miércoles, 21 de octubre de 2009

La bicicleta de Sumji de Amos Oz

Tengo que reconocer que últimamente estoy de bajón, muy de bajón, tanto que hasta ha conseguido repercutirme en la salud, aunque también tengo que decir que estoy empezando a salir de este estúpido túnel en el que me he metido, y a ver las cosas con otros ojos. Parte de mi "recuperación" se la debo a la selección de libros que estoy haciendo últimamente, no sé por qué, pero me ha dado por leer libros en los que los protagonistas son niños un tanto gamberros, y aún menos sé por qué esto me está animando bastante. A Amos Oz no hay casi ni que presentarle, ha sido uno de los nombres que más ha sonado como candidato en los últimos premios Nóbel de Literatura, aunque finalmente no pudiera ser y se quedara con el galardón Herta Müller (de la que estoy buscando alguna de sus novelas). Oz es Premio Israel de Literatura y un gran comprometido con el proceso de paz en Oriente Medio, aunque La bicicleta de Sumji es quizá una de sus novelas más amables. Ambientada en la Jerusalén bajo el mandato de los británicos tras la Segunda Guerra Mundial, cuenta la historia de Sumji, un niño israelí de 11 años enamorado de su compañera de clase Esti, a la que no sabe demostrarle su amor mas que tirándole del pelo o pegándole chicles en la chaqueta. Un día, el tío de Sumji le regala una bici, el mejor regalo del mundo, aunque sea una bici de chica, pero es entonces cuando empiezan los problemas o las soluciones. La novelita es de una frescura e inocencia tales que podría estar situada en cualquier parte del mundo, en cualquier momento del tiempo, nos podría haber pasado a cualquiera. Oz sabe recuperar la niñez y universalizarla, y nos hace recordar ese momento de nuestras vidas en el que un simple sacapuntas era un tesoro.

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