lunes, 4 de julio de 2011

'Pantaleón y las visitadoras' de Mario Vargas Llosa


Título: Pantaleón y las visitadoras
Autor: Mario Vargas Llosa
Editorial: Punto de Lectura (noviembre 2010)
Año de publicación: 1973
Páginas: 352
Precio: 8,99 euros 


Este es el quinto libro que leo del escritor peruano Mario Vargas Llosa (La fiesta del Chivo, mi favorito sin duda; Travesuras de la niña mala, me gusto muchísimo; Lituma en los Andes, lo primero que leí de él, me encantó; y La guerra del fin del mundo, el único libro del autor que no me ha gustado hasta el momento), y me reafirma en lo que venía pensando con el resto de sus lecturas: es un autor excepcional. No solo tiene un manejo del lenguaje de auténtico virtuoso (mezclando voces y diálogos, introduciendo cartas, programas radiofónicos, elegías fúnebres, recortes de prensa...) sino que además lo hace con una habilidad tal, que su novela se lee en un suspiro, casi sin darnos cuenta. Normalmente los libros en los que el autor se dedica a utilizar el lenguaje de manera creativa suelen ser pesados de leer, pero este no, además os garantizo que os vais a reír muchísimo. 

Mario Vargas Llosa

Pantaleón y las visitadoras cuenta la historia del capitán del ejército peruano Pantaleón Pantoja, al que acaban de ascender y recibe la misión de crear un servicio de prostitutas (al que de una manera muy fina llaman visitadoras) para que los soldados que se encuentran en la selva del Amazonas puedan tranquilizarse. El ejército lo ha probado todo, desde severos castigos hasta echar bromuro en la comida, pero por más que han investigado, no consiguen averiguar por qué sus soldados se vuelven tan activos sexualmente en la selva, tanto es así que los casos de violaciones se han convertido en un verdadero problema para los pueblos de la región, y los curas no dan abasto para casar a las jóvenes embarazadas con soldados. Con lo que no cuenta el Ejército es con la diligencia del capitán Pantoja que, aunque al principio no ve con buenos ojos la misión (es abstemio, nunca ha engañado a su joven esposa, no trasnocha...), siente tal devoción por su trabajo de militar y es tan diligente, que consigue crear un gran imperio de la prostitución, poniendo de este modo en peligro tanto el secretismo que los militares quieren imponer a todo esto, como al ejército mismo. A todo ello hay que añadirle el preocupante número de adeptos que está consiguiendo una secta dirigida por el Hermano Francisco, quien se dedica a predicar colgado de una cruz y cuyos seguidores comienzan clavando animales en cruces y bañándose en su sangre, para terminar haciendo sacrificios humanos.

La localidad de Iquitos, donde se desarrolla la acción

El propio autor comenta en el prólogo que se basó en un hecho real para escribir la novela, en un servicio de visitadoras organizado por el Ejército peruano en el Amazonas que él mismo en persona conoció entre 1958 y 1962. La novela tiene escenas desternillantes y surrealistas, e incluso en ocasiones algo kafkianas, porque, cuanto más se esfuerza el pobre Pantoja por cumplir órdenes más se tuerce todo y más descontentos tiene a sus superiores. Los personajes son a cuál mejor, desde la madre de Pantaleón, doña Leonor convertida en fanática del Hermano Francisco; pasando por la pobre Pochita, la abnegada e inocente mujer del capitán que no se huele en qué anda metido su marido; o sus secuaces en el negocio, Chuchupe, el Chino Porfirio o la Brasileña. La novela es muy divertida, aunque hubo un momento a mitad de su lectura en que me atasqué un poco, ya que tanto chiste con las prostitutas y el salidismo de los soldados me llegó a cansar un poco, aunque en seguida vuelve a coger ritmo y empiezan a suceder muchas cosas que cambian el giro de la narración. Además, el autor pone el punto de mira en un tema siempre polémico: la prostitución y cómo muchos la toleran siempre que se haga de tapadillo. Vargas Llosa además consigue que, una misión con la que en principio no estaríamos de acuerdo, no nos parezca tan mala idea y que nos solidaricemos con el pobre Pantoja y sus esfuerzos y deseemos que la empresa salga adelante.

** Últimamente las estatuas de las calles de Madrid me están sirviendo para enseñaros los libros que reseño. ¿Reconocéis esta? Se trata de La mujer con espejo una bellísima escultura de Fernando Botero que podéis ver en la plaza de Colón.

viernes, 1 de julio de 2011

PHOTOESPAÑA 2011: 'Ron Galella. Paparazzo extraordinaire!' en el Círculo de Bellas Artes y en Loewe

 John Lennon y Mick Jagger
Seleccionando las exposiciones que he podido ver de PHOTOESPAÑA2011, la de Ron Galella Paparazzo extraordinaire! se encuentra entre mis favoritas. Como periodista, el fotoperiodismo es una de las ramas de la fotografía que más me atraen, y qué mejor ejemplo que las imágenes de uno de los fotógrafos que consiguió retratar a un número tan elevado de personajes famosos

 Sofía Loren

A pesar de lo denigrados que han estado durante años, cada vez más se ve a este tipo de fotógrafos de celebrities como artistas y se valora su trabajo en la misma medida que el de otros compañeros de profesión. Solo hay que ver las imágenes para darse cuenta de que la obra de Ron Galella es digna de ser expuesta. No en vano, ha podido verse ya en museos de la talla de los Museos de Arte Moderno de Nueva York y San Francisco, la Tate Modern de Londres o la Fundación Helmut Newton en Berlín.

 Marlon Brando

Ron Galella ha conseguido convertirse por méritos propios en uno de los fotógrafos más polémicos del mundo. Desde los años 60 ha fotografiado a las estrellas del momento intentando captar un retazo de su yo más privado e íntimo. Algo que estos no siempre han visto con buenos ojos, de hecho Marlon Brando llegó a agredirle, y Jackie Kennedy le demandó.

 Jackie Kennedy

El nombre de la muestra se explica porque la revista Newsweek le llamó Paparazzo extraordinaire, por ser uno de los pioneros en este tipo de fotografías de famosos. Otro de los apelativos que se ganó fue el de Padrino de la cultura paparazzi de los EEUU, impuesto por Time Magazine y Vanity Fair. Además de en estas publicaciones, sus fotografías han aparecido en medios de la talla de Harper's Bazaar, Vogue, People, Rollin Stone o The New York Times.

 Jack Nicholson

Ron Galella nació en Nueva York en 1931, y  trabajó como fotógrafo para las fuerzas aéreas de EEUU durante la guerra de Corea, posteriormente estudió en el Art Center College of Design en Los Ángeles donde se graduó en fotoperiodismo en 1958. A partir de entonces, su carrera de fotógrafo de famosos fue imparable.

 
 John Lennon y David Bowie

Como veis, en mi selección de mis imágenes favoritas de la muestra (quitando la de Jackie Kennedy que está aquí más por obligación que por devoción), me quedo con lo que más me gusta: músicos y actores. Galella tomó muchísimas imágenes de músicos punteros del momento como mi admiradísimo John Lennon, David Bowie o Mick Jagger, al que, por lo que podemos ver, tampoco le hacía especial gracia que le fotografiasen cuando él no quería.

Mick Jagger y Jerry Hall

Una de las cosas divertidas de esta muestra es ir pasando por las fotografías e identificando a los personajes que aparecen en ellas, hay de todo, incluso tienen cabida algunos famosos españoles como por poner un ejemplo Julio Iglesias o Penélope Cruz.

Sean Penn

Pero yo sigo enseñándoos imágenes de mis artistas favoritos. En el apartado de actores es donde quizá encontremos más fotografías, desde un Sean Penn pandillero, hasta una divertidísima Sofía Loren, pasando por una Liz Taylor en horas bajas debido a su etapa de alcoholismo junto a Richard Burton, hasta llegar a unos deslumbrantes Robert Redford y Paul Newman.


 Paul Newman y Joanne Woodward

Pero, sin dudarlo ni un momento, la imagen de Paul Newman con su mujer Joanne Woodward se convirtió nada más verla en mi favorita. No solo porque para mi Paul sea el actor más grande de todos los tiempos y el hombre más guapo que ha pisado la tierra, si no porque me encanta ese gesto tan tierno, ese instante captado por la cámara en la que Joanne posa su mano con un amor infinito en la mejilla de su marido. Simplemente preciosa.

 Robert Redford

La muestra está dividida en dos partes, una que puede verse en la Sala Picasso del Círculo de Bellas Artes (Alcalá, 42) de martes a sábado de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 21.00 horas, y los domingos y festivos de 11.00 a 14.00 horas, hasta el 17 de julio. Y otra, en la tienda que Loewe tiene a pocos pasos de allí, en Gran Vía, 8, de lunes a sábado de 10.00 a 20.00 horas hasta el 24 de julio

 Andy Warhol

La verdad es que fue extraño entrar en la tienda de Loewe, un lugar que no habría pisado en mi vida si no hubiese sido por esta muestra. La tienda medio vacía a pesar de ser fin de semana, las dependientas estiradísimas, un miembro de seguridad abriéndonos la puerta... Pero hay que entrar con decisión, porque en la planta superior es donde tienen la muestra, la verdad, muy bien montada, en un ambiente de lujo hortera que le pega mucho a las imágenes. Con sillones cómodos en los que descansar, un cuarto lleno de espejos y una iluminación rojiza. Vamos, todo decididamente kirsch, un aliciente más para ver esta exposición.

  
Elizabeth Taylor

Como siempre, a los que estéis en Madrid os animo a visitarla. Aunque reconozco que estos días de calor extremo soy la primera en atrincherarme en casa, vale la pena acercarse a echar un vistazo. A los que no podáis verla en persona, espero que hayáis disfrutado de este paseo virtual. ¡Feliz fin de semana! (y esperemos que un poco menos caluroso).

miércoles, 29 de junio de 2011

'Grotesco' de Natsuo Kirino


Título: Grotesco (Grotesque)
Autor: Natsuo Kirino
Editorial: Emecé (marzo 2011)
Año de publicación: 2003
Páginas: 608
Precio: 22,50 euros 


Natsuo Kirino no es una autora japonesa al uso. Aunque su novela Grotesco se califique de novela negra, contiene tantísimos elementos que realmente no se la podría encasillar solo en un género. Es cierto, hay asesinatos, en concreto el de dos prostitutas en Tokio, pero eso no es realmente lo relevante de la historia. Con gran maestría, la autora nos presenta el crimen y en pocas páginas consigue que centremos nuestra atención en la vida de las protagonistas y casi que perdamos el interés por los asesinatos en si. Grotesco está relatado en primera persona por una mujer que no nos desvela su nombre, es la hermana mayor de Yuriko y fue a clase con Kazue, las dos prostitutas asesinadas. A través de su relato, de fragmentos de los diarios de las dos víctimas, de cartas y del propio juicio, iremos reconstruyendo cómo estas dos chicas acabaron metidas en la prostitución. La narradora nos contará el odio visceral que desde pequeña ha sentido siempre por su hermana Yuriko, de una belleza tan increíble que fascina a todo el que la mire. Cómo ambas, hijas de un suizo y una japonesa, tienen que hacer frente al estigma de ser mestizas. Su paso por la escuela Q, una de las más prestigiosas de Japón donde los propios profesores incentivan una competitividad malsana entre las alumnas, y donde conocerán a Kazue, pasando por el riguroso mundo empresarial japonés donde las posibilidades de ascenso para las mujeres son muy escasas. En medio de todo ello, temas tan controvertidos como la bulimia y anorexia, la pederastia, las violaciones, relaciones incestuosas, el afán de algunas japonesas por parecer occidentales, el racismo, el terrorismo o la prostitución tanto femenina como masculina. Todo ello sin ahorrarnos detalles, las escenas de sexo son de lo más explícitas, y realmente cuesta empatizar con alguno de los personajes, ya que todos ellos son mezquinos u ocultan caracteres enfermizos. 

 Natsuo Kirino
 
Otro de los alicientes de la novela es que al conocer el carácter turbio de los personajes, terminamos por desconfiar de todo lo que nos cuentan. ¿Es cierto lo que nos relata la hermana de Yuriko o se ve empañado su relato por el odio que siente hacia ella? ¿Las cartas y diarios son reales o han sido manipulados para que la historia encaje en lo que nos quieren hacer creer? Además del misterio en la muerte de las dos prostitutas hay una clara crítica hacia la rigidez en la enseñanza y en el mundo laboral japonés. Las alumnas de la prestigiosa escuela Q de una u otra manera acaban siendo personas desgraciadas, llenas de complejos y con vidas muy alejadas del brillante futuro que se supone que tendrían que alcanzar. Yuriko a pesar de su belleza tiene que acabar haciendo la calle; Kazue consigue trabajo en una prestigiosa empresa en la que trabaja de día mientras que se prostituye de noche para alejar los demonios que hay en su interior; e incluso otra de sus compañeras, la mejor de la clase, acaba metiéndose en una secta y cometiendo atroces atentados en los que mueren muchas personas. Aunque ya iba precavida de que los finales de la autora son siempre desconcertantes, no ha dejado de sorprenderme el final de este libro que, con sinceridad, os confieso que no he entendido, así que si alguno lo ha leído os pediría por favor que me lo explicarais. Pero como digo, los asesinatos, el misterio de quién es el autor de los mismos o incluso el propio final de la novela son irrelevantes, ya que la historia de estas chicas nos atrapa desde el principio. He leído que la novela que nos llega a España ha sido traducida a partir de la edición anglosajona, y no del original, y que en esta se censuraron varios pasajes de la novela. La polémica en la red es amplia, desde los que aseguran que no cambia el sentido final de la obra, hasta los que aseguran que si. Sea como sea, Grotesco es una lectura ideal para estos días de verano, es intensa, atrapa de inicio a fin, y no os preocupéis por lo extensa que es, porque se lee casi sin pestañear. Yo ya me he hecho con la otra novela célebre de la autora, Out, y pienso repetir con ella muy pronto.
 
*** El precioso juego de sake que veis en la imagen lo tengo gracias a Elphaba del blog Mars on life. Hace ya unos meses se hizo en su blog una porra en la que había que acertar quiénes serían los ganadores de los Oscar. Pues bien, yo fui la ganadora y Elpaba, sabiendo lo mucho que me gusta lo japonés, me envió el juego de sake que veis y una pulsera con una imagen de la película El chico de Charles Chaplin. Quería enseñaros el juego de sake del que estoy enamoradísima y aprovechar para darle públicamente a Elphaba las gracias por mi premio, porque me encanta.

lunes, 27 de junio de 2011

Kasabian dominan la segunda jornada del Dcode


A pesar de que el festival Dcode se ha celebrado tanto el viernes como el sábado en el complejo deportivo Cantarranas, situado detrás de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, yo me decanté solo por la cita del sábado, principalmente por Kasabian que actuaban como cabeza de cartel, y que si seguís el blog sabréis ya que es uno de mis grupos actuales favoritos. Las actuaciones comenzaron sobre las cinco de la tarde (con Polock, Manel o Mucho), en tres escenarios diferentes, dos de ellos grandes, uno al lado del otro, y un tercero más pequeño y alejado (el Espacio 2.0 Eastpack-Mondo Sonoro con The bright, Havalina o Javiera Mena, al que no me acerqué porque no me interesaban los grupos que actuaban en él). Yo no me acerqué al recinto hasta las siete de la tarde huyendo de la ola de calor insoportable que estamos viviendo en Madrid y con la que estamos llegando hasta los 40 grados. Dio igual, porque el sol estuvo pegando con fuerza hasta que anocheció. A pesar de ello, la primera edición del festival reunió a 11.000 personas el viernes y a 13.000 el sábado, lleno pero sin aglomeraciones, por lo que esperemos que haya Dcode para rato. Dejando de lado algunos pequeños fallos de la organización que se han venido criticando (como los precios excesivos o la limitada oferta de comida) yo apuntaría uno como el más importante: el calor. No se puede celebrar un festival a finales de junio y al aire libre sin tener eso previsto, lo único que pudieron hacer fue mojar con mangueras a los valientes que estuvieron toda la tarde a pie de escenario. De hecho, al batería de Blood Red Shoes se le veía sudar la gota gorda, y he leído que estuvo al borde de la insolación. Sin embargo, los que íbamos a lo que íbamos (a ver a Kasabian, para qué nos vamos a engañar), las zonas de sombra y de descanso fueron perfectas. Puffs y alfombras sintéticas para descansar alejados de los dos escenarios principales (y descansar así también los oídos de aquellos grupos que nos gustaban menos) y asientos a la sombra en una zona justo frente a los dos escenarios para poder disfrutar tranquilamente de las actuaciones. 



La primera actuación que pude ver fue la de Jamaica, un grupo que tenía interés por conocer y que no me defraudó. Por desgracia, no he encontrado ningún vídeo de su actuación en el festival, pero podéis ver este otro para haceros una idea. Estos franceses ofrecieron una buena hora de rock sin estridencias y melodías pegadizas. Sin llegar a emocionar sonaron de lo más correcto, así que habrá que seguirles la pista a partir de ahora. 


Dieron el relevo a unos Blood Red Shoes que salieron con ganas de comerse el escenario, aunque como digo, el intenso calor no acompañaba. Con tan solo una batería y guitarra (y bajos grabados, eso si) se trata de un grupo potente que, sin embargo, no acabó de convencerme en directo, los prefiero sin duda en estudio donde con más medios consiguen mejores resultados. La fórmula de solo dos en el escenario (tratando de emular a White Stripes) ensuciaba el sonido y conseguía más ruido que otra cosa. A pesar de ello, reconozco que se esforzaron al máximo e hicieron disfrutar al público. 



Les siguieron The Vaccines, un grupo al que me sería muy difícil calificar, un grupo muy nuevo que, como sucede a veces, alcanzan un rápido éxito con poco que ofrecer. Refritos de otras canciones, radiofórmula pura y dura, y la cara más amable del postpunk para entretener al público. Por mi parte, olvidables al cien por cien. 


Lo de The Hives ya es una cuestión de gusto personal (aunque en el fondo cuando hablamos de música casi todo lo es). Estos suecos han  sido los más vitoreados del festival por la crítica musical, por su gamberrismo, capacidad de mover a la gente y sus canciones pegadizas y contundentes. A mi no me convencen, la verdad, de hecho, fue el momento que aproveché para irme a la zona de descanso alejada de estos dos escenarios. Y he de decir que desde más lejos la cosa se oía bastante mejor. Como amante del movimiento hippie y la música de los 60-70 os podréis imaginar que todo lo que huela a punk (con la grandísima excepción de los geniales The Clash) me ahuyenta.




Con The Ting Tings se fue abriendo el apetito por Kasabian, música bailable más rock, una fórmula que nunca falla. Pese a que no son mi estilo, he de reconocer que llevan un espectáculo impresionante.



Y por fin, los que para mi fueron reyes indiscutibles de la noche, después de un montón de actuaciones desiguales, saltaron al escenario Kasabian. Como no podía ser de otra manera, nos ofrecieron el adelanto de su nuevo disco Velociraptor! que saldrá a la venta en septiembre, el single Switchbalde Smile, además de muchos de sus éxitos, haciendo incidencia en el primer y último disco, y en las canciones más electrónicas, con lo que podemos hacernos una idea de por dónde irán los tiros del nuevo álbum. No faltaron Shoot the runner, Fast Fuse, Fire o Underdog. Con Fast Fuse tuvieron además la acertadísima idea de enganchar con Misirlou de Pulp Fiction, acertadísimo porque siempre he pensado que la canción de Kaabian pegaría perfectamente en cualquier película de Tarantino. La única pega que le puedo poner a la actuación de  Kasabian es que fuera tan breve, pero es lo que tienen los festivales. Tras ellos salieron Cryistal Castles que han tenido buenas críticas, pero yo entonces ya estaba de camino a casa pensando en la genial actuación que acababa de ver y las ganas que tengo de más conciertos.

viernes, 24 de junio de 2011

PHOTOESPAÑA 2011: 'Intercambio de miradas' en la Real Sociedad Fotográfica

Hayakawa Koo, Máscaras
En una estrecha calle del barrio de Lavapiés, casi oculta, se encuentra la Real Sociedad Fotográfica (calle Tres Peces, 2), un pequeño centro donde podemos ver hasta el 24 de julio Intercambio de miradas, una muestra fotográfica dentro de PHOTOESPAÑA 2011. Se trata de una muestra colectiva en la que podemos conocer el trabajo de fotógrafos japoneses emergidos de PlaceM, un proyecto experimental de fotografía fundado por Ohno Nobuhiko, Seto Masato, Nakai Hiruyasu y Moriyama Daido hace casi 30 años, un centro en el que jóvenes fotógrafos muestran sus trabajos a los veteranos y donde se realizan talleres, exposiciones, etc. En la Real Sociedad Fotográfica podemos ver la obra de 15 fotógrafos, una fotografía enmarcada a gran tamaño de cada uno de ellos, y debajo, colocado en un atril, el porfolio de cada autor, con lo que se puede ver una selección amplia de cada uno de ellos. La muestra forma parte de un proyecto global que se repetirá en Tokio en septiembre, allí podrá verse la obra de 20 fotógrafos, socios de la Real Sociedad Fotográfica, seleccionados por los responsables de PlaceM. Comencemos el recorrido. Hayakawa Koo nos muestra los rostros de la gente anónima de Tokio, rostros aburridos, cansados, tristes, alegres, inexpresivos... El torrente de gente que inunda constantemente las calles de la capital japonesa, de la que el fotógrafo afirma que "es como si la persona fuera otra cosa, su rostro parece como una máscara".

 
 Masato Seto, Binran

Muy curiosas las imágenes de Masato Seto, me recordaron al barrio rojo de Amsterdam. Las chicas aparecen en la mayoría de las fotos aburridas, esperando dentro de sus peceras de cristal. El autor explicaba que tomó estas fotos en las afueras de Taipei (Taiwan) "una especie de tiendas muy coloridas, eran como barcos de cristal en la noche, al acercarme pude comprobar de lo que se trataba realmente".

 
Takahashi Kazutaka, Alma silvestre

Takahashi Kazutaka nos muestra unos bosques sombríos, envueltos en sombras, en unas imágenes en blanco y negro llenas de misterio. "Mientras caminaba por el bosque me encontré un oso. Salió de entre los matorrales de bambú, calmadamente se dirigió hacia mi. De pronto me miró. Después de un rato, echó a correr usando toda su fuerza muscular. Había dejado rastros de su presencia a los alrededores. No he vuelto a ver un oso desde entonces. De todos modos, puedo sentir los indicios de que están ahí cuando voy al bosque".

 
Sato Keiji, Estrellas de Shinjuko

Sato Keiji retrata el distrito de Shinjuko en Tokio, un centro de ocio y encuentro donde podemos ver muchos rostros distintos.  "En Shinjuto se reune mucha gente día y noche. Especialmente de noche, mucha gente va al barrio de Kabukicho (este es uno de  los barrios rojos de Tokio) desde la estación de Shinjuko. Son como la corriente de la vía láctea. Cuando la noche viste a Shinjuko de negro, es cuando más brillan las mujeres. Jóvenes estrellas, pequeñas y brillantes, entonces yo utilizo un objetivo de 35mm". Estas prostitutas, llamadas 'hostes' trabajan en bares acompañando a hombres después del trabajo, cantan en el karaoke, y hablan con ellos de cine o béisbol.

 
 Ikeda Daisuke, Superficies

Especialmente sugerentes son las enigmáticas imágenes de Ikeda Daisuke, quien afirma que siempre le han obsesionado las superficies: "Siempre me ha maravillado lo que acecha bajo la superficie. No importa cuántas fotos tome, nunca podré captar o que está bajo la superficie. Aunque no pueda para de tomar fotos".

 
Fuji Yoshimatsu, Área del océano

Las fotografías de Fuji Yoshimatsu nos llevan al mar como recuerdo de infancia y de momentos felices, en unas imágenes que traslucen una inmensa nostalgia. "Crecí cerca del océano. A pesar de que el mar donde solía jugar me reclama, hago fotos de todos los mares para recordar mi infancia".

Imao Shinobu, La imagen de después

Imao Shinobu retrata a su novia en distintas posturas y momentos los día. "Fotografía íntima. Mejor que hacer un buen retrato de mi novia, es hacer cientos de fotos y crear un mosaico de ella, donde se muestran todos los aspectos de su personalidad".

 Komatsu Toru, Naturaleza muerta

Lo mejor de esta muestra es la variedad de autores e imágenes que podemos ver. Komatsu Toru realiza unas naturalezas muertas urbanas, fuera del estudio, donde "se pone en duda la armónica convivencia de la naturaleza con la ciudad".

 Nomura Jiro, Carretera de montaña

Fantasmagóricas son las imágenes de Nomura Jiro y su Carretera de montaña, carreteras desiertas, curvas en las que podríamos encontrar cualquier cosa al otro lado. "Recorriendo los caminos de montaña en moto, a veces encuentro unas curvas muy cerradas, tras estas, puede que se encuentre la muerte o un paisaje maravilloso".

 Sugino Mari, Crisálida

Sugino Mari nos muestra a personas en tránsito, en pleno cambio, de viaje, en momentos de transformación. "Hay momentos de nuestras vidas donde aparecen cambios, como las crisálidas, dejamos nuestros viejo traje y mudamos a otros más nuevos, en el momento que hacemos este cambio, se puede ver que todavía no nos hemos adaptado al cambio".

 Hamaura Shu, 2006-2008

Hamaura Shu fue pintor de sumie (tinta negra aplicada con un pincel) antes de dedicarse a la fotografía, algo que se nota en sus imágenes, donde busca crear un efecto semejante al de la pintura con tinta, creando imágenes evocadoras y llenas de misterio.

 Sato Mitsuru, El Tokio de ayer 2007-2010

Sato Mitsuru fotografía a chicas en el metro de Tokio, tomando instantes de ellas. "Aunque no las conozco, se puede ver en las fotos la verdadera personalidad de cada una de ellas".

Horiuchi Yoko, Tiempo corriente

"Estas fotos son pequeños dramas. Tomando como escenario la ciudad y como actores a los viandantes el azar hace que personas diferentes confluyan en un mismo escenario para contar una pequeña historia". Horiuchi Yoko crea pequeños escenarios en los que los viandantes son actores y protagonistas de sus imágenes que parecen composiciones creadas en exclusiva para esa fotografía.

Yochida Koji, Caras

Yochida Koji toma unos curiosos retratos montado en una autobús, desde allí fotografía a la gente que espera en las paradas, creando de este modo una historia a partir de cada uno de ellos. "Desde el autobús, con un 85mm retrato a los pasajeros que esperan el autobús, escribiendo así, el principio de muchos relatos".
Minezaki Nohito, Sleeve of the season

Minezaki Nohito realiza una serie de fotos en el área de Saitama, junto a Tokio, una zona que está desapareciendo progresivamente para dar paso a la ciudad. "Debido al imparable crecimiento de la ciudad, todos estos campos y árboles pronto serán parte de la ciudad y ya  no quedará nada de ellos".

La muestra es gratuita y puede verse de lunes a viernes, de 18.30 a 21.30 horas, y los sábados de 11.00 a 14.00 horas. A los que podáis os invito a que la visitéis, y aprovechando el buen tiempo, os quedéis luego en alguna de las muchas terrazas de Lavapiés. Por mi parte, mañana por fin podré ver a Kasabian en el tan esperado festival Dcode (también a The Hives, Blood Red Shoes...), esperemos que la ola de calor con la que amenaza el fin de semana no sea para tanto, el lunes os cuento. ¡Feliz fin de semana!