evocación, la autora nos mete de lleno en los mercados en los que podemos oler las especias y sentir la aglomeración de gente, nos sentimos parte del viaje, una ruta intensa que cambiará a más de un personaje. Curiosamente, mi personaje favorito no ha sido Úrian, el protagonista de la novela, ni ninguna de las mujeres que aparecen en ella, si no el joven monje Tistrya, su historia, y cómo va evolucionando y creciendo ante nuestros ojos me ha hecho encariñarme especialmente con él. Además de la historia en si, en la novela se insinúan muchos temas como el nu shu, los mandalas o los sogdianos, que seguro que despiertan vuestra curiosidad por investigar más sobre ellos. Sin duda se trata de una lectura perfecta para el verano, un viaje exterior e interior lleno de aventuras, amor, leyendas y un mundo que todavía estaba por descubrir. 

Coia Valls
 
Coia Valls nació en 1960 en Reus, y además de escritora es actriz y profesora de Educación Especial y logopeda. Aunque La princesa de Jade es su primera novela, ha publicado distintos cuentos y novelas juveniles e infantiles. Además, para los catalanohablantes que sepáis que tenéis una edición en catalán de este libro, y para todos, que si queréis más información sobre la novela podéis acercaros al blog http://princesadejade.wordpress.com/.

lunes, 6 de junio de 2011

'Dos chicas de Shanghai' de Lisa See


Título: Dos chicas de Shanghai (Shanghai Girls)
Autor: Lisa See
Editorial: Salamandra (septiembre 2010)
Año de publicación: 2009
Páginas: 352
Precio: 19 euros 

Leí hace años El abanico de seda, el libro que dio fama mundial a Lisa See y con el que vendió miles de ejemplares. Con él descubrí lo que era el nu-shu, el idioma secreto que las mujeres chinas utilizaban para poder escapar un poco de la opresiva atmósfera familiar en la que vivían; viví con horror el vendado de pies que les hacían a las mujeres desde niñas, para conseguir unos "lotos" perfectos, y en definitiva, aprendí bastantes cosas de la China más tradicional. Ya sabéis que normalmente en cuanto a literatura oriental soy más japonesa, pero poco a poco me estoy adentrando en la cultura china, y he de decir que es ciertamente interesante, por no hablar de que los chinos nos dan otra visión de Japón. Con Dos chicas de Shanghai repito con Lisa See, y aunque sigue gustándome mucho más El abanico de seda que os recomiendo, esta ha sido una lectura muy entretenida y con la que he aprendido de nuevo muchas cosas. Lisa See tiene una prosa muy fluida y fácil, construye unos personajes, especialmente los femeninos, y unas sagas familiares que en seguida se vuelven de carne y hueso, y hay momentos en los que es difícil pensar que esos personajes no existieron de verdad. Aún así, hay muchos personajes reales en la historia, por no hablar de los propios acontecimientos históricos reales.


Dos chicas de Shanghai nos sitúa en esta ciudad china a finales de los años treinta, cuando era conocida como el París de Asia tanto por su riqueza y prosperidad, como por su cultura y refinamiento, y porque los habitantes más acaudalados de la ciudad adoptaban muchas costumbres y modas occidentales. Pearl y May son dos jóvenes hermanas sin preocupaciones, su padre regenta un próspero negocio, gozan de libertad, son hermosas y trabajan como chicas bonitas posando para Z.G. y otros pintores que las retratan para que aparezcan en calendarios publicitarios. Ellas son muy moderas, Pearl incluso ha ido a la universidad, ambas hablan un perfecto inglés y se codean con los occidentales de las colonias de Shanghai. Todo parece idílico hasta que un día su padre les confiesa que se ha arruinado con el juego y ha perdido todo, por lo que, para pagar sus deudas, les ha concertado matrimonio con los dos hijos del venerable Louie, un chino que se ha ido a vivir a EEUU. Aunque se rebelan, no les queda más remedio que casarse Pearl con Sam, un joven atractivo pero al que no ama porque ella está enamorada de Z.G., y May con Vern un niño de apenas 14 años demasiado infantil para su edad y para su prometida que ya tiene 18. Las jóvenes idean un plan y en vez de irse con sus nuevos maridos a EEUU, consiguen quedarse en Shanghai. Sin embargo, los problemas no han hecho más que empezar, Japón invade China, los bombardeos, asesinatos y violaciones serán ahora el día a día de estas chicas bonitas que tendrán que huir de todo lo que han conocido hasta el momento, hasta llegar a la supuesta tierra prometida, EEUU. Sin embargo, allí tampoco es oro todo lo que reluce y tendrán que enfrentarse a las rígidas aduanas de inmigración, al racismo y a una vida de pobreza y privaciones en el Chinatown de Los Ángeles.

 Chinatown, en Los Ángeles (1938) propiedad del Online Archive of California

A pesar de que la novela no es muy larga, se cuentan muchas cosas en ella: conocemos los mejores años de Shanghai, cómo las hermanas viven allí una vida de opulencia a pesar de la pobreza en la que viven otros que ellas ignoran; asistimos a la invasión japonesa y las auténticas atrocidades que cometieron con la población china creando un odio entre ellos casi insuperable; vemos las dificultades que el gobierno de EEUU ponía a los extranjeros para entrar en el país y el clima de racismo que reinaba. El libro está lleno de detalles interesantes y de pequeñas historias que se van entrelazando entre sí. Por ejemplo, vemos cómo en el Hollywood de la época utilizaban a chinos como extras, pero los papeles principales se los daban a occidentales burdamente disfrazados a los que ponían esparadrapo en los ojos para achinárselos. Los chinos tuvieron que pasar muchas penalidades en este país, primero porque por su raza no eran aceptados, no se les permitía ir a determinadas escuelas o comprar casas en barrios que no fuesen chinos; por otro, tuvieron que sufrir durante la II Guerra Mundial la persecución e incluso las palizas de los norteamericanos que les confundían con japoneses, por lo que tenían que llevar brazaletes y certificados expedidos por el gobierno, en los que se aseguraba que eran chinos y no japoneses. Posteriormente vivieron toda el terror anticomunista y las persecuciones y delaciones al pasar a ser China comunista y ellos sospechosos de ser espías o de apoyar al régimen, cuando, en muchos de los casos, eran ciudadanos que llevaban años sin pisar su país natal, o que incluso, no lo habían pisado nunca.

Ejemplo de uno de los carteles de chicas bonitas

Además de los acontecimientos históricos que se presentan de una manera muy amena, lo mejor del libro son los personajes y sus historias personales que no os cuento en profundidad para no destripar nada. Los personajes de Pearl y May son de un gran realismo, Pearl es la mayor, inteligente, culta y sensata, pero con unos tremendos celos de su hermana pequeña May porque ella es más guapa y sus padres la quieren más. May es divertida, independiente y siempre quiere salirse con la suya. Poco a poco los personajes irán evolucionando, especialmente Pearl, quien nos cuenta la historia en primera persona. Lo bueno es que esto sucede con todos los personajes, no son estáticos, si no que van evolucionando, e incluso algunos que nos caían mal al principio acabamos comprendiéndoles poco a poco. Porque si hay una constante en este libro son los secretos, secretos que todos guardan para protegerse o proteger a los demás y que poco a poco se irán desvelando. Lisa See nos describe con mucho realismo los distintos escenarios, nos traslada a las calles de Shanghai, nos descubre los olores y colores del Chinatown de Los Ángeles y nos hace sentir como si estuviésemos allí.


 Esta bonita estatua de dos niños leyendo está en el paseo de Recoletos

Como todo, el libro tiene sus pegas, y es que cubre un periodo que comprende desde 1937 hasta 1957, muchos años para tan pocas páginas, así que hacia el final del libro la acción se precipita y pasan varios años quizá demasiado deprisa. Pero la gran pega es que el libro tiene un final abrupto porque hay una segunda parte, algo que no sabía cuando cogí el libro, la segunda parte se titula Dreams of Joy que creo aún no ha salido en español, así que toca esperar. Aún así, os animo a que leáis Dos chicas de Shanghai y que conozcáis a Pearl y a May.

martes, 3 de mayo de 2011

'Biografía del hambre' de Amélie Nothomb


Título: Biografía del hambre (Biographie de la faim)
Autor: Amélie Nothomb
Editorial: Anagrama (febrero 2006)
Año de publicación: 2004
Páginas: 208

Mal, mal Amélie Nothomb. Con lo bien que habíamos iniciado nuestra relación de lectora y autora, desde la hilarante Antichrista, pasando por Estupor y temblores, hasta llegar a Ni de Eva ni de Adán. Pero claro, supongo que lograr que te gusten todos los libros de un autor es algo poco habitual, y reservado solo a unos pocos. Biografía del hambre me ha decepcionado bastante, especialmente porque hasta ahora todo lo que había devorado de la autora belga me había hecho estallar en carcajadas, pasar ratos realmente divertidos, y cogí este libro de la biblioteca esperando más de lo mismo, y no, en este caso no ha podido ser. Biografía del hambre reune las mejores cualidades de Nothomb: es ligera, se lee sin casi darnos cuenta y nos presenta situaciones autobiográficas de la autora en clave de humor. ¿Qué ha pasado entonces? Que no me lo he creído. En sus otras dos obras autobiográficas Estupor y temblores y Ni de Eva ni de Adán, aunque las situaciones llegaban en ocasiones a ser algo surrealistas, siempre  conseguía meterme en la historia y vivirlas y creerlas como totalmente reales. Aquí no. 

 Amélie y sus locuras
Amélie nos habla de su infancia, desde su nacimiento y primeros años en la localidad japonesa de Kobe, pasando por los distintos países a los que trasladaban a su padre, embajador, y con él a toda la familia. Primero la China comunista, luego la hipercapitalista Nueva York, la pobreza extrema de Bangladesh, la belleza de Birmania o el reencuentro con una patria que no conocerá hasta los 18 años, Bélgica, para volver de nuevo a Japón. Estos viajes son sin duda lo mejor del libro, aunque Amélie ahonda poco en ellos, ya que, si habéis leído algo de ella, en el mundo de Amélie todo gira alrededor de Amélie. En realidad esos viajes exteriores tienen menos importancia que su crecimiento interior. Como se define a sí misma, Amélie es una niña con una inmensa hambre de todo: de libros, de conocimientos, de comida, de agua, de alcohol, de experiencias, de amor... Lo que en otra etapa de su vida me hubiese parecido interesante, aquí no me lo parece, principalmente porque no me lo creo. Amélie se representa a si misma como a una niña que lee como si nada La cartuja de Parma de Stendhal o el diccionario entero de la A a la Z, que mantiene conversaciones intelectualoides, de pensamiento elevado, siempre por encima de las demás niñas de su edad. Y aunque sé que puede llegar a ser un recurso estilístico, no soporto a los niños repelentes, ni en libros, ni en cine, ni mucho menos en la vida real, donde fíjate por dónde, no abundan tanto como en las películas o los libros. Que un niño de tres años hable como si se acabase de doctorar en Filosofía es algo con lo que no puedo, y en esta novela Amélie juega a hacerse la superdotada, la niña intelectual por encima de los demás. Es por ello que sus reflexiones y locuras, que en otros libros me divierten, no me arrancan aquí ni la más mínima sonrisa.

 Kobe, la localidad japonesa donde nació la autora

Tampoco ayuda el hecho de que se vuelva una alcohólica con pocos años, que sufra potomanía (una enfermedad que consiste en beber litros y litros de agua, y que puede a llegar a causar la muerte) y ya como el sumum de todo, sufra una anorexia terminal, dejando de comer "durante años" según sus propias palabras, y una noche vuelve a comer como si nada, sin ayuda de nadie se recupera de una enfermedad de la que suelen morir las chicas que caen en ella. De un lado, ¿realmente unos padres dejarían que su hija llegase a tales extremos? ¿Unos padres que además ella retrata como cariñosos y pendientes de sus hijos? De otro, me parece que la autora frivoliza con temas que no son para frivolizar, no dudo que sufriera anorexia, pero lo condensa todo en tan pocas páginas, le da tan poca importancia que parece que entrar y salir de esa terrible enfermedad es un juego más. Como veis, en este caso mis apreciaciones del libro son cien por cien subjetivas, no puedo decir que esté mal escrito porque no es así, no puedo decir que sea aburrido porque no lo es (aunque ese terrible inicio hablando de los habitantes sobrealimentados de Vanuatu me aburrió muchísimo), ni que no cuente cosas interesantes, pero es que en conjunto no me ha llegado como otros libros suyos, por esa imposibilidad de meterme en la historia. Amélie quiere contar muchas cosas y nos lleva en un viaje alocado a través de su infancia y primera adolescencia, quiere correr tanto, que nos quedamos con una sensación de atropello. Por supuesto, este tropiezo no ve va a hacer perder de vista a Nothomb, quien sigue pareciéndome una autora estupenda, de la que tengo ganas de seguir descubriendo más novelas, y a la que envidio como no podéis imaginar por haber podido vivir en tantos y tan diferentes países.

lunes, 3 de enero de 2011

'El último bailarín de Mao' de Li Cunxin


Gracias a la editorial Kailas, que me propuso este libro, he podido disfrutar de una de esas novelas que te atrapan desde la primera hasta la última página, y que pese a su extensión (más de 400 páginas), al terminarlo te embarga cierta tristeza porque no quieres dejar a esos maravillosos personajes atrás, quieres saber más y más de ellos. El último bailarín de Mao es la historia contada en primera persona por Li Cunxin, un prestigioso bailarín que nació y creció en la China comunista de Mao Tse-Tung y consiguió hacer sus sueños realidad con mucho esfuerzo. La primera parte del libro es sin duda la mejor, el autor nos cuenta su infancia en una pequeña comunidad junto a sus padres que trabajan sin descanso (su madre incluso llega a enfermar por el excesivo trabajo y el hambre) y sus seis hermanos. Son muy pobres y muchas veces no tienen apenas qué comer, saben además que su destino está escrito y que siempre serán campesinos y vivirán en la miseria, es un círculo vicioso del que nadie puede escapar. Hasta que un día se produce un milagro, una delegación de Madame Mao (la esposa del líder comunista) elige a Cunxin entre miles de niños para formarle como bailarín en una escuela de ballet en Pekín. En esta primera parte asistimos a la miseria y las penalidades de la familia Li, y sin embargo están llenos de esperanza, porque se tienen los unos a los otros, son una gran familia muy unida. Los juegos y travesuras de los niños son muy divertidas, a pesar de la extrema pobreza de esta familia y sus duras condiciones de vida. 

 Cunxin junto a sus hermanos y su madre
En la segunda parte asistimos al proceso de enseñanza de Cunxin en la academia de ballet de Pekín, en un principio se siente solo y no le gusta nada bailar, lo ve como una tortura y echa mucho de menos a sus padres, pero poco a poco irá haciendo amigos, cogiéndole cariño a sus profesores, y amando el baile. Esta parte ha sido quizá la más pesada de leer, y eso que a mí me encanta el ballet, y he dado clases de pequeña así que sabía de qué estaban hablando en todo momento (de todos modos, hay explicaciones a pie de página para todos los términos), sin embargo, se hace más pesada porque, aunque suceden otras cosas, está muy centrado en el baile. A una persona que no le interese en absoluto el tema quizá se le pueda hacer un poco cuesta arriba, de todos modos, que nadie se desanime por esto, ya que es una parte muy breve y a continuación viene lo mejor de todo. La tercera parte del libro nos relata como Cunxin logra una beca para irse a estudiar a EE.UU. con los mejores maestros de ballet del mundo, esta parte es muy divertida porque el choque cultural es inmenso. Cunxin se da cuenta de que le ha estado engañando toda la vida el gobierno de Mao, y que EE.UU. es un país muy próspero y lleno de oportunidades, y no la nación más pobre del planeta como le contaban en China. No para de sorprenderse cuando ve salir dinero de una pared (de un cajero automático realmente), o cuando entra en una habitación y hace frío, pero sale al exterior y hace mucho calor, se mete en un taxi y vuelve a hacer frío (vamos, el aire acondicionado).

 Li Cunxin
Toda la novela nos transmite un mensaje de superación, y cómo de la situación más penosa se puede salir adelante con trabajo y esfuerzo. Otro punto interesante de la novela es ver a través de los ojos de un chino, la represión del gobierno de Mao, el lavado de cerebro al que sometían a los ciudadanos o las privaciones absurdas a las que les sometían. Cualquier cosa proveniente de occidente estaba prohibida, y la vida era muy dura para todos, murió mucha gente de hambre por las medidas impuestas por Mao. Posteriormente asistimos a la política de puertas abiertas de Deng Xiaoping, en que China comienza a prosperar, y pese a que la población sigue sin tener libertades de ningún tipo, por lo menos el nivel de vida ha subido y se ha superado un poco la extrema miseria en la que vivía la gente. Los personajes son fáciles de querer desde el primer momento, Cunxin los retrata a todos con mucho cariño, pero yo me quedo con dos, con el propio Cunxin, que parece una persona extraordinaria y con su madre, al que él llama niang y a la que adora. Es un personaje realmente increíble, una mujer con una gran fuerza, que a pesar de todo sacó adelante a su familia y les inculcó mucho amor y valores positivos. Es difícil hablar de este libro sin extenderme mucho, ya que contiene muchas cosas interesantes, Cunxin nos cuenta cómo ha sido la vida de todos a lo largo de los últimos años y termina contándonos cómo fue el proceso por el que se filmó una película sobre su libro que podéis ver ahora en los cines. Además, el libro incluye fotografías de Cunxin y su familia, por lo que puedes hacerte una idea muy real de cómo son. Sin duda, un libro muy bueno, entretenidísimo, bien escrito y que cuenta historias muy interesantes (parte de la historia de China y la propia vida de Li Cunxin y su familia), que de verdad pienso no debéis perderos, es un libro para disfrutar de principio a fin.

Editorial: Kailas Colección No Ficción
ISBN-13: 978-84-89624-74-0
Precio: 22,90  euros
540 páginas



La película me ha decepcionado un poco, es cierto que por la extensión del libro era inevitable que cortaran muchas partes del mismo, pero el problema es que han sacrificado trozos que a mi me parecen imprescindibles, como la infancia del protagonista, la historia de amor con su mujer o el viaje de sus padres a EE.UU. La película está totalmente centrada en el baile, algo que entiendo, porque es muy visual y para el cine queda muy bien, introducen escenas de baile más o menos largas, que en mi opinión personal podrían haberse sacrificado para introducir más escenas sobre la vida el protagonista. Aunque ya se sabe que es un peligro leer un libro y ver la película después, ya que en la mayoría de los casos, esta última suele decepcionar.