sábado, 18 de octubre de 2008

Una vuelta a los clásicos


Viernes 17 de noviembre, 22.00 horas, Sala Caracol, Madrid. En la sala la edad media es de más de 50 años, casi todo hombres, chupas de cuero, camisetas negras y algunas melenas llenas de canas. Y en el escenario: Ten Years After.

Lo que empezó siendo un plan de última hora más por compromiso que por otra cosa, acabó siendo una de las mejores noches de rock auténtico de mi vida. Ten Years After es uno de los pocos dinosaurios del rock que siguen en activo y que siguen sonando exactamente igual que en sus inicios en los 70. Contribuye a ello una muy buena elección a la hora de seleccionar al sustituyo de Alvin Lee -que no ha querido sumarse al proyecto-, un jovencísimo pero magnífico guitarrista llamado Joe Gooch, en cuyas manos la guitarra literalmente habla.

Los británicos tuvieron una actuación estelar en la que abundaron los temas clásicos, pero en la que también hubo tiempo para temas nuevos de una gran calidad. Durante casi dos horas la sala vibró con temas como Love like a man, coreada por el público con auténtica devoción.

No sólo cabe destacar una ejecución impecable -el sonido era magnífico-, sino que además transmitieron muchísima fuerza y emoción a los asistentes, algo nada fácil de lograr, sobre todo con bandas que regresan con una formación nueva.

Por desgracia, todo esto me hace caer en el pesimismo. ¿Cómo es posible que una banda de semejante nivel toque en una sala tan pequeña? ¿Por qué no se le ha dado más publicidad al concierto? Y sobre todo, ¿qué le pasa a la gente joven en general y a las chicas en particular? Cuando dije que iba a ver a este grupo, nadie lo conocía, y a la vista estuvo, el público joven era muy pero que muy escaso y ya rondando los treinta. ¿Es que a los jóvenes ya no les gusta la buena música? Una pena, desde luego, aunque para los privilegiados que pudimos asistir al concierto fue una noche que no podremos olvidar.

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