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lunes, 8 de abril de 2013

'El mar y veneno' de Shusaku Endo


Título: El mar y veneno (Umi to Dokuyaku)
Autor: Shusaku Endo
Traducción: David Favard
Editorial: Ático de los Libros (marzo 2011)
Año de publicación: 1958
Páginas: 208
Precio: 18,50 euros
"Tú y yo estábamos en este hospital en concreto en un momento concreto de la historia y por eso hemos tomado parte en la vivisección de un prisionero. Si la gente que debe juzgarnos se encontrara en la misma situación que nosotros, ¿crees que habrían hecho otra cosa? Me río del castigo de la sociedad".
Hacía ya tiempo que no leía una novela japonesa, de hecho, este libro lo compré hace ya mucho, con inmensas ganas de leerlo, pero por unas cosas u otras, se fue quedando arrinconado, hasta que lo he sacado de su olvido y menos mal, porque ha sido una muy buena lectura. El mar y veneno nos sitúa en plena II Guerra Mundial y se basa en hechos reales, cómo en la Facultad de Medicina de la ciudad japonesa de Fukuoka se realizaron experimentos médicos sobre prisioneros de guerra estadounidenses. El autor novela esta situación contándonos los hechos desde el punto de vista de sus protagonistas, los médicos y enfermeras que participaron en semejante atrocidad. Poco a poco vamos conociendo de boca de cada uno de los personajes parte de sus vidas y cómo llegaron hasta ese momento y lugar y, lo más importante de todo, cómo cada uno de ellos se justifica y da los motivos por los que participaron del experimento y las operaciones, casi, casi, como si estuvieran predestinados a ello. Como comenta uno de los personajes en el fragmento con que abro esta entrada, lo hicieron porque estaban allí en ese momento y lugar concretos, y si los que en un futuro los vayan a juzgar hubieran estado en su situación, hubieran hecho lo mismo. Un argumento de lo más discutible y con el que personalmente no estoy de acuerdo, pero no deja de ser cierto que suele ser la justificación habitual cuando se cometen atrocidades. Por ejemplo, tras el terror nazi las justificaciones fueron que seguían órdenes, que no pudieron negarse, que todo el mundo hubiera hecho lo mismo en su lugar, etc. Sin embargo, y por suerte, sí que hay siempre otra opción, de hecho, siempre ha habido personas que se han negado a participar en este tipo de atrocidades y que han demostrado que la ética existe y que esas excusas son solo eso, excusas.

Fukuoka


La novela, aunque trata un tema muy duro, es bastante sutil y en ocasiones hasta poética. Las vivisecciones apenas ocupan una parte muy pequeña del libro, se narra solo una y no resulta desagradable. Triste si, y mucho, especialmente por las reacciones de los implicados: la indiferencia y frialdad de los médicos y enfermeras, la inocencia del soldado norteamericano que no sabe qué van a hacerle, el sadismo de los militares japoneses que disfrutan con todo esto e incluso la repugnancia que siente uno de los personajes por lo que se va a hacer. De hecho, el autor parece querer rebajar el tono de lo que sucedió y en la novela se utiliza anestesia en los norteamericanos para realizarles los experimentos, cuando en la realidad no fue así, las vivisecciones se realizaron sin anestesia ni analgésicos para poder determinar también el grado de dolor que sentían y porque ya que iban a morir, para qué malgastar anestesia en el enemigo. Aunque se trate de una novela japonesa, esta es una de las que me atrevo a recomendar a los que os asusta un poco acercaros a esta literatura que, es cierto, tiene un carácter muy propio, aunque también a los apasionados del país nipón, por supuesto. Aparece eso que muchos denominan la frialdad de la prosa japonesa, y que para mi gusto no es ni más ni menos que la sencillez y la contención característicos de esta cultura. La lectura no es nada complicada, por el contexto en que se desarrolla la historia es muy contemporánea, no hay términos complicados ni muy "japoneses", el libro es bastante breve y la prosa sencilla y muy contenida, además de que, al contarse en cada capítulo la historia de cada uno de los participantes, esta se hace bastante dinámica. El autor además, no entra a juzgar a sus personajes, deja que ellos mismos se expresen y que seamos nosotros los que juzguemos su comportamiento y sus pensamientos.

Universidad de Kyushu en Fukuoka

La realidad de los hechos que se novelan y ficcionan en este libro es que una decena de miembros de la tripulación de un bombardero de la Fuerza Aérea del ejército de EEUU logró sobrevivir a un choque en Kyushu en 1945. El comandante de la nave fue enviado a Tokio donde fue interrogado, mientras que el resto de la tripulación fue trasladada al departamento de Anatomía de la Universidad de Kyushu donde se les realizaron vivisecciones que les causaron la muerte. En 1948, un total de 30 personas de las que participaron en estos experimentos, entre ellos varios médicos, fueron llevados a juicio por el Tribunal aliado  de crímenes de guerra, de ellos, 23 fueron declarados culpables de vivisección o de extracción ilegal de partes del cuerpo. Cinco de ellos fueron sentenciados a muerte, cuatro a cadena perpetua y el resto a otros periodos mas cortos de prisión. En 1950 el gobernador militar de Japón, el general Douglas MacArthur, conmutó las sentencias a muerte y redujo la mayoría de las penas de cárcel. Todos los implicados en las vivisecciones salieron de la cárcel en 1958, la liberación y reducción de penas fue la consecuencia de un trato entre Japón y EEUU, ya que el Ejército estadounidense estaba interesado en la investigación que habían llevado a cabo los japoneses para aplicarla a su propio programa de armas biológicas.

Shusaku Endo

El autor de la novela, Shusaku Endo (1923-1996), tiene la peculiaridad de ser católico, una minoría religiosa en Japón que representa apenas un 1%, y algo que se manifiesta visiblemente en sus obras, en las que los dilemas morales suelen ser una constante. Su mala salud le libró de ser reclutado durante la II Guerra Mundial y una vez terminada la guerra se marcharía a Francia para estudiar Literatura Francesa en la Universidad de Lyon. Su obra ha sido comparada con la de Graham Green, aunque sinceramente, yo no he encontrado ese parecido por ninguna parte. El propio Greene declaró que Endo era uno de los mejores escritores del siglo XX. Mi edición de El mar y veneno incluye además unas declaraciones del escritor John Updike quien dice que: "Endo brinda a sus temas pascalianos, incluso a sus descripciones de torturas y ejecuciones, un tacto inexorable e hipnótico". Shusaku Endo recibió a lo largo de su vida numerosos galardones entre ellos los Premios Akutagawa, Manichi, Shincho (estos dos por El mar y veneno) y Tanizaki. Además, fue un firme candidato hasta su muerte al premio Nobel de Literatura. En la localidad de Sotome (Nagasaki) puede visitarse el Museo Literario Shusaku Endo.

miércoles, 13 de febrero de 2013

'La casa de las bellas durmientes' de Yasunari Kawabata

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Título: La casa de las bellas durmientes (Nemureru Bijo)
Autor: Yasunari Kawabata
Traducción: Pilar Giralt
Editorial: Caralt (mayo 2005)
Año de publicación: 1961
Páginas: 155
Precio: 17,50 euros
Ella había sido privada de todas sus defensas, en beneficio de su anciano huésped, de un triste viejo. Estaba desnuda y no se despertaría. Eguchi sintió una oleada de compasión por ella. Se le ocurrió una idea: los viejos tienen la muerte, y los jóvenes el amor, y la muerte viene una sola vez y el amor muchas.
Yasunari Kawabata se ha ido convirtiendo poco a poco en mi autor japonés favorito, llegando a desbancar a dos de los que eran hasta el momento los que más me gustaban, Soseki y Mishima. Lo ha conseguido gracias a que, novela suya que leo, novela que me entusiasma, aún no me ha defraudado ni una sola vez, y espero que no lo haga, ya que el placer de leer sus libros es inmenso. La fórmula aparentemente es muy sencilla, libros muy breves que pueden leerse de una sentada, con argumentos también de apariencia sencilla en los que casi no pasa nada, pero con un fondo muy intenso, lleno de personajes de una gran fuerza y personalidad, situaciones límite, originales acercamientos a distintas temáticas y esencialmente, un gran sabor oriental, con las tradiciones japonesas más arraigadas siempre en primer plano. 

Shisendo, Kyoto

No es Kawabata un autor que recomendaría para adentrarse por primera vez en la literatura japonesa, menos aún a los que os asuste un poco esa forma de escribir austera y que algunos consideran incluso fría, llena de dobles significados y lecturas que necesitan de cierto conocimiento de la cultura japonesa para poder llegar a entenderlos del todo. Sin embargo, sí creo que es un autor al que hay que acercarse al menos una vez en la vida, aunque no interese en absoluto la literatura oriental. No en vano, Kawabata fue el primer japonés en ganar el Premio Nobel de Literatura en 1968, y su magnífica escritura confirma que se trata de uno de los grandes, uno de esos autores que vale la pena, y mucho, conocer.

Kanazawa

La casa de las bellas durmientes parte de un argumento de lo más original. Un hombre cercano a la vejez, Eguchi, conoce a través de un amigo este atípico burdel a donde solo pueden acudir ancianos para dormir con las más bellas vírgenes. Ellas son sedadas con una droga y duermen desnudas junto a sus clientes sin recordar nada a la mañana siguiente; ellos, pasan la noche en compañía de estas mujeres, debiendo respetar su virginidad. Las reglas son simples pero tajantes, no se puede mantener relaciones sexuales con ellas, no se puede despertarlas y cada vez se ha de dormir con una joven diferente. Eguchi acude una y otra vez a la casa de las bellas durmientes, atraído no solo por la belleza de las jóvenes con las que duerme sino también por el misterio que encierra el que unos ancianos sientan cierto alivio a su vejez durmiendo junto a mujeres tan jóvenes. Él mismo siente algo diferente, ya que esa compañía silenciosa hace aflorar a su memoria recuerdos de su vida, las mujeres que han desfilado por ella: desde su madre, pasando por su esposa e hijas o sus amantes.

Kanazawa

La novela, como sucede siempre con Kawabata, tiene un final violento e inesperado, que nos sacude violentamente. La escritura es sencilla y concisa pero esconde muchas reflexiones sobre la vejez y la juventud, el paso del tiempo,  los momentos perdidos e irrecuperables, la necesidad de amar y ser amado sea cual sea nuestra edad, y la cercanía e inevitabilidad de la muerte. La vejez se enfrenta a la juventud, la fealdad a la belleza, la muerte al amor. La historia está llena de un lirismo que contrasta con lo que se cuenta. Kawabata consigue dotar de una gran belleza a algo que en el fondo es triste y sórdido (unos ancianos que se sienten solos y rechazados y que buscan algo de amor y comprensión en jóvenes durmientes que no pueden ver su fealdad y vejez), con descripciones muy sensoriales a través de los olores, del tacto o la vista, llenas de sensualidad. Además, logra algo realmente complejo, y es dotar de gran personalidad a cada una de las jóvenes durmientes con las que pasa la noche Eguchi, sin que ellas hablen ni sepamos nada de ellas, ni siquiera sus nombres. Tan sólo a través de las descripciones de las jóvenes, Kawabata construye personajes muy sólidos y bien diferenciados unos de otros.


Kyoto

Como digo, ha sido una delicia de lectura, un inmenso placer volver a reencontrarme con una novela de Kawabata, intensa, diferente, evocadora, sutil. A los que ya conocéis al autor japonés me imagino que no necesito deciros mucho más para animaros a leer esta novela, a los que aún no os habéis acercado a él, puede ser una buena manera de estrenarse. Por mi parte me sería imposible recomendar solo una de sus novelas, ya que todas tienen algo especial, una magia y una atmósfera difíciles de encontrar en otros autores.

lunes, 17 de septiembre de 2012

'Mil grullas' de Yasunari Kawabata

Mil grullas

Título: Mil grullas (Sembazuro)
Autor: Yasunari Kawabata
Traducción: María Martoccia
Editorial: Emecé (mayo 2005)
Año de publicación: 1951
Páginas: 144
Precio:  17,50 euros

Y uno veía mil grullas, pequeñas y bancas, que comenzaban a volar a su alrededor.

A los que les pueda dar miedo enfrentarse por primera vez a la literatura japonesa por lo que pueda tener de lírica, tradicional y opuesta a nuestra cultura occidental, que ni se les ocurra acercarse a Kawabata. A los que queráis dejaros seducir por una prosa aparentemente sencilla, pero llena de símbolos e imágenes ancestrales, inundada de belleza por la belleza en sí misma, ceremonias transmitidas a lo largo de los siglos, y un mundo totalmente diferente al nuestro, aunque con personajes que en el fondo sienten, aman y sufren igual que nosotros, no podéis perderos a Yasunari Kawabata. Sin duda, uno mis autores japoneses favoritos, cada página suya, cada instante, descripción o diálogo de sus novelas, nos mete de lleno en ese mundo de sensualidad, belleza, gestos delicados y pausados, que suelen asociarse al mundo oriental.

Templo Engakuji en Kamakura

Mil grullas se desarrolla en la ciudad japonesa de Kamakura, donde vive Chikako, una mujer acomplejada y llena de desprecio hacia los demás por una enorme mancha que le cubre uno de sus pechos. Esto no impidió que fuera durante años la amante del padre del protagonista, el joven Kikuji, y que, al caer en desgracia tras buscarse el padre una nueva amante (la señora Ota) consiguiera hacerse con el poder en casa de este, manipulando tanto a la madre ya fallecida de Kikuji, como al propio Kikuji. Chikako es instructora de la ceremonia del té, y un día, reune en una de estas ceremonias a Kikuji, a la señora Ota y a su hija Fumiko, creándose una compleja relación entre estos personajes que, como suele suceder en las novelas de Kawabata, termina de forma violenta y trágica, en un torbellino de sexo y muerte. Para completar este complejo y delicado entramado de relaciones, aparece en escena la bella Yukiko adornada con un pañuelo cubierto de grullas (símbolo de longevidad), a la que Chikako trata de emparejar con Kikuji.

Ceremonia del té

Además de estas relaciones complejas entre personajes, y los abundantes diálogos entre ellos, uno de los ejes centrales de la novela es la ceremonia del té y los instrumentos necesarios para realizarla, que en este caso Chikako ha acaparado y se ha llevado de casa de Kikuji. La ceremonia del té japonesa es mucho más que el simple acto de tomar una taza de té que practicamos en occidente. Se trata de un ritual muy antiguo y muy complejo, con influencias del budismo zen, lleno de significados y símbolos, para el que quienes lo practican tienen que estar preparándose durante años e incluso toda una vida. Los invitados también deben conocer los rituales de la ceremonia para poder seguirla adecuadamente, es por eso que en muchos colegios y Universidades se enseña como una disciplina más. El té utilizado es el té verde o matcha, y la ceremonia abarca además de la preparación de esta bebida, el saber utilizar el kimono y la decoración adecuados, así como crear el ambiente ideal para los invitados a la misma.

Tres preciosos tazones para la ceremonia del té de cerámica Raku, Hagi y Karatsu

Para la ceremonia se utilizan distintos utensilios de una gran belleza y cada uno con un significado concreto. En muchos casos, estos tazones y jarras tienen siglos de antigüedad y un valor incalculable, y pasan de generación en generación dentro de una familia, como un auténtico tesoro y legado de sus ancestros. Así sucede en la novela donde, por ejemplo, aparecen tazones y jarras ceremoniales de cerámica Shino, Ryunyu, Raku o Karatsu. Además, tanto las Casas de Té donde se celebran estos rituales, como las casas particulares, tienen una especial distribución en atención a la filosofía zen, y están exquisitamente decoradas con auténticas obras de arte y otros objetos artísticos cuya función muchas veces es meramente contemplativa (la belleza por sí misma) como las acuarelas Sotatsu.

Acuarela Sotatsu, El desplazamiento de los pájaros

La novela tiene dos niveles de lectura: uno sencillo, con frases breves y abundantes diálogos, en el que se nos relatan esas relaciones interpersonales de odio, amor, deseo sexual y poder entre los personajes; y si queremos profundizar, otro nivel en el que se encuentra todo lo que rodea la historia, las ceremonias de té con sus rituales e instrumentos, los símbolos ocultos en el relato, para los que deberemos investigar un poco más, aunque el libro tiene abundantes notas a pie de página explicativas. Se lea como se lea, es en definitiva, una bellísima historia de sentimientos cruzados, en el marco de una cultura milenaria llena de pequeños detalles que os encantará si, como a mí, os fascina la cultura japonesa y queréis aprender más de ella.

Yasunari Kawabata

Yasunari Kawabata (1899-1972) fue el primer escritor japonés en ganar el premio Nobel de Literatura en 1968. Su obra, al igual que su vida, están marcadas por la muerte que experimentó de cerca desde muy pequeño, ya que se quedó huérfano a los 3 años, algo que marcaría profundamente su personalidad y que le convertiría en alguien sumamente solitario. Ingresó en la Universidad de Tokio donde comenzó estudiando Literatura en Lengua Inglesa para cambiar posteriormente a Literatura del Japón, durante esos años publicó sus primeros trabajos en revistas literarias de la época. Su primera novela fue La bailarina de Izu publicada en 1927, seguida de País de nieve, novela que le consagró como uno de los escritores más importantes de Japón. Recibió la medalla Goethe en Frankfurt en 1959, y tres años después de recibir el Nobel de Literatura, se suicidó inhalando gas a los 72 años, enfermo y víctima de una depresión tras la muerte de su amigo y discípulo el también escritor Yukio Mishima. Entre sus obras más conocidas, además de las ya nombradas, se encuentran El maestro de Go, Primera nieve en el monte Fuji, La casa de las bellas durmientes o Kioto. En el blog podéis encontrar además las reseñas de El rumor de la montaña y Lo bello y lo triste.

lunes, 16 de julio de 2012

'Out' de Natsuo Kirino

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Título: Out (Out)
Autor: Natsuo Kirino
Traducción: Albert Nolla Cabellos
Editorial: Emecé (febrero 2008)
Año de publicación: 1997
Páginas: 560
Precio:  20,50 euros


En verano suelen apetecer lecturas más fresquitas y sin complicaciones, aunque sé que yo no estoy cumpliendo del todo con esta afirmación, sí que me gusta aprovechar esta época para disfrutar de lecturas que son puro entretenimiento. Cada vez me voy aficionando más a la novela negra, especialmente a través de una de las literaturas que de aquí a unos años me interesa más: la japonesa. Y es que los japoneses son diferentes hasta para la novela negra, estas suelen incluir elementos muy novedosos y características de otros géneros que me atraen bastante. Es el caso de La devoción del sospechoso X de Keigo Higashino de la que os hablé no hace mucho, o de Grotesco de Natsuo Kirino, la misma autora de la que voy a hablaros hoy. Aunque Grotesco me gustó mucho, he de decir que Out la supera con creces, es mucho más intensa, oscura, adictiva, sus personajes son muy accesibles y reconocibles, y lo mejor de todo, su final, aunque imprevisible y algo extraño, queda cerrado, cosa que no sucedía con la otra novela.


Untitled de la serie Eros, Tokyo, 1969 (Shomei Tomatsu)

Masako, Kuniko, Yoshie y Yayoi son un grupo de mujeres que trabaja en el turno de noche de una fábrica de comida preparada de Tokio. En la fábrica el trabajo es duro, especialmente por el horario, ya que tienen que vivir al revés de todo el mundo, incluidas sus familias, algo que en ocasiones les acarreará más de un problema familiar. Fuera de la fábrica, todas y cada una de ellas tienen su historia personal, sus problemas, y unas vidas solitarias que las consumen. Masako, la verdadera protagonista a pesar de que se trate de una novela coral, es una mujer que lleva años sin hablar con su marido ni con su hijo, una incomunicación que les ha hecho separarse totalmente a los tres a pesar de que viven en una misma casa; Kuniko es una mujer a la que le gusta aparentar y comprar sin medida, con lo que vive por encima de sus posibilidades ahogada por los créditos y deudas, su pareja acaba de abandonarla, algo que no hace sino incrementar su carácter egoísta; Yoshie, la mayor de todas, apodada Maestra por su experiencia, vive con una de sus hijas y con su suegra, postrada en la cama, de la que tiene que ocuparse sin tener ni un momento para sí misma. Sus vidas dan un vuelco cuando Yayoi mata a su marido harta de sus infidelidades y de que se gaste todo el dinero de la pareja en el juego y en prostitutas. Masako se apiada de ella, ya que tiene dos niños pequeños que quedarían desamparados si fuese a la cárcel, y toma el control de la situación: ayudada por el resto de sus compañeras, descuartizan y hacen desaparecer el cadáver. Lo que comenzó como una manera de ayudar a una compañera, acaba complicándose al proponerles un empresario sin escrúpulos vinculado a la yakuza que realicen este trabajo para deshacerse de los cadáveres que esa organización criminal va dejando a su paso.

Prostituta Nagoya, 1958 (Shomei Tomatsu)

El argumento es muy original, conocemos el crimen y a las criminales, pero aún así quedan muchas incógnitas que desvelar. Por un lado, las vidas personales de cada una de las protagonistas, qué las empuja a implicarse en semejante negocio. Por otro, cómo conseguirán que la policía no las atrape y cómo lograrán seguir sin peligro con este "negocio" que les ofrece un sobresueldo. El libro es de los adictivos, su prosa es tan ágil y sencilla que se lee casi sin darnos cuenta. Además, este es de esos libros que recomiendo a los que aún no os hayáis animado con la literatura japonesa u os de algo de miedo enfrentaros a ella. Tanto la trama como la forma de escribir están totalmente occidentalizadas, apenas hay términos japoneses y es una historia que podría haberse situado en cualquier parte del mundo. A parte de eso, sí que hay algunos elementos que la hacen interesante y que nos ayudan a conocer el Japón contemporáneo y menos amable: el de la prostitución, la yakuza, las salas de juego clandestinas, los trabajos abusivos y con bajos sueldos, la discriminación de la mujer en el entorno laboral, la marginalidad o incluso los guetos de inmigrantes.

Eiko Ôshima, actriz del film Shiku, 1961 (Shomei Tomatsu)

Es cierto que esa sordidez salpica algunos pasajes del libro, con escenas algo escabrosas como la descripción del descuartizamiento del cadáver del marido de Yayoi, el asesinato brutal de una mujer o una violación que pone los pelos de punta. Pero es que Natsuo Kirino es así, sus novelas son crudas y negras, muy negras, sacan lo más oscuro que habita en el interior de toda persona, y de ese modo, hace creíble que unas mujeres que trabajan en una fábrica, de apariencia pacífica, se dediquen a descuartizar cadáveres. Los bajos sueldos, el trabajo esclavo que supone el turno de noche, y unas relaciones familiares destruidas o inexistentes son algunos de los motivos que las empujan a buscar ese "sobresueldo", aunque no son los únicos. Los personajes, como digo, son lo mejor de la novela, cada una de las mujeres tiene su historia particular, su propio yugo que las aplasta día a día. 

1970, 1970 (Shomei Tomatsu)

Para ilustrar esta entrada he utilizado algunas fotografías del genial fotógrafo japonés Shomei Tomatsu (16 de enero de 1930), quien aprendió fotografía de manera autodidacta y ha terminado siendo uno de los fotógrafos japoneses más influyentes, especialmente gracias a sus reportajes sociales sobre el estallido de la bomba atómica en Nagasaki, los cambios sociales que ha sufrido la sociedad japonesa, o la sordidez de barrios dedicados a la prostitución como el de Shinjuku en Tokio, que aparece en la novela. Sus fotografías pueden encontrarse en museos de todo el mundo como el Metropolitano de Fotografía de Tokio, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la Galería Nacional de Canadá, el Museo de Arte Moderno de San Francisco o la Galería de Arte Corcoran. Sus imágenes son de gran crudeza y oscuridad, de hecho, he seleccionado las menos duras, aún así creo que reflejan bastante bien esa oscuridad que reina también en esta novela.


Natsuo kirino

Natsuo Kirino nació en 1951 en Kanazawa (prefectura de Ishikawa), y se ha convertido en una de las escritoras de novela negra más populares de Japón. Alcanzó el éxito con su novela Out, que fue galardonada con el Gran Premio de Escritores de Misterio, uno de los más prestigiosos galardones existentes en Japón en cuanto a novelas de misterio y fue finalista al Premio Edgar. Además, ha recibido el Premio Edogawa Rampo por su primera novela, Kao ni furikakeru ame; así como el Premio Naoki por Yawarakana hoho. Hasta el momento tan solo han sido traducidas tres de sus novelas al inglés (Out, Grotesco y Real World), a partir de las cuales se hace la traducción al español y no directamente desde el japonés como sería deseable.

martes, 26 de junio de 2012

'Kinshu. Tapiz de otoño' de Teru Miyamoto

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Título: Kinshu. Tapiz de otoño (Kinshu. Autumn Brocade)
Autor: Teru Miyamoto
Traducción: María Dolores Ábalos
Editorial: Ediciones Alfabia (julio 2011)
Año de publicación: 1982
Páginas: 235
Precio: 21,50 euros


Después de unas cuantas lecturas ambientadas en paisajes helados vuelvo a lo que me gusta más: la literatura japonesa. Y lo hago con un autor por desgracia poco conocido en España, y es que, a pesar de que tiene ya publicadas unas ochenta obras y ha recibido numerosos premios en Japón, esta es la primera novela suya que se publica en España. Kinshu. Tapiz de otoño es una novela epistolar que huye de muchísimos tópicos en los que podría haber caído una novela de estas características, convirtiéndose en una obra original y muy personal, un libro que hace reflexionar y difícil de olvidar. Yasuaki y Aki se reencuentran por casualidad en el monte Zaô diez años después de su divorcio y de haber perdido totalmente el contacto. El detonante del divorcio fue el suicidio de la amante de Yasuaki, quien trató previamente de matarle a él en una habitación de hotel. Las circunstancias de la ruptura, la recuperación de las heridas en el hospital de Yasuaki o el hecho de que su suegro le tuviera en mente como su sucesor en la empresa que dirige, agravan aún más si cabe la incomunicación entre la pareja que se separa sin saber realmente qué ha sucedido y sin hablar del tema. Tras el encuentro efímero y fortuito, Aki comienza una correspondencia con su ex marido esperando encontrar respuestas a lo sucedido, y de una manera indirecta, tratando de perdonar y perdonarse a sí misma los errores del pasado.

Monte Zaô

El estilo epistolar da muchísima agilidad a la narración, ya que con cada carta conocemos el punto de vista desde el que vivió cada uno de los dos la historia. Poco a poco se va desvelando qué sucedió realmente, qué implicaciones tuvo todo, y esencialmente, se produce una comprensión del otro y de uno mismo, un perdón que les ayuda a seguir adelante con sus respectivas vidas, ninguna de ellas felices (él junto a una mujer que no ama y ella con un marido infiel y un hijo discapacitado), pero que les aporta el sosiego suficiente como para poder seguir sin echar continuamente la vista atrás. Y es que se podría haber caído fácilmente en una historia simple de amor, cosa que esta novela no es en absoluto, sino un comprenderse a uno mismo a través del otro, una expiación que solo puede conseguirse a través del diálogo que la pareja no pudo mantener cuando se produjeron los hechos. Por un lado, lastrados por la tradición familiar japonesa en la que los padres muchas veces toman decisiones por sus hijos, por otra por esa cortesía extrema y artificiosa que dice que permanecer en silencio es la mayor muestra de buena educación que se puede manifestar, y en gran parte por el gran impacto que el fallido doble suicidio tuvo en ambos. Las cartas tienen estilos diferentes, con lo que parece que realmente asistamos a la correspondencia entre dos personas que además, se pierden a veces en circunloquios (hablando ella de su recién estrenada pasión por Mozart o él de un nuevo negocio que emprende con su pareja), mezclando pasado y presente, lo que le añade aún más verosimilitud a la narración.

Lago Tazawa
Teru Miyamoto escribió la novela en una época crítica para él, ya que acababa de descubrir que sufría de tuberculosis durante un viaje al monte Zaô que retrata en la novela como punto de encuentro de sus personajes. Tuvo que ser ingresado y ver cómo sus compañeros de hospital iban muriendo a su alrededor, con lo que las reflexiones sobre la vida y la muerte y el papel del ser humano en el universo quedaron plasmadas en la novela. Curiosamente, pese a que el germen de la novela fuera así de oscuro y que el tema en sí sea bastante triste, la novela es optimista y su mensaje positivo, ya que una vez saldadas las cuentas con el pasado, un pasado que ya no puede modificarse ni corregirse, los personajes pueden seguir adelante, salir de ese otoño gris y pesado para adentrarse con mayor confianza en un futuro que, si bien no es el ideal, se presenta despojado de la incertidumbre, los temores y el peso de esa experiencia pasada. Esta novela ha sido un auténtico descubrimiento y espero que sea la puerta a nuevas traducciones de la obra de Teru Miyamoto, un autor japonés contemporáneo diametralmente opuesto a otros coetáneos suyos que utilizan la fantasía o acontecimientos inusuales como gancho de sus novelas. La obra de Teru Miyamoto lleva consigo por un lado una gran carga de los clásicos japoneses (su estilo sencillo, limpio y centrado en los sentimientos de sus personajes me ha recordado mucho a Yasunari Kawabata y a Junichiro Tanizaki), pero por otro, muestra temas tan cotidianos, contemporáneos y universales que cualquier persona de cualquier parte del mundo puede sentirse identificado con sus personajes y las situaciones que plantea.

Teru Miyamoto
Teru Miyamoto, nacido en Kobe en 1947, comenzó a escribir en 1970 convirtiéndose en uno de los autores de mayor éxito de Japón, llevándose incluso al cine algunas de sus novelas, por ejemplo Maboroshi no Hikari por el prestigioso director Hirokazu Koreeda (autor de la película Air Doll de la que os hablé aquí). Entre los numerosos premios con los que ha sido galardonado se encuentran el Akutagawa por Hotarugawa, el Osamu Dazai por Doro no Kawa o el Yoshikawa Eiji por Yu-Shun.

lunes, 27 de febrero de 2012

'No pasa nada. Los poetas Beat y Oriente', antología

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Título: No pasa nada. Los poetas Beat y Oriente
Editorial: Los libros de la frontera (enero 2007)
Páginas: 264
Precio: 20 euros

No es la primera vez que os hablo de la Generación Beat, una de mis favoritas, especialmente por Jack Kerouac, al que adoro incondicionalmente. Esta antología poética no es quizá la más completa, ya que de algunos autores se incluyen tan solo uno o dos poemas y el esbozo biográfico que se hace de ellos es muy breve, pero sí que es una buena manera de recoger nombres nuevos e ir luego profundizando en los que más nos interesen. Por mi parte, tampoco voy a pormenorizar la biografía de cada uno de ellos, ya que en ese caso la entrada se eternizaría. Lo que pretendo es dar unas pequeñas pinceladas de cada poeta, y esencialmente mostraros los fragmentos de aquellos que más me han gustado, por si os interesa profundizar luego en alguno de ellos. En este libro se ha centrado el interés en la estrecha relación entre la Generación Beat y Oriente, y es que los Beat volvieron la mirada hacia Japón o la India (por algo fueron precursores del movimiento hippie que luego volvería de nuevo sus ojos a Oriente), a la espiritualidad, y a unos viajes tanto interiores como exteriores. Muchos de ellos viajaron e incluso vivieron en países orientales, todos ellos investigaron en temas que hoy en día parecen ya incluso agotados, pero que en aquel momento eran algo totalmente novedoso y revolucionario, como la meditación, el yoga, los mantras, el budismo...

Jack Kerouac y Allen Ginsberg

Abre el libro Jack Kerouac, más conocido como novelista (en concreto, su excepcional En el camino), y del que ya os hablé de su faceta poética con el libro Poemas dispersos. Su interés por la religión, la espiritualidad, y en concreto el zen, constantes en su obra tanto poética como narrativa, ayudaron a difundir estas disciplinas en Occidente cuando aún eran algo prácticamente desconocido.

Cómo meditar (Jack Kerouac)

-luces fuera-
junta las manos y cae hacia un éxtasis
instantáneo como en un chute de heroína o morfina,
la glándula de mi cerebro emanando
el buen fluido alegre (el Sagrado Fluido) mientras
me concentro hasta controlar todo mi cuerpo
y quedar casi muerto - Curándome
de todas mis enfermedades - borrándolo todo - ni
siquiera queda el jirón de un "Espero que tú" o de un
chiflado bocadillo de cómic, sólo la mente
en blanco, serena, vacía. Cuando un pensamiento
se aproxime dando saltitos para
ofrecerte una imagen mófate de él,
ridiculízalo, falsifícalo y
se desvanecerá, y nunca regresará -y
date cuenta por primera vez con regocijo de que
"pensar es lo mismo que no pensar-
de modo que no tengo que pensar
nunca
más".

Por su parte, Allen Ginsberg es sin duda el poeta más representativo y popular de la Generación Beat, y el enlace directo con el movimiento hippie. Su interés por la espiritualidad y la religión se plasma en su poemas, y también en su propia vida, ya que por ejemplo, practicó el budismo. El poeta conjuga esa espiritualidad con un agudo sentido del humor que está presente en toda su obra

En mi cocina de Nueva York (Allen Ginsberg)

Doblo mis rodillas, cambio el peso,
la calavera autorretrato del Picasso azul
está pegada a la puerta de la nevera
Éste es el único sitio del apartamento
suficientemente grande para hacer tai chi
Estiro el pie derecho y lo alzo, me pregunto
si tenía que haber apartado ese cubo
de basura
 (fragmento)

Diane di Prima, Anne Waldman y Lenore Kandel

En literatura, como en muchos otros campos, parece que todo haya sido cosa de hombres, sin embargo, los Beat también cuentan entre sus filas con algunas mujeres importantes, como por ejemplo Diane di Prima; Anne Waldman, cofundadora junto a Allen Ginsberg de la Jack Kerouac Disembodied School of Poetics; o Lenore Kandel, muy interesada en el budismo e inmortalizada por Kerouac en su novela Big Sur como Romana Swartz.



Canción budista de Año Nuevo (Diane di Prima)


al amanecer me enfrenté a Shiva, la luz fría
revelando los mundos "nacidos de la mente", así de
sencillo,
y lo vi propagándose, desbordándose,
o, por decirlo de modo más simple, como un espejo
reflejando otro espejo.
entonces rompí los espejos, a ti ya no se te veía
ni había razones para buscarte, y miré fijamente esta
nueva oscuridad
y los mundos nacidos de la mente se disiparon y la
misma mente desapareció
¿una locura o un nuevo comienzo?
 (fragmento)


Joanne Kyger y Gary Snyder


También contamos con la pareja de poetas formada por Joanne Kyger y Gary Snyder, quienes se casaron en Japón, donde vivieron l4 años, y viajaron por la India. Joanne estudió en EEUU con el maestro del budismo tibetano Chogyam Trungpa, mientras que Gary se interesó especialmente por la vida de los indios del norte de América y por la cultura japonesa, aprendiendo a meditar y traduciendo sutras budistas. Gary Snyder ganó, entre otros galardones, el premio Pulitzer de poesía en 1974.


Regresando a la vida de Naropa (Joanne Kyger)

Es espantoso. Ha estado
pasando durante algún tiempo.
Sentado inmóvil durante un año, tan quieto
como un trueno. Sin hablar.
Sin pensar. ¿qué pasa?
El maestro de Naropa no responde.

Pero al final se levanta y se sube a lo alto
del tejado del templo adornado. Naropa le sigue.
La primera palabra que pronuncia: "¡SALTA"!
Naropa salta al suelo.
Y roto, se queda ahí sufriendo terriblemente.
Gran Discípulo.
Su maestro le sana instantáneamente
diciendo:
"¡Te lo merecías, vasija de barro!
Por pensar que hay un Yo dentro de ese cuerpo
todo nacimiento y toda muerte y las etapas que hay
entre ambos
deben fundirse con la Radiante Luz
del Vacío".
Y regresa a su meditación silenciosa.




Compartimos nuestros votos con todos los seres (Gary Snyder)

Comiendo un bocadillo
mientras trabajamos en los bosques,
una cervatilla mordisquea la cola del macho en la
nieve,
se miran mutuamente,
mastican juntos,
un bombardero procedente de Beale
sobre las nubes
hace temblar el cielo,
ella alza la cabeza, escucha,
aguarda hasta que el ruido se disipa,
lo mismo hago yo.

Albert Saijo, Philip Whalen, Bob Kaufman Michael McClure y Lew Welch  

Y cómo no, la naturaleza, el ecologismo, refugiarse en lo salvaje como método de llegar al yo interior, fue una constante en muchos de ellos, así como las religiones en aquel entonces exóticas, como el budismo, la filosofía zen, etcétera. Fue el caso de Albert Saijo poeta y ecologista declarado; Philip Whalen quien llegó a ser abad zen de un monasterio en California; Bob Kaufman que fue durante dos décadas marino mercante y asistió a su padre judío en la sinagoga, a su madre católica en la iglesia, a su abuela en sus prácticas de vudú y estudio budismo y zen; Michael McClure, también dramaturgo novelista y ensayista; o el triste caso de Lew Welch quien cogió un revolver, escribió una nota de despedida y se adentró en un bosque, sin que se encontrase nunca su suerpo. 



Él se prepara para abandonar su choza (Lew Welch)

"¿Por qué tiene que se tan difícil renunciar
a busa¡car algo que sabes que no puedes poseer?"
"¿Quién dijo que iba a ser fácil"?
( fragmento)


Kenneth Rexroth, Lawrence Ferlinghetti y Harold Nose


El antimilitarismo fue otra de las señas de identidad de esta Generación, encontramos este tipo de poemas en Harold Norse, Lawrence Ferlinghetti, fundador de la librería y la editorial City Lights Books donde se publicaron los primeros libros Beat; o Kenneth Rexroth, pacifista y anarquista, autodidacta (sólo fue al colegio durante cinco años), además de poeta, pintaba cuadros abstractos, trabajaba en el teatro vanguardista y empezó a estudiar por su cuenta varios idiomas. 

Kali Yuga (Harold Nose)

los poemas no pueden desviar las balas ni
pueden cortar en dos
el sufrimiento
o hacerme olvidar por un instante
que moriré

es absurdo no estoy preocupado
por la muerte sino por el vacío que todavía
no he llenado con poemas o
comprensión 
(fragmento)

Como veis, esta antología es perfecta para una primera aproximación a la vertiente poética de la Generación, para tomar nombres y profundizar después en ellos, no solo en sus obras, sino como podéis observar en sus intensas vidas, tan interesantes como su propia obra.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Museo ABC: otra Blancanieves, personajes animados de Japón e ilustraciones de moda del París de los años 30


Hoy os traigo tres exposiciones que pueden verse ahora mismo en el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, dos de ellas muy originales y que me han gustado mucho, y una tercera que menos, pero que creo que a algunos os puede interesar. La primera de ellas es la preciosa La caja secreta de Snowhite basada en el libro homónimo de Ana Juan, en el que la autora hace una libre interpretación del cuento de Blancanieves de los hermanos Grimm.


La muestra supone una recreación del mundo oscuro de Snowhite (que, por cierto, me ha recordado mucho a Tim Burton): una caja de madera de edición limitada con objetos personales de la protagonista; un cuaderno de bocetos; figuras interactivas colgadas del techo que podemos mover con hilos; figuras tridimensionales; cajas mágicas; o una casita creada con el más mínimo detalle.


Con la excusa del hallazgo de una caja escondida hace tiempo en el jardín de la mansión, Ana Juan nos cuenta la historia de Snowhite, hija de Lord Hawthorn y de su primera esposa, quien desapareció siendo una niña en extrañas circunstancias. 

 

La ilustradora valenciana Ana Juan inició su carrera ilustrando revistas que caracterizaron la época de la transición, como Madriz, La Luna o El Víbora. Posteriormente colaboraría con El País, El Mundo, Elle, Woman, Time Magazine o Boston Globe. Además, ha publicado numerosos libros ilustrados como Snowhite, Demeter y Wackfield. Actualmente es colaboradora de The New Yorker, y ha sido galardonada con innumerables premios en el mundo de la ilustración y el diseño gráfico, como el Premio Nacional de Ilustración en 2010 o la medalla de oro de la Society of Newspaper Design. La muestra puede verse hasta el 15 de enero.

Foto: Museo ABC

Me imagino que muchos de vosotros habréis crecido, como yo, con los personajes animados japoneses. Si es así os encantará Japón, paraíso de los personajes animados, que nos retrotrae a nuestra infancia o no tanto (yo tengo ahora mismo algunas cosas de Hello Kitty, uno de mis personajes animados favoritos). En colaboración con la Fundación Japón y Casa Asia, se ha organizado esta exposición que muestra que, si esas figuras han sido importantes para nosotros, han sido decisivas en Japón, donde son auténticos iconos que pueden encontrarse por doquier, desde la decoración al completo de una casa, hasta hombres de negocios que consiguen evadirse de su día a día con esas figuritas y personajes que les recuerdan tiempos más felices de su infancia, pasando por adolescentes que llevan un auténtico arsenal de objetos con la imagen de su personaje favorito. Desde los años 50 a la actualidad se hace un repaso a algunos de los personajes más populares: Astroboy, Ultraman, Hello Kitty, Monchhichi, Mazinger z, Doraemon, Tamagotchi o Pokemon. Podéis verla hasta el 8 de enero.

lunes, 10 de octubre de 2011

II Bienal de Art Maison Japón en Madrid


  Kinutani Koji. El Monte Fuji, rojo por un amanecer de máxima gloria

Hemos tenido un fin de semana muy japonés en Madrid. Por un lado, con el Japan Weekend en la Casa de Campo para acercar el cómic y los videojuegos japoneses. Una cultura que atrae a muchos, pero que a mí no me llama la atención especialmente, por lo que no me acerqué a verlo. Lo que sí que fui a ver, y que os traigo en esta entrada, es la II Bienal de Art Maison Japón, una muestra de arte contemporáneo y tradicional japonés que ha podido verse de manera gratuita durante todo el fin de semana. Allí se han reunido unas 250 obras de creadores japoneses y españoles entre pinturas, grabados, fotografías y esculturas. La muestra va a llevarse a cabo una vez cada dos años en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, y pretende convertirse en un escaparate donde unir a creadores españoles y japoneses.

Kimura Keigo. El cerezo llorón de 1000 años de antigüedad

Entre las obras contemporáneas había cosas realmente bonitas, muchas de ellas me las hubiera llevado a casa, y de hecho, algunas de ellas mostraban el precio de venta, el problema era ese, el precio. Sin embargo, mirar sigue siendo gratis, así que, aunque no podamos tenerlas en casa, es un placer poder contemplarlas. La pena es que he encontrado pocas imágenes de las obras contemporáneas expuestas, tan solo estas dos que os muestro. Para empeorar las cosas, solo pude tomar la siguiente imagen antes de que la batería de mi cámara muriera definitivamente.

Arai Yoko. El viento (izquierda) y Endo Yayoi. Juego (derecha)
 
Sin embargo, y pese a que ya digo que las obras contemporáneas me han gustado bastante, mis favoritas fueron los ukiyo-e o pinturas del mundo flotante, unos grabados realizados en madera entre los siglos XVII y XX, cuyos motivos principales son los paisajes, el teatro o las zonas de alterne y ocio. Estas obras se producían de manera masiva, por lo que han sido siempre un arte popular que podía comprar la gente que no tenía dinero suficiente como para comprar una pintura original.  Este tipo de pinturas se convirtieron en la fuente de inspiración de los impresionistas como Monet o Degas, o de otros artistas como Van Gogh, Klimt o Matisse. Hoy en día sigue alargando su sombra de influencia, ya que sirve de inspiración para el manga y el anime.

 Utagawa Hiroshige. El puente Ohashi en Atake bajo una lluvia repentina (de Cien famosas vistas de Edo)

Las obras que se podían ver expuestas eran, obviamente, reproducciones a cuál más increíble. si tuviera que quedarme con uno, lo haría con Utagawa Hiroshige, cuyos dibujos son bastante populares al haberse utilizado en numerosas ocasiones para ilustrar, por ejemplo, portadas de novelas japonesas.

Kitagawa Utamaro. Con mi consentimiento (de La educación vista a través de los ojos de los padres)

También son preciosos los de Kitagawa Utamaro, quizá más conocido por sus shunga o imágenes eróticas, que quizá hayáis visto alguna vez. En la muestra podían verse otras de sus obras famosas, en las que las protagonistas son tanto mujeres en el ámbito familiar, como geishas.

 Toshusai Sharaku. Tanimura Torazo como Washizuka Yoheji

Otras imágenes recurrentes del ukijo-e son los actores de teatro kabuki, Toshusai Sharaku llegó a realizar unas 150 imágenes de este tipo. Espero que os haya gustado tanto como a mí este repaso al arte japonés tradicional y contemporáneo, y haber conseguido en la medida de lo posible, acercaros a esta interesante bienal de arte.

miércoles, 29 de junio de 2011

'Grotesco' de Natsuo Kirino


Título: Grotesco (Grotesque)
Autor: Natsuo Kirino
Editorial: Emecé (marzo 2011)
Año de publicación: 2003
Páginas: 608
Precio: 22,50 euros 


Natsuo Kirino no es una autora japonesa al uso. Aunque su novela Grotesco se califique de novela negra, contiene tantísimos elementos que realmente no se la podría encasillar solo en un género. Es cierto, hay asesinatos, en concreto el de dos prostitutas en Tokio, pero eso no es realmente lo relevante de la historia. Con gran maestría, la autora nos presenta el crimen y en pocas páginas consigue que centremos nuestra atención en la vida de las protagonistas y casi que perdamos el interés por los asesinatos en si. Grotesco está relatado en primera persona por una mujer que no nos desvela su nombre, es la hermana mayor de Yuriko y fue a clase con Kazue, las dos prostitutas asesinadas. A través de su relato, de fragmentos de los diarios de las dos víctimas, de cartas y del propio juicio, iremos reconstruyendo cómo estas dos chicas acabaron metidas en la prostitución. La narradora nos contará el odio visceral que desde pequeña ha sentido siempre por su hermana Yuriko, de una belleza tan increíble que fascina a todo el que la mire. Cómo ambas, hijas de un suizo y una japonesa, tienen que hacer frente al estigma de ser mestizas. Su paso por la escuela Q, una de las más prestigiosas de Japón donde los propios profesores incentivan una competitividad malsana entre las alumnas, y donde conocerán a Kazue, pasando por el riguroso mundo empresarial japonés donde las posibilidades de ascenso para las mujeres son muy escasas. En medio de todo ello, temas tan controvertidos como la bulimia y anorexia, la pederastia, las violaciones, relaciones incestuosas, el afán de algunas japonesas por parecer occidentales, el racismo, el terrorismo o la prostitución tanto femenina como masculina. Todo ello sin ahorrarnos detalles, las escenas de sexo son de lo más explícitas, y realmente cuesta empatizar con alguno de los personajes, ya que todos ellos son mezquinos u ocultan caracteres enfermizos. 

 Natsuo Kirino
 
Otro de los alicientes de la novela es que al conocer el carácter turbio de los personajes, terminamos por desconfiar de todo lo que nos cuentan. ¿Es cierto lo que nos relata la hermana de Yuriko o se ve empañado su relato por el odio que siente hacia ella? ¿Las cartas y diarios son reales o han sido manipulados para que la historia encaje en lo que nos quieren hacer creer? Además del misterio en la muerte de las dos prostitutas hay una clara crítica hacia la rigidez en la enseñanza y en el mundo laboral japonés. Las alumnas de la prestigiosa escuela Q de una u otra manera acaban siendo personas desgraciadas, llenas de complejos y con vidas muy alejadas del brillante futuro que se supone que tendrían que alcanzar. Yuriko a pesar de su belleza tiene que acabar haciendo la calle; Kazue consigue trabajo en una prestigiosa empresa en la que trabaja de día mientras que se prostituye de noche para alejar los demonios que hay en su interior; e incluso otra de sus compañeras, la mejor de la clase, acaba metiéndose en una secta y cometiendo atroces atentados en los que mueren muchas personas. Aunque ya iba precavida de que los finales de la autora son siempre desconcertantes, no ha dejado de sorprenderme el final de este libro que, con sinceridad, os confieso que no he entendido, así que si alguno lo ha leído os pediría por favor que me lo explicarais. Pero como digo, los asesinatos, el misterio de quién es el autor de los mismos o incluso el propio final de la novela son irrelevantes, ya que la historia de estas chicas nos atrapa desde el principio. He leído que la novela que nos llega a España ha sido traducida a partir de la edición anglosajona, y no del original, y que en esta se censuraron varios pasajes de la novela. La polémica en la red es amplia, desde los que aseguran que no cambia el sentido final de la obra, hasta los que aseguran que si. Sea como sea, Grotesco es una lectura ideal para estos días de verano, es intensa, atrapa de inicio a fin, y no os preocupéis por lo extensa que es, porque se lee casi sin pestañear. Yo ya me he hecho con la otra novela célebre de la autora, Out, y pienso repetir con ella muy pronto.
 
*** El precioso juego de sake que veis en la imagen lo tengo gracias a Elphaba del blog Mars on life. Hace ya unos meses se hizo en su blog una porra en la que había que acertar quiénes serían los ganadores de los Oscar. Pues bien, yo fui la ganadora y Elpaba, sabiendo lo mucho que me gusta lo japonés, me envió el juego de sake que veis y una pulsera con una imagen de la película El chico de Charles Chaplin. Quería enseñaros el juego de sake del que estoy enamoradísima y aprovechar para darle públicamente a Elphaba las gracias por mi premio, porque me encanta.