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jueves, 13 de junio de 2013

Book Cam #3 - Destinos

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Palestina / Hubert Haddad (Demipage)
Sukkwan Island / David Vann (Alfabia)
Caribou Island / David Vann (Mondadori)
Tortilla Flat / John Steinbeck (Navona)
India / V.S. Naipaul (Debolsillo)
Nueva York / Edward Rutherfurd (Roca)
Roma / Steven Saylor (La esfera de los libros)



**Book Cam es una idea original de Laura, del blog Cargada de Libros, y consiste en mostrar a través de una fotografía una serie de libros que tengan algo en común.

lunes, 11 de marzo de 2013

'Tortilla Flat' de John Steinbeck

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Título: Tortilla Flat
Autor: John Steinbeck
Traducción: José Luis Piquero
Editorial: Navona (febrero 2008)
Año de publicación: 1935
Páginas: 248
Precio: 12,50 euros

Esta es la historia de Danny y de los amigos de Danny y de la casa de Danny. Es la historia de cómo estos tres llegan a convertirse en una sola cosa, de manera que si en Tortilla Flat mencionas la casa de Danny no te estás refiriendo a una estructura de madera cubierta con una capa de cal descascarillada y adornada con un viejo y descuidado rosal de Castilla. No, cuando hablas de la casa de Danny se entiende que te refieres a una unidad cuyas partes son hombres y de la que emanó dulzura y felicidad, filantropía y, al final, un dolor místico. Porque la casa de Danny no era muy distinta de la Tabla Redonda y los amigos de Danny no muy diferentes de sus caballeros. Y esta es la historia de cómo ese grupo llegó a formarse, de cómo floreció y creció hasta ser una organización hermosa y sabia.

Os traigo de nuevo a uno de mis autores favoritos, y es que en mi caso se trata de una apuesta segura, sé que sus libros son un acierto siempre. Además, en este caso, la novela tiene un significado especial para mí y es que de pequeña era uno de mis favoritos. No puedo explicaros por qué, ni siquiera yo misma, después de haber vuelto a leerlo ahora de adulta me explico por qué me gustaba tanto esta historia de borrachines pendencieros pero de buen corazón. Este libro estaba en casa de mis padres y un día decidí intentar leerlo, lógicamente hubo varios intentos que terminaron en fracaso, no podía continuar, no entendía muchas cosas y la lectura se me hacía muy difícil, poco a poco fui avanzando en la lectura y aunque seguía sin entenderlo todo, llegó un día en que pude terminarlo. Y así empezó mi enamoramiento con este autor, a través de este libro que me costó tanto leer, una de mis primeras lecturas adultas, pero que me produjo la satisfacción de haber conseguido leer un "libro de mayores" con una historia además que me había encantado. Volví a leerlo muchas veces más, disfrutando con él cada vez más y más. Ahora, pasados muchos años, he vuelto a leerlo para ver qué sensaciones me producía y, aunque ha habido otras novelas de Steinbeck que me han gustado más (Las uvas de la ira, Al Este del Edén o De ratones y hombres), este libro sigue teniendo una magia especial, he vuelto a vivir las aventuras de Danny y sus amigos como si en vez de personajes fueran personas reales, viejos amigos míos, y, por supuesto, he sacado mucho más de la lectura que en aquellos primeros y torpes intentos infantiles por comprender un libro que, me doy perfecta cuenta ahora, me venía un poco grande.

Pescadores en Monterrey (1935)
Tortilla Flat se encuentra en Monterrey (California), en las colinas donde aún no ha llegado el asfalto ni las farolas a las calles, allí viven los llamados "paisanos" (en castellano en el original), una mezcla de hispano, indio, mexicano y caucásico. Nos encontramos en los años inmediatamente posteriores a la I Guerra Mundial, y Danny, uno de los paisanos, hereda dos casas y decide invitar a sus amigos a vivir con él. La vida del grupo, de pendencieros que entran y salen continuamente de la cárcel, durmiendo al aire libre con el cielo como único techo, metiéndose en peleas, buscando contactos fugaces con mujeres y emborrachándose cada vez que cae alguna moneda en sus manos, parece que toma un nuevo giro, aunque solo en lo superficial, ya que las borracheras siguen siendo continuas y el espíritu libre también. Eso sí, entre los habitantes de la casa se forja una camadería y una amistad que hace aflorar lo mejor de cada uno de ellos, comprometiéndose por ejemplo a que Danny no pase jamás hambre (aunque luego el dinero se gaste siempre en vino) o que el viejo Pirata y su montón de perros callejeros se vayan a vivir con ellos para paliar su soledad y para ayudarle a cumplir su sueño de comprar un candelabro de plata a San Francisco por haber oído sus plegarias y haber curado a uno de sus perros.
Vista del muelle de pescadores de Monterrey (1935)

El estilo es muy dinámico y ágil, plagado de diálogos, y con una narración llena de aventuras que recuerdan un poco a las novelas picarescas, de hecho, cada capítulo comienza con un título que repite la fórmula "De cómo...", por ejemplo, el primer capítulo es "De cómo Danny, de vuelta de la guerra, se vio convertido en heredero y cómo juró proteger a los desamparados". De este modo se nos anticipa lo que se nos va a contar en cada capítulo, a veces de una manera más descriptiva, otras, utilizando los dobles sentidos y el humor, muy en la línea de las novelas picarescas. Danny y sus amigos no son ningún dechado de virtudes, más bien al contrario, siempre buscando la manera de conseguir dinero sin trabajar para poder comprar algo de vino, pero, como suele suceder en las novelas de Steinbeck, un gran protector de sus personajes, todos ellos tienen un buen fondo y un gran corazón que hace que olvidemos esos "pequeños defectillos". Steinbeck es amable con todos ellos, aunque sabemos que su vida no es ejemplar, no podemos dejar de quererles y de ponernos de su lado, son espíritus libres, hombres solitarios, sin trabajo, familia, ni casa, que, por azar acaban teniendo un techo y un grupo de amigos que les hace ser mejores personas.


Bahía de Monterrey (1943)

Aunque puede hacerse una lectura sencilla, con las aventuras de este grupo de vagabundos como eje central, llenas de humor y muy entretenidas, la novela tiene una segunda lectura, llena de simbolismo y de referencias tanto a la biblia como a la saga del Rey Arturo (un tema que apasionaba al autor quien de hecho tiene una novela titulada Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros). El misticismo tanto religioso como pagano está presente en toda la novela, siendo estos vagabundos una especie de caballeros en torno a su Arturo particular, en este caso, Danny, y con continuas referencias a una religiosidad temerosa y bienintencionada de los paisanos, fruto de su ignorancia, pero que solo aflora en ellos cuando necesitan algo o cuando tienen algún temor supersticioso.


Vista panorámica de Monterrey (1907)


Tortilla Flat, una de las primeras novelas publicadas por Steinbeck y por la que recibió su primer premio literario, la Medalla de Oro del Commonwealth Club of California a la mejor novela escrita por un californiano, es una novela divertida y amable, en la que una serie de capítulos van narrando aventuras, algunas de ellas disparatadas, otras muy gamberras y algunas muy tiernas, en las que la amistad es ensalzada por encima de todo, aunque también la libertad, no solo física del individuo, sino también espiritual, el sentirse libre de ataduras económicas, de trabajo, de familia, y aún así, encontrar un lugar en el mundo e incluso una cierta ética, muy personal, eso es cierto, pero ética al fin y al cabo que rige a este grupo de amigos que os animo a conocer.

miércoles, 17 de octubre de 2012

'El camino del tabaco' de Erskine Caldwell

Tobaco Road

Título: El camino del tabaco (Tobacco Road)
Autor: Erskine Caldwell
Traducción: Horacio Vázquez-Rial
Editorial: Navona (mayo 2008)
Año de publicación: 1932
Páginas: 200
Precio: 12,50 euros
"No tiene sentido que traten de cosechar algodón; nunca ganarán dinero y ni siquiera les bastará para vivir, y si recogen un poco de algodón, seguro que vendrá alguno a sacárselo con engaños. Creo que el Señor no quiere que se recojan cosechas como antes porque, si no, ayudaría más a los pobres. Podría hacer que los ricos prestaran su dinero y dejaran de tenerlo tan guardado. Por más que lo pienso, no entiendo cómo hicieron para conseguir todo el dinero, y me parece que debería estar repartido entre todos."
Uno de mis autores favoritos, y quien sin duda alguna consiguió retratar con más acierto la terrible época de la Gran Depresión en EEUU, es John Steinbeck, pero no es el único. Un buen puñado de escritores estadounidenses tomó este periodo histórico que les tocó vivir como motivo de inspiración y de ahí surgieron algunas de las novelas más notables del siglo XX. Uno de ellos es Erskine Caldwell, un autor al que tenía muchísimas ganas de conocer, y con quien me estreno con esta novela: El camino del tabaco. Muy diferente en tono e intención a Steinbeck, podríamos decir que Caldwell fue un cronista de su época, a modo de espejo, nos muestra la realidad de esos seres que viven en la más absoluta de las miserias, degradados a todos los niveles, físicos y especialmente morales, sin juzgar, sin tratar de ser un intermediario entre nosotros y los personajes, tan sólo mostrando en toda su crudeza esa vida. Por ello, si los personajes son racistas, soeces o brutales, lo son, y no se trata de edulcorar de ninguna de las maneras.

Cola del pan durante la inundación de Lousville, Kentucky (1937). Margaret Bourke-White

En El camino del tabaco el autor nos sitúa en los campos de algodón de Augusta (Georgia), donde la gente que malvive allí trata de salir adelante como puede, hundidos en la miseria, después de que el algodón haya dejado de cultivarse y muchos de los campesinos se hayan marchado a las ciudades a trabajar en las hilanderías. Uno de los que se resisten a dejar el campo que perteneció a sus antepasados y que supone toda su vida es Jeeter Lester, pobre y arruinado, vive junto a su mujer Ada, con quien ha tenido 17 hijos de los que tan sólo dos, Dude y Ellie May siguen viviendo con ellos, además de la abuela, ignorada por todos, quienes desean abiertamente que muera cuanto antes para tener una boca menos que alimentar. No lejos de allí vive la menor de sus hijas, la pequeña Pearl de 12 años, casada por obligación con un vecino, Lov, a quien rechaza continuamente. 

Tormenta aproximándose (1954). Margaret Bourke-White

Se trata de un retrato de personajes sórdidos, acabados, sin futuro ni esperanzas de ningún tipo, su día a día, viendo cómo todo se desmorona a su alrededor sin que puedan ni quieran hacer nada por evitarlo. Es curioso cómo de un mismo tema pueden salir variantes tan diferentes, ya que si bien Steinbeck nos muestra la miseria de sus personajes, lo hace siempre con un gran cariño hacia ellos, arropándolos y presentándonoslos con su cara más amable, tratando de que empaticemos con ellos y sintamos piedad por una situación injusta que ellos no han pedido vivir. Por su parte, Caldwell hace el trabajo de un observador imparcial, desde su voz en tercera persona nos cuenta qué hacen los personajes, pero no los juzga ni los acicala para nosotros, deja que sean ellos mismos quienes se definan y se expresen con sus propias palabras y con sus actos. Caldwell no quiere suavizar una realidad, la presenta tal y como es, y es por ello que la novela está llena de momentos duros y de un realismo extremo, y es por ello por lo que nos es difícil simpatizar con esos personajes, aunque por otra parte, es inevitable no sentir piedad por ellos.

Joven granjero dirigiendo a sus caballos (1939). Margaret Bourke-White

Los personajes hablan con toda la rudeza que se espera de ellos, unos seres incultos, olvidados en esos campos que nunca más volverán a cultivarse, viviendo en el pasado, deseando que este regrese y que regrese también el esplendor de los campos algodoneros y la buena vida que llevaron sus antepasados, sin tener que huir a la ciudad, donde Jeeter tiene claro que no está su sitio. Como digo, son los personajes los que se expresan y se retratan, quienes muestran que no hay mañana y que ni siquiera lo esperan ya. La prosa fluida, de frases sencillas y breves, y con abundancia de diálogo, ayudan a que la acción se deslice ante nuestros ojos como si realmente pudiéramos ver a estos personajes. La trama en sí, es lo de menos: una disputa por un saco de nabos, las quejas de Lov porque la pequeña Pearl no quiera acostarse con él y cumplir así sus deberes de esposa, la búsqueda diaria de algo que echarse a la boca, la visita de una predicadora... son meras excusas para meternos de lleno en el mundo de estos personajes desarraigados, sin nada que ofrecerle al mundo, un mundo que tampoco está dispuesto a darles nada a ellos. En 1941, Tom Ford dirigió una película basada en la novela, aunque por los fragmentos que he podido ver me ha dado la impresión de que le dio un tono un poco más liviano a la historia, introduciendo incluso algunas escenas de humor, algo que está totalmente ausente en la novela, donde el tono es más bien desolador. Esta es una de esas novelas y autores que creo que hay que leer si o si, un clásico de las letras que no podéis perderos. En mi caso va a ser de esos autores a los que vuelva una y otra vez hasta haber devorado toda su obra, así que seguiréis viéndole a menudo por aquí.

Erskine Caldwell y Margaret Bourke-White en Rusia

Erskine Caldwell (Coweta County, Georgia 1903 - Paradise Valley, Arizona 1987), nació en Georgia, aunque pasó su infancia trasladándose de un punto a otro del sur de los EEUU debido al trabajo de su padre, ministro de la Iglesia Presbiteriana. Su vida fue de lo más intensa y ajetreada, aunque fue a la Universidad no llegó a graduarse, y realizó los trabajos más dispares que podáis imaginar, desde jugador profesional de fútbol americano, hasta diversos oficios como jornalero en los campos de algodón, que le hicieron simpatizar muy pronto con el movimiento obrero. Publicó sus primeras novelas a principios de los años 30, consagrándose con El camino del tabaco (1932) y La pequeña hacienda de Dios (1933), no sin pasar algunos apuros por culpa de la censura y la sociedad bienpensante de la época. Su primera novela, Bastardo (1929) fue prohibida de inmediato únicamente por sus título; con la publicación de La pequeña hacienda de Dios, la Sociedad Literaria de Nueva York consiguió que Caldwell fuera arrestado y que se secuestraran las copias de su obra durante una firma de libros en Nueva York, aunque el autor fue posteriormente exculpado durante el juicio que se celebró. Estos incidentes no parecieron afectar a su obra, más bien al contrario, ya que de La pequeña hacienda de Dios se vendieron 10 millones de ejemplares, 2 millones más que de la popular Lo que el viento se llevó. En los años 30 Caldwell y su mujer, la genial fotógrafa Margaret Bourke-White (de quien he aprovechado sus magníficas fotografías para ilustrar la entrada) regentaron una librería en Maine, y posteriormente, durante la II Guerra Mundial obtuvieron un visado de la URSS para viajar a Ucrania y trabajar él como corresponsal de guerra, y ella fotografiando cuanto veía. A su regreso a EEUU y tras separarse de su mujer, Caldwell se instaló en San Francisco, y aprovechó sus últimos años de vida dedicando seis meses cada año para viajar por el mundo y tomar notas en multitud de cuadernos. Erskine Caldwell, fumador empedernido, murió a causa de un enfisema y cáncer de pulmón a los 83 años.

lunes, 21 de mayo de 2012

'El autobús perdido' de John Steinbeck

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Título: El autobús perdido (The Wayward Bus)
Autor: John Steinbeck
Editorial: Punto de Lectura (octubre 2007)
Año de publicación: 1947
Páginas: 345
Precio:  8,99 euros


"Mira chica. Vas a tener que creer lo que voy a decirte hasta que lo aprendas por tu cuenta... Todo el mundo es una golfa, o un vagabundo, y anda perdido alguna vez en la vida. Todos. Y los peores de todos son los que no lo reconocen y lo llaman de otra manera."

Vaya por delante que John Steinbeck es uno de mis escritores favoritos, un mago de las letras que me ha hecho siempre soñar y que me ha trasladado a sus paisajes agrícolas, desérticos y calurosos de California. Es un autor que me ha acompañado toda mi vida, desde mis primeras lecturas siendo una niña leyendo y releyendo hasta la saciedad las magníficas Tortilla Flat y El pony rojo; hasta que con los años me topé con las maravillosas y épicas Las uvas de la ira y Al este del Edén; o las breves pero enormes De ratones y hombres o La perla; cada libro leído de Steinbeck me acerca más a él, lo convierte en un viejo amigo, en un remanso en el que me pierdo sin dudarlo. El autobús perdido ha sido una pieza más de mi puzzle de adoración hacia el Nobel norteamericano, una historia en apariencia sencilla, una novela de personajes perdidos y solitarios, que emprenden un viaje hacia ninguna parte, un viaje en el que su pérdida interior se verá reflejada en ese vagabundeo del autobús, en esa pérdida real en el paisaje agreste y rural californiano.

Dorothea Lange. The Road West, New Mexico (1938)

Considerada por algunos una obra menor, algo con lo que no estoy de acuerdo pues Steinbeck no tiene obras menores, es cierto que El autobús perdido no nos cuenta una gran historia, ni siquiera el hecho de que los personajes alcancen o no su destino es relevante. Como sucede con muchas grandes novelas, lo importante no es tanto lo que se nos cuenta sino cómo se nos cuenta. Se trata de un ejercicio literario de primer orden, en el que Steinbeck nos presenta a un puñado de personajes que se ven obligados a compartir el reducidísimo espacio de un autobús, personas muy diferentes, con un pasado, un presente y un futuro y unas ideas que les alejan a unos de otros, pero que debido a la intimidad obligada del autobús, durante unas horas sus vidas confluirán en un mismo espacio y lugar. Ocho pasajeros y un conductor se dirigen en un pequeño y destartalado autobús desde Rebel Corners a San Juan de la Cruz en California. Nos encontramos en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que ha marcado de distintas maneras a los personajes, desde el cinismo y el desencanto de los jóvenes ex combatientes, pasando por aquellos que no fueron al conflicto y se enriquecieron, y que no entienden que el dorado sueño americano ya no existe. 

Dorothea Lange. Riverbank Gas Station (1940)


Juan Chicoy, el chófer, mexicano que sueña con volver a su país de origen, anclado en un matrimonio con la asfixiante y alcohólica Alice; su mecánico Pimples acomplejado por un severo problema de acné, soñando con estudiar radar para salir  de esa vida insignificante y vivir aventuras en alta mar; el matrimonio formado por el señor y la señora Pritchard, él, hombre de negocios pagado de sí mismo, ella, perdida en sus ensoñaciones de burguesa, ambos, perdidos en un matrimonio sin sexo, sin amor, sin ganas, viajan con su hija Mildred quien desea ser todo lo contrario a lo que son sus padres, llena de deseo por los hombres y por vivir cualquier aventura que la saque de su ordenada vida; Norma, camarera que huye de su trabajo buscando un sueño en Hollywood con su adoradísimo Clark Gable siempre en la cabeza; Camille, una rubia despampanante que tiene que redefinir su vida y empieza por dar un nombre falso al resto de pasajeros; Ernest Horton, un ex combatiente de la II Guerra Mundial, dedicado ahora a vender objetos imposibles de un lugar a otro; y el señor Van Blunt, un anciano amargado que tiene que decir siempre la última palabra. Todos los personajes huyen de sí mismos, buscan algo, quieren seguir hacia delante, sin realmente llegar a hacerlo en ningún momento. La historia es coral, ningún personaje sobresale sobre otro, el hecho de que vayamos metiéndonos en las cabezas de los personajes, conociendo sus pensamientos y anhelos (a modo de monólogo interior, aunque de una manera muchísimo más ligera y para nada rebuscada que como pueda hacerlo, por ejemplo, Faulkner), nos acerca a los personajes, los humaniza muchísimo más. De fondo, el paisaje salvaje y rural californiano que los rodea en su viaje.

Bien entrada la primavera, cuando la hierba  estaba verde sobre los campos y las estribaciones del monte, cuando los altramuces y las amapolas pintaban la tierra de espléndidos tonos azulados y dorados, cuando los grandes árboles se despertaban entre hojas nuevas de un amarillo verdoso, no había lugar más bello en el mundo. No era una belleza que se pudiese ningunear por estar acostumbrado a ella. Te agarraba del cuello por la mañana y causaba un dolor placentero en la boca del estómago al ponerse el sol sobre ella. El olor dulce de los altramuces y de la hierba alteraba el ritmo de la respiración, inducía a jadear de un modo casi sexual.

Dorothea Lange. Men walking Toward Los Angeles, California (1937)


La novela, publicada en 1947, tiene un fuerte contenido sexual que sorprende para la época, expresado más que en lo que se hace, en lo que se anhela o en lo que no llega a materializarse. Todos los personajes están hambrientos de sexo, todos desean a alguien (excepto la señora Pritchard, cuya falta de deseo sexual la incorpora al tema desde el otro extremo), sin embargo no hay amor por ningún lado, en el fondo, todos viajan solos. Existe sin embargo una versión cinematográfica del año1957, protagonizada por Jayne Mansfield y Joan Collins, en la que curiosamente se decidió manipular el argumento y convertir esa pulsión sexual en historias de amor entre los distintos personajes, algo que en la novela no aparece por ningún lado, pero que supongo sería mucho más atractivo para el público de la época. Al ser la base de la novela los monólogos interiores y los pensamientos de los personajes, algo que no puede plasmarse en la película, esta pierde aún mucho más. Os dejo el tráiler, aunque ya aviso que ni hay historias de amor, ni de terror, ni de misterio o aventuras, como sugiere este.




John Steinbeck nació en Salinas (California) en 1902 y falleció en Nueva York en 1968. Aunque recibió muchos premios a lo largo de su vida, los dos más importantes de todos son sin duda el Premio Nobel de Literatura que recibió en 1962 y el Premio Pulitzer en 1940. Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine, algunas con resultados tan impresionantes como las magníficas Al este del Edén de Elia Kazan, protagonizada por James Dean; Las uvas de la ira de John Ford, protagonizada por Henry Fonda; o De ratones y hombres de Gary Sinise, protagonizada por John Malkovitch. Aunque El autobús perdido me ha gustado muchísimo, quizá si no se ha leído nada de Steinbeck antes, aconsejaría comenzar con Las uvas de la ira o Al este del Edén para los más valientes, ya que son dos novelas bastante largas, o con las más ligeras y breves De ratones y hombres o Tortilla Flat.