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viernes, 29 de junio de 2012

Maxïmo Park, Fanfarlo y un calor soporífero



No sé si os pasará a vosotros también, pero a mí el verano y el calor me dan muchísimo sueño, pero muchísimo. Tanto es así que mi ritmo lector baja un montón, es coger un libro y quedarme dormida a las pocas líneas. Para terminar de empeorarlo, una pereza enorme parece apoderarse de mí, y cualquier cosa me supone un esfuerzo enorme. Es por eso por lo que el ritmo del blog ha bajado últimamente, y ya me cuesta un mundo publicar una reseña por semana, los libros leídos se me van acumulando. Me temo que de momento, y hasta que acabe este calor infernal (y eso que adoro el verano y el calor, que lo que me sienta mal a mí es el frío), voy a seguir con un ritmo más relajado, aunque voy a intentar hacer un esfuerzo y hablar también de algunas exposiciones, películas y obras de teatro que he visto y que me han parecido muy interesantes, pero poco a poco. Aún así no quería dejar de compartir el single Hips and Lips del nuevo álbum de Maxïmo Park, The National Health. El vídeo es divertidísimo (atentos al final, con la aparición del cantante del grupo Paul Smith), y está protagonizado por el joven actor Thomas Turgoose, famoso por protagonizar la película británica This is England, quien hace de fan un tanto pasado de rosca del grupo que graba un vídeo en su habitación para subirlo a Internet.



También quería dejaros la preciosísima canción The walls are coming down del álbum Reservoir de Fanfarlo, una magnífica banda londinense (con cantante sueco) que mezcla la música folk con el rock indie. Este año han publicado su segundo álbum Rooms filled with light con el que se encuentran actualmente de gira. Y todo esto viene a que tuve la enorme suerte de poder ver a ambas bandas el sábado pasado durante el festival organizado en el Matadero de Madrid con motivo del Día de la Música. A Maxïmo Park ya los seguía desde su primer disco, pero Fanfarlo han sido todo un descubrimiento que pienso seguir muy de cerca, de hecho vuelven a Madrid el próximo 17 de octubre, al Teatro Lara. Espero que os hayan gustado ambos vídeos, ánimo con la ola de calor y ¡Feliz fin de semana a tod@s!

jueves, 26 de enero de 2012

'El montaplatos' de Harold Pinter sube a escena en el Matadero de Madrid de la mano de Animalario



Una puesta en escena minimalista y efectiva: dos tribunas de butacas a cada lado; en el centro, el escenario, en el que tan sólo hay dos camastros; dos puertas al fondo; butacas, suelo y paredes cubiertas por plástico negro que esconden el montaplatos que da nombre a la obra. Sobre el escenario dos únicos actores: Guillermo Toledo y Alberto San Juan, excepcionales, de una naturalidad que no había visto jamás en teatro, sin declamar, parece que realmente viven lo que representan. Sin apenas variaciones (tan sólo algunos ajustes geográficos para darle más verosimilitud), la compañía Animalario lleva a escena en el Matadero la obra El montaplatos de Harold Pinter. La obra en sí es sobresaliente, la puesta en escena que hace Animalario hace justicia a una obra imprescindible del teatro moderno.


Dos hombres esperan en un sótano instrucciones, se trata de un trabajo más, son dos sicarios que deben matar sin preguntar, sin preguntarse siquiera nada a sí mismos. Pasan el tiempo como pueden, durmiendo, leyendo y comentando noticias del periódico, hasta que les llegue la orden. Parece que va a ser un trabajo más, cuando repentinamente, comienzan a llegarles absurdos pedidos de comida a través del montaplatos del sótano donde se encuentran. Será el momento de decidir si seguir obedeciendo ciegamente o si plantearse algo más. Alberto San Juan representa el papel de ser sumiso, que acata las órdenes sin rechistar, si le dicen algo lo cree ciegamente, ya lo demuestra mientras lee las noticias del periódico y, sin vacilar, afirma que han de ser verdad: "blanco sobre negro" dice, cómo dudar de ello. Por su parte, el personaje de Guillermo Toledo busca más allá de lo aparente, se pregunta cosas, se las pregunta a su compañero, busca ver más allá de lo que otros le dicen que es verdad. Una obra que sigue estando de actualidad, el conflicto entre el individuo y cualquier clase de poder opresor. ¿Nos creemos las mentiras que nos cuentan, obedecemos ciegamente, o tenemos criterio? El final de la obra, impactante, opresivo, abierto a que cada uno decida si realmente vale la pena rebelarse: si la rebelión está en marcha o si sólo somos una pieza más de ese gran engranaje de poder que mueve (y destruye) el mundo.


El autor de la obra, el británico Harold Pinter (1930-2008), fue galardonado en el año 2005 con el Premio Nobel de Literatura. Sus primeras obras de teatro han sido enmarcadas dentro del teatro del absurdo, fuertemente influenciadas por el genial dramaturgo irlandés Samuel Beckett, autor de Esperando a Godot. Posteriormente, sus obras irían tomando un cariz más político, como instrumento de denuncia ante los abusos de poder. Su activismo no ha sido solo literario, ha denunciado entre otras causas las torturas a la población kurda en Turquía, ha sido crítico con los bombardeos de Kosovo autorizados por la OTAN, se opuso a las invasiones de Afganistán y de Irak, y, junto a otros judíos, decidió no aceptar la ciudadanía israelí para condenar los abusos contra la población palestina. La obra de Pinter invita a la reflexión, él pone el escenario, los personajes y la situación, pero somos nosotros los que debemos hacernos las preguntas y responderlas.

jueves, 8 de septiembre de 2011

'La caída de los dioses' versión teatral de Tomaz Pandur en las Naves del Español del Matadero


Que La caída de los dioses de Visconti es una magnífica película, que recomiendo sin reservas a todo aquel que no la haya visto aún, es incuestionable. Que la versión teatral que hace de ella Tomaz Pandur en las Naves del Español del Matadero, es una burda sombra de aquella, es solo una opinión personal, ya que no soy para nada una experta en el tema, pero os invito a leer la magnífica crítica que hace Antonio Castro para Madrid Diario con el que comparto al cien por cien su opinión, para que veáis que no se trata solo de una opinión subjetiva. La obra tiene más fallos que virtudes, así que comencemos con estas últimas. La obra, un supuesto homenaje a la película de Visconti, narra el declive de una familia aristocrática alemana, propietaria de una acería, durante los inicios del tercer Reich. Se trata de los Von Essenbeck, quienes se ven divididos por el dinero, el poder, y la posibilidad de ascender gracias a Hitler. Lo mejor de la obra es su magnífica escenografía, una cinta deslizante va introduciendo en escena mesas y demás elementos de atrezzo, mientras que un enorme espejo móvil nos muestra desde el techo otra perspectiva de los actores y el escenario. Además, al fondo, una pantalla proyecta distintas imágenes, entre ellas, algunas reales de la época, con las juventudes hitlerianas, el pueblo aclamando a Hitler o los nazis durante los discursos y desfiles. El vestuario está realmente cuidado, especialmente los preciosos trajes y vestidos que luce Belén Rueda.



Pero hasta aquí llega lo bueno. Y es que una escenografía perfecta no es suficiente, ya que el alma de una obra son los actores, y en este caso no llegan ni al aprobado justo. Normalmente huyo como de la peste de los actores televisivos famosos que desembarcan en el teatro con el fin de dar más prestigio a sus carreras. Normalmente, suelen ser obras más caras por tener a estas estrellas y de mucha menor calidad que aquellas en las que hay verdaderos actores teatrales curtidos en las tablas. Cabe destacar que las dos estrellas de la obra, Belén Rueda y el televisivo Pablo Rivero de la serie Cuéntame, dejan bastante que desear. En general, no se entiende a los actores, apenas vocalizan y sobreactúan de una manera desmedida, con gritos e interrupciones que hacen que aún se entienda menos lo que dicen. La música, repetitiva y machacona del piano en directo en medio de sus diálogos, ahoga totalmente las corversaciones. Peor nota aún le pondría a Pablo Rivero, ya que su papel, el del joven Martin, depravado y pedófilo en el film, se queda aquí en mero niño mimado meloso, perdiendo toda la fuerza y el terror que debería transmitir el personaje. Nur Levi o Francisco Boira están correctos pero totalmente fríos, no transmiten nada. Se salvan Manuel de Blas y Emilio Gavira, sin duda los mejores de la obra, aunque el personaje de Gavira, como apuntador que interrumpe de vez en cuando la obra como si se tratara de un ensayo, o que improvisa canciones, no me ha acabado de convencer, y no entiendo muy bien qué pinta en todo esto. Por no hablar de que la estrategia de cortar una obra con el supuesto de que se trata de un ensayo y hacerla así más real, es un recurso demasiado utilizado ya y que no suele funcionar bien. En este caso, lo único que consigue es que perdamos el hilo de la acción y que la obra pierda verosimilitud. 



Pero el gran fallo el montaje es que el que no haya visto la película no se va a enterar de nada, se dan tantas cosas por supuesto, y se eliminan o minimizan tantas escenas que es imposible seguir la obra sin conocer previamente la historia. Os dejo arriba un fragmento de la película para que veáis que no hay color entre ella y la obra (solo la he encontrado en italiano pero creo que se entiende bastante bien). Hay momentos además en los que uno no sabe si reír, llorar o directamente morirse de la vergüenza ajena, como el inicio con Pablo Rivero travestido de mujer, contorsionándose sobre la mesa, pero al que se le ha eliminado la actuación de la película o sus relaciones muy reveladoras con sus pequeñas primas, con lo que pierde todo el sentido el hecho de que se vista provocadoramente de mujer. Tampoco se sabe muy bien qué hace Belén Rueda machacando repollos con un cuchillo, si acaso la tensión constante de ver si se rebana una mano, o la escena en calzoncillos de la que tardé un rato en darme cuenta que trataba de emular la noche de los cuchillos largos. Teniendo en cuenta que no es una obra barata (22 euros), es una pena que el esfuerzo de esta obra se haya quedado en lo superficial, en lo más visual, dejando totalmente de lado lo que debería ser lo más importante en una obra: el trabajo actoral y la obra en si.De todos modos, si os animáis a verla, la obra estará en cartel hasta el 23 de octubre en la sala 1 de la Naves del Español en el Matadero (Paseo de la Chopera, 14 Metro Legazpi), de martes a domingo a las 20.30 horas.

** En Madrid nos vamos de puente este fin de semana, así que el ritmo de publicación ha sido un poco diferente esta semana. Además, estoy pensando en hacer algunos cambios en el blog que irán llegando poco a poco. Así que, feliz puente a los que lo tengáis y feliz fin de semana al resto.