jueves, 24 de septiembre de 2009

Sin destino de Imre Kertész:, el holocausto en los ojos de un adolescente

Hay libros que es inevitable que marquen y que no podamos sacárnoslos de la cabeza, es el caso de Sin destino del húngaro Imre Kertész, premio Nobel 2002. La novela cuenta la historia de un adolescente judío de tan sólo 15 años que es trasladado de su Budapest natal a varios campos de concentración nazis, entre ellos el terrible Auschwitz. Lo realmente impresionante de este relato es que el propio autor vivió esta situación, pues fue deportado a los campos de concentración a esa edad. Lo novedoso de esta historia, después de tantas novelas sobre el holocausto, es el punto de vista ya no de un adulto, sino el de un adolescente que se ve arrancado de todo lo que ama y conoce, y pese a que en momentos desearía abandonarse y morir, su propia juventud le hace seguir luchando por la vida. Uno de los pasajes más emotivos es en el que el protagonista, derrotado, moribundo, enfermo, con el cuerpo supurando, decide dejarse morir, terminar con tanto suplicio y no seguir luchando más. Sin embargo, ve el cielo, ve las chimeneas de las que sale el humo de los cuerpos que están quemando, siente la brisa en su cara y no puede dejar de desear seguir "viviendo en este campo tan bonito".Es uno de los momentos más escalofriantes, cómo hasta en las condiciones más adversas el arraigo a la vida hace que hasta el horror más inmenso se vuelva lo más hermoso del mundo. El libro es de una gran dureza, los padecimientos del joven y sus compañeros nos son descritos sin ningún rodeo: el hambre, las enfermedades... como la primera vez. Pero también supone una reflexión necesaria sobre una atrocidad de la que, por mucho que leamos, por muchas fotos que veamos, por muchas películas, nunca deja dehorrorizarnos. Un testimonio necesario que arrojar a la cara de los que aún hoy en día tienen la poca vergüenza de negar el holocausto.

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