viernes, 26 de marzo de 2010

Barceló en Caixaforum y El arte del Poder en el Prado

























Como se acerca la Semana Santa y con ello mi precipitado viaje a Viena de último momento y tengo que organizarlo todo, voy a escribir un post conjunto de las dos últimas exposiciones que he podido ver.No tienen nada que ver en temática, aunque por buscarle alguna relación, podríamos decir que su proximidad geográfica hace que puedan visitarse en el mismo día y en pocas horas.De un lado tenemos la muestra que Caixaforum dedica al genial Miquel Barceló, un artista al que conocía superficialmente y que me ha maravillado por lo cuidado de sus obras, por sus temáticas tan diversas e innovadoras, y porque estoy convencida de que el el mejor artista vivo de nuestros días. La muestra puede verse hasta el 13 de junio y reune los últimos 25 años de trayectoria de Barceló, una auténtica maravilla y la oportunidad de vivir una experiencia única a través de las sensaciones que su obra nos producen: pasando del desasosiego a la calma, del terror a la beatitud.

Por su parte, el Museo del Prado brinda la oportunidad de ver hasta el 23 de mayo la muestra El arte del poder, un interesante recorrido en el que por primera vez pueden verse juntas las armaduras de la Real Armería, junto a su reproducción en diversos cuadros, en su mayoría de los distintos miembros de la familia real que gobernaron España. Son treinta y cinco pinturas entre las que podemos encontrar obras de Tiziano o Rubens, entre otros.

miércoles, 24 de marzo de 2010

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, Murakami sigue sin enganchar

No entiendo muy bien qué me sucede con Haruki Murakami, pero creo que se ha establecido entre nosotros una relación de amor-odio que soy incapaz de comprender. La primera novela que leí de este autor de bestsellers japonés fue Tokio Blues, una novela que me decepcionó bastante y que no me enganchó nada. A pesar de ello decidí darle una segunda oportunidad, me parecía mal desechar a un escritor sólo por una novela, y me lancé a El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Y si bien he de decir que este libro me ha gustado mucho más que el anterior, me temo que Murakami va a seguir sin ser para mi un autor de cabecera. Reconozco la gran imaginación de Murakami y lo maravilloso de los mundos que crea, además, la novela engancha muchísimo en un principio, pero poco a poco va decayendo, y lo único que deseas es que termine cuanto antes para conocer el desenlace y leer otra cosa. Aunque la idea sea original, para mi gusto a Murakami le falta ese algo indefinido que hace que algunos libros nos emocionen y enganchen, que conectemos en seguida con sus personajes. En esta novela sin embargo, la sobreabundancia de información del principio que consigue captar nuestra atención, acaba convirtiéndose en tediosa, los personajes son tan planos que no conseguimos empatizar con ellos, y la historia acaba enredándose tanto en sí misma, que parece que el autor, llegado a un punto ya no sabe cómo encauzarla. En esta novela nos cuentan dos historias paralelas: una transcurre en el fin del mundo, una misteriosa ciudad amurallada, donde los unicornios mueren al llegar el invierno, y donde para entrar, hay que deshacerse de la propia sombra y perder así todo recuerdo de lo que uno fue; el otro mundo es el despiadado país de las maravillas, donde un informático se ve envuelto en los enfrentamientos entre dos organizaciones por hacerse con el control de la información. Leyendo esta novela he establecido un paralelismo, Murakami podría ser el Paul Auster japonés, un autor correcto con gran imaginación y agradable de leer, pero que no deja de ser un fabricante de bestsellers, sus novelas, una vez terminadas no dejan ningún poso en nosotros. Para los que no estén muy metidos en la literatura japonesa recomiendo tres libros realmente fundamentales, y éstos sí, que dejan un poso profundo y difícil de olvidar en el lector: Botchan de Natsumo Soseki, El rumor de la montaña de Yanusami Kawabata y El pabellón dorado de Yukio Mishima. Feliz lectura!

martes, 23 de marzo de 2010

Brothers de Jim Sheridan

Tras el bombardeo publicitario al que hemos sido sometidos tanto con Avatar como con En tierra hostil, parece que empieza a haber algunos estrenos a los que podemos prestar atención sin que la avalancha publicitaria nos abrume. Brothers (Hermanos), dirigida por Jim Sheridan (En el nombre del padre, En América) y protagonizada por Natalie Portman, Jake Gyllenhaal y un Tobey Maguire en auténtico estado de gracia, tanto que ha sido nominado a los Globos de Oro como mejor actor dramático, es una pequeña película que no va a quedar en los anales de la historia del cine, pero que cumple su misión: entretiene y emociona a partes iguales. Cuenta la historia de dos hermanos, Sam, un militar con esposa y dos hijas que tiene que partir a Afganistán, y Tommy, el hermano que siempre ha vivido al límite y que acaba de salir de la cárcel. Entre los tres personajes se creará un triángulo, no sólo amoroso, a través del cual, aflorarán muchos sentimientos e ideas reprimidas durante años. Se trata de un auténtico dramón, que sin embargo, gracias al tono sobrio y contenido del que ha sabido dotarle Sheridan, no resulta falso o exagerado en ningún momento. Sólo pueden achacársele dos fallos: el patriotismo desmesurado norteamericano al que ya estamos más que acostumbrados, pero que en el irlandés Jim Sheridan sorprende; y por otro lado el trailer de la película, aviso, ¡que nadie vea el trailer! Yo lo hice, y resulta que destripa al completo el argumento de la película, desde el primer fotograma hasta el desenlace, algo que parece que se está convirtiendo en una constante en el cine: los trailers, o no cuentan nada y ni sabes qué vas a ver, o resumen en unos minutos la película entera, por lo que ésta pierde toda emoción.

lunes, 22 de marzo de 2010

Calígula: recordando a Albert Camus en el 50 aniversario de su muerte


Este año se cumple el 50 aniversario de la trágica muerte del genial escritor Albert Camus en un accidente de coche. Qué mejor ocasión para dar un repaso a su obra dramática, quizá menos conocida que sus famosas novelas El extranjero o La peste. Hasta el 11 de abril puede verse en el Teatro Fernán Gómez de Madrid una de sus obras teatrales más representadas, Calígula, de la mano de la compañía L'Om Imprebís y bajo la dirección de Santiago Sánchez. Calígula recoge, a través de la figura del emperador romano, algunas de las constantes en la obra de Camus: la dureza de convertirse en adulto, las consecuencias del poder, la existencia o no de la libertad del individuo... todo ello, teñido con su habitual halo de existencialismo. La puesta en escena es soberbia, la escenografía aunque sencilla resulta impactante y el vestuario atemporal se adapta a la perfección a lo que pudiera ser la de la época. Hay que destacar por encima de todo el trabajo de los actores, creíbles en todo momento. Además, a pesar de la fidelidad a la obra de Camus, la compañía introduce elementos que nos retrotraen al antiguo teatro latino: percusión, música en directo, danza, declamación de poemas, máscaras... volviendo al concepto clásico de teatro como un todo en el que caben toda clase de disciplinas artísticas.

martes, 16 de marzo de 2010

La crisis da un respiro a la música en vivo


Parecía que la temporada de conciertos estaba de capa caída, y que la crisis había conseguido matar una de mis grandes pasiones: la música en directo; pero no, parece que la cosa va remontando, y en un ataque de locura me he hecho con varias entradas. Éstos son algunos de los grandes conciertos que nos esperan (obviamente no podré ir a todos, estoy loca pero no tanto). he seleccionado los que, según mi criterio son los más interesantes de la temporada:

  • Burning en la sala Heineken el 19 de marzo: uno de esos grupos por los que no parece pasar el tiempo, pude verles hace un par de años en los Veranos de la Villa, y valen realmente la pena. Son divertidos y de esos pocos grupos que aún quedan de la vieja escuela rockera española.
  • Sonic Youth el 18 de abril en la sala Razzmatazz (Barcelona) y el 19 en La Riviera (Madrid): parece mentira, pero éste grupo indie se ha convertido ya en un clásico que puede merecer la pena ver en directo.
  • Iggy and the Stooges el 30 de abril en La Riviera: una oportunidad inmejorable para ver a este grande de la música, la única pega, el precio, cercano a los 70 euros. ¡Iggy, que estamos en crisis!
  • Negrita en la Sala Heineken el 3 de junio: conocí a este grupo de rock italiano durante mis vacaciones de verano en Roma y aluciné, tanto que compramos el disco, pensando que jamás tendríamos la oportunidad de escucharles en directo o volver a hacernos con otro disco. La gran sorpresa, ver que se acercarán a España. Quien no los haya escuchado aún, que preste atención a una gran banda, con un sonido diferente y original. Merecen de verdad la pena, yo no voy a perderme la cita en la Heineken. Estarán también en la sala Wah-Wah (Valencia) el 3 de junio y el 4 en la Bikini (Barcelona). Repito, atentos a este grupo, es una auténtica joya.
  • Repetimos el 16 de junio con Muse en el Calderón, aunque ya pude verles el pasado noviembre en el Palacio de Deportes, Muse son un gran grupo de esos que puedes ver una y otra vez sin cansarte. Además, el hecho de que su último clip muestre imágenes de dicho concierto en Madrid, les hace merecedores de un lleno total en el Calderón.

De momento ésto es lo que hay, sin contar los festivales de verano, que también vienen bien cargados de buenos grupos: el BBKLive en Bilbao con Pearl Jam (¡por fin podré verles en directo!) o Alice in Chains; el FIB con unos buenísimos Kasabian o el más flojo de todos Rock in Rio Madrid, cuyo único concierto potable hasta el momento será el de Metallica. Sólo cabe que la oferta de conciertos siga creciendo en cantidad y calidad.