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miércoles, 13 de febrero de 2013

'La casa de las bellas durmientes' de Yasunari Kawabata

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Título: La casa de las bellas durmientes (Nemureru Bijo)
Autor: Yasunari Kawabata
Traducción: Pilar Giralt
Editorial: Caralt (mayo 2005)
Año de publicación: 1961
Páginas: 155
Precio: 17,50 euros
Ella había sido privada de todas sus defensas, en beneficio de su anciano huésped, de un triste viejo. Estaba desnuda y no se despertaría. Eguchi sintió una oleada de compasión por ella. Se le ocurrió una idea: los viejos tienen la muerte, y los jóvenes el amor, y la muerte viene una sola vez y el amor muchas.
Yasunari Kawabata se ha ido convirtiendo poco a poco en mi autor japonés favorito, llegando a desbancar a dos de los que eran hasta el momento los que más me gustaban, Soseki y Mishima. Lo ha conseguido gracias a que, novela suya que leo, novela que me entusiasma, aún no me ha defraudado ni una sola vez, y espero que no lo haga, ya que el placer de leer sus libros es inmenso. La fórmula aparentemente es muy sencilla, libros muy breves que pueden leerse de una sentada, con argumentos también de apariencia sencilla en los que casi no pasa nada, pero con un fondo muy intenso, lleno de personajes de una gran fuerza y personalidad, situaciones límite, originales acercamientos a distintas temáticas y esencialmente, un gran sabor oriental, con las tradiciones japonesas más arraigadas siempre en primer plano. 

Shisendo, Kyoto

No es Kawabata un autor que recomendaría para adentrarse por primera vez en la literatura japonesa, menos aún a los que os asuste un poco esa forma de escribir austera y que algunos consideran incluso fría, llena de dobles significados y lecturas que necesitan de cierto conocimiento de la cultura japonesa para poder llegar a entenderlos del todo. Sin embargo, sí creo que es un autor al que hay que acercarse al menos una vez en la vida, aunque no interese en absoluto la literatura oriental. No en vano, Kawabata fue el primer japonés en ganar el Premio Nobel de Literatura en 1968, y su magnífica escritura confirma que se trata de uno de los grandes, uno de esos autores que vale la pena, y mucho, conocer.

Kanazawa

La casa de las bellas durmientes parte de un argumento de lo más original. Un hombre cercano a la vejez, Eguchi, conoce a través de un amigo este atípico burdel a donde solo pueden acudir ancianos para dormir con las más bellas vírgenes. Ellas son sedadas con una droga y duermen desnudas junto a sus clientes sin recordar nada a la mañana siguiente; ellos, pasan la noche en compañía de estas mujeres, debiendo respetar su virginidad. Las reglas son simples pero tajantes, no se puede mantener relaciones sexuales con ellas, no se puede despertarlas y cada vez se ha de dormir con una joven diferente. Eguchi acude una y otra vez a la casa de las bellas durmientes, atraído no solo por la belleza de las jóvenes con las que duerme sino también por el misterio que encierra el que unos ancianos sientan cierto alivio a su vejez durmiendo junto a mujeres tan jóvenes. Él mismo siente algo diferente, ya que esa compañía silenciosa hace aflorar a su memoria recuerdos de su vida, las mujeres que han desfilado por ella: desde su madre, pasando por su esposa e hijas o sus amantes.

Kanazawa

La novela, como sucede siempre con Kawabata, tiene un final violento e inesperado, que nos sacude violentamente. La escritura es sencilla y concisa pero esconde muchas reflexiones sobre la vejez y la juventud, el paso del tiempo,  los momentos perdidos e irrecuperables, la necesidad de amar y ser amado sea cual sea nuestra edad, y la cercanía e inevitabilidad de la muerte. La vejez se enfrenta a la juventud, la fealdad a la belleza, la muerte al amor. La historia está llena de un lirismo que contrasta con lo que se cuenta. Kawabata consigue dotar de una gran belleza a algo que en el fondo es triste y sórdido (unos ancianos que se sienten solos y rechazados y que buscan algo de amor y comprensión en jóvenes durmientes que no pueden ver su fealdad y vejez), con descripciones muy sensoriales a través de los olores, del tacto o la vista, llenas de sensualidad. Además, logra algo realmente complejo, y es dotar de gran personalidad a cada una de las jóvenes durmientes con las que pasa la noche Eguchi, sin que ellas hablen ni sepamos nada de ellas, ni siquiera sus nombres. Tan sólo a través de las descripciones de las jóvenes, Kawabata construye personajes muy sólidos y bien diferenciados unos de otros.


Kyoto

Como digo, ha sido una delicia de lectura, un inmenso placer volver a reencontrarme con una novela de Kawabata, intensa, diferente, evocadora, sutil. A los que ya conocéis al autor japonés me imagino que no necesito deciros mucho más para animaros a leer esta novela, a los que aún no os habéis acercado a él, puede ser una buena manera de estrenarse. Por mi parte me sería imposible recomendar solo una de sus novelas, ya que todas tienen algo especial, una magia y una atmósfera difíciles de encontrar en otros autores.

lunes, 17 de septiembre de 2012

'Mil grullas' de Yasunari Kawabata

Mil grullas

Título: Mil grullas (Sembazuro)
Autor: Yasunari Kawabata
Traducción: María Martoccia
Editorial: Emecé (mayo 2005)
Año de publicación: 1951
Páginas: 144
Precio:  17,50 euros

Y uno veía mil grullas, pequeñas y bancas, que comenzaban a volar a su alrededor.

A los que les pueda dar miedo enfrentarse por primera vez a la literatura japonesa por lo que pueda tener de lírica, tradicional y opuesta a nuestra cultura occidental, que ni se les ocurra acercarse a Kawabata. A los que queráis dejaros seducir por una prosa aparentemente sencilla, pero llena de símbolos e imágenes ancestrales, inundada de belleza por la belleza en sí misma, ceremonias transmitidas a lo largo de los siglos, y un mundo totalmente diferente al nuestro, aunque con personajes que en el fondo sienten, aman y sufren igual que nosotros, no podéis perderos a Yasunari Kawabata. Sin duda, uno mis autores japoneses favoritos, cada página suya, cada instante, descripción o diálogo de sus novelas, nos mete de lleno en ese mundo de sensualidad, belleza, gestos delicados y pausados, que suelen asociarse al mundo oriental.

Templo Engakuji en Kamakura

Mil grullas se desarrolla en la ciudad japonesa de Kamakura, donde vive Chikako, una mujer acomplejada y llena de desprecio hacia los demás por una enorme mancha que le cubre uno de sus pechos. Esto no impidió que fuera durante años la amante del padre del protagonista, el joven Kikuji, y que, al caer en desgracia tras buscarse el padre una nueva amante (la señora Ota) consiguiera hacerse con el poder en casa de este, manipulando tanto a la madre ya fallecida de Kikuji, como al propio Kikuji. Chikako es instructora de la ceremonia del té, y un día, reune en una de estas ceremonias a Kikuji, a la señora Ota y a su hija Fumiko, creándose una compleja relación entre estos personajes que, como suele suceder en las novelas de Kawabata, termina de forma violenta y trágica, en un torbellino de sexo y muerte. Para completar este complejo y delicado entramado de relaciones, aparece en escena la bella Yukiko adornada con un pañuelo cubierto de grullas (símbolo de longevidad), a la que Chikako trata de emparejar con Kikuji.

Ceremonia del té

Además de estas relaciones complejas entre personajes, y los abundantes diálogos entre ellos, uno de los ejes centrales de la novela es la ceremonia del té y los instrumentos necesarios para realizarla, que en este caso Chikako ha acaparado y se ha llevado de casa de Kikuji. La ceremonia del té japonesa es mucho más que el simple acto de tomar una taza de té que practicamos en occidente. Se trata de un ritual muy antiguo y muy complejo, con influencias del budismo zen, lleno de significados y símbolos, para el que quienes lo practican tienen que estar preparándose durante años e incluso toda una vida. Los invitados también deben conocer los rituales de la ceremonia para poder seguirla adecuadamente, es por eso que en muchos colegios y Universidades se enseña como una disciplina más. El té utilizado es el té verde o matcha, y la ceremonia abarca además de la preparación de esta bebida, el saber utilizar el kimono y la decoración adecuados, así como crear el ambiente ideal para los invitados a la misma.

Tres preciosos tazones para la ceremonia del té de cerámica Raku, Hagi y Karatsu

Para la ceremonia se utilizan distintos utensilios de una gran belleza y cada uno con un significado concreto. En muchos casos, estos tazones y jarras tienen siglos de antigüedad y un valor incalculable, y pasan de generación en generación dentro de una familia, como un auténtico tesoro y legado de sus ancestros. Así sucede en la novela donde, por ejemplo, aparecen tazones y jarras ceremoniales de cerámica Shino, Ryunyu, Raku o Karatsu. Además, tanto las Casas de Té donde se celebran estos rituales, como las casas particulares, tienen una especial distribución en atención a la filosofía zen, y están exquisitamente decoradas con auténticas obras de arte y otros objetos artísticos cuya función muchas veces es meramente contemplativa (la belleza por sí misma) como las acuarelas Sotatsu.

Acuarela Sotatsu, El desplazamiento de los pájaros

La novela tiene dos niveles de lectura: uno sencillo, con frases breves y abundantes diálogos, en el que se nos relatan esas relaciones interpersonales de odio, amor, deseo sexual y poder entre los personajes; y si queremos profundizar, otro nivel en el que se encuentra todo lo que rodea la historia, las ceremonias de té con sus rituales e instrumentos, los símbolos ocultos en el relato, para los que deberemos investigar un poco más, aunque el libro tiene abundantes notas a pie de página explicativas. Se lea como se lea, es en definitiva, una bellísima historia de sentimientos cruzados, en el marco de una cultura milenaria llena de pequeños detalles que os encantará si, como a mí, os fascina la cultura japonesa y queréis aprender más de ella.

Yasunari Kawabata

Yasunari Kawabata (1899-1972) fue el primer escritor japonés en ganar el premio Nobel de Literatura en 1968. Su obra, al igual que su vida, están marcadas por la muerte que experimentó de cerca desde muy pequeño, ya que se quedó huérfano a los 3 años, algo que marcaría profundamente su personalidad y que le convertiría en alguien sumamente solitario. Ingresó en la Universidad de Tokio donde comenzó estudiando Literatura en Lengua Inglesa para cambiar posteriormente a Literatura del Japón, durante esos años publicó sus primeros trabajos en revistas literarias de la época. Su primera novela fue La bailarina de Izu publicada en 1927, seguida de País de nieve, novela que le consagró como uno de los escritores más importantes de Japón. Recibió la medalla Goethe en Frankfurt en 1959, y tres años después de recibir el Nobel de Literatura, se suicidó inhalando gas a los 72 años, enfermo y víctima de una depresión tras la muerte de su amigo y discípulo el también escritor Yukio Mishima. Entre sus obras más conocidas, además de las ya nombradas, se encuentran El maestro de Go, Primera nieve en el monte Fuji, La casa de las bellas durmientes o Kioto. En el blog podéis encontrar además las reseñas de El rumor de la montaña y Lo bello y lo triste.

martes, 26 de junio de 2012

'Kinshu. Tapiz de otoño' de Teru Miyamoto

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Título: Kinshu. Tapiz de otoño (Kinshu. Autumn Brocade)
Autor: Teru Miyamoto
Traducción: María Dolores Ábalos
Editorial: Ediciones Alfabia (julio 2011)
Año de publicación: 1982
Páginas: 235
Precio: 21,50 euros


Después de unas cuantas lecturas ambientadas en paisajes helados vuelvo a lo que me gusta más: la literatura japonesa. Y lo hago con un autor por desgracia poco conocido en España, y es que, a pesar de que tiene ya publicadas unas ochenta obras y ha recibido numerosos premios en Japón, esta es la primera novela suya que se publica en España. Kinshu. Tapiz de otoño es una novela epistolar que huye de muchísimos tópicos en los que podría haber caído una novela de estas características, convirtiéndose en una obra original y muy personal, un libro que hace reflexionar y difícil de olvidar. Yasuaki y Aki se reencuentran por casualidad en el monte Zaô diez años después de su divorcio y de haber perdido totalmente el contacto. El detonante del divorcio fue el suicidio de la amante de Yasuaki, quien trató previamente de matarle a él en una habitación de hotel. Las circunstancias de la ruptura, la recuperación de las heridas en el hospital de Yasuaki o el hecho de que su suegro le tuviera en mente como su sucesor en la empresa que dirige, agravan aún más si cabe la incomunicación entre la pareja que se separa sin saber realmente qué ha sucedido y sin hablar del tema. Tras el encuentro efímero y fortuito, Aki comienza una correspondencia con su ex marido esperando encontrar respuestas a lo sucedido, y de una manera indirecta, tratando de perdonar y perdonarse a sí misma los errores del pasado.

Monte Zaô

El estilo epistolar da muchísima agilidad a la narración, ya que con cada carta conocemos el punto de vista desde el que vivió cada uno de los dos la historia. Poco a poco se va desvelando qué sucedió realmente, qué implicaciones tuvo todo, y esencialmente, se produce una comprensión del otro y de uno mismo, un perdón que les ayuda a seguir adelante con sus respectivas vidas, ninguna de ellas felices (él junto a una mujer que no ama y ella con un marido infiel y un hijo discapacitado), pero que les aporta el sosiego suficiente como para poder seguir sin echar continuamente la vista atrás. Y es que se podría haber caído fácilmente en una historia simple de amor, cosa que esta novela no es en absoluto, sino un comprenderse a uno mismo a través del otro, una expiación que solo puede conseguirse a través del diálogo que la pareja no pudo mantener cuando se produjeron los hechos. Por un lado, lastrados por la tradición familiar japonesa en la que los padres muchas veces toman decisiones por sus hijos, por otra por esa cortesía extrema y artificiosa que dice que permanecer en silencio es la mayor muestra de buena educación que se puede manifestar, y en gran parte por el gran impacto que el fallido doble suicidio tuvo en ambos. Las cartas tienen estilos diferentes, con lo que parece que realmente asistamos a la correspondencia entre dos personas que además, se pierden a veces en circunloquios (hablando ella de su recién estrenada pasión por Mozart o él de un nuevo negocio que emprende con su pareja), mezclando pasado y presente, lo que le añade aún más verosimilitud a la narración.

Lago Tazawa
Teru Miyamoto escribió la novela en una época crítica para él, ya que acababa de descubrir que sufría de tuberculosis durante un viaje al monte Zaô que retrata en la novela como punto de encuentro de sus personajes. Tuvo que ser ingresado y ver cómo sus compañeros de hospital iban muriendo a su alrededor, con lo que las reflexiones sobre la vida y la muerte y el papel del ser humano en el universo quedaron plasmadas en la novela. Curiosamente, pese a que el germen de la novela fuera así de oscuro y que el tema en sí sea bastante triste, la novela es optimista y su mensaje positivo, ya que una vez saldadas las cuentas con el pasado, un pasado que ya no puede modificarse ni corregirse, los personajes pueden seguir adelante, salir de ese otoño gris y pesado para adentrarse con mayor confianza en un futuro que, si bien no es el ideal, se presenta despojado de la incertidumbre, los temores y el peso de esa experiencia pasada. Esta novela ha sido un auténtico descubrimiento y espero que sea la puerta a nuevas traducciones de la obra de Teru Miyamoto, un autor japonés contemporáneo diametralmente opuesto a otros coetáneos suyos que utilizan la fantasía o acontecimientos inusuales como gancho de sus novelas. La obra de Teru Miyamoto lleva consigo por un lado una gran carga de los clásicos japoneses (su estilo sencillo, limpio y centrado en los sentimientos de sus personajes me ha recordado mucho a Yasunari Kawabata y a Junichiro Tanizaki), pero por otro, muestra temas tan cotidianos, contemporáneos y universales que cualquier persona de cualquier parte del mundo puede sentirse identificado con sus personajes y las situaciones que plantea.

Teru Miyamoto
Teru Miyamoto, nacido en Kobe en 1947, comenzó a escribir en 1970 convirtiéndose en uno de los autores de mayor éxito de Japón, llevándose incluso al cine algunas de sus novelas, por ejemplo Maboroshi no Hikari por el prestigioso director Hirokazu Koreeda (autor de la película Air Doll de la que os hablé aquí). Entre los numerosos premios con los que ha sido galardonado se encuentran el Akutagawa por Hotarugawa, el Osamu Dazai por Doro no Kawa o el Yoshikawa Eiji por Yu-Shun.

miércoles, 9 de febrero de 2011

'Lo bello y lo triste' de Yasunari Kawabata


Yasunari Kawabata se está convirtiendo poco a poco en uno de mis escritores japoneses favoritos. Lo bello y lo triste no ha hecho mas que confirmar lo mucho que me hace disfrutar con sus historias y con su forma de escribir tan personal. Es este un libro que tenía pendiente desde hacía tiempo y que me habían recomendado muchas veces varias personas que conocen mi afición por lo japonés. Iba con muchas ganas y totalmente dispuesta a disfrutar de su lectura, y así ha sido. 

Templo Chion-in (Kyoto)

En la novela conocemos a Oki, un escritor maduro que cuando rondaba los treinta años se enamoró de una adolescente de 16 con la que tuvo una aventura, a pesar de estar casado y tener un hijo. Esta mujer se llama Otoko, y tuvo que abandonar Tokio al verse rechazada por su amante e instalarse en Kyoto, donde la encontramos ahora, pasados los años, convertida en una pintora de reconocido prestigio. Bajo su protección vive su discípula Keiko, una joven pasional que sólo tiene en mente una cosa: vengar a su maestra por lo mucho que sufrió con su relación y ruptura con Oki. Estos antiguos amantes, ya maduros los dos, se reencuentran en Año Nuevo, un encuentro sin mayor trascendencia, pero que desencadenará la venganza de Keiko. 

Vista del monte Fuji desde Enoshima

El libro es simplemente perfecto, de esos en los que no puedes encontrar ni una sola pega. El lenguaje de Kawabata es suave y pausado, como si nos contara él mismo la historia y nos condujera a un final que ya podéis imaginar, será de lo más trágico. 

Templo Kamakura (Kyoto)

A lo largo de breves capítulos vamos conociendo al completo la historia de Oki y Otoko, cómo se amaron y por qué se separaron. Además, hay pasajes muy bonitos en los que la profesión de Otoko y Keiko de pintoras es la protagonista, y de una manera muy bella y poética conocemos cómo crean algunos de sus cuadros. 

Pabellón de oro (Kyoto)

Los personajes son todo un acierto, en ellos confluyen las pasiones humanas como el amor, los celos, la venganza, el rencor... Keiko ama a su maestra, y aunque de manera muy sutil pero a la vez sensual, se intuye una relación lésbica entre ellas. Otoko nunca ha olvidado a Oki aunque, el tiempo pasado y los acontecimientos tan trágicos que vivieron, hagan imposible un reencuentro más allá de las meras formalidades. Oki, sin embargo, me ha parecido un personaje más frío, a pesar de sus innegables sentimientos por Otoko, el tiempo ha hecho que esas pasiones se enfriaran un tanto, o por lo menos, que se derivaran hacia otras personas. 

Pabellón de plata (Kyoto)

Pero sin duda, ha habido algo que me ha terminado de enamorar del libro, cuya historia atrapa y es de lo más sugerente, y son las descripciones de lugares de Kyoto. A través de la novela, asistimos a un pequeño tour por la ciudad que fue la antigua capital de Japón, conocemos sus templos y algunos de sus rincones más hermosos. Mientras leía iba buscando esos lugares de los que se habla, y de algunos de ellos he subido las fotos a esta entrada. 

Ryoanji (Kyoto)

Si aún no conocéis a Kawabata os animo a que viajéis con él a Kyoto a través de este libro que no os dejará indiferentes. La historia es preciosa y realmente podría tener como escenario cualquier lugar del mundo, ya que las pasiones humanas vienen a ser las mismas independientemente de nuestra raza, cultura o creencias. Si a todo ello le sumamos el marco incomparable de Kyoto, el nivel de belleza de la novela se dispara al infinito.

Templo del musgo (Kyoto)